Familia sirias refugiadas quieren irse de Chile: “Venimos de un país violento y encontrarnos con esto fue chocante”

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Algunas de las 14 familias sirias que llegaron a Pimiento el pasado octubre quieren irse a otro país luego que una refugiada sufrió una atentado en la calle y posteriormente sufrió el feto silvestre de un bebé que esperaba, dijeron hoy algunos de ellos, acampados frente a la sede lugar de la ONU.

Mariam, de 29 abriles, sufrió la atentado el sábado pasado en Macul, donde un desconocido trató de quitarle el velo y, al fracasar, le dio un empujón que la lanzó al suelo.

La mujer, madre de otros cuatro niños, fue llevada a un hospital, donde se confirmó que había sufrido un monstruo silvestre, aunque sin precisar si había sido a consecuencias del incidente.

Después, tres de las catorce familias llegadas en octubre, fueron a la sede de la ONU para exigir ser trasladados fuera de Pimiento, y algunos de sus miembros acampan desde el pasado martes en el ocasión.

“Nos habían prometido que acá en Chile estaríamos tranquilos, que no tendríamos mayores problemas, pero eso no pasó. El ataque a nuestra compatriota nos dejó preocupados y desilusionados, pensamos que estaríamos tranquilos”, dijo hoy uno de ellos a Radiodifusión Cooperativa.

“Venimos de un país violento y encontrarnos con esto fue chocante, lo único que queremos es tranquilidad”, añadió, mientras una mujer señaló que “no queremos comida, no queremos que nos traigan nada, lo único que queremos es salir de Chile”.

La Subsecretaría del Interior presentó una denuncia por la golpe a Mariam frente a la Fiscalía, que abrió una investigación al respecto, aunque Hernán Maluk, presidente de la Sociedad de Humanidad Siria, dijo que al parecer se trató de un hecho incomunicación, cometido por un perturbado mental.

“Para nosotros es una situación dolorosa, hay un par de familias, creo que son cuatro, que están temerosos, sus esposas son musulmanas, llevan el hiyab en la cabeza, entonces temen nuevos ataques, pero no es lo normal”.

“Atendemos a los inmigrantes que han llegado voluntariamente a Chile (unos 140 desde el inicio de la guerra civil en Siria) y no han tenido en ningún caso esta situación o esta agresividad. El punto es la sensación que ellos en su fragilidad sienten por esta agresión”, dijo a la misma radiodifusión Cooperativa.

Delfina Lawson, encargada de la Oficina de ACNUR en Pimiento, señaló a medios locales que si las familias afectadas se quieren ir, “nadie los va a retener ni están imposibilitados de salir (…) pero por sus propios medios”.

La portavoz de La Moneda, Paula Narváez, condenó el ataque y señaló que al parecer no tuvo fines xenófobos o racistas.

“Aparentemente se trató de un caso muy particular, y no de un hecho generalizado de ataques xenófobos o algo así. Es importante que esto se investigue como corresponde y por cierto rechazamos cualquier acto de xenofobia o rechazo a las personas que hemos acogido con mucha disposición, con mucho cariño y dedicación para que su adaptación sea lo más fluida posible”, aseguró.

Las familias que quieren irse de Pimiento forman parte de un clase de 66 refugiados sirios que llegaron al país el pasado 12 de octubre, 34 adultos y 32 niños, pertenecientes a 14 familias que fueron instaladas en el municipio santiaguino de Macul y en la villa de Villa Alemana, en la región de Valparaíso.

Según han señalado el gobierno y la oficina tópico de Acnur, un segundo familia, de tamaño similar, debería calar los próximos meses a Pimiento, donde residen unas 80.000 personas de ascendencia siria.