Lo que faltaba: siete mil carabineros fantasmas por año en el origen del megafraude en la policía uniformada

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Hace un mes el militar director de Carabineros (s) Marcos Tello asistió a la cuarta subcomisión mixta del Presupuestos en el Congreso. Acompañado de otros oficiales expuso la situación financiera de la institución con miras al próximo año y aseguró que pese al contexto del millonario fraude que se investiga, perpetrado por una mafia de funcionarios en la policía uniformada, “todo funciona con normalidad”.

La expresión molestó a los parlamentarios, como el senador oficialista Carlos Montes (PS), o al diputado de examen Cristian Monckeberg (RN), quienes mostraron sus reparos y se plegaron a la iniciativa de suspender la tramitación de esta partida, hasta no aprender, entre otras cosas cuál es la dotación verdadero de funcionarios activos de Carabineros. Este detalle cobró particular importancia a partir de los datos recogidos por la comisión investigadora de las irregularidades en la sucursal de Carabineros.

El genérico Tello, en su exposición, adelantó una de las conclusiones a la que llegaron los diputados de la comisión a cargo de indagar los orígenes y las responsabilidades en el esquema con el que se ejecutó el fraude. Tello aseguró que encima de sacar mosca desde las cuentas destinadas a remunerar desahucios, los involucrados en el fraude metieron mano en las cuentas de consumición en personal (…) no es una información que esté confirmada porque es parte del proceso investigativo [pero] de lo que nosotros pudimos establecer, es fundamentalmente de aquellas plazas que fueron asignadas a la institución y que por diversas razones no se ocuparon”.

Estas plazas sin habitar son lo que los parlamentarios de la comisión y otras personas allegadas a la investigación del caso han llamado “Carabineros fantasma”. En cifras representan en la experiencia un pozo de fortuna muy atractivo, que al final de 11 abriles representó una fuente importante de ingresos para los ejecutores del fraude, que hasta el momento supera los 26 mil millones de pesos, en el tiempo de los 11 abriles en que se ejecutó sin que nadie, aparentemente, sospechara ni se diera cuenta de cero.

La hebra que entregó Villalobos

El 15 de mayo durante la segunda sesión de la comisión de la Cámara, el Común Director cifró la dotación de efectivos de Carabineros, entre civiles y operativos en 58.228 personas. El punto es que el presupuesto 2017 entregó efectivo teniendo en cuenta un total de 65.085. Durante la última plazo ha permanecido este desfase, entre las plazas de Carabineros que trabajan efectivamente y otros para los cuales hay fortuna pero que no se han completado. Nace de esta guisa un nuevo tipo de funcionarios, los “carabineros fantasma” que están considerados en el presupuesto, pero que no existen.

Hasta ahora, con ocasión del fraude, esta diferencia en la dotación no era conocida porque el artículo 436 del Código de Honestidad marcial establece que la cantidad exacta de personas que forman parte de las Fuerzas Armadas y Carabineros, tiene carácter de secreto. La única sigla que se conoce es la que el genérico Moreno Villalobos entregó en la comisión.

De esta forma, la diferencia en 2017 entre policías operativos y otros para los que hay hacienda pero que no existen, fue de 6.853 efectivos. En otras palabras, vacantes que no se han ocupado, pero que están considerados en el consumición fiscal. En junio egresaron 1500 Carabineros, que se incorporan al contingente 2018 pero que igual no alcanzan a cubrir la diferencia.

El pozo de la mafia

Para el diputado Leonardo Soto (PS) ingrediente de la comisión, este antecedente de la diferencia entre el contingente pagado y el que efectivamente opera, surgió de una pregunta. “Cuando vimos que el fraude superaba los 26 mil millones nos preguntamos qué partida del presupuesto de Carabineros quedaba sin cumplir a partir de los recursos sustraídos y nos encontramos con este dinero que fue entregado y durante años quedó empozado. Además quien defendía el presupuesto en el Congreso y frente al Ministerio de Hacienda, era el propio general Flavio Echeverría”, dice Soto en narración al militar que, según el Ocupación Manifiesto, es el patriarca de la mafia formada para defraudar.

En julio de 2017 el genérico Carlos Carrasco, subdirector de Carabineros, entre diciembre de 2013 y agosto de 2015, reconoció en la comisión que nunca se incluyó en las auditorías al área de remuneraciones.

Nunca se hacía narración al ítem remuneraciones, ya que los montos a ser asignados estaban en relación con las plazas y grados de la Escalera de Empleados Públicos aprobados por ley. Explicó que la dotación efectiva se determinaba por la Índice de Revista, que es un útil en que las reparticiones registran al personal de su dotación y los beneficios a los cuales tienen acercamiento.

Esa Índice de Revista se cruzaba con los documentos oficiales de altas y bajas, hexaedro que debían existir respaldos en decretos o resoluciones para determinar la dotación efectiva. Con ello se podía conocer, con un naturaleza de certeza, el costo verdadero de las remuneraciones fijas. Por su parte, las remuneraciones variables, que es donde radicó la situación delictual, se calculaban sobre la almohadilla del presupuesto histórico, incrementado por el porcentaje de aumento de plazas más un corrector anual. Mediante auditorías internas y externas de la Inspectoría Universal y de la Contraloría Militar de la República, respectivamente, se daba cuenta de la ordinario ejecución, con observaciones de forma y fondo, como fue el caso del crónica final de auditoría N° 30.

