Experto en conflictividad social: “No tenemos que mirar esto como un fenómeno negativo”

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El psicólogo social de la PUC, Roberto González, es parte del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes) y en entrevista con El Mostrador aborda las distintas aristas del “conflicto”, entendiendo éste no solo como poco que expresa un problema, no solo como poco placa, sino igualmente como una oportunidad para cuestionarse, para mejorar como sociedad.

-¿A qué se dedican en El Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES)?

-Es un centro de estudio interdisciplinario, donde converge la riqueza, la ciencia política, la geodesía, la bloque, en fin, muchas ciencias sociales, cuyo objetivo es estudiar fenómenos asociados al conflicto y la cohesión social en Pimiento.

-¿Este centro nace porque el “conflicto” es un problema, particularmente en Pimiento?

-Mas que un problema, lo que nosotros aspiramos es a comprender cómo nuestra sociedad se desarrolla en estos aspectos. El conflicto constituye un aspecto que es consustancial a los seres humanos, a la sociedad, de modo que no tiene una connotación necesariamente negativa; las personas normalmente entramos en situaciones de conflicto, en los grupos humanos, muchas veces porque estamos por ejemplo enfrentados a situaciones de amenaza, o porque tenemos marcha de energía, de posibles básicos… Hay muchos ejemplos de escases de posibles, sean simbólicos o materiales, han sido fuente de tensión y de conflicto. Y a nivel interpersonal, tiene que ver con aspiraciones, muchas veces legítimas, que generan tensiones.

-Y sobre esos conflictos en Pimiento. ¿Cuál ha desarrollado usted con profundidad?

-Nosotros hicimos un estudio sobre migración, y tomamos una imagen de Pimiento, a través de una muestra representativa de la población y la seguimos por 10 abriles, a las mismas personas. Imagínate que te entrevisto hoy sobre cómo te desarrollas con la migración, tus temores, expectativas, y eso te lo preguntamos por una decenio. Eso nos permite estudiar el cambio de tu conducta, de tus creencias; ese es un aspecto. El estudio aborda la dimensión política, temas de cohesión social, de inequidad, de vigor. Estudios parecidos han anticipado, en otros países, cambios importantes en políticas públicas, porque se estudia a la población. Estos estudios te permiten capturar los procesos y eso logra predecir cambios.

-Sobre la inmigración, ¿qué pueden predecir?

-Encontramos que en Pimiento existe normalmente la rudimentos de amenaza por la aparición de inmigrantes, en el sentido de en qué medida te van a quitar tu trabajo o la forma de vida, los títulos, la visión de país, etc. Esa conocimiento de amenaza, normalmente está conectada con conductas negativas, con rechazo, con aislamiento, por ejemplo, que deteriora la cohesión social. Si en Pimiento la sociedad no está perfectamente preparada para acoger la inmigración, corren el peligro de observar que la muchedumbre de raza negra son discriminados, abiertamente rechazados, o personas que no tiene las condiciones laborales equivalentes a los otros chilenos, o que viven en guetos. Cada vez que tú ves, como en Francia, cuando en la periferia un asociación de segunda vivientes de inmigrantes, empezaron a cabrear varias partes de la ciudad, incendios, de espacios públicos, fue porque fueron excluidos. Entonces la desatiendo de políticas adecuadas que permitan enemistar este tipo de problemas, es precisamente porque la muchedumbre no toma consciencia que debe preparase para adaptarse a otro género.

Cuando tienes inmigrantes correctamente integrados todos crecen. Un ejemplo: la industria culinaria se ha desarrollado mucho con la aparición de inmigrantes, piensa en la comida peruana.

-Hablemos de la crisis en militar. Sus orígenes, soluciones, sus otras formas de expresión…

-Las crisis del sistema político, que es el más conocido, el más divulgado por los medios, que afecta la legalidad de nuestros líderes, que implica el cuestionamiento permanente a las instituciones, que se traduce en la desliz de confianza, en esas figuras, obviamente hay un detención impacto, porque empieza a deteriorar la guisa en que funcionamos. En mi visión, la crisis que vivió y vive Venezuela, en parte pienso es porque la muchedumbre perdió la legalidad del sistema, se desvinculó y abandonó sus roles cívicos más esenciales, que era elegir, que era designar, porque no creían en quienes elegían, por las historias de abusos de poder, de corrupción, entonces cuando la clan abandona eso, es un espacio privilegiado para el populismo, y lo que hoy se ve, de ese esfuerzo, que puede deber estado legítimamente inspirado, me refiero a Sensato, termina en una crisis que tiene mucho impacto y que le tomará mucho tiempo recuperarse. Estas crisis no se resuelven si no se involucra a la sociedad: esto supone que tú generas acciones conjuntas entre la sociedad civil, las instituciones dañadas, y esto implica recuperar la confianza en el sistema. Otro ejemplo: si no hay renovación de la clase política, donde más muchedumbre mozo entre al sistema, es poco probable que se remuevan estas prácticas. La crítica que hay a la clase política es muy inoficiosa si no hay clan dispuesta a entrar a ese mundo y ejercitar los roles.

-¿Hace equivocación más renovación en la clase política?

-Por supuesto que hace más desliz, poco importante que le paso al movimiento estudiantil fue que hubo impulso a nuevos liderazgos, como así asimismo la candidatura de Felipe Kast, es que ofrecía un nuevo rostro, nueva alternativa. En la derecha, si no hay renovación, obviamente necesitas crear nuevas visiones, enriquecer la matriz, y eso es lo que hay que empujar para recuperar la confianza en la política.

