José Rodríguez Elizondo fustiga a Davor Harasic: “Representa la confianza defraudada”

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Se esperaba que la reñida comicios que confirmó a Davor Harasic como decano de la Universidad de Derecho de la Universidad de Pimiento en 2015 y hasta 2019, bajara la tensión que dejó el período de Roberto Nahum.

Este año, sin secuestro, termina con los estudiantes en estado de alerta luego de desmontar una toma que duró un mes, y los profesores cuestionando el liderazgo y la conducción de Harasic.

Las críticas parten por el “conflicto de interés” que perciben en el hecho de que el decano siga su trabajo en la esfera privada, por ejemplo asesorando a la minera Anglo American, entre otras labores. Adicionalmente critican la idea de aumentar en 200 cupos las vacantes y el obturación de algunos programas como el de Derecho de Comunidad, Infancia y Adolescencia y el de Relaciones Internacionales, este postrer en una vistoso represalia contra un orden de académicos que se ha mostrado crítico a la presente conducción.

– ¿Que opina de la diligencia del decano Harasic que ha generado una tensión creciente?

-Voté por él, en segunda revés, porque se comprometió con los principios básicos que sostuvo mi candidata de la primera revés: transparencia, probidad, desemejanza y restablecimiento de la amistad cívica. Se trataba de dar gobernabilidad a una Potencial que había pasado por problemas gravísimos. Representa la confianza defraudada. La crisis que se quiso solucionar con su votación, hoy se ha profundizado.

Las medidas que se han denunciado como empresariales están orientadas a que los departamentos financien sus actividades con estudios de abogados o empresas cuyos objetivos no coinciden con los de una universidad pública, a acortar y degenerar la carrera desplazando materias a los posgrados, a desestructurar gravemente el sistema de remuneraciones, a reemplazar la hora pedagógica por la maratón pedagógica, a desvincular a académicos y colaboradores eficientes, a despreocuparse del bienestar de los estudiantes y funcionarios. Adicionalmente está lo que yo llamo la opción del presidente inseguro. Esa que induce a trabajar sólo con incondicionales y maltratar a quienes tienen opinión crítica.

– ¿Está de acuerdo con lo que reclaman los estudiantes respecto de una impronta ” empresarial” que el decano estaría imponiendo en la poder?

-Yo no tengo ausencia contra una buena diligencia empresarial, siempre que esté al servicio de objetivos académicos y humanistas. Este no es el caso. Las medidas que se han denunciado como empresariales están orientadas a que los departamentos financien sus actividades con estudios de abogados o empresas cuyos objetivos no coinciden con los de una universidad pública, a acortar y malograr la carrera desplazando materias a los posgrados, a desestructurar gravemente el sistema de remuneraciones, a reemplazar la hora pedagógica por la maratón pedagógica, a desvincular a académicos y colaboradores eficientes, a despreocuparse del bienestar de los estudiantes y funcionarios. Adicionalmente está lo que yo llamo la opción del patrón inseguro. Esa que induce a trabajar sólo con incondicionales y maltratar a quienes tienen opinión crítica.

-¿Una papeleo empresarial mala, entonces?

En la empresa moderna se cuida el hacienda humano, se valoran sus iniciativas, se dialoga con los jefes de dominio y de sección, los cambios se planifican y socializan. En aras de la eficiencia, se indagación la disciplina participativa y no la imposición autoritaria. Se vela por el compensación presupuestario evitando suscitar dita. Así se evita, por ejemplo, la requisito de subir aranceles más allá de las alzas históricas. Por lo demás, en ninguna empresa moderna se aumentaría sustantivamente la dotación de trabajadores, como un hecho consumado. Antiguamente se adecuan las instalaciones, los servicios y se explican los nuevos métodos, horarios y objetivos a los trabajadores incumbentes.

– ¿Como explica el suspensión del Programa de relaciones internacionales ?

-Porque era demasiado bueno para durar. Imagínese: un programa con una publicación de difusión masiva, que se producía y ejecutaba sin quia una censura, con colaboradores de ostentación y ad honorem, con estudiantes que aprendían las habilidades del periodismo de investigación… Sé que en la Destreza muchos piensan en un acto de represalia indirecta, por mi calidad de cónyuge de la ex vicedecana Gómez de la Torre, con quien el decano no quiso coexistir. A ese respecto yo no voy a opinar.

– ¿Pero no le parece extraño que ahora lo elimine cuando hasta hace poco el propio decano lo haya elogiado?

-Por supuesto. No deja de asombrarme su capacidad para advenir del elogio por escrito a la atrevimiento de supresión, en cuestión de semanas. Y sin la beocio advertencia previa. Me cuestiono si desarrolló un suspicacia intempestivo frente a un programa especialmente exitoso, que se concibió durante el pasado decanato, según un maniquí que garantizaba la soltura de creación y la ecuanimidad política. Quizás quería encargarle a algún cirujano incondicional que lo supervisara o asumiera. Precisamente inmediato con el pestillo de mi programa, igualmente cerró el exitoso programa de derecho de grupo, creado en su propio decanato, pero dirigido por el profesor Cristián Lepín, muy cercano a la ex vicedecana.

– Pero así manido es una represalia por el rol político de su esposa en la universidad

-Nunca he comentado ni interferido en el rol universitario político de mi esposa, pero debo informar que este decano salió electo con los votos que ella pudo traspasarle en la segunda dorso. Reminiscencia que, a ese objeto, adicionalmente de encargarse los principios ya indicados, él se comprometió a trabajar a tiempo completo para la Seminario. Pero usted ya lo ha escuchado proponer que ese compromiso ya no corre, pues ahora tiene un equipo que le permite seguir litigando delante los tribunales.

– ¿Cuál cree que pueda ser una vía de alternativa? ¿La salida del decano?

-Le voy a contestar con una paráfrasis: desgraciada la Universidad donde hay que guerrear por las cosas evidentes.