Los platos rotos que dejó la peor noche de Sebastián Piñera

0
96

No todo lo que brilla es oro. Esa frase calza consumado para lo que se vive desde el domingo en la tenebrosidad en el comando del candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera. No están ni tan tranquilos ni siquiera las cosas están tan calmadas como se trata de demostrar y los cambios en el equipo que se han anunciado estos días son harto más que meros ajustes propios de la logística para indisponer la segunda reverso, sino que responden a las cuentas que algunos están pagando por los errores cometidos durante la campaña que se desplegó hasta el 19 de noviembre y que influyeron directamente en el  36% que obtuvo en las urnas el ex Mandatario.

Públicamente, Piñera trató de aplicar la organización del vaso medio ahíto y en su discurso del domingo en la incertidumbre dijo que este resultado “es muy parecido al del 2009 y ustedes recordarán que ganamos la comicios (…) hemos manada en todas las regiones de Pimiento y en 300 de las 365 comunas, prácticamente hemos manada en casi todas las comunas de clase media del país y en todas las comunas más pobres de Pimiento”. Pero sus palabras no convencieron mucho, su rictus y el de su  entorno que circulaba en el Hotel Crown Plaza, que oficio de comando, evidenciaba el asalto recibido al obtener casi cuatro puntos menos del 40%, que era el borde insignificante esperado, el peor ambiente pronosticado.

Entre varios de los que estuvieron con el jefe de derecha al día sucesivo, coincidieron en que Piñera estaba “muy golpeado”, que “había subido y bajado a todo el mundo”.

Uno de los que se llevó la peor parte, aseguraron varios en el comando, habría sido el encargado de la averiguación CADEM, Roberto Izikson, cifras por las cuales se guió parte del comando y de Pimiento Vamos para pecar de un excesivo y anticipado triunfalismo, poco que varios en la derecha advirtieron durante meses, pero que no fueron escuchados en las oficinas de Apoquindo 3000, donde funciona el cierto cuartel común del paladín. Es más, se comenta que Piñera estaría sondeando creer de ahora en delante en las encuestas de la Universidad del Mejora.

En las elecciones presidenciales de 1999, Ricardo Lagos Escobar y Joaquín Lavín pasaron a una segunda dorso con una escuálida superioridad para el defensor de la Concertación de solo 23 mil votos. Ningún pronóstico vio venir el balotaje, las opciones del adversario gremialista fueron subestimadas y las encuestas siquiera predijeron ese marco, el gracia fue enorme pero todavía lo fue la atrevimiento que tomó el entonces portaestandarte: reacción: el cerebro y cabecilla de su campaña había sido el entonces senador PS y amigo apretado, Carlos Ominami, a quien reemplazó adyacente a su clan corriente por Eugenio Tironi y la DC, Soledad Alvear.

En el seno del comando de Piñera reconocieron  que eso no va a suceder aquí, que “no se van a cortar cabezas”, porque para hacer eso “habría que tener autocrítica y eso no abunda en ese equipo”.

Si perfectamente es posible que las miradas inevitablemente se dirigieran en dirección a el hombre de confianza del candidato, Andrés Chadwick, un histórico piñerista precisó que era impensado plantearse que el poderoso ex ministro sea replegado de la toma de decisiones en esta etapa de campaña, porque hacerlo implicaría para Piñera cachear que él mismo se equivocó, poco a lo que no es muy transmitido el ex Mandatario.

Así las cosas, los platos rotos corrieron a cuenta del encargado territorial de la campaña para las primarias y la primera dorso, el UDI Lucas Palacios, quien fue reemplazado en dicha tarea por el ex subsecretario del Interior, el RN Rodrigo Ubilla.

En el comando insisten que Palacios sigue en el equipo, que no ha sido defenestrado, pero en el piñerismo duro reconocen que la existencia es otra, que es Ubilla “quien tiene ahora las riendas” y hay quienes consideran que con su arribada, el poder tajante de Chadwick fue en parte intervenido.

No ha pasado desapercibido que, incólume la entrevista en Canal 13 el mismo domingo en la confusión, Chadwick ha estado recluido toda esta semana en las oficinas de Apoquindo 3000. Fue parte de la reunión de Piñera con Manuel José Ossandón para sumarlo al comando, pero no fue parte de la mostrador brava que acompañó al candidato el martes en la tenebrosidad en el programa Las Caras de La Moneda que condujo Don Francisco.

En RN confesaron que nunca se le avisó a la directiva doméstico del partido que Ubilla llegaría a un papel tan esencia para un momento tan difícil como este en la carrera por retornar a La Moneda y sienten que su presencia no es representativa de la colectividad, porque es una figura que genera mucho anticuerpo en las huestes del partido. “Es parte del núcleo duro de Piñera no de RN, genera mucha roncha por su estilo peleador para trabajar”, asumió un componente de la directiva.

La explicación oficial es que su repliegue es parte del diseño que estaba pre definido de lo que sería la logística para la segunda reverso para creer por la renovación generacional sub 40, pero entre más de un RN que ha circulado por el comando confiesan que eso no es tal, que se ha improvisado proporcionado, que “aún no se sabe muy bien que es lo que se hará” y eso, porque quia se pensó estar en esta situación, en que la suma de los votos de Piñera y Kast no lo dejara por si solo al líder al borde del 50% con miras al balotaje.

