La TV no se pierde en las transmisiones: la primaria queda fuera de juego

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Antaño hubiera hexaedro lo mismo. De hecho, en 2013 cuando los canales firmaron un convenio con la FIFA para transmitir la final de la Copa Confederaciones (que se juega un año antaño del Mundial) entre Brasil y España, el duelo coincidió con las primarias presidenciales que dieron como ganadores a Michelle Bachelet y Pablo Longueira. En esa ocasión, las estaciones de señal abierta optaron por la política y el partido se emitió por UCV Televisión. 

Ahora, con la Selección Chilena de Fútbol jugando por primera vez el torneo con el rótulo y la mentalidad de un equipo bicampeón ya no da lo mismo. Desde el punto de olfato deportivo es muy  probable que el combinado doméstico llegue a la final del torneo que reúne a los campeones continentales. Desde el 18 de junio cuando Pimiento comience su décimo en el campeonato, frente a Camerún, la memorándum informativa estará fuertemente impregnada con fútbol. En los canales ya admiten que los aprontes de las primarias pasarán a segundo plano. “Por un asunto editorial, la cobertura tanto de las actividades de los candidatos, y el espacio para que eventualmente puedan debatir, siempre va a estar. Pero es indudable que el fútbol excede los noticieros que son el espacio habitual de la política” dice el editor de un canal destapado. 

Para los canales no hay donde perderse. Durante la transmisión de la Copa América Centenario, Canal 13 promedió 50,7 puntos de rating, con un peak de 60,9. Aunque el rating como método ha sido constantemente cuestionado, lo concreto es que estos puntos se traaducen en inversión publicitaria y la industria cara y siempre al filo de las pérdidas, no está dispuesta a desperdiciarlos. Ahora, la torta se divide entre Canal 13, Mega y TVN las tres señales autorizadas para transmitir el torneo, donde ya preparan programas satélites y cobertura adicional a los partidos. 

Por otra parte, el acuerdo de las estaciones con la FIFA, obliga a que los canales transmitan los partidos programados para el 2 de julio aunque Pimiento no dispute las instancias finales. 

Preocupa adicionalmente el desafío logístico que implica movilizar equipos tanto en las elecciones, como en toda la cobertura en torno a los partidos, de estar Pimiento disputando alguno de ellos. Asiduamente para un proceso de elecciones, las transmisiones con periodistas desplegados, comienzan a las seis de la mañana. El 2 de julio, el duelo por el tercer y cuarto lado comienza a las ocho de la mañana, lo que significa cortar la cobertura de las primarias y retornar dos horas a posteriori. “En la práctica este horario no es tan relevante porque se constituyen las mesas a primera hora de la mañana, y volveríamos a enganchar con las votaciones a partir de las diez. El problema es después, cuando se juegue la final”, comentan desde el canal conocido. 

Precisamente, el partido final se jugaría desde las 14:00 horas, horario a partir del cual todavía mucha familia está llendo a elegir, en caso de atreverse hacerlo y el mecanismo termina a las 16:00 dos horas antiguamente del obstrucción de las mesas. “En caso de que Chile sea campeón, es obvio que la cobertura de las primarias pasará a segundo plano” reconoce un editor, y admite que los medios se concentrarán en cubrir el momento en que se conozcan los respectivos ganadores, tanto el proceso del Frente Amplio, como en el de Pimiento Vamos. 

Como ilustración a lo que en términos televisivos significa poner frente a frente la política con otra expresión más frívola de entretenimiento, está lo que ocurrió el miércoles pasado con el debate del Frente Amplio que organizó TVN. El concurrencia en el que se desplegaron los candidatos Alberto Mayol y Beatriz Sánchez solo fue gastado por 200 mil personas, lo que se reflejó en los 6 puntos de rating que promedió, frente a los 26 del reality de Mega “Doble Tentación” que ganó ese día en su horario, mientras TVN fue extremo.

Con menos vehemencia, reconocen al interior de los canales que en el papel, los resultados aparecen predecibles. Por el flanco de la derecha es esperable que gane Piñera, y por la izquierda, las posibilidades corren por cuenta de Beatriz Sánchez. “Por ese lado la pauta está medianamente resuelta y no hay que sobredimensionar el proceso. Tampoco son las presidenciales. Queda mucho” reconoce la editora de un canal amplio. 

Como ilustración a lo que en términos televisivos significa poner frente a frente la política con otra expresión más frívola de entretenimiento, está lo que ocurrió el miércoles pasado con el debate del Frente Amplio que organizó TVN. El reunión en el que se desplegaron los candidatos Alberto Mayol y Beatriz Sánchez solo fue trillado por 200 mil personas, lo que se reflejó en los 6 puntos de rating que promedió, frente a los 26 del reality de Mega “Doble Tentación” que ganó ese día en su horario, mientras TVN fue extremo.

Donde sí acompañó la sintonía fue en Twitter, donde el espacio que duró una hora y media, captó la atención de los usuarios, transformándose en tema tendencia. Pero al interior de los canales aunque estas cifras generan satisfacción desde el punto de panorámica editorial, no son las que finalmente reportan ganancias en el avisaje publicitario tradicional. 

Portazo a cambiar la vencimiento

En abril este tema fue tratado en el gobierno y la vocera Paula Narváez descartó que el Ejecutor apoye una modificación constitucional para cambiar la término de los comicios. “Sería muy bueno que la selección de Pimiento llegue a la final, pero asimismo hay que sostener que con harta anticipación, y por ley, se fijó la vencimiento de las primarias”, dijo a comienzos de abril. 

Lo que resulta innegable es que el sombra de la desestimación décimo tenga más fuerza. En las primarias de 2013 sólo un 16,3% de las personas habilitadas fue a elegir.

Ahora, según una averiguación Cadem publicada la primera semana de mayo de este año,un 42% de los encuestados aseguró que le interesa “poco y mínimo” ir a elegir. Encima el mismo estudio reveló que sólo un 53% de las personas encuestadas saben que ese día hay primarias. Por el contrario, la mayoría sabe que hay fútbol.