CEP: el gran porrazo de la encuesta de los empresarios

0
54

Poco antiguamente de difundir el posterior Estudio de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos, más conocido como la investigación CEP, su entonces director, el ex ministro Harald Beyer, dio una entrevista para murmurar de los cambios al interior del “think tank” y el estado flagrante de la estructura, alertada por una posible migración de varios de sus investigadores a un eventual Gobierno de Piñera. La eventualidad cobraba fuerza a partir de los resultados en la propia averiguación, que le daba un 44% de preferencias al ex Presidente.

En la conversación con Qué Pasa, Beyer, como director en funciones, aseguró que no estaba en los planes de nadie editar un tienta más de tres veces al año y, premeditadamente del fin de la averiguación Adimark, defendió la metodología del estudio que realiza su equipo.

“La tasa de respuesta de las últimas Adimark fue de un 22%, o sea, uno de cada 5 la contesta, mientras que a nosotros nos contesta 8 de cada 10. Aumentar la frecuencia no nos interesa”, dijo.

Ahora que el trabajo del tienta enfrenta cuestionamientos, por los porcentajes que les dieron a Sebastián Piñera, Beatriz Sánchez y José Antonio Kast, conviene memorar que no es la primera vez que enfrenta cuestionamientos. En 2013, hubo otro temblor, pero más acotado.

En julio de ese año, Longueira se retiraba de la campaña presidencial. Un mes posteriormente, el 10 de agosto, los partidos de la entonces coalición gobernador ratificaban como candidata a Evelyn Matthei. El trabajo de campo de la CEP que correspondía a ese período, terminó el 18 de agosto. Luego de intensas discusiones internas, decidieron imprimir de todas maneras los resultados. Bachelet le ganaba por 32 puntos a Mathei (finalmente fueron poco más de 24) y la UDI, representada por Joaquín Lavín, no tardó en asegurar que la averiguación CEP no tenía validez alguna.

Sobre la metodología, enfatizaron que todas las encuestas utilizan “los mismos marcos muestrales (mapas del precenso 2016 y proyecciones de población del INE). Es posible que existan problemas en esta área y no podremos saberlo mientras no se publiquen los datos del último Censo”, y concluyeron reconociendo que hay que hacer una “revisión profunda de las encuestas para descubrir por qué no están captando adecuadamente lo que están opinando las personas”, precisaron, sin dejar de mencionar que “la evidencia sugiere que las encuestas no son determinantes en el comportamiento de los votantes”.

No solamente surgieron preguntas sobre la metodología y la validez.

Carolina Segovia, la sempiterna coordinadora de opinión pública, que presentaba la averiguación luego de una intensa discusión al interior del comité. Aunque públicamente se dijo que su renuncia estaba fijada casi a la par de la salida de Arturo Fontaine, que dejó su puesto como director en 2013 posteriormente de 31 abriles. Fue uno de los dueños y fundadores de la institución el que salió a calmar las dudas. En septiembre de 2013 Eliodoro Matte aseguró que falta sustancial cambiaría y que este episodio no afectaría la imagen del CEP.

“Para nada, la encuesta se hace permanentemente y va a seguir haciéndose. Es un programa muy bien asentado”, dijo Eliodoro Matte en septiembre de 2013 a El Mostrador.

Matte evidentemente estaba en lo cierto, la averiguación siguió haciéndose, incluso cuando él dejó la presidencia del directorio en medio del escándalo por la colusión del papel tissue en diciembre de 2015. Nadie la cuestionó de la forma en que se hace ahora.

Las políticas públicas de los empresarios

El CEP fue la única institución, en rigor una “fundación privada de orientación liberal sin fines de lucro”, como se definen, que pudo difundir una indagación en junio de 1988 anticipando el triunfo del NO en el plebiscito.

El CEP fue fundado en 1980 a partir de la visión del clan Matte que quería aportar con un centro de pensamiento y que a lo desprendido de los abriles ha estado integrado y sustentado por lo más selecto del patronal. Por eso, adicionalmente han estado continuamente opinando con sus fundamentos sobre asuntos de gran interés manifiesto como las reformas tributarias y educativo, donde sus investigadores han participado de la discusión legislativa, y el conflicto mapuche, entre otros temas.

Sólo entre algunos nombres del directorio se cuenta a Roberto Angelini, compensador de decenas de empresas fundadas por su tío Anacleto Angelini, entre ellas Antar Pimiento y Empresas Copec, que se desgrana en otras tantas relacionadas como Corpesca o Celulosa Arauco Constitución.

