Elizalde esclavo de su silencio

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A poco más de una semana de que salieran a la luz pública las inversiones de parte del patrimonio del PS en empresas investigadas por el Ocupación Sabido, como SQM y Pampa Calichera, el tono de las recriminaciones internas ha disminuido. Efectivamente ya no abundan las declaraciones críticas y el foco sabido poco a poco ha comenzado a desviarse con destino a otros temas de la memorándum. Sin bloqueo, ello no replica a que la crisis interna que atraviesa el socialismo decantara, sino a que se instaló internamente entre dirigentes y parlamentarios la premisa de la prudencia y el silencio, con el objetivo de evitar agrandar el conflicto.

Una suerte de paz romana interna que ha llevado los últimos días a los parlamentarios y dirigentes del PS, según confesaron, a “cuadrarse públicamente” con la dirigencia flagrante del PS, liderada por el ex ministro Álvaro Elizalde, porque la evaluación colectiva apunta a que avivar el fuego de las recriminaciones políticas por los errores en el manejo de la crisis y la deficiente conducción política de la tienda solo agudizaría la crisis contemporáneo. “Se está quemando la casa y eso la mayoría lo entiende, por eso está primando la prudencia”, explicó un ex componente de la mesa directiva.

En el partido cuentan que es comentario obligado internamente que en la calle le han gritado carterista a Elizalde y a la senadora Isabel Allá, y que se palpa la molestia ciudadana y el descrédito del PS. “La pos verdad existe y MEGA destruyó la imagen del partido en media hora”, se lamentó un ex dirigente de la colectividad.

Un histórico PS agregó que “la crisis es tan preocupante que nadie piensa en cobrarle a la mesa directiva alguna cuenta política por sus errores, porque si sale mal de esta, será malo para todos en el PS y  durante mucho tiempo”.

Por eso, no es casual que la dura carta contra la directiva PS que a principios de la semana sacaron algunos ex integrantes de la ahora cuestionada comisión patrimonio, fue el final visaje conocido de reproche y tanto la comisión política como el desayuno que el timonel tuvo el martes en el Congreso con la bancada de diputados concluyó con el anuncio de convocar a un nuevo comité central donde se discuta el tema de las inversiones de la tienda.

Pero eso ha sido de la puerta del PS para fuera, porque internamente, reconocen en el partido, impera un clima denso, complicado y de desilusión con el desempeño de la flagrante dirigencia. Es más, ese mismo desayuno del martes de Elizalde –que fue acompañado por el secretario común Andrés Santander- con los diputados socialistas estuvo traumatizado por una ácida discusión, un duro intercambio de reproches mutuos y  trascendidos de amenazas de parte de los dirigentes de sancionar a los parlamentarios que sean disidentes al comportarse de la mesa directiva.

La tensión interna en el PS es absoluta y se grafica en el relato de algunos asistentes a dicho refrigerio en el Congreso, donde el timonel habría perdido los estribos delante la bancada, enojoso por los cuestionamientos y la presencia de la prensa en una instancia que pensó sería reservada. Nadie dijo ausencia al respecto, porque –explicaron en la bancada- se decidió ese día “guardar silencio, no golpearlo públicamente” y cerrar filas para evitar mayores daños a la imagen del partido. “La mesa directiva además pidió mesura a los parlamentarios”, acotó un comensal de dicha cita.

Así, si el jueves y viernes de la semana pasada, llovieron las críticas a las falencias del manejo que tuvo Elizalde de la crisis, su  aplazamiento para reaccionar públicamente y la partida de una ladera política colectiva, hoy la mayoría esquiva opinar públicamente. Eso sí, dicha paz romana no alcanza para aplacar el debate interno,  que ha puesto el acento delante la directiva PS en que son los parlamentarios -en un año de campaña- los que pagan los principales costos de los errores de conducción de la crisis, porque son  los que están en circunscripción y enfrentan la molestia de las bases y la familia en los distritos y circunscripciones.

El problema del timonel PS no son solo las críticas a su errado manejo de la crisis por el tema de las inversiones, sino que cuando este estalló las heridas internas en el socialismo no habían alcanzaron a aliviar tras meses de dilatar la definición presidencial, Guillier no había cautivado aún a los huérfanos de Lagos para comprometerlos activamente en su campaña y Elizalde no tuvo tiempo para alinear a los sectores del partido aún molestos con él.

Otro de los cuestionamientos que se ha hecho es que pasan los días y no se vislumbra una itinerario política clara para indisponer la crisis que desató el tema de las inversiones y luego, el silencio ha sido la única organización a la cual echar mano para evitar que se siga viendo “un PS abatido” y dividido públicamente, lo que va unido a la marcha de un diseño comunicacional que neutralice el impacto cenizo del caso inversiones.

El analista político, Max Colodro, coincidió en que “en general el manejo de la crisis por parte de Elizalde ha sido errático”, principalmente porque aún “no ha logrado explicar inversiones que suponen evidentes conflictos de interés” de su partido. A nivel interno en el PS, Colodro agregó que el timonel socialista dejó que se le abriera “un flanco de críticas del mundo parlamentario y de los integrantes de la comisión a cargo del patrimonio”, pero especialmente que “no ha logrado imponer la imagen de una conducción colectiva”.

Estilo difícil

Es cierto que todas las directivas de cualquier partido deben confrontar crisis y conflictos, y que la anciano parte del tiempo son el foco de todas las críticas internas.  En el caso de Elizalde  ha sido un factótum extra las características de su estilo liderazgo que –reconocen en su entorno de confianza- tiene  poca tolerancia a las críticas, tiende a aislarse en momentos de conflicto y es inobediente a aceptar ayuda. A excepciòn de su esposa, la abogada Patricia Roa, en el PS se comenta que una de sus principales debilidades  es no contar con un equipo de colaboradores de peso, que lo ayude a conducir más asertivamente al partido.  

A eso se suma que en su comienzo como timonel, pese a tener vacada las elecciones internas con más del 60% de los votos, ciertos sectores no le perdonan la audacia del comité central del PS del 9 de abril de designar a Alejandro Guillier y no a Ricardo Lagos como el adalid presidencial del socialismo. Elizalde jugó un rol esencia en inclinar la báscula a auxilio del senador por Antofagasta y todo el laguismo lo responsabiliza de ello.

El problema del timonel PS no son solo las críticas a su manejo de la crisis por el tema de las inversiones. Esta estallaron en un momento en que Guillier no había cautivado aún a los huérfanos de Lagos para comprometerlos activamente en su campaña y Elizalde no tuvo tiempo para alinear a los sectores del partido detras del candidato. Su desafío política por Guillier como candidato presidencial no lo ha convertido en la figura esencia de su campaña, como al parecer esperaba.

Con todo, en todas las tendencias del PS coinciden en que no  existe  el humor de cobrarle ahora “boletas políticas” por sus errores a Elizalde, precisamente por esta suerte de paz romana que se instaló para excluir a la colectividad de este pésimo momento político. “No hay conductas activas para desestabilizar la conducción de Elizalde, pero cuando pase esta situación si le van a pasar la factura de todo, porque ha cometido muchos errores en demasiado poco tiempo, cuando esto pase, ahí va a tener problemas”, reconoció un miembro del círculo de confianza del timonel.