Miguel Crispi enfrenta la antropofagia en el Frente Amplio: “Hay suficientes enemigos en otros lados para que nosotros estemos haciéndonos zancadillas”

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Miguel Crispi acostumbra cultivar un perfil bajo, pero no por ello menos influyente, cuestión que quedó clara tras convertirse en un actor fundamental en la logística del Movimiento Estudiantil de 2011, pero sin focos ni flashes. El dirigente ha construido una erguido carrera política que lo ha llevado a afrontar la disputa parlamentaria por el Distrito N° 12, por Revolución Democrática (RD), partido que fundó hace unos abriles adjunto al diputado Giorgio Jackson y ex militantes de la Nueva Acto Universitaria (NAU) de la Pontificia Universidad Católica, con el fin de dar una esforzado disputa institucional y social.

Agradecido por su astucia política y trabajo “tras bambalinas”, uno de los principales líderes de los “pantalones largos” de RD, es situado como un actor esencia en la conformación estratégica del Frente Amplio (FA) y la disputa del horizonte y la táctica que debe afrontar la emergente coalición política en un contexto de crisis. Rol que igualmente despierta contradicciones con las otras fuerzas que constituyen el FA, principalmente por su paso por el Partido Socialista y su trabajo como asesor del Mineduc, cargo que dejó frente a el “fracaso” de los procesos de reformas y cuando RD optó por conformar la nueva alianza política.

-A casi un año de la conformación del Frente Amplio, ¿ha sido difícil construir con tantas fuerzas distintas?
-El Frente Amplio ha vivido un momento de irrupción muy virtuoso, lo que nos ha permitido amontonar fuerzas que estaban separadas, que tienen distintas trayectorias. Revolución Democrática, desde su arranque, hace una exposición casi como de asalto institucional: habitar todas las vías institucionales. Ir a las elecciones con Giorgio, tomar un peligro y proponer ‘vamos a empujar la educación desde el empleo, meternos en Providencia con mucha fuerza’. Hay otros grupos que tienen una trayectoria más larga y más social, yo creo que todo eso es la suma, lo que tiene que conformar el Frente Amplio, que confluyan identidades y trayectorias distintas, que nos aporte un paraguas del plan político, ese es el desafío importante que tenemos. En contraposición a lo que hizo la Nueva Mayoría, la Concertación y la derecha, que tienden a diluir las identidades, nuestro desafío es que seamos capaces de convivir en las diferencias.

-Durante las primarias se estableció que Revolución Democrática era una piedra angular, ¿ustedes creen que tiene esa responsabilidad?
-Nosotros asumimos todos los desafíos con mucho sentido de responsabilidad y hemos tomado varias decisiones en estos cinco abriles de trayectoria, que dