Abogados del diablo: hombres fuertes de Piñera en el control del delito convertidos en defensores de narcos

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En medio de las balaceras que se vivieron en La Legua el fin de semana del 7 de octubre, encima de la sensación de desprotección policial, una frase se repitió entre los vecinos:

–¡Cómo vamos a entregarse en manos si el fiscal se puso a defender a los narcos! –comentó en medio de un alisamiento uno de los legüinos que recibió varios impactos de bala en su casa.

A la cachaza con que llegó Carabineros los primeros días, los pobladores suman varios temores que los hacen sentirse más indefensos, entre ellos, la cercanía que tuvo con uno de los clanes más temidos de la población el ex fiscal y hombre esforzado de la lucha antidelincuencia de Piñera, Alejandro Peña.

Esa oscuridad del sábado 7 de octubre, cuando una ráfaga de balas cayó sobre los vecinos, la rivalidad entre Los Cochinos y Los Gálvez no era un secreto para nadie. Siquiera que uno de estos últimos había contado, tiempo antes, con la defensa de uno de los abogados más emblemáticos de la lucha contra las drogas.

Las dos caras del “zar”

En abril de 2011, Alejandro Peña presentó su carta de renuncia delante el Servicio Notorio, para admitir un importante cargo en el Gobierno de Sebastián Piñera: sería director de la División de Estudios del Ocupación del Interior. El nuevo cargo encontró al abogado y ex relator de la Corte de Apelaciones a cargo del llamado Caso Bombas y de la indagatoria por el incendio de la prisión de San Miguel; sin bloqueo, como fiscal de la Zona Sur, se había insigne principalmente como el “zar antidrogas”, como lo bautizó la prensa.

Cuando asumió su cargo en el Ejecutor, debió sujetar un chaparrón de críticas, que el ministro del Interior de la época, Rodrigo Hinzpeter, respondió: “Tal como otros fiscales que están terminando su período junto con el fiscal Peña ya están buscando trabajo, bueno, el fiscal Peña, que comparte una visión de combatir la delincuencia sin temor, buscó también otras alternativas de trabajo”.

El apodo de “zar” venía precedido de una prolífica gobierno donde el blanco habían sido las bandas de narcotraficantes: “Los Car’e Jarro”, “Los Car’e Pelota” y “Los Guarenes”. Incluso, Peña sufrió amenazas en contra de su vida desde una de las bandas de La Legua conocida como “La Oficina”.

El narcotráfico es una de las áreas en las que Peña se especializó. El año 2000, el entonces Fiscal Doméstico Guillermo Piedrabuena lo dejó a cargo de crear la Pelotón Especializada de Tráfico de Drogas de la Fiscalía Doméstico. Tres abriles a posteriori sería uno de los fiscales a los que la DEA (Drug Enforcement Administration) capacitaría todavía para contender contra el narcotráfico. Peña se alzaba como el gran sheriff.

Al admitir el nuevo cargo en el Gobierno de Sebastián Piñera, una de las principales tareas de Peña fue el plan de intervención en La Legua.

Por eso la desprotección de los vecinos de esa población se hizo más sobresaliente ese día 7 de octubre cuando comenzaron los balazos.

–¡Cómo vamos a abandonarse si el fiscal se puso a defender a los narcos! –repitió una y otra vez uno de los vecinos afectados por la precipitación de balas.

El año pasado, antiguamente de que se emitiera un reportaje que destacaba estos vínculos que ya eran ampliamente conocidos en La Legua, entreambos renunciaron a defender a Zamora y, según señalan cercanos, “fue solo una asistencia profesional temporal a fines de 2015 a una persona que alegaba inocencia”. Igualmente, las veces que pudieron, alegaron que podían sufrir delante el desenvuelto deporte de la profesión. Ese mismo año, el ex fiscal Peña fue incluso defensor de otros imputados por casos de narcotráfico. En noviembre asumió la tarea de representar a Marcelo Orellana, un miembro de la PDI que fue formalizado en Arica por tráfico de drogas. El policía y su perro portaban 499 estampillas de LSD.

A posteriori de ser temido por las peligrosas bandas en las poblaciones donde el narco se pavonea con niños pistoleros, de tener injerencia desde el Tarea del Interior sobre el futuro de La Legua, de investigar a bandas ilustres de la población, al dejar su puesto en la cartera que lideraba Rodrigo Hinzpeter –hecho gatillado por un reportaje que detectó el cuota de sobreprecios por equipos antidrogas–, Alejandro Peña comenzó a desempeñar autónomamente la profesión de la que se tituló en la Universidad Las Condes.

Uno de sus clientes “poderosos” fue Washington Zamora, pareja de una de las mujeres del clan Gálvez, quien entonces –a comienzos de 2016– era formalizado por tráfico de drogas, asociación ilícita, homicidio calificado y lavado de caudal. Se le adjudicó encima su responsabilidad en el primer caso de sicariato colombiano detectado en Pimiento.

La defensa de Peña fue un duro llamada a la confianza para los trabajadores y familias de la población.

Fodich y Peña

La defensa de Zamora no fue asumida solo por Peña, sino que incluso por Vinko Fodich, abogado, ex superior de la Fiscalía Específico de Ñuñoa. Fodich asimismo trabajó para el Gobierno de Piñera, como cabecilla de la División de Control y Legitimación del Servicio del Interior y fue director eventual de la División de Seguridad Pública del Empleo del Interior. Peña y Fodich comparten oficinas en Far y Cía., en el suelo 17 de un edificio en Apoquindo a la cúspide del 3.600.

El año pasado, antaño de que se emitiera un reportaje que destacaba estos vínculos que ya eran ampliamente conocidos en La Legua, entreambos renunciaron a defender a Zamora y, según señalan cercanos, “fue solo una asistencia profesional temporal a fines de 2015 a una persona que alegaba inocencia”. Asimismo, las veces que pudieron, alegaron que podían aceptar delante el vacío deporte de la profesión.

Ese mismo año, el ex fiscal Peña fue todavía defensor de otros imputados por casos de narcotráfico. En noviembre asumió la tarea de representar a Marcelo Orellana, un miembro de la PDI que fue formalizado en Arica por tráfico de drogas. El policía y su perro portaban 499 estampillas de LSD. Según explicó Peña a la prensa, el detective usaba la droga para adiestrar a su can.

Dos abriles antiguamente, en noviembre de 2013, Peña había asumido asimismo la representación de otros policías involucrados en narcotráfico, cuando defendió a tres funcionarios de Carabineros del OS-7 de Arica, quienes fueron formalizados por el delito de tráfico de drogas y asociación ilícita.

Ahora, Peña y Fodich tienen en sus manos la defensa de 5 de los involucrados en el llamado “Pacogate” y su paso a cargo de la defensa de imputados por drogas fue incluso recordado ayer por el flagrante subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, quien llamó a Piñera a “tener buena memoria”, a posteriori de las críticas del ex Mandatario por el caso Luchsinger-Mackay. “Debería recordar que un ex fiscal fue jefe de Estudios de su Gobierno y después defendió a narcotraficantes”, dijo Aleuy.

A pesar de los insistentes llamados de El Mostrador, entreambos abogados señalaron que no se referirán al tema. Trabajan alejados de la prensa, aunque en el sitio web de la firma una frase los resume: “Todas las personas son iguales ante la ley. Un buen abogado es lo que hace la diferencia”.