Dominga: el gallito de poder en la sombra entre Ana Lya Uriarte y el equipo económico dirigido por Valdés

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El triunfo que obtuvo La Moneda el lunes en el Tribunal Constitucional en el tema del fracaso en tres causales eclipsó el rechazo del comité de ministros al esquema minero-portuario Dominga. Pero con el valer de los días dicha osadía ha ido develando la flagrante pugna de poder interna que impera en La Moneda, que enfrenta al edicto crematístico con la jefa de estancia Ana Lya Uriarte, la asesora más influyente y cercana a la Presidenta Michelle Bachelet, pero que en los descuentos del contemporáneo gobierno estaría perdiendo circunscripción.

Quedan casi siete meses para que termine la oficina bacheletista y si acertadamente muchos en el gobierno están en proceso de obstrucción, concentrados en consolidar el comisionado de Bachelet como es el caso del director de políticas públicas de palacio, Pedro Güell y otros se mantienen en la tarea de “sostener cotidianamente la estantería política”, como señalan que es el papel que cumplen el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy y la ministra Paula Narváez, los gallitos internos de poder siguen vigentes en palacio.

En el seno del gobierno reconocen que no es un sujeto político último ni siquiera es popular que delante una valentía institucional como fue la que adoptó el lunes 21 el comité de ministros de rehusar el esquema Dominga, miembros del salita públicamente cuestionen la resolución, como lo hizo el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, y el ministro de Patrimonio, Luís Felipe Céspedes, quien se retiró de la sesión sin elegir. Aunque recalcaron que la autoridad actuó con “absoluto convencimiento y autonomía”, otros insisten en que fue el titular de Hacienda el que influyó “en ese gesto”, pero cualquiera sea la verdad, lo cierto es que esa fue la primera alerta de que había un quiebre en el Ejecutor.

En La Moneda, reconocieron varios de sus inquilinos, no se predijo que la suerte de “rebelión” fuera pública y evidente. “Me retiré antes de que se procediera a la votación del proyecto, lo anterior producto de que dada la citación al Comité para ver este caso el día viernes, dado estos plazos, en mi caso, fue imposible poder realizar una análisis en profundidad de todos los antecedentes presentados, y en ese considerando fue que yo decidí el no participar de la decisión producto de que en realidad acá lo que se requería era una decisión fundada de cada uno de los puntos presentados”, dijo Céspedes ese lunes.

A sus palabras, se sumó el miércoles 23 el subsecretario Micco quien sentenció –durante su exposición en el Armonía Regional de Empresas de la VIII Región- que “en las últimas decisiones nos ha faltado tomarnos el tiempo necesario para ver el equilibrio que precisamos tener entre la inversión y el mantener la sostenibilidad tanto medioambiental como en la relación con las comunidades (…) Lamento que se hayan tomado algunas decisiones en forma apresurada. Sin duda alguna el crecimiento del país es fundamental para satisfacer las necesidades de la población, y sin duda alguna la inversión es fundamental para la nueva realidad que está enfrentando Chile”.

En nadie de estos casos, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, le quitó el tierra a las declaraciones de Céspedes ni Micco, por el contrario, optó por escamotear el tema y se limitó a afirmar que quería “conversar con algunas personas”.

En La Moneda consideraron que era “inaceptable” la aspecto del subsecretario de Hacienda y que entregado que Valdés no hizo falta para neutralizarlo, se entendió que actuó con su venia y respaldo. No solo eso, en el gobierno dicen que es sabido que siempre actúa en consenso y en agrupación con el ministro de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, de quien es muy cercano y fue  lo propuso el año 2015 para reemplazar al cuestionado Alberto Arenas en el manejo fiscal.

Una jugarreta arriesgada, advirtieron en Palacio, porque no es el momento político ni crematístico propicio para que Hacienda “se debilite” con una insurrección así y porque consideran que Valdés “no tiene reemplazo”.

Es conocida la posición del superior de la billetera fiscal en el tema Dominga, varios inquilinos de palacio recordaron esta semana que en marzo –frente a el rechazo del CEA al proyecto- públicamente salió a darle un confirmación: “Chile tiene hace un rato un problema en términos de concretar inversiones, la mayor parte de las veces por permisos o judicialización, incluso en zonas deprimidas que necesitan nuevos motores de actividad”, señaló en una entrevista a La Tercera, donde advirtió que dicha situación podía “hipotecar” el crecimiento del país.

