El triunfo de la estrategia Chadwick: Piñera moviliza al voto duro y pragmático de la derecha que teme un nuevo gobierno de izquierda

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Conoce como la palma de la mano a la derecha, sobre todo el pragmatismo de su electorado, ese mismo que anoche le dio un triunfo holgado a Sebastián Piñera en las primarias de Pimiento Vamos y que permitió a la concurso, aumentar en 400 mil votos el nivel de décimo en comparación con el proceso del 2013. Toda la campaña para las primarias del ex Mandatario -comandada por su hombre esencia, el ex ministro Andrés Chadwick- tuvo un objetivo claro del cual no se desvió nunca: apuntar al voto más duro del sector, a ese incondicional, que hace oídos sordos a las críticas que rodean al candidato de la UDI y RN, que prioriza frente a todo respaldar a la carta más segura en noviembre para cambiar al gobierno y así sacar a la Nueva Mayoría del poder.

Todo en el comando de Piñera era sonrisas, abrazos, globos y festejos, porque tras el recuento de votos comprobaron que no hubo ninguna sorpresa de postrero minuto que pueda complicar la ruta que desde hoy comienza a transitar el portaestandarte de la UDI y RN hasta la primera revés de noviembre. No solo la derecha sacó más votos que el 2013 llegando al 1 millón 400 mil sufragios, adicionalmente cuadriplicaron los sufragios -326 mil- que captó el Frente Amplio, Piñera ganó cómodamente en el seno de la coalición con el 58% -ante el 26,5% de Manuel José Ossandón y el 15% de Felipe Kast- y obtuvo el primer motivo en las quince regiones del país.

Entre los aplausos, los gingles y las banderas, dirigentes de la UDI y RN reconocían que la esencia estuvo precisamente en el trabajo político y territorial que se hizo hasta posterior minuto con las huestes del sector, para el cual se aprovechó la “maquina” que quedó coordinada de las municipales de octubre del año pasado, lo que permitió movilizar el voto duro de la examen.

Una logística que -según reconocieron en el seno del piñerismo- apuntó en todo momento a poner los acentos en que el electorado de la coalición no podía quedarse en la casa, que no estaba asegurado el triunfo de Piñera en la primaria, pero por sobre todo que apostó a instalar al ex Mandatario como la única forma positivo y concreta de cambiar de gobierno, de sacar a la Nueva Mayoría de La Moneda. Fue apelar al pragmatismo y al rechazo incondicional que en este mundo genera la posibilidad que la izquierda -que es lo que frente a sus luceros representa el oficialismo- siga en el poder.

En el gremialismo explicaron que ese fue el diagnosis que se hizo hace meses, que el electorado de derecha lo único que le importa hoy es cambiar el gobierno y que por eso, Piñera fue incombustible delante la chubasco de cuestionamientos a su lado más débil, la excesivamente flaca dirección que separa lo reglamentario de lo ético en el manejo de sus dos mundos, el político y el empresarial.

Esa fue la lección que hizo Chadwick, generalisimo de la campaña piñerista, el hombre de decano confianza e influencia delante el ex Mandatario, lo preparó y trabajo por meses, lo contuvo y mantuvo jugando en esa cancha del voto más duro de la concurso, tal como lo demostró en su discurso cuando lanzó su candidatura a finales de marzo o cuando se cuadró con la UDI, se dio una voltereta en la memorándum valórica y rechazó la idea del casorio igualitario, el cual apoyó en su campaña del 2009.

Por eso, ni el caso Exalmar ni el hecho que el primer gobierno de Piñera tiene a su suceder el sable récord de ser la delegación con más imputados delante la rectitud por casos de probidad de la historia mermó en el voto duro de Pimiento Vamos, como siquiera afectó el que se conocieran sus inversiones en paraísos fiscales ni todo el ruido notorio que generó el que no declarara la totalidad de su patrimonio.

Al final de la trayecto y con casi el 100% de las mesas escrutadas, Piñera obtuvo más de 800 mil votos, él sólo captó ayer más que la sigla obtenida por Pablo Longuiera y Andrés Allamand en conjunto el 2013. Ese es el voto duro de Pimiento Vamos, representa un 72% de lo obtenido por la coalición en las municipales de octubre, ese es el calle con que comienza ahora el camino a noviembre.

Pero así como la logística Chadwick del voto duro fue esencia en estas primarias, en el seno del piñerismo consideran que ahora la nueva etapa obligará a Piñera a tener que “abrirse” un poco, estar menos abrazado a las posturas de las UDI y recuperar parte de ese discurso más de centro en algunos ámbitos, ajustes y cambios que deberán encontrarse en las próximos meses.

