Carla Amtmann acusa lectura equívoca y temerosa en el FA: ¿por qué les cuesta tanto decir que van a votar por Guillier?

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Carla Amtmann es una de las dirigentas del Frente Amplio (FA) más reconocida de los sectores de la “izquierda más dura” del nuevo conglomerado, esa heredera de los proyectos comunistas y socialistas del siglo XX, aseguran desde el FA. Hoy, en medio de la discusión respecto a la segunda reverso, marca una distancia personal con la posición oficial del frenteamplisto y critica el temor a clamar a elegir por Alejandro Guillier.

La historiadora es militante de Nueva Democracia, estructura en la que comparte filas con el ex dirigente sindical Cristián Cuevas, y fue la principal carta del frenteamplismo en el Distrito 24, que incluye a las comunas de Valdivia, Lanco, Mariquina, Máfil, Corral, Panguipulli, Los Lagos, Futrono, Albufera Ranco, Río Bueno, La Unión y Paillaco. Quedó fuera de la bancada del FA por 362 votos, un prieto beneficio de 0,26%, que –asegura– se tatuará para memorar el avance acabado, en una región “más que compleja” para la izquierda y el progresismo.

Afirma que al Frente Amplio lo “inunda una satisfacción importante por los resultados electorales globales. Haber logrado una bancada mucho más grande de lo que se pensaba ratifica el hecho de que era el tiempo correcto para levantar una fuerza alternativa”. Aun así, hay quienes plantean que su sector, “más de izquierda”, fue derrotado, ya que no obtuvo representación parlamentaria y, encima, su candidato presidencial, Alberto Mayol, perdió las primarias presidenciales frente a Beatriz Sánchez. Frente a esto, señala que la candidatura del sociólogo no solo ayudó a posicionar al monolito en primarias, sino que a valer el cerco programático en el FA y amplió la discusión más allá de la “nueva forma de hacer política”, pues puso en tensión al sistema.

-¿Crees que la desafío de la izquierda dura al interior del frenteamplismo fue derrotada?
-Hoy día todavía hay que esperar un poco para sacar conclusiones, estoy convencida de que el próximo periodo, y los meses que vienen en el parlamento, van a ser de mucha flexibilidad, se va a mover mucho el tablero. Hay candidatos electos del Frente Amplio, que yo al menos no les conozco su ideario político, por lo tanto, hay que esperar para ver cómo se mueve el marco. Pero, claramente, a nosotros como Nueva Democracia nos habría gustado y era importante, tener una representación. Yo creo, que por ejemplo, el hecho de que Cristián Cuevas no haya saledizo electo, creemos que es un golpazo, no sólo a Nueva Democracia, sino que a todo el plan del FA, porque si miramos la bancada, no tenemos voces del mundo del trabajo. Pero creo que hay que esperar, para ver si hay sectores derrotados del Frente Amplio.

-Quizás, esta desidia de representantes de sectores, más allá del estudiantil, en la primera término presidencial, ¿pudo afectar en la error de un discurso más duro en contra de los sectores económicos, por ejemplo?

-Todavía como Frente Amplio tenemos que cavilar medios programáticos en ese plano. Sin extensión a dudas la respuesta política y social con destino a la crisis de la política flagrante, está super claro y se fue muy tajante. No obstante hay un debate sobre la estructura de propiedad, y de la forma en que se organiza el poder crematístico, que todavía estamos muy carente. Por ejemplo, si proporcionadamente creo que son súper relevantes los puntos que se han puesto sobre la mesa, hay otros temas -que a nosotros en la región nos interesa mucho- que atacan el origen de cómo se está organizando el poder crematístico, y creo que el Frente Amplio ha hablado muy poco sobre el sistema forestal, sobre qué vamos hacer sobre el litio. Hay una propuesta de Alejandro Guillier, premeditadamente, de conformar una empresa doméstico del litio, que yo creo que es super potente de mirarla. Incluso hay rudimentos que pasan por ver cómo se discute en serio la descentralización, hoy día todavía tenemos una vistazo muy santiaguina desde el Frente Amplio, y de cuáles son las prioridades programáticas.

