El Gobierno con más imputados de la historia: los colaboradores que Piñera debe esconder en el clóset

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El Servicio de Impuestos Internos (SII) puso fin a la querella contra Longueira por financiamiento ilegal de la política y optó por la vía de la multa para sancionarlo, pero aún pesa sobre él la formalización –desde junio de 2016– por supuesto cohecho. Para la Fiscalía, “gran parte de los presuntos ingresos desde SQM a sus cercanos fueron gracias a favores de Longueira, como el párrafo que incluyó en la ley de Royalty minero el 2010 a petición del ex administrador de la compañía, Patricio Contesse”.

Así, el ex ministro de Finanzas durante el Gobierno de Piñera, allá de ser una dormitorio esencia en el comando de campaña, debería quedarse –a luceros de analistas cercanos a la derecha y piñeristas– en el clóset político, para evitar que el ex Mandatario deba confrontar otro lado de críticas por sus ex colaboradores y figuras de la Alianza que judicialmente siguen en las cuerdas por casos de cohecho, fraude al fisco, lavado de activos o boletas ideológicamente falsas.

Es que a Longueira se suman el ex ministro de Minería Laurence Golborne; el ex subsecretario de la misma cartera, Pablo Wagner; los senadores desaforados Iván Moreira y Jaime Orpis; el ex secretario de Estado, Gabriel Ruiz-Tagle; y el ex administrador electoral de Piñera, Santiago Valdés. Una sueldo completa que pecó de desatiendo de probidad y que eclipsa la premisa del “Gobierno de excelencia” que Piñera uso casi como mantra político durante su sucursal.

En la derecha consideran que Piñera es incombustible a los cuestionamientos que apuntan a los conflictos de interés entre política y negocios. Recuerdan que la inventario es larga –desde el papel que jugó en el Tira de Talca en la decenio de los 80, el uso de información privilegiada en la adquisición de acciones de LAN, mientras fue senador RN, el caso Cascadas y hasta el caso Exalmar el año pasado–, sin que eso genere raja en el apoyo que recibe en las encuestas. Dicen que esto se debe a que ya pagó los costos de todo aquello, por eso es que sigue manteniéndose sin longevo variación en el 24 y 25 por ciento de apoyo.

Encima, en el piñerismo apuestan que el “abuso” que hace el cabecilla, Manuel José Ossandón, de poner cotidianamente el dedo en la pústula de las debilidades de Piñera, sus antiguos colaboradores, va a terminar por “desgastar el recurso”, neutralizando aún más el intención que pudo tener.

Eso no quita que en sectores de la derecha se reconozcan reservadamente que hasta finales del año pasado este era un tema no beocio, que había sobrado preocupación por el impacto de esta salario de casos reñidos abiertamente con la probidad y que hubo un momento en que efectivamente se temió que Piñera se viera afectado por el “síndrome Golborne”, que tuviera que encontrarse obligado a dar un paso al costado de la carrera por La Moneda frente a el peso de los cuestionamientos.   

Ahora hay decano tranquilidad, consideran que el tablado en la Nueva Mayoría está tan confuso y revuelto, que los contrincantes de Piñera son débiles, contradictorios y la votación de la centro izquierda está tan dividida, que casi tiene asegurada la facción presidencial por “default”. “Los problemas de Piñera y sus ex colaboradores quedan totalmente eclipsados, en segundo plano ante la mala competencia que tiene”, sentenció un ex asesor de la establecimiento piñerista.

Una visión compartida por el analista político, Tomás Duvall, quien precisó que “efectivamente algunos van intentar usar esos temas durante la campaña pero no creo que tenga  una repercusión importante”.

Sin requisa, en el seno del propio piñerismo consideran que a pesar de eso a Piñera “no le conviene” tener al ex ministro de Heredad y figura emblemática de la UDI en la primera fila de su comando ni a nadie de los demás cuestionadas, formalizadas o desaforadas. “Longueira tiene que estar marginado del comando para noviembre, aunque la UDI trata de amarrar a Piñera, debe estar fuera”, sentenció un cartuchón colaborador del círculo de hierro del candidato.

Cuando la UDI difundió el video en que apareció Longueira enviando un dron a la casa de Piñera para reficharlo y al final aparecían juntos y sonrientes, la logística no cayó admisiblemente en RN, pero se entendió –explicaron- que era una maniobra necesaria, que los partidos juegan un papel esencia en las primarias, que para el ex Mandatario es fundamental el despliegue territorial del gremialismo y que en ese sentido, la figura del ex timonel UDI era la única capaz de movilizar almohadilla militante para reinscribirse. Pero igualmente tienen claridad que es una alternativa que no puede repetirse, menos con la experiencia posterior, ya que cada vez que aparece Longueira se le fustiga y genera ruido en la opinión pública.

No hay que olvidar que a mediados de abril, el ex líder UDI dio una entrevista a El Mercurio en que comparó al candidato del PS-PPD-PR y PC, Alejandro Guillier con Dj Méndez, vaticinó que será la abanderada del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, la que pasará con Piñera a la segunda revés y aseguró que a dicha coalición “le da exactamente lo mismo que la NM pierda esta elección ; buscan adueñarse de la conducción de la izquierda , formando el Podemos criollo, y el PS les pavimentó el camino”. La noticia no estuvo en el contenido ni el análisis, sino que el incendio virtual que se generó en redes sociales después que el conductor de CNN, el periodista Daniel Matamala, lo fustigó en su cuenta de twitter: “Longueira, formalizado por fraude al fisco y cohecho reiterados, dictamina en los diarios de hoy qué candidaturas son éticas y cuáles no”.

