Ernesto Águila no le da chance al partido de Elizalde: “Hay que derrotar a los dirigentes que hacen posible el clientelismo en el PS”

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Por allí este ha sido el peor año que recuerden en el PS. Dos bombas políticas explotaron en las puertas de la histórica colectividad: las inversiones que realizó la tienda con parte de su patrimonio en empresas como SQM y, recientemente, las eventuales narcorredes del corregidor de San Ramón y vicepresidente de la tienda, Miguel Garbo Aguilera, situación que, tras varias semanas de tensión interna, lo llevó a renunciar a sus 30 abriles de militancia antaño de ser expulsado. Si perfectamente en los dos capítulos llovieron las críticas por la deficiente conducción política de la mesa directiva que lidera Álvaro Elizalde, el problema es conveniente más profundo que el mal manejo de un puñado de dirigentes, y el diagnosis del analista político Ernesto Agudo, sobre la forma en que la tienda de Salvador Allá terminó con su imagen pública por los suelos, es crudo: “Se tocó fondo”.

Este es el peor de los momentos para que el partido, que durante 25 abriles ha aspirado a cumplir el papel de articulador, tenga una crisis de esta envergadura.

Para el “Neto”, como conocen a Listo en las huestes socialistas, la amor flagrante del PS ha influido directamente en la excesiva fragmentación que se evidencia en la izquierda chilena, y planteó las dificultades que debe sortear un aglutinamiento de las fuerzas de centroizquierda en la segunda revés, de modo que intente no entregarle La Moneda en bandeja a Sebastián Piñera.

“El FA va a estar muy tensionado, no descartaría una fractura entre la primera y la segunda vuelta, porque detrás está un tema estratégico: cómo se construye una izquierda con identidad, programa propio y, a la vez, sin caer en un aislacionismo. El resultado de la CEP muestra un tremendo riesgo, porque lo sitúa en los porcentajes tradicionales de lo que fue la izquierda extraparlamentaria en su tiempo, y la forma de marcar la diferencia dependerá de si logra proyectarse hacia el futuro (…). Un actor político no puede dejar pasar una coyuntura importante como una segunda vuelta. Tienen que meditar muy bien cómo jugar sus cartas, porque la experiencia de Marco Enríquez-Ominami el 2009 fue el principio de su fin. Con el ninguneo que hizo de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, en lugar de haber sido un actor determinante, se equivocó estratégicamente y de ahí nunca más se recuperó. (…) No puede repetir el error de Podemos en España, que hizo de su objetivo derrotar al PSOE, generando con eso una enemistad política en los electorados que le da a la derecha la posibilidad de gobernar por mucho tiempo”.

-La izquierda chilena siempre ha tenido el sino de la división entre sus fuerzas, ¿por qué se ha agudizado tanto los últimos abriles?
-No regalo ningún otro momento en la historia de Pimiento en la cual se haya transmitido el contemporáneo nivel de fragmentación, estamos en un archipiélago de la izquierda. No hay que confundir la idea de una izquierda plural, que la constituyen cuatro o cinco vertientes ideológicas culturales históricas, con una fragmentación que hoy genera 18 a 20 partidos o colectivos. Avanzar con destino a una síntesis y en dirección a la dispositivo de la izquierda es un imperativo, no se resiste este archipiélago, esa síntesis debería ocurrir entre esta selección y la ulterior, sobre todo en el mundo del FA.

-¿Se llegó a esto por agotamiento del discurso de la izquierda tradicional, la descuido de propuestas, la marcha de verdaderos líderes?
 -El términos sociológicos dice relación con el surgimiento de nuevas capas medias, por eso no es casualidad que esta izquierda emergente esté vinculada a los movimientos estudiantiles, traen otras lógicas. Pero igualmente hay una responsabilidad del Partido Socialista y su domicilio político con la DC durante la transición, que hace que el PS se traslade cerca de el centro. Las nuevas generaciones perfectamente podrían haberse agradecido en un PS si no fuera por el defección que hizo de ese espacio de izquierda no comunista, que es un campo históricamente amplio, dinámico, que siempre generó líderes y proyectos.