El 15 de mayo durante la segunda sesión de la comisión de la Cámara, el Caudillo Director cifró la dotación de efectivos de Carabineros, entre civiles y operativos en 58.228 personas. El punto es que el presupuesto 2017 entregó efectivo teniendo en cuenta un total de 65.085. Durante la última término ha permanecido este desfase, entre las plazas de Carabineros que trabajan efectivamente y otros para los cuales hay posibles pero que no se han completado. Nacen de esta forma un nuevo tipo de funcionarios, los “carabineros fantasma” que están considerados en el presupuesto, pero que no existen.

Adicionalmente, en las remuneraciones variables se controlaba y se hacía un seguimiento por parte del Genérico Subdirector de los gastos en viáticos, asignaciones de revoloteo y navegación, pasajes, fletes y asignaciones de peligro, entre otras, con el propósito de enmarcarse adentro de la disponibilidad anual, puesto que siempre faltaban fortuna. Así, señaló, el director de finanzas daba cuenta acerca de cómo iba la ejecución, que normalmente estaba sobregirada, caso en que el Genérico Subdirector advertía a las reparticiones sobre esa condición. El Militar Subdirector observaba y controlaba desde un macrosistema, pues era el director de Finanzas quien daba cuenta de la forma en que se desarrollaba la ejecución presupuestaria”, explicó Carrasco.

Nadie se dio cuenta

El común sólo admitió una responsabilidad política en el fraude. “Se trata de responsabilidades políticas y administrativas de haber estado en un momento en que se sucedían los hechos. Asimismo,[Carrasco] garantizó que no tuvo conocimiento alguno de la situación, pues, tal como aconteció en dos oportunidades previas, habría denunciado lo ocurrido. Respecto de la matriz de riesgo para el control de gestión de la institución, manifestó tener dudas de que se hubiera considerado el robo, pues el riesgo presupuestario de la institución estaba en la mala asignación de los dineros, ya sea en forma equívoca o dolosa, como por ejemplo que una prefectura reconociera asignación de riesgo a todo el personal que trabajaba en el área administrativa, sin que ello procediera legalmente. A ese tipo de orientación de fraude, el mal otorgamiento de beneficios, estaba orientada la debilidad”, dice el noticia de la Comisión Investigadora.

En su comparecencia, el común reconoció un hecho que les abrió las puertas tanto a los parlamentarios como al Servicio Conocido para encontrar una de las fuentes sustanciales del fraude.

“Existía un superávit bastante importante en materia de remuneraciones, condición que favoreció a los delincuentes. En Remuneraciones nunca faltó dinero. La ley de planta definió una cantidad determinada de oficiales y personal que el presupuesto financiaba, pero en la fuerza efectiva siempre existió un déficit de alrededor de 5.000 a 6.000 personas”, dijo Carrasco a la instancia parlamentaria.

Sin bloqueo, para el diputado Sergio Espejo, existe una larga dependencia de responsabilidades. “La contratación y fiscalización de personal es responsabilidad de Carabineros. Luego del Ministerio del Interior y también de la Dipres. No está claro que esta defraudación haya sido financiada exclusivamente por esta vía, pero pudo haber sido dado que las personas involucradas venían del departamento de finanzas y remuneraciones” dice Espejo.

Y agrega: “Durante este tiempo se ha amparado una práctica de secretismo que muchas veces no ampara la situación con la que fue instituida, los alcaldes saben perfectamente cuantos Carabineros tienen en su comuna. Pero la opacidad en la administración de las Fuerzas Armadas y de Orden es uno de los déficit que mantiene el Estado de Chile y debe ser abordada por la próxima administración”, afirma, enfatizando que lo que llega al parlamento es el presupuesto de la dotación principal a financiar y no el detalle de los efectivos o lo que en jerigonza institucional se ardor Repertorio de Revista.

El diputado Soto afirma que luego de esta semana distrital presentará un esquema para cambiar el Código de Honradez Marcial de forma que se pueda conocer la dotación actual de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, ya que el secreto puede amparar prácticas similares a las detectadas en Carabineros en otras ramas de la Defensa. Para entreambos parlamentarios, el caudillo Moreno Villalobos es responsable de la omisiones que originaron el fraude.

“Según Villalobos, en la institución existía una cultura de falta de control que era tolerada y amparada también por las autoridades civiles”, dice Espejo.

Presupuesto billonario

De cualquier forma, según los cálculos efectuados por los entes que investigan el fraude, mientras duró la mafia por más de una plazo se sustrajeron un promedio de 3000 millones de pesos al año.

En el contexto de los 1,3 billones de pesos que aproximadamente recibe Carabineros puede ser un porcentaje insignificante que no fue detectado. Este año, si se aprueba el presupuesto, tendrá un incremento de 2,7% alcanzando un total de 1.745 millones de dólares de los cuales 1.364 millones se ocupan en gastos de personal.

Por ahora, para destrabar la tramitación desde Carabineros, aseguran que ya enviaron la información con la dotación verdadero al Congreso. Sobre el desfase entre el personal que efectivamente trabaja y el que está considerado en el presupuesto, explicaron que “se mantiene un porcentaje de dotación vacante, la que fue informada al Congreso, esta situación se debe, entre otros fundamentos, a aspectos asociados a una disminución en los procesos de postulación y selección, y a una permanente política de depuración de nuestras filas, ya sea durante el proceso de formación o carrera institucional.

En este final caso se incluyen encima aquellos que solicitan su retiro voluntario. Para ello Carabineros está enfrentando esta situación a través de diferentes planes de reemplazo y selección, que se están perfeccionando periódicamente”.