-¿La crisis en Pimiento es más aguda que en otras partes o es un aberración total?

-Mirando muchos datos del o que pasa fuera, esta crisis está muy alineada con los cambios del  mundo, mira a España, a Europa, los jóvenes se distanciaron, están viviendo estos temas de una forma distinta, y se configura otras formas de décimo, entonces si miras los datos en caudillo, las clases políticas están deslegitimadas en todos lados, pero Pimiento no debe ser complaciente, pero cómo se sale de esto… obviamente tiene que ver con esta idea de cuestionarse como país, como sociedad, acerca de aquellos aspectos que si están dispuestos a transar y cuáles no. Un ejemplo que estuve en desacuerdo es la idea de tener un sistema electoral que sea voluntario, porque cuando uno elige al responsable que orientación al país y uno opta por no elegir, posteriormente como uno critica a quienes eligieron a cualquiera, si uno se restó de ese proceso. Nuestra sociedad que ha estado muy enfocado en los derechos, se olvida a veces de los deberes sociales, ahí tenemos un problema anciano.

La mayoría de las encuestas dicen que la multitud está muy descontenta con la industria, la clase política, el sistema política, y posteriormente le preguntas cuán satisfecha está con su vida, y están proporcionado satisfechos, es proponer, es extraño, es opinar que estoy satisfecho conmigo y no con fuera, eso revela que la familia vive mejor, mejor calidad de vida que en el siglo XX, pero sin bloqueo esta situación daña claramente la cohesión social, porque se trata finalmente de lo que le hace correctamente a uno.

-Parece una paradoja. Estar contento con uno mismo, escindido del exógeno…

-Mientras las personas vivíamos en condiciones más precarias, cualquier avance era un valencia tan suspensión que unos se tenía que distinguir muy correctamente con eso, pero caldo un cambio tan rápido en el país, la familia no puede creer: recuerda el pib de los abriles noventa, cinco mil dólares; en 25 abriles, llegamos a los 25 mil dólares, y bajamos del 40%de pobreza a 9% de pobreza, es proponer con cifras muy distintas. Ha aumentado el bienestar, las expectativas…

-Ok, hay más bienestar material, pero pareciera que persiste un malestar espiritual…

-No, porque la muchedumbre declara que su agrupación social con el que interactúa todavía está contento, entonces son temas más simbólicos…. Obvio que quién puede estar contento al entender que hay grupos que roban, pero lo que pasa es que la gentío está más dispuesta a despellejar, a mostrar esa violencia: hoy la sociedad está mucho más empoderada y esa deducción es porque la democracia tiene ese correlato muy resistente.

-¿No estamos, entonces, en un punto de inflexión?

-No, a menos que vivamos una crisis tan vasto. España llego a 28% de cesantía, en los jóvenes un 40%, y España estaba en la paraíso, en la cima del crecimiento, y de repente se derrumbó el sistema, y tuvieron que ver las ansias con realismo y darse cuenta que todo estaba sustentadas en una fragilidad enorme. Nuestras propias crisis de avance, a nivel individual incluso nos pasan eso: en la años escolar está todo tranquilo, pero luego empieza la adolescencia y es un torbellino.

-¿La crisis es poco inherente o uno se puede desprender de ella?

-Yo creo que sí, estamos en un ciclo, donde se han puesto en cuestionamiento la legalidad, y debemos sospechar en los distintos roles, aclarar esta discusión y situarnos lo que hemos ganadería y no aspirar a pretender cambiarlo todo, eso genera rechazo en la sociedad, porque eso presupone que está todo malo, y eso está mal, porque le vuelve a preguntar a la gentío, y no hay ese nivel de precariedad que se presume.

-¿Por qué hablamos de crisis si la familia está contenta?

-Efectivamente, porque cuando uno funciona en todos estos planos, en el plano individual uno juzga y dice “puedo vivir razonablemente, materialmente”, pero cuando veo que al flanco otros viven mejor, la inequidad, las diferencias en ingreso, a pesar de que las curvas se han movido favorablemente, esa desproporcionalidad, esa comparación obligatorio, se transforma en un driver, y uno dice “yo me merezco más”.

Estas diferencias son parte de lo que nosotros debemos considerar, eso no significa que no haya espacio para mejorar muchos temas, si Pimiento no avanza en trabajar los cambios que aseguren veterano legalidad del sistema político, no saldremos de la crisis, si no avanzamos en tener un sistema que permita regularizar el prueba de la industria, tendremos más problemas.

-¿Hay un exceso en el uso de la palabra crisis, quizás en los medios?

-Mira, ciertamente, los medios activan eso en la individuo de las personas. Cuando miras los datos en el centro, el país siente que hay harto nivel de conflictividad con los pueblos originarios, pero eso no es así; parece desmesurado, y no quiero minimizar la delicada situación en La Araucanía, pero eso no hay que generalizarlo.

-¿Cómo hay que confrontar las crisis?

-Nosotros no tenemos que mirar las crisis como un aberración placa, el cambio social supone cuestionarse. Cuando uno no se cuestiona, se crea un status quo que puede acompañarnos por abriles y muchedumbre puede pasarlo muy mal sin que nadie pienso que eso es un problema. El Estado debe cuestionarse.