-La deducción de esa alianza era ser la columna vertebral de la coalición y los gobiernos, ¿dónde estuvo el error?
-En la medida que empezó a ser más relevante el tema del maniquí crematístico, social y sindical, se necesitaba una diferenciación más clara en las propuestas de la izquierda de la Concertación y en ese proceso, el PS se desarraigó de su electorado natural, de un mundo social, popular, estudiantil y tierno. La pelotón de la DC con el PS no se construyó sobre la almohadilla de reafirmar las identidades de cada uno, sino que en aras de una cierta dispositivo se produjo un desperfilamiento que facilitó la emergencia de nuevos actores. Esto ya no es reversible, se va a dar de esta guisa, las nuevas izquierdas siempre emergen por pasión o vacíos que dejan los partidos históricos, como la tardía aparición de los partidos socialistas europeos al tema medioambiental que generó el surgimiento de los partidos verdes.

-¿El PS en Pimiento está en esa ruta de ser superado políticamente?
-Lo que uno puede observar comparativamente de la experiencia europea es que hay tres situaciones: una, que las nuevas izquierdas reemplazan completamente al socialismo histórico, que es el caso de Grecia y Francia; dos, que las nuevas izquierdas quedan en una situación de igualada, como en España, porque Podemos no va a sacar del planisferio político al PSOE ni al revés y el tercer esquema, es del PS en Portugal donde la renovación se produjo en el interior del partido histórico. Si uno puede hacer comparaciones, vamos rumbo a la situación parecida a la de España, ni el PS chileno ni el PC van a desaparecer y más proporcionadamente van a convivir varias izquierdas con pesos parecidos, pero eso implica ser capaces de crear grados de entendimientos, porque lo otro lo único que produce es la hegemonía de la derecha. La posibilidad que el PS se recupere y juegue ese rol es poco que por ahora es incierto.

-¿Esta crisis del PS es más profunda que la que vivió con su quiebre tras el desdicha marcial de 1973?
-Efectivamente. Los hechos que han ocurrido este año han puesto a prueba el paciencia de los militantes del PS, muchos se han preguntado si es un sitio recuperable, hay desazón y molestia. Poco que dejó al descubierto lo de San Ramón es que hoy existen dos partidos en uno: está el de los militantes y el otro, el de la ficha-clientelar. La posibilidad de recuperación del PS tiene que ver con que los militantes derroten al clientelismo, ese que solo aparece para las elecciones, que es acarreado, distorsiona el padrón, lo utilizan ciertos caudillos y dirigentes para obtener una posición política. Esta idea de militantes acarreados, que en vedad no tienen posibilidad de deliberar, que son masas de poder para desplegar ciertas carreras políticas, ese tipo de partido solo puede descansar sobre la colchoneta de una profunda despolitización y esa es la existencia. Hay que derrotar a ese partido y a los dirigentes que hacen posible ese clientelismo, en eso Aguilera no es el más responsable, él era parte del entramado.

“El PS viene recibiendo un daño en su imagen importante que logra resistir en base a que sigue girando a cuenta de su historia, que tiene heroísmo y sacrificio, pero eso tiene un límite y el PS está cerca de ese límite. Lo que se observa internamente es un grado de molestia y una creciente reacción de querer cambiar profundamente las cosas. Se está abriendo un espacio en el PS de una idea refundacional, generar un hito político, un Congreso extraordinario en el cual se diga que es el PS, cual es la continuidad histórica, que es lo nuevo, cuál es la ética y todo lo que no está dentro de eso, para afuera. Hay una necesidad en el PS de dejar atrás el partido sin proyecto, sin programa, clientelar, este cierto relajo ético que ha quedado al descubierto, se requiere un punto de continuidad y ruptura”.

-El señal, no la enfermedad vivo del PS…
-Claro. La enfermedad es la despolitización y la transformación de un plan colectivo como era el PS en un esquema que, en el mejor de los casos, es la sumatoria de carreras políticas y de dirigentes de poco talento. Si se mira la contemporáneo mesa del PS y piensas, uno puede aceptar que las cosas han cambiado, pero el precipicio es demasiado conspicuo en términos intelectuales y por lo tanto, ahí hay una responsabilidad colectiva de la que hay que hacerse cargo. No se va a salir de esta crisis si no es en saco a que recupere el poder el partido de los militantes y a eso le asigno una entrada importancia política.