Ya en marzo en el gobierno reconocían que el tema generaba división interna en La Moneda, nadie se atrevía a reforzar entonces que iba a suceder, porque había quienes pronosticaban que el plan Dominga se caería, que no estaban los votos para darle luz verde, mientras que otros apostaban a que la relevancia del plan es tal, que en un escena crematístico doméstico perjudicial, que no había consideración política suficientemente de peso para rechazarlo. Los últimos claramente se equivocaron.

En estos días en La Moneda se ha hablado “del bando de los económicos”, refiriéndose a Valdés, Micco, Céspedes y Eyzaguirre y que lo sucedido con los cuestionamientos al rechazo de Dominga “prueba que son un bloque que tiene peso y que hace ruido”.

El otro edicto

Para nadie es un empleo en la oficina bacheletista que el ministro de Medio Dominio, Marcelo Mena, siempre fue contrario al plan Dominga, que fue él quien quiso acelerar la definición y por eso citó el viernes 18 al final de la viaje al comité de ministros para que se reuniera a las 7:30 am del lunes 21. Durante el fin de semana circularon informes técnicos hasta muy entrada la amanecer del domingo y a pesar de la insistencia de Céspedes de postergar la definición, Mena mantuvo a firme su cronograma, salió esa mañana de la reunión anunciando el rechazo y explicó que “el crecimiento económico no puede ser a costa del patrimonio ambiental, ni causar riesgo a la salud de las personas. No estamos en contra del crecimiento económico, pero este debe responder a los daños que puedan provocar”.

Lo que siquiera es un secreto en el gobierno, explicaron, es la estrecha cercanía que Mena tiene con Uriarte, un vínculo que se comenta data del período en que la jefa de recibidor presidencial fue ministra de Medio Bullicio durante el primer gobierno de Bachelet. Quienes lo conocen dicen que “siempre actúa coordinado” con la abogada PS, que los dos se juntan regularmente ya que tienen un categoría de amigos popular de personas relacionadas con los temas del sector y que fue ella la que abogó para que tras la salida de su antecesor, Pablo Badenier –con quien Uriarte no tenía una relación fluida- se quedara a cargo de la cartera.

Por eso el ministro de Medio Circunstancia es considerado una suerte de “cuadro” de Uriarte en el gobierno, lo que se suma a que la información interna que hay en La Moneda es que la Presidenta Bachelet le encargó a ella el tema de Dominga.

Al respecto y consultada por El Mostrador, la jefa de ministerio presidencial precisó que “como es de público conocimiento, mi tarea en el gobierno es la Dirección del Gabinete Presidencial y NO tengo a cargo el monitoreo de ningún ministerio. Tampoco tengo tareas de monitoreo de temas de competencia ministerial. Las tareas sectoriales están a cargo de los ministros o ministras respectivos”.

En el seno de La Moneda dicen que la ministra Narváez está “cada vez más cerca” de Aleuy, que los dos son los más políticos, que actúan bajo la premisa de la amistad socialista con la Presidenta, pero que a la vocera –por la naturaleza de su cargo- le toca la “situación más difícil generalmente”, que es poner la cara públicamente y tratar de dar explicaciones.

Pero más allá de las formalidades, desde que asumió como jefa de estancia –reemplazando a Narváez que estaba de pre y pos natal- es conocida, comentada y asumida en el gobierno y por todo el oficialismo su cercanía, influencia y poder en la presente despacho, lo que la llevó a ser parte del círculo más ajustado de confianza de Bachelet. Hilván memorar que fue ella con quien la Mandataria resolvió todos los detalles del cambio de recibidor de mayo de 2015, que modificó la correlación de fuerzas de su gobierno y marcó el principio del fin del bacheletismo puro.

Es por eso que en el gobierno y en La Moneda recalcan que los cuestionamientos públicos del “bando económico” del gobierno representan una grieta evidente en el poder de Uriarte. Dicen que Hacienda le está haciendo “un gallito” y que las discrepancias públicas solo demuestran un debilidad en su capacidad política para alinear al recibidor. “Ana Lya está perdiendo poder, igual que el segundo piso”, agregaron.

Adicionalmente de una visión técnica medio ambiental delante las debilidades que mostraba el plan, tras bambalinas en La Moneda está instalado en algunos la idea que en el rechazo del esquema Dominga incluso pesó de alguna guisa un hacedor político: evitar invocar nuevamente el espíritu del caso Caval y que se instalara de harto, una vez más, en los patios de Palacio.

En marzo se hizo manifiesto, nuevamente, que en el 2014 a trece días posteriormente de durar a La Moneda por segunda vez, la hija último de la Presidenta, Sofía Henríquez, adquirió un ámbito de 5.000 metros cuadrados por $ 6.500.000, monto que fue “pagado al contado”, en la comuna de La Higuera, en la IV Región, a 12 kilómetros de donde se planificaba el plan Dominga.