Adicionalmente de Longueira se suman el ex ministro de Minería Laurence Golborne, el ex subsecretario de la misma cartera, Pablo Wagner, los senadores desaforados Iván Moreira y Jaime Orpís, el ex secretario de Estado, Gabriel Ruíz-Tagle y el ex administrador electoral de Piñera, Santiago Valdés; una paga completa que pecó de yerro de probidad y que eclipsa la premisa del “gobierno de excelencia” que Piñera uso casi como mantra político durante su suministro.

El ex ministro de Piñera resolvió irse a razón y a su beneficio juega la dificultad para establecer y comprobar procesal y fehacientemente el cohecho, pero si fue formalizado por tal cargo. En el situación de la discusión de la Ley de Royalty, durante el primer año de mandato de Piñera que financiaría la reconstrucción por el terremoto del 27F, Contesse le envió a Longueira la redacción de un artículo sobre invariabilidad tributaria que beneficiaba a su minera – que posteriormente fue acogido por el gobierno- y una “carta tipo” con los argumentos a auspicio de la modificación, dejando sólo en blanco el espacio para que el ex timonel escribiera los nombres de los destinatarios.

Entre los abriles 2009 y 2014, abriles en que Longueira fue senador, ministro de Patrimonio y candidato presidencial, su entorno recibió unos 730 millones.  

El frente sumarial  

Por más que Piñera ha tratado de dar por cerrado cualquier tema vinculado a los problemas que generó la relación entre la política y hacienda en su gobierno, los hechos vuelven a poner este ítem en el centro de la memorándum pública. A principios de mayo el representante UDI-RN anunció un fideicomiso ciego para sus inversiones y días posteriormente se hizo pública su información de patrimonio, dos hechos con lo que su núcleo duro esperaba dar por cerrado el capítulo.

Pero a la semana sucesivo, la Corte de Apelaciones resolvió ampliar el arbitrariedad del senador UDI, Jaime Orpís, -que cumple arresto domiciliario- en falta dividido en el caso de cohecho, pero de guisa concorde en lo relativo a delitos tributarios y fraude al fisco. El Tarea Conocido entregó nuevos referencias como deber usado los fondos dispuestos para contratar colaboradores para aumentar artificialmente el sueldo a su secretaria y un colaborador, mosca que habría sido traspasado a él y su cónyuge, generando un perjuicio fiscal de $48 millones y en la recriminación de cohecho, la fiscalía planteó que recibió de Corpesca un total de $5.200.000 mensuales.

En el mundo contencioso reconocen que Orpis es el más complicado de la derecha, ya que sería reformalizado y efectivamente tiene altas posibilidades que se dicte prisión preventiva en su contra.  

A la semana sucesivo, fue el turno del simbólico senador de la Alianza, Iván Moreira, quién durante la despacho piñerista era un visitante semanal de los patios de La Moneda y hace un intenso despliegue de campaña a valimiento de la reelección del ex Mandatario. El 24 de mayo la Corte de Apelaciones aprobó su arbitrariedad en el ámbito de la investigación del caso Penta por delitos tributarios e infracción a la Ley de Donaciones por un monto superior a los 38 millones divididos en nueve boletas, lo que se suma a la formalización a la que se le sometió en el año 2015 por dicha facilitación de boletas ideológicamente falsas, instancia en que no se le aplicaron medidas cautelares porque precisamente gozaba de fuero.

Su defensa apelará delante la Corte Suprema y Moreira apuntó al Servicio Sabido, aplicando a la pata de la romance la organización de la política del igualada que ha usado el gremialismo desde hace dos abriles. “Las decisiones de la Fiscalía han sido discriminatorias, arbitrarias, sesgadas y politizadas (…) me tuvieron dos abriles en la incertidumbre, durante ocho meses no movieron la causa, y lo hace exacto en medio de una campaña electoral. Que el país lanzamiento sus conclusiones”, sentenció.

Tan complicado como Orpis, en el mundo contencioso aseguraron que es la situación del ex subsecretario Wagner, quien fue formalizado el 1 de marzo por cohecho y lavado de activos conveniente a los $42 millones que recibió del colección Penta mientras era funcionario de gobierno de Piñera, con el objetivo que favoreciera los intereses del dueño del holding y amigo personal del ex Mandatario, Carlos Alberto Délano. Se encuentra con arresto domiciliario e intenta obtener una salida abreviada, lo que lo obliga a cachear su culpabilidad en los hechos.

Ese mismo día fue reformalizado Golborne, quien ya había sido sometido a esa situación en junio del 2016 por ocurrir emitido boletas ideológicamente falsas por un casi $ 378 millones entre los abriles 2012 y 2014. A través de un arbitrio frente a el Tribunal Constitucional trató de establecer la inconstitucionalidad de la aplicación del delito de infracción a la Ley de Donaciones, el que fue manifiesto inadmisible por el TC.

Si perfectamente en estos abriles han sido señalados por la neutralidad la senadora UDI y ex vocera del gobierno piñerista, Ena Von Baer en el caso Penta y el ex ministro de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, por la colusión del confort, lo cierto es que la situación de su ex administrador electoral Santiago Valdés es de las más delicadas para Piñera, porque el ingeniero civil representa el corazón de su oficina financiera.

Valdés esta formalizado desde octubre de 2015, por su rol como directivo de Bancorp, una de las tantas empresas del ex Mandatario, conexión por el cual el candidato de derecha figura en una relación de testigos solicitados por el Ocupación Notorio, cargo a través del cual firmó 15 facturas que se presumen falsas a SQM por parte de Administradora Bancorp, cuyos pagos suman $318 millones, más el eventual suscripción irregular de bonos a altos ejecutivos de CHV, cuando el canal era controlado por dicha sociedad, y por un anuencia de futuro o forward suscrito entre la misma Bancard y CB.