-Por qué se da esto, ¿en el Frente Amplio se peca igualmente de centralismo y de mirar quizás los sectores más de elite, o más organizados, dejando de flanco estos espacios más marginales?
-Todas las fuerzas, cuando se conformar, son hijas del contexto. El Frente Amplio no se podría entender a la par del surgimiento del Movimiento Estudiantil, de la crisis educativo y ambiental, que nos permiten explicar la comprensión del ciclo político. Hoy tenemos que entender que el Frente Amplio maduró, y se pegó una maduración obligada por el resultado electoral, esto se tiene que ver reflejado en una ampliación de miradas, y ahí nuestra responsabilidad es ofrecerle un plan al país. No solamente a los sectores descontentos, que se movilizaron y permitieron que se abriera esa fisura que el Frente Amplio supo estudiar muy acertadamente y se pudo solucionar. Pero ese ciclo ya se cerró, se abrió un nuevo ciclo político, y ese nuevo ciclo va a estar impresionado -ojalá- por transformaciones materiales, y ahí el FA tiene una responsabilidad titán de mirar más allá de los sectores desde donde nacimos.

Una segunda revés por Guillier

-Más allá de la salida política que estableció el Frente Amplio la semana pasada, que ha sido criticada por ser poco clara, ¿te pareció una envite correcta?

Yo entiendo las razones políticas por las que se llegó a esa afirmación y no a otra, y la valoro por tener la prioridad de que el Frente Amplio tuviera una voz única, lo que era difícil, porque hay fuerzas que no van a elegir por Alejandro Guillier, otros que dejaron espontaneidad de actividad, porque tenían muchas tensiones internas y otros que tuvieron distintos matices, para ver si efectivamente votaban o no por Guillier. El problema es qué pasa a posteriori de esa manifiesto, las críticas de anfibología, sin zona a dudas, tienen sentido, porque yo creo que la afirmación es clara en dos cosas, en opinar que Sebastián Piñera es un retroceso, yo hubiese sido aún más enfática, porque creo que estamos un ciclo político en donde nos estamos jugando transformaciones de fondo, materiales y creo que Sebastián Piñera para nosotros significaría cerrar la posibilidad de este ciclo que se ha destapado, e hipotecar muchos abriles.

-¿El Frente Amplio no ha sido suficientemente duro con la derecha?
-Creo que hay que sear aún más duro, el ambiente flagrante es una derecha donde por primera vez tiene fuerza electoral un sector fascista, como el de Kast, que es necesario electoralmente para Sebastián Piñera; porque es una derecha que viene a defender el maniquí crematístico implantado. Hay que memorar que Pimiento ha sido el laboratorio del neoliberalismo a nivel mundial, hoy en día está en gozne que el país, que fue el primero en estar en neoliberalismo, sea uno que todavía muestre la senda posible para salir de él. Entonces, veo que estamos en un momento importante a nivel internacional, todavía, en un contexto en donde en América Latina se están viendo difusos los proceso de cambio, no estamos en la época de alzamiento social, en donde los gobiernos populares y de cambio estaban en su mejor momento. Entonces, Pimiento puede ganar a ser una esperanza de cómo salir de un maniquí, que la derecha dijo que iba a ser exitoso, y que hoy en día no lo es. Que ese momento se lo entreguemos a Sebastián Piñera, va implicar perder una oportunidad histórica importante, pero adicionalmente, una derrota incluso ideológica. Hoy tienes a Sebastián Piñera señalando que Guillier es el candidato del FA y de los comunistas, diciendo que Pimiento se va a alterar en Venezuela, entonces, si acertadamente Alejandro Guillier no es nuestro candidato, cuando lo atacan con esos argumentos, nos están atacando a nosotros, y a nuestro ideario.

El problema es qué pasa posteriormente de esa confesión, las críticas de imprecisión, sin lado a dudas, tienen sentido, porque yo creo que la proclamación es clara en dos cosas, en opinar que Sebastián Piñera es un retroceso, yo hubiese sido aún más enfática, porque creo que estamos un ciclo político en donde nos estamos jugando transformaciones de fondo, materiales y creo que Sebastián Piñera para nosotros significaría cerrar la posibilidad de este ciclo que se ha libre, e hipotecar muchos abriles.