Rápidamente hizo ruido manifiesto al punto que la propia Mandataria tuvo que salir del paso, primero con una exposición pública en la que habló de “polémica artificial”, que le sorprendía que se reflotara poco que se sabía y que “solo puede concebir por el intento de vincular su contenido con la fresco valor de la Comisión de Evaluación Ambiental (CEA), de la Región de Coquimbo, y desacreditar interesadamente el proceso de evaluación de un esquema minero”.

Pero no fue suficiente y al día sucesivo, hizo un punto de prensa, en La Moneda, donde evidentemente molesta, Bachelet pidió enérgicamente que dejaran a su hija tranquila, que la valor de la importación la tomó ella, que no había falta vinculado a un negocio, sino que tenía un objetivo recreativo. Agregó que su nuera, Natalia Compagnon, hizo los trámites, compró el circunscripción y que luego le entregó el valencia respectivo y se hizo el traspaso lícito a sus hijas.

La estantería

En este choque entre Uriarte y el edicto crematístico del salita, en La Moneda dicen que el resto de las autoridades de Palacio han tomado palco. Explicaron que el ministro del Interior, Mario Fernández, -en estos días de vicepresidente poliedro que Bachelet se encuentra de paseo por Centro América- cumple un rol más perfectamente de consenso, que de ningún modo genera conflictos ni tensiones, que ayuda a “amainar” los choques internos y que se relaciona perfectamente con la Mandataria.

El subsecretario Aleuy incluso se habría mantenido al beneficio, que sigue inalterablemente expuesto a su rol de “bombero político”, encargado de apagar y controlar todo tipo de crisis interna, es el que lleva –recalcaron en palacio- el gobierno cotidianamente, en el día a día. “Nadie le disputa su rol, es casi un ministro en las sombras”, sentenciaron en el gobierno.

En el seno de La Moneda dicen que la ministra Narváez está “cada vez más cerca” de Aleuy, que entreambos son los más políticos, que actúan bajo la premisa de la franqueza socialista con la Presidenta, pero que a la vocera –por la naturaleza de su cargo- le toca la “situación más difícil generalmente”, que es poner la cara públicamente y tratar de dar explicaciones.

En el caso del rechazo a Dominga fue Narváez la que al día sucesivo enfrentó las versiones de roces entre Mena y Valdés, instancia en la que insistentemente trató de descender el perfil al asunto y poner el acento en que había operado correctamente la institucionalidad. “Lo que ha habido acá ha sido un proceso transparente a lo largo de toda la trayectoria de tramitación de este proyecto Dominga. Ha sido de público conocimiento además los distintos informes técnicos, cualquier personas puede acceder a ellos a través de la página web, de internet del Servicio de Evaluación Ambiental. Por lo tanto, lo que ha pasado aquí es que ha funcionado nuestra institucionalidad, lo que ha pasado aquí es que las decisiones se han tomado sobre la base de consideraciones de carácter técnico y siempre ha sido, no todos los sectores tiene las mismas visiones respecto de los proyectos ni las mismas consideraciones porque evalúan dimensiones distintas de cada uno de los proyectos. Por lo tanto, lo que ha correspondido ha sido una resolución, es un tema ya zanjado hasta esta instancia que es el Comité de Ministros y, por lo tanto, no tenemos nada más que agregar al respecto”, precisó.

Al día próximo en Radiodifusión T13 siguió la misma límite: “Tenemos que cuidar nuestra institucionalidad ambiental que es bastante nueva en Chile, es un proceso también de ajustes institucionales. Yo no creo que esto pase por ir generando descréditos y descalificaciones a las instituciones que tenemos sino que todo lo contrario. Lo que nos tiene que interesar a todos como Estado principalmente es fortalecer esas instancias institucionales y no desacreditarlas. El Gobierno va a seguir funcionando con la institucionalidad ambiental que está y que es vigente y considera que la resolución de este Comité de Ministros, en este caso, ha operado de acuerdo a aquello”. Pero ese mismo día caldo la crítica pública del subsecretario Micco y todo lo dicho por la vocera quedó neutralizado, quedando en evidencia el choque interno.

En el oficialismo hay una buena opinión de Narváez, destacan su amistad a toda prueba con la Presidenta Bachelet, que a veces peca de ser demasiado admisiblemente intencionada, por lo que más veces de las que la obliga su cargo termina pagando costos, como en esta ocasión donde quedó en evidencia que no había un diseño previo para manejar el rechazo al esquema Dominga.