Estudio de Fundación Sol revela que la pobreza en Chile superaría el 27%, más del doble de las cifras oficiales

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“Hemos sido capaces, en un contexto económico internacional complejo, con el precio del cobre bajo, de poder disminuir del 2013 al 2015 de 14,4% a 11,7% la pobreza en Chile”, con esta frase la Presidenta Michelle Bachelet anunció los resultados de la Indagación de Caracterización Socioeconómica Doméstico (Casen) 2015. Estos números han sido evaluados como una de las principales victorias del período concertacionista, ya que en la batalla contra la pobreza el mercado habría hecho lo suyo y la estaría ganando.

Según la sondeo Casen, los índices de pobreza en Pimiento tuvieron la disminución más notoria entre los abriles 2006 y 2015, cuando se bajó de un 29,1% a un 11,7%. Uno de los eslóganes más claros con que se destacaban los éxitos en la materia provino del ex Mandatario Ricardo Lagos, quien salió electo con la frase “Crecer con igualdad”. Bajo su mandato se informó que la pobreza bajó de un 22% a 13% y la indigencia de 6% a 3%.

Estas buenas cifras, para un sector importante del mundo crematístico y productivo, se deben al maniquí de mercado instalado en Pimiento desde la dictadura, de la mano de los Chicago Boys y profundizado en los abriles de democracia.

Sin bloqueo, el estudio de Fundación Sol, “Pobreza y fragilidad del modelo chileno”, realizado por los investigadores Gonzalo Durán y Ámbito Kremerman, entrega cifras que se distancian congruo de las arrojados por Casen. El crónica utiliza la cojín de datos pública de la averiguación Casen y, al no considerar “los subsidios y transferencias que entrega el Estado”, la pobreza sube de un 11,7% a más de un 15%.

Las cifras reales y más alarmantes, por cierto, provienen del calculo en el índice de pobreza que se realiza sin sumarle “el alquiler imputado”, en cuyo caso la pobreza se dispara a un 26,9%. Estos números, explica Kremerman, se calculan sobre la colchoneta del “ingreso autónomo”, el cual es recibido por los núcleos familiares oportuno a su trabajo, vale proponer, un ingreso sujeto a la vicisitudes del sistema de mercado. De acuerdo a este maniquí, “prácticamente 3 de cada 10 chilenos(as) no cuenta con los ingresos autónomos para superar la línea de la pobreza respectiva”.

La Fundación Sol, adicionalmente, realizó el entrenamiento de calibrar la pobreza considerando la Canasta Alimentaria de Calidad (CAC) del Minsal en vez de la Canasta Básica de Alimentos. “Al considerar la pobreza por ingresos autónomos y la CAC, la pobreza llegaría al 41,6%, lo que equivale a 7,3 millones de personas”, señala el estudio de Fundación Sol.

Según el referencia, “el objetivo general del siguiente estudio consiste en realizar un análisis de microsimulaciones múltiples que mida el efecto sobre la pobreza. En otras palabras, se toma como punto de partida los diferentes supuestos utilizados en el cálculo oficial de la pobreza en Chile y se procede a modificarlos analizando los impactos”.

Según el estudio, “en el caso de una persona sin trabajo, que tiene 65 años, y que es dueño de su vivienda o sigue pagándola vía dividendos, tendrá un ingreso equivalente a lo que se paga en arriendo en el lugar donde vive. Esta persona puede ser que actualmente no tenga dinero ni siquiera para comer, pero en las encuestas aparecerá con un ingreso ‘por alquiler imputado’ y, si ese dinero es mayor al monto establecido para la línea de pobreza correspondiente a la composición del hogar, se clasificará como una persona ‘no pobre’”. En este caso, si una persona deseo 500 mil pesos mensuales y vive en una casa propia, aparecerá en la Casen con 800 mil pesos, “porque hay 300 mil pesos que se le imputan (…) y hasta pueden aparecer con un ingreso mínimo y estar sobre la línea de la pobreza”, explica el sociólogo de Fundación Sol, quien agrega que esta “es una metodología que se utiliza a nivel internacional”.

En palabras simples, se restan las ayudas subsidiadas por el Estado, ya que para “muchas de las familias es a punta de subsidios que se puede superar la línea de pobreza, que ya es baja”, explica Kremerman. Encima, se opta por restar “el alquiler imputado”, que es un monto que se añade a los ingresos de un núcleo deudo en caso de que la propiedad que ocupan sea de su propiedad o se esté en proceso de cuota, el cual es calculado sobre la cojín del valencia del arriendo en hogares aledaños.

