¿Cómo viven el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, los pueblos británicos español

218

El trasiego de bandejas de fish and chips, con sus raciones de puré de guisantes, es incesante. La bandada sonora: un chisporroteo continuo de grasa al freír el pescado.

Es el día a posteriori de la trofeo del Brexit y los comensales, británicos, no tienen otro tema de conversación. Fuera, el sol de la tarde, intenso, aplanador, mediterráneo, aporta un punto de contradicción a la estampa.

Estamos en Xaló, Comunidad Valenciana, en el Este de España. 2.659 habitantes.52% extranjeros, la mayoría procedentes de Reino Unido.

Jayne Webb (con más o menos de 60 abriles, rubia y de piel bronceada), su marido David y sus amigos Ivonne y Peter Flowers esperan a que les sirvan su ración.

“Nadie sabe qué va a acaecer. Muchos ya se arrepienten y aún no nos hemos ido“, le dice Jayne a BBC Mundo premeditadamente de la futura salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Ha sido un voto de parentela longevo, que tiene en su comienzo la imagen idealizada de Reino Unido hace 40 abriles”, agrega Ivonne.

Ahí es donde nos van a padecer. 40 abriles alrededor de detrás”, sentencia Jayne.

Los demás asienten. Los cuatro votaron por la permanencia, como la mayoría de sus vecinos.

Incertidumbre y sorpresa

Hace casi 15 abriles decidieron cambiar Reino Unido por un pueblito rodeado de viñas, olivos, algarrobos y montañas imponentes moteadas de urbanizaciones de casas blancas.

En esas edificaciones, herencia del prosperidad de la construcción que vivió España a principios de los 2000, viven la mayoría de británicos de la zona.

El mar y Benidorm, una de las capitales turísticas españolas, están a poco más de 20 kilómetros. Pero Xaló y los pueblos cercanos parecen estar a abriles luz de uno de los íconos del turismo de masas del Mediterráneo.

Rodeando de 284.000 británicos según datos oficiales residen permanentemente en España. Más de un tercio en la Comunidad Valenciana. El Valle de Xaló es una de las zonas con decano concentración.

Como expatriados no sabemos qué nos depara el futuro. ¿Tendremos más impuestos como extranjeros en España? ¿Necesitarán un visado la multitud que venga de holganza? ¿Se cerrarán las fronteras a la arribada de más expatriados? ¿Subirá el precio de los vuelos? ¿Y el cambio? ¿Las pensiones?”, comenta Peter Flowers, quien se retiró de forma anticipada para, como él mismo señala, comportarse “al sol de España”.

En tanto que ciudadanos europeos, los británicos no necesitan permiso de residencia para proceder o trabajar en cualquier país miembro de la UE. En España gozan de los mismos derechos que cualquier castellano. Poco que igualmente les sucede a los españoles en Reino Unido.

Pero esa situación puede cambiar si se consuma el Brexit.

“Nunca hemos pensado en volver”

“Mucha gente está preocupada por el tema de la atención sanitaria porque hay un acuerdo de reciprocidad entre España y Reino Unido”, me dice David Webb.

La colaboración sanitaria es quizá uno de los temas del día a día que más preocupan a la comunidad británica, especialmente a los retirados.

Sin confiscación, pese a la desatiendo de información sobre su futuro, cuando les cuestiono si piensan regresar a su país, la respuesta es clara.

“No puedes asegurar que nunca volverás a tu país. Pero nunca hemos pensado en hacerlo. No veo ninguna razón diferente de la clan… No te puedes sentar al sol en Inglaterra. ¿Quién quiere sentarse en casa el 90% del tiempo?”, zanja Jayne.

Diversificación de opiniones

A escasos metros del recinto de fish and chips, el bar Olé tiene un torero y un toro en su cartel y un patio cubierto por una toldo que es una gran bandera de España.

Los clientes que beben cerveza a sus puertas incluso son británicos.

Les averiguo qué piensan del Brexit y cómo creen que les va a afectar. “Aquí tienes de todos los colores”, me dice uno de ellos riendo.

Empiezo por Helen, una mujer de unos 50 abriles, luceros azules, pelo sable y, asimismo, piel bronceada. Hace 6 abriles que llegó con su pareja a España, donde abrió una agencia inmobiliaria.

“Me parece hipócrita que se haya votado dejar la Unión Europea por el tema de la inmigración. Nosotros vivimos en España como inmigrantes. Deberíamos estar contentos porque otros puedan moverse libremente por Europa”, señala esta oriunda de Newcastle.

“Soy británica y estoy orgullosa. Pero incluso estoy orgullosa de ser europea. Creo que nos hemos alienado a nosotros mismos del resto de Europa. Es fatal que nos afecte. Mi hija vive en Barcelona, está casada con un italiano. Somos europeos. Y esto afectará a mis hijos y a mis nietos”, me dice.

“Yo he llorado de pena esta mañana”, la interrumpe Jane. Pero en el otro extremo de la mesa el sentimiento es otro.

“Estoy muy feliz con el resultado. Soy europeo pero no de la Unión Europea. Que Bruselas tenga cinco presidentes que nos dicen qué hacer y qué no, eso no me gusta”, apunta Keith Easy, de unos 65 abriles y aspecto joven.

“No veo ninguna razón por la que me fuera a afectar en mi día a día. Como expatriados aportamos mucho dinero al país”, agrega Keith.

Su hijo James -gafas oscuras, camiseta del Atarazana y tatuaje en el protección derecho con las siglas del mismo equipo de fútbol del norte de Londres- asiente convencido.

Las relaciones económicas entre Reino Unido y España son intensas. Reino Unido es el cuarto socio comercial de España y adicionalmente de los cerca de 300.000 residentes, 15,6 millones de británicos visitaron el país en 2015, el categoría más profuso.

“Mucha gente va a sufrir”

Antiguamente de marcharse el valle, me dirijo a Alcalalí, a escasos 3 kilómetros de Xaló, uno de los municipios con decano porcentaje de británicos de la zona.

De sus poco más de 1.400 habitantes, 57% son extranjeros. De estos, 70% son británicos.

En este pequeño pueblo de casas pintadas de colores vivos -azul, rojo, vainilla- están montando un proscenio en la plaza del Consistorio y las calles cercanas están ocupadas por mesas y sillas para celebrar una cena al fresco. Son las fiestas de San Juan.

La viejo parte de las personas que observan el montaje son británicos. Hablo con Jamie Lee Chapman. Con poco más de 40, este albañil de Essex que lleva más de 12 abriles en España rompe el modelo de expatriado retirado en investigación del sol mediterráneo.

Su hijo, su mujer, sus padres y su hermana incluso viven en aquí. Le demando cómo ve su futuro y el de su clan.

“Las cosas van a ser difíciles. Muy difíciles. Creo que en Inglaterra va a haber una recesión y creo que aquí mucha gente va a sufrir. Los expatriados ya no son expatriados. Nos hemos convertido en inmigrantes”, dice preocupado.

Me despido de Jamie Lee y dejo el Valle de Xaló. Detrás queda su peculiar mezcla de placidez mediterránea y acento inglés y las incógnitas que abre sobre su futuro una votación que tuvo zona a 2.000 kilómetros de distancia.

 


Fuente:T13.cl