Igualmente integra el directorio, presidido por el abogado Enrique Barros, el patrón Luis Enrique Yarur, del faja BCI, Jean Paul Luksic, de Antofagasta Minerals, los economistas Vittorio Corbo y Sebastián Edwards, Carlo Solari, presidente de Falabella, el ex ministro José Joaquín Brunner y el ex contralor caudillo de la República Ramiro Mendoza, colaborador en el comando de Sebastián Piñera.

Participan incluso como consejeros asesores los empresarios Andrónico Luksic, del holding Quiñenco y Canal 13, Horst Paullman compensador de Cencosud, Bernardo Larraín Matte, y Enrique Cueto, entre otros. Particularmente en el comité de opinión pública a quienes compete la indagación específicamente, trabaja como coordinador Ricardo González, en el circunstancia que ocupaba Carolina Segovia, el propio Enrique Barros, el subdirector abogado Lucas Sierra, Wolf Von Appen, vinculado al holding naviero Ultramar, Jorge Cauas, ex ministro de Hacienda de Pinochet, la historiadora Sol Serrano, el economista David Gallagher, al igual que Leonidas Montes, que asumirá como director en reemplazo de Harald Beyer desde el 1 de marzo.

Los padres de la derrota

Un día posteriormente de las elecciones, y de las críticas que cayeron sobre la industria de las encuestas, el CEP con destino a donde apuntaron las mayores objeciones, reconoció su error en un comunicado.

Comenzaron explicando que “La última encuesta se realizó entre el 22 de septiembre y el 16 de octubre de 2017, es decir, el trabajo de campo terminó un mes antes de la elección. Por lo tanto, no alcanzó a capturar la parte más intensa de la campaña que incluyó la franja televisiva”.

En este contexto, afirmaron que, en ese período, en un marco político licor, las preferencias de los votantes pudieron activo cambiado. La campaña pudo acontecer influido en los votantes y acontecer modificado las proporciones.

La propia indagación CEP muestra que la “carga” política o ideológica de los votantes es débil y, luego, hay espacio para que fluyan los votos entre distintos sectores con mucha más facilidad que en momentos donde las identificaciones políticas son mucho más fuertes. Se defendieron afirmando que “el orden obtenido por los candidatos principales fue acertado. A grandes rasgos, entonces, la encuesta estuvo en línea con el desarrollo político que intentó capturar. Esto es distinto a lo que pasó con las encuestas en el resto del mundo, pues éstas erraron en el orden, es decir, dieron por ganador permanecer en el caso del Brexit, o que ganaba el Si en el caso la consulta en Colombia”, por nombrar algunos de los casos más bullados de desacierto por parte de las encuestas. Negaron explícitamente que detrás de sus cifras hubiera alguna intencionalidad política. A litigio de ellos este cuestionamiento “desconoce la transparencia con la que ésta se lleva a cabo y los controles que se aplican en su elaboración”.

 Problemas de método

Sobre la metodología enfatizaron que todas las encuestas utilizan “los mismos marcos muestrales (mapas del pre-censo 2016 y proyecciones de población del INE).  Es posible que existan problemas en esta área y no podremos saberlo mientras no se publiquen los datos del último Censo”, y concluyeron reconociendo que hay que hacer una “revisión profunda de las encuestas para descubrir por qué no están captando adecuadamente lo que están opinando las personas”, dijeron, sin dejar de mencionar que “la evidencia sugiere que las encuestas no son determinantes en el comportamiento de los votantes.

Marta Lagos, a cargo de la sondeo Cerc-Mori cuestiona esta explicación.

“Sin duda que el tiempo de publicación es relevante, pero eso lo sabía el CEP desde el año 1989. No entiendo que lo esgriman como argumento cuando no les va bien. Los hemos criticado en todas las elecciones por tener encuestas no predictivas que aparecen como tales. Que se decidan si hacen encuestas predictivas o hacen otra cosa, pero aparecer como tales y no serlo cuando no les conviene, me parece poco moderno, más bien anticuado, esconderse en la falda”, asegura.

Lagos agrega que “es obvio que Piñera iba a perder votos al final, pero eso no es el único error, que es trivial porque se sabe que se debe medir al final. Las encuestas fueron deficitarias en identificar la demanda de la izquierda fuera del oficialismo y eso es lo que tildó la elección a favor de Piñera. No hubo investigación alguna y, con todo respeto, alguien que quiere predecir una elección tiene que hacer mucho más que dos encuestas que no tienen siquiera el número de casos para cumplir con el estándar internacional declarado. El fenómeno de Kast lo identificamos tempranamente y lo declaramos en septiembre, el de Sánchez no lo vio nadie. Y eso sí debería haber salido de haberse hecho las cosas según la ciencia”.

Este medio intentó conseguir una interpretación del CEP, pero hasta el obturación de la tirada no hubo respuesta.