Según el estudio, “en el caso de una persona sin trabajo, que tiene 65 años, y que es dueño de su vivienda o sigue pagándola vía dividendos, tendrá un ingreso equivalente a lo que se paga en arriendo en el lugar donde vive. Esta persona puede ser que actualmente no tenga dinero ni siquiera para comer, pero en las encuestas aparecerá con un ingreso ‘por alquiler imputado’ y, si ese dinero es mayor al monto establecido para la línea de pobreza correspondiente a la composición del hogar, se clasificará como una persona ‘no pobre’”. En este caso, si una persona anhelo 500 mil pesos mensuales y vive en una casa propia, aparecerá en la Casen con 800 mil pesos, “porque hay 300 mil pesos que se le imputan (…) y hasta pueden aparecer con un ingreso mínimo y estar sobre la línea de la pobreza”, explica el sociólogo de Fundación Sol, quien agrega que esta “es una metodología que se utiliza a nivel internacional”.

Para los autores del estudio es importante destacar que estos números no significan que el 11,7% “sea incorrecto, sino que no refleja el carácter real de la pobreza”. Adicionalmente, descartan que haya una manipulación con fines políticos, pero reconocen que puede afectar al país, teniendo en cuenta que es a partir de estas cifras que se define la gran mayoría de las políticas públicas del país. “No estamos diciendo que la metodología está mala, sino que, solamente, teniendo otra mirada la virtud sobre el modelo chileno es distinta”, agregan.

Adicionalmente, en los últimos abriles los mismos especialistas de la Casen han puntiagudo a mejorar la metodología para puntualizar los índices de pobreza, incluyendo el índice de pobreza multidimensional. Encima, la averiguación Casen de 2015 establece una distinción entre líneas de pobreza, establecidas sobre la almohadilla de la cantidad de personas que habitan el hogar. De esta forma, en hogares compuestos por una persona, la crencha de la pobreza se determina en $151.669 y pobreza extrema en $101.113, en tanto que para una casa de cuatro personas la confín de la pobreza se determina en $466.838 y la pobreza extrema en $400.256. Así, hasta impresionar a un núcleo de seis personas.

La fragilidad de la renglón

Encima de demostrar una ecuación distinta para contar el índice de pobreza en nuestro país, el estudio “Pobreza y fragilidad del modelo chileno” asimismo búsqueda demostrar una “especial fragilidad” en dos grupos de la población: los adultos mayores y las personas pertenecientes a pueblos originarios.

En el caso de los adultos mayores de 60 abriles y más, casi quintuplican su pobreza, pasando de 6,6% (pobreza por ingresos totales) a 30,7%. Datos que saltan a raíz de que para este segmento de los chilenos “hay mucho subsidio y porque hay mucho adulto mayor que tiene vivienda propia”, explica Ámbito Kremerman.

En cuanto a las personas pertenecientes a pueblos originarios, pasan de un 18,3% a un 37,1%. Adicionalmente, tomando lo señalado por la Casen, solo en la Araucanía se alcanza una pobreza por ingresos totales por sobre el 20%, pero “cuando se explora la misma situación según ingresos autónomos, en 9 regiones se alcanzan niveles sobre el 25% y en 6 sobre el 30% (Coquimbo, Los Lagos, Los Ríos, Maule, Biobío y La Araucanía)”, define la averiguación. Lo que significa que “si tú aprietas un poco el modelo chileno y tratas de medir con estándares un poco más altos, se dispara la pobreza”, precisa Kremerman.

Otro punto en el que hace hincapié el estudio de Fundación Sol, es en la gran cantidad de población que circula en torno a de las líneas de pobreza. “Estar sobre la línea o bajo la línea es muy tenue”, explica el sociólogo.

Para comprobar esto, en la señalada fundación realizaron “microsimulaciones de la línea de pobreza”. Entonces, en el evento que se aumentara “la línea en solo 10% (en el caso de una familia de 4 personas, esto significaría subir el umbral de $400.256 a $440.282), la pobreza por ingresos totales pasaría de 11,7% a 15,1%, agregándose casi 600 mil personas”, explica el estudio.

Por otra parte, si la sarta pasara a un 25%, en el caso de una clan de 4 personas esto significaría subir el inicio de $400.256 a $500.320, por lo que “la pobreza llegaría a 20,6%, lo que equivale a 3.610.622 personas. En el caso de esta simulación y considerando solo los ingresos autónomos, la pobreza alcanzaría un 37,6%, lo que corresponde a 6.595.590 personas”.

No existe el sueño del mercado

A querella de los autores del estudio, los datos arrojados sirven para determinar que “el modelo chileno no ha sido tan exitoso como nos cuentan, porque hay muchos hogares en Chile que están bajo una pobreza profunda”.

“Hablamos de la pobreza de mercado, porque en un modelo como el chileno, en el que se le ponen todas las fichas al mercado, si le sacáramos la ayuda estatal, el mercado no podría sacar a los chilenos de manera masiva de la pobreza”, sostienen.

Según Fundación Sol, si a estas cifras se le añaden índices de endeudamiento, que es una de las principales mochilas con las que cargan los hogares en Pimiento ,y, encima, de empleo actual –y no por hora–, podrían profundizarse aún más las cifras de pobreza en nuestro país. Es por eso que se hace imperante la menester de “un debate de fondo en relación con las cifras” entregadas por su estudio.