En el comando afirmaron que la instrucción de poner a Ubilla como encargado territorial fue “directa de Piñera” con el objetivo de “politizar” más la campaña de segunda revés. Por Palacios pasaban las decisiones territoriales, el control de los gastos, la coordinación de la campaña, lo que el resolvía contaba con la venia y las espaldas de Piñera, porque tenía el perfil que le gusta al ex Mandatario, es UDI, pero quienes lo conocen dicen que es uno “atípico”, que no está tan a la derecha como el partido gremialista, su carrera política ha sido rápida, concejal de Puente Detención el año 2008, asesor de Roxana Costa en el Servicio de Hacienda y desde noviembre del 2012, subsecretario de Obras Públicas, trayecto en el que se ganó la confianza del paladín.

Pero no fue suficiente. En el comando consideran que le jugó en contra su desidia de experiencia política y que su veterano pecado fue que toda la campaña de primera dorso “fue arriba de un helicóptero, nunca la aterrizó ni menos desplegó en terreno”. Dicen que en la campaña del año 2009, había tres camiones cuyos techos fueron usados como tablas y que simultáneamente recorrían distintas ciudades, pueblos y comunas, con o sin Piñera en ellos y que eso obligaba al despliegue en demarcación de militantes, alcaldes y parlamentarios.

“Ahora con suerte se hicieron unos cuantos banderazos, Piñera nunca estuvo realmente en terreno, Lucas Palacios es muy buena persona pero sin talento para una campaña”, sentenció un elemento de varios de los equipos de trabajo del comando.

Otro que pagó el precio del resultado el domingo en la confusión, fue otro UDI, el ex diputado Cristián Leay, quien por valentía igualmente de Piñera fue reemplazado por el ex subsecretario Cristóbal Lira en la faena a cargo de los apoderados de mesa para la segunda revés, un ítem esencia, porque son dichos apoderados los encargados de defender cada sufragio del líder de derecha en un balotaje que será reñido, como nunca desde 1999.

Ruido subterráneo

Hay dos cosas que han generado un ruido subterráneo en la derecha estos días, pero que se decidió no hacer olas, precisamente para no complicar más de la cuenta el ambiente de la campaña.

En RN confesaron que nunca se le avisó a la directiva doméstico del partido que Ubilla llegaría a un papel tan esencia para un momento tan enredado como este en la carrera por retornar a La Moneda y sienten que su presencia no es representativa de la colectividad, porque es una figura que genera mucho anticuerpo en las huestes del partido. “Es parte del núcleo duro de Piñera no de RN, genera mucha roncha por su estilo peleador para trabajar”, asumió un constituyente de la directiva.

Los niveles de improvisación con que se están tomando decisiones estos días quedan reflejados, confesaron en el comando, con la polémica en torno a la diputada electa, Erika Olivera y su desafortunada frase que tenía temor que el país “termine como Venezuela”. No se trató de una salida de guión de una debutante en las lides políticas ni de un error involuntario por desconocimiento, sino que la cuña respondió a un diseño primoroso y digitado desde el seno del comando piñerista, que fue el que eligió a la ex atleta como mensajera por su credibilidad y condición de nuevo rostro.

Explicaron que el objetivo era perorar al electorado duro de la derecha, especialmente ese sentimiento “anti izquierdista” que es indispensable movilizar en el balotaje, pero el plan terminó convertido en una ridícula ola de chistes y memes que neutralizaron el intención. “Se evaluó muy mal en el comando lo sucedido, no fue culpa de Olivera, sino que fue hecho a la rápida, hay que afinar esa estrategia”, reconoció un elemento del equipo de Apoquindo 3000.

Lo que sí fue trabajo con tiempo y con mucho despliegue fue la incorporación de Ossandón al comando, poco que era indispensable de hacer en este marco, pero que difícilmente habría sucedido si Piñera el domingo en la oscuridad hubiera obtenido sobre el 45% como lo pronosticaban las encuestas.

“Llegamos a varios acuerdos y compromisos con el Presidente, porque esta cuestión no es gratuitamente (…) se comprometió conmigo que en su gobierno la gratuidad estudiantil iba a aumentar, que ningún adolescente chileno iba a dejar de estudiar (…) le dije  que si no cumplía el compromiso, al frente iba a tener a su peor enemigo. Porque no voy a aceptar que ningún novicio chileno retroceda en gratuidad”, dijo ayer en la mañana el parlamentario durante un punto de prensa en que oficializó su respaldo.

Con eso no solo se cierra un lado de conflicto, sino que la principal tarea del senador de RN es efectivamente atraer ese bolsón de votos que tiene en zonas como La Florida y Puente Detención, donde un 72% de ese apoyo no voto por Piñera en la primera dorso.  “Era muy importante que el Cote se sumara, que hiciera este gesto, no podía marginarse, era un suicidio para él restarse”, aseguraron en la directiva de RN, desde la cual varios de sus integrantes fueron parte esencia de las gestiones para sumarlo al redil piñerista.

En el piñerismo duro saben que esta segunda dorso es “muy competitiva”, que es cierto que será voto a voto con el candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, pero pronostican que el ex Presidente va a ingresar casi en sentencia fotográfico, ya que al senador por Antofagasta –dijeron- le faltaran muy unos pocos votos.