Puentes

La sombra no pudo ser más redonda para el piñerismo, porque incluso la principal preocupación y dolor de inicio del ex Presidente logró ser estratégicamente contenida. Logró que la brecha con Ossandón fuera más del doble, lo que neutralizó en parte la posibilidad que el senador se transformara los próximos meses en un problema sin control para la campaña de primera dorso.

Si correctamente les dolió la derrota, para el entorno de Ossandón apuestan ahora a que Piñera necesita esos 370 mil votos, más de lo que obtuvo todo el Frente Amplio y en peculiar, el deslizamiento que tiene en Puente Parada y La Florida donde el senador sacó el 84% de los sufragios, dos bastiones determinantes para poder ingresar en noviembre en la Región Metropolitana. Esas son las cartas que tiene el senador ahora para poder negociar con Piñera algunos puntos del programa de gobierno y sobre todo para que no lo conviertan en un paria, incidental y fuera de la foto oficial de la derecha los próximos abriles.

Osssandón obtuvo poco más de 370 mil votos, una número que en Pimiento Vamos apuestan a que en su mayoría se quede bajo el paraguas de Piñera en noviembre y para eso ya hay una logística en marcha, para despejar ese lado.

Si correctamente los primeros contactos desde RN con el equipo del senador se iniciaron hace quince días, en la derecha reconocieron que se incrementaron la última semana tras el polémico debate televisivo de la derecha. La idea era tender puentes, frente a la requisito de amarrar los votos de Ossandón para llevarlos al molino de Piñera y que eso suceda finalmente depende mucho -recalcaron en RN- de cómo actúe el senador los próximos meses.

Es cierto, Ossandón no fue al comando de calle Enrique Foster -en el corazón de Las Condes- para saludar al triunfador de la indeterminación, como sí lo hizo Felipe Kast, pero antiguamente de las 20:00 horas, cuando las tendencias eran claras e irreversibles con cerca del 70% de las mesas escrutadas, llamó a Piñera para convenir su derrota y plantearle que se juntaran en la semana. Media hora posteriormente, la mostrador brava piñerista escuchó y vio en pantalla hércules al senador rebuscar oficialmente de su derrota, lo pifiaron con ganas cuando dijo que era de derecha y solo lo aplaudieron cuando dijo “él ganó y ganó por harto”, aludiendo al candidato UDI-RN.

No fueron pocos los dirigentes y parlamentarios de Pimiento Vamos que respiraron cuando escucharon el tono más “manso” de Ossandón, varios valoraron su discurso, aunque otros insistieron que no se puede cantar triunfo, que va a “presionar y molestar” y que siempre “algo puede pasar con el Cote”, pero transversalmente todos saben y asumen que no pueden dejarlo fuera.

Por eso, durante los últimos días y en específico durante toda la tarde, los contactos desde RN con el núcleo duro de Ossandón fueron determinantes para que la excursión finalizara con un sinfín de gestos políticos esencia. El cambio radical de tono del senador, el hecho de que a la sede piñerista llegó pasadas las 21 horas a saludar el principal de bancada de los diputados RN, Leopoldo Pérez, quien fue uno de los pocos parlamentarios del partido que se alineó con el senador y más tarde el propio Piñera en televisión dijo que va a cobrar con los brazos abiertos a todo el equipo de Kast y “lo mismo con el equipo de Manuel José Ossandón y con el propio senador”, porque en lo esencial “estamos en un proyecto de país muy parecido”.

Si correctamente les dolió la derrota, para el entorno de Ossandón apuestan ahora a que Piñera necesita esos 370 mil votos, más de lo que obtuvo todo el Frente Amplio y en particular, el remolque que tiene en Puente Parada y La Florida donde el senador sacó el 84% de los sufragios, dos bastiones determinantes para poder aventajar en noviembre en la Región Metropolitana. Esas son las cartas que tiene el senador ahora para poder negociar con Piñera algunos puntos del programa de gobierno y sobre todo para que no lo conviertan en un paria, apartado y fuera de la foto oficial de la derecha los próximos abriles.

Si Ossandón no estaba contento, Kast estaba menos, porque no solo quedó en tercer oportunidad en la primaria de Pimiento Vamos, sino que adicionalmente fue derrotado en cantidad de votos por la abanderada del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, que sacó 221 mil 348 votos frente a los 218 mil 279 del diputado de Evopoli. El problema de eso, explicaron en la derecha, es que su partido quedó en muy mal pie para negociar la plantilla parlamentaria de Pimiento Vamos y eclipsado por un rato como figura del sector.