-Este partido clientelista en el PS no apareció ahora.
-Este partido clientelar viene de congruo tiempo. En el esquema de las votaciones directas se comienza a construir un anciano poder de los caciques locales capaces de difundir bolsones de votos. Todo San Ramón votaba en una dirección y si en la disyuntiva sucesivo la alianza era otra, votaba en la dirección opuesta. Claramente hay una pérdida de la capacidad de advertencia individual. Soy partidario de retornar a viejas prácticas como el requisito de pre marcial seis meses antiguamente de firmar una ficha, tomar cursos de formación política, marcial en una estructura de colchoneta reconocible. Si el refichaje tuvo como objetivo sincerar los padrones para que militaran los que se sentían identificados con una cierta doctrina, eso no se logró, porque se pudo reproducir igual las redes clientelares. Esto no afecta solo al PS.

-¿El impacto y el daño interno al PS por SQM y las narcorredes habría sido igual con cualquier otra conducción política del partido?
-El PS viene recibiendo un daño en su imagen importante que logra resistir en colchoneta a que sigue girando a cuenta de su historia, que tiene heroísmo y sacrificio, pero eso tiene un techo y el PS está cerca de ese conclusión. Lo que se observa internamente es un punto de molestia y una creciente reacción de querer cambiar profundamente las cosas. Se está abriendo un espacio en el PS de una idea refundacional, ocasionar un hito político, un Congreso extraordinario en el cual se diga que es el PS, cual es la continuidad histórica, que es lo nuevo, cuál es la ética y todo lo que no está adentro de eso, para fuera. Hay una carencia en el PS de dejar detrás el partido sin esquema, sin programa, clientelar, este cierto relajo ético que ha quedado al descubierto, se requiere un punto de continuidad y ruptura.

-La flagrante directiva, con toda las críticas a su yerro de manejo, ¿está en condiciones de liderar un proceso de esa envergadura?
-Para un nuevo aparición, se necesita un nuevo colección de dirigentes, que traiga lo mejor de la generaciones anteriores y de las actuales.

-Al parecer hay problema de stock y de agotamiento de los liderazgos internos…
-Paradójicamente, el PS es un partido que atrae a mucha multitud, con todas las dificultades que ha tenido tiene un importante raigambre social y popular, no hay un pueblo en Pimiento donde no aparezca un socialista. Esa parte buena y sana del PS equitativamente está limitada en sus opciones de ceder al poder y renovarlo producto del manejo de este partido clientelar, que está al servicio de liderazgos que están desgastados. Se va a requerir una cuota de desprendimiento para rasgar paso a nuevos liderazgos que compartan el diagnosis que estamos en una período muy riesgosa para la vigencia histórica del PS y que queda poco tiempo para que tenga la opción de retornar a competir un rol significativo.

-¿Tuvo que ser necesario que apareciera la palabra narcotráfico para que recién ahora el PS se escandalizara por el clientelismo en sus filas?
-Hay que cachear que produjo un impacto extenso, hubo una sensación de tocar fondo. Aguilera viene de una clan de socialistas históricos, su padre encabezó la toma de la Bandera, él debe memorizar que trasgredió ciertos límites. Los estándares de un partido no son los de la equidad, el de los militantes debe ser más altos.

-¿Entonces, en el fondo, esta es una crisis de los títulos socialistas?
-La despolitización unido al partido clientelar produce una desvalorización de una cierta ética socialista, si vives despolitizado, construyendo tu poder sobre la almohadilla de militantes que no son reales, la pregunta posterior es para que seguir siendo socialista, si ya no se persigue un esquema de sociedad y no hay con quien debatirlo. Hay una frase que dice que el primer paso de la corrupción es una política sin ideas. Uno puede ser pragmático si tienes un plan político, eso puede ser reflexión, pero un pragmatismo sin esquema es llenado por proyectos individuales y eso sin duda va generando una corrosión ética que tarde o temprano desemboca en poco peligroso. Esta error de ideas, de doctrina te hace más permeable, porque una política con sentido y con proyectos te da títulos.

-¿Es una exageración pensar que si no se hace mínimo puede producirse lo mismo que con el PS en Italia, que la mafia se incrustó en sus filas y lo anuló?
-Los casos de corrupción no pueden evitarse al 100%, lo que marca la diferencia es cómo reaccionan las instituciones y creo que con vacilaciones y tardanzas, el PS ha reaccionado finalmente, lo que significa que ahí queda una reserva. Pero error un expresión más profundo, que marque un nuevo aparición, que aleje estos fantasmas.