-Adicionalmente de la crítica a la derecha, ¿observas otros puntos débiles en la exposición dada por el Frente Amplio?
-Creo que encima de ser clara respecto al retroceso que significa la derecha, otra afirmación que se hace, que yo creo que es de perogrullo, es que nadie de nosotros somos dueños de los votos, porque somos responsables, y entre ser propietarios y responsables hay un despeñadero gigantesco, y ahí la responsabilidad es esencial entre los dirigentes del Frente Amplio. Por esto, no me gustan las respuestas en donde dicen “voy a ir a votar, pero no voy a ir votar por Piñera” y que cueste tanto afirmar que van a elegir por Alejandro Guillier.

-¿Por qué le cuesta tanto al frenteamplismo aceptar que, tal vez, su voto de militancia más dura y el de tradición concertacionista o Nueva Mayoría desencantado, se va a traducir en un respaldo en dirección a Alejandro Guillier?
-Hay una leída temerosa y equívoca, en creer que por señalar con claridad -y lo digo personalmente- que vamos a elegir por Alejandro Guillier, vamos a estar hipotecando el haber del Frente Amplio. Es temerosa y equívoca porque si confiamos en los votantes, es muy simple explicar la situación, yo he podido explicar esto en la calle y no hay cuestionamiento. Hay que estar aún más seguros de la fuerza que tenemos. Todos estamos equivocados de creer que estamos en el mismo marco del 2009, porque no somos lo mismo que el PRO, tenemos estructura, presencia parlamentaria, una fuerza territorial enraizada en movimientos sociales que están en ascenso; por lo tanto, no hay que tener temor a hipotecar poco. Nosotros tenemos que seguir interpelando a Alejandro Guillier, como en las otras semanas, me parece muy correcto porque hemos corrido el cerco a nivel programático. Que hoy se haya destapado a realizar un plebiscito por las AFPs, que diga que va a terminar con el monopolio del sistema de pensiones, condonar el 40% del CAE, un plebiscito para el proceso constituyente, donde manifiesta que la Asamblea Constituyente es apoyada personalmente por él, es reflexivo de que movimos el cerco, él no dijo eso en la primera reverso, lo dijo ahora gracias a la fuerza del Frente Amplio, y yo me quiero reparar orgullosa de eso. Entonces hay que decirlo sin temor, sin creer que van a dejar de encargar en nosotros (…) si tu en la cobre vas a elegir por Guillier, dilo fuera y explica el porqué.

-¿Confías en que Alejandro Guillier puede representar la profundización de los cambios que rebusca el Frente Amplio? Porque hasta para la presidenta Michelle Bachelet le fue difícil impulsar una memorándum transformadora, y con una mejor correlación de fuerzas…
-Creo que por lo bajo, va a ser una continuación de lo que hizo Michelle Bachelet. El escena presidencial va a ser absolutamente dispar, porque adicionalmente, hay una estructura de las fuerzas en el parlamento distintas, y eso a mí me da confianza, no en él en particular, sino en cómo se van a mover las fuerzas en este periodo, en donde vamos a empujar para que esas transformaciones sean más profundas. Si tu me preguntas a mí, yo prefiero que nuestros parlamentarios, nosotros en los territorios, estemos empujando para que las reformas sean más profundas de lo que se está planteando, a que estamos resistiendo frente a consolidaciones neoliberales, que plantea Sebastián Piñera (…) Hay una exigencia política para el Frente Amplio, de demostrar que nuestro compromiso no es mirándonos el núcleo, sino que diciendo, cómo aportamos para que sigan los avances, y encima, un compromiso con la ciudadanía.

-¿Crees que era muy descabellado pensar que el Frente amplio se hiciera parte del posible próximo gobierno de la Nueva Mayoría, que hubiera el criticado co-gobierno?
-Yo creo que hoy día, como el Frente Amplio está recién surgiendo como fuerza, requiere consolidarse desde una autonomía política que le permita caminar con pies más firmes. Si tu me preguntas a mí, yo creo que hoy día, hay que estar abiertos a contribuir en que las transformaciones se hagan en la dirección que nosotros creemos que se deben hacer, y ahí sin duda hay espacios en los que se puede contribuir y tener injerencia. Creo que en el FA tenemos dos traumas, el MEO 2009 y la experiencia de Revolución Democrática en el gobierno de Michelle Bachelet, pero yo creo que es aceptablemente diferente entrar con cargos políticos-técnicos, a ser asesores en una comisión específica de un empleo, que poder estar en espacios de toma de decisiones grandes.

-Pero, en el Frente Amplio han planteado una táctica-estrategia de camino propio, de una concurso a quien gobierne el próximo año.
-Yo quiero, me imagino y voy a trabajar, para que el próximo periodo sea un gobierno de transformaciones. Estoy convencida de que ese gobierno de transformaciones no va a ser sólo del Frente Amplio y los que piensan que vamos a poder avanzar solos están equivocados, hay sectores de izquierda y progresistas de la Nueva Mayoría, con quien debiéramos estar tendiendo puentes y trabajando para conquistar un gobierno de más transformaciones y profundización, yo espero que en diez abriles más, cuando mi hija esté saliendo del colegio, ya no haya un maniquí neoliberal en el país. Entonces, en el próximo periodo tenemos que estar en el gobierno, interiormente de un pacto progresista y de izquierda, y si no reconocemos que hay progresismo y hay izquierda en la Nueva Mayoría, estamos perdidos, porque yo creo que hay que tender puentes desde ya, hoy día, no va a ser desde el gobierno, el Frente Amplio ha definido una examen crítica, pero eso no puede implicar que la conclusión sea que nosotros solos vamos a cobrar en cuatro abriles más.

-En esta desafío por tensionar el eje al interior de la Nueva Mayoría, que según tus palabras se ha ido logrando en el situación de la discusión programática de segunda revés, ¿cómo se harían cargo del ethos concertacionista, más duro y conservador de la Nueva Mayoría, que puede no ser tan enfático con esta desafío neoliberal?
-Yo creo que ya está tensionado y resquebrajado. Los resultados de las elecciones para el Senado, en donde perdieron candidatos del status quo, que tenían mucha resistor a los cambios, adicionalmente, en que hoy día hubiesen habido dos candidaturas de la Nueva Mayoría, en donde una representaba a sectores más progresistas que otras -con muchas tensiones internas-, yo sé que hay un voto socialcristiano que inmediatamente entendió que en segunda revés su voto era para Alejandro Guillier, por lo que no estigmatizó, ni veo en blanco y desafortunado el voto de ellos. Pero, sin ocasión a dudas había un sector conservador, con resistor a los cambios y que fueron derrotados. Esa derrota no es total, están presententes, los que tensionan y por sobre todo, el poder crematístico;  entonces, en la medida en que avanzamos, ellos retroceden y la pregunta es cómo avanzamos. Que Alejandro Guillier intente hacer sentido a un votante que sabe que quiere más transformaciones, es un avance para nosotros, y un retroceso para los sectores que se resisten.

-Pero para conseguir esto, tendría que ocurrir una alianza en el Congreso con la Nueva Mayoría…
-Aquí, en la táctica, el parlamento va a ser fundamental, porque estoy segura de que en los hechos, la bancada por las transformaciones va a ser mucho más amplia, con los parlamentarios del Partido Comunista, con parte de los parlamentarios socialistas, con parlamentarios progresistas de la NM, y vamos a ver que en esa coalición van acontecer más fisuras, y vamos a poder hacer una mayoría. Por otra parte, el rol de la ciudadanía va a ser muy importante, el hecho de que hoy en día se esté hablando de un plebiscito, no dimensionamos lo que puede alcanzar a cambiar nuestra efectividad, como no dimensionados lo que podía datar a cambiar el término del binominal, yo creo que ese es uno de los grandes legados que deja Michelle Bachelet (…) es como lo que pasó con el plebiscito de No+AFP, que no era vinculante, que no estaba institucionalizado y aún así votaron más de un millón de personas, a veces somos demasiado desconfiados del poder de la ciudadanía, se subestima.

-Pero, ¿cómo se podría combinar esta especie de examen crítica-constructiva, con un veterano empoderamiento y algidez de la calle, de los espacios organizados, donde el Frente Amplio tiene incidencia?
-A mí no me gusta el disección que establece que es mejor Sebastián Piñera, porque aumenta las contradicciones, no lo comparto, es simplista y reduce el problema. Nosotros tenemos que avanzar al fortalecimiento de la sociedad civil organizada. Yo me leí a fondo el programa de Guillier, antiguamente de la primera reverso, con viejo razón en la segunda, y yo decidí conscientemente, en cojín al programa y por un disección de la existencia, elegir por Guillier en segunda revés. Hay un tema programático que él plantea, que ha sido muy poco hablado, que es el fortalecimiento de las juntas de vecinos, como te decía antaño, a veces se abren puertas que uno no dimensiona lo que pueden significar, financiamiento directo a las juntas de vecinos, elecciones en un mismo periodo de todas las juntas, chuta a mí me pareció perspicaz, no se nos ocurrió a nosotros, y ahí hay fortalecimiento igualmente. A mí, en la campaña, me tocó tratar con espacios organizados que quizás no son muy observados desde el mundo de la política estudiantil, las juntas de vecinos, los clubes deportivos, son muy potentes, están -muchas veces- absolutamente despolitizados, pero que se pueden politizar y son espacios estratégicos, donde la parentela popular y corriente está y representa múltiples intereses, porque tienes a los trabajadores, a los estudiantes, los dueños y dueñas de casa, los niños, espacios que juntan el distrito y demuestran la multiplicidad de problemas que ayudan a pensar de forma distinta el distrito.

El foco en las alcaldías

-Pensando en el futuro que tiene el Frente Amplio, y más allá de la memorándum electoral parlamentaria. El Frente Amplio actualmente cuenta con la experiencia de la alcaldía en Valparaíso, con Jorge Sharp, que apunta más directamente al cambio tópico y territorial, ¿crees que la próxima desafío del FA debiera estar en producir y blindar una red de representantes a nivel de alcaldes, apuntar a los gobiernos locales?
-Creo que uno de los principales desafíos, más que estar viendo las presidenciales en cuatro abriles más, que sin duda es una prioridad, hay que estar viendo las municipales. Se sobreestima el poder del parlamento, que es muy relevante, pero yo creo que el municipio de Valparaíso, y el de Recoleta, han sido fundamentales en mostrarnos que un corregidor y los concejales pueden tener más poder para realizar cambios y transformaciones económicas, que los diputados no tienen. Hay toma de decisiones para el modo de producción almacén, y por lo tanto, la forma en que se genera la ciudad, que transforma directamente la forma de vida de la concurrencia. Ejemplos palpables, como la desenvoltura de la ciudad, que ha sido el cambio en Valparaíso, una mejor establecimiento de los fondos municipales, eliminar la corrupción, que ha sido ejemplar lo que ha ido haciendo Jorge -Sharp- ahí, pero principalmente hay una forma de enfrentarse a la estructura económica, a las inmobiliarias, o que Daniel Jadue esté combatiendo el monopolio de las farmacias, con las farmacias populares, ahí hay un poder existente, sumamente potente, que adicionalmente le devuelve a la ciudadanía la confianza con las instituciones.

-Por lo tanto, ¿el foco estaría puesto en las alcaldías?
-El próximo desafío es que en las elecciones municipales, se obtenga una representación importante en las alcaldías y concejos municipales, y para eso, asimismo tenemos que tender puentes con los sectores progresistas y de izquierda locales, porque en las presidenciales hay segundas vueltas, en las municipales no, entonces tenemos que articularnos con estos sectores para ganarle más alcaldías a la derecha. Pero que esto no signifique ceder, negociar, todo eso que se sataniza, yo digo no los satanicemos, sino que trabajar en conjunto para nuevos proyectos de gobiernos locales, y demostrar ahí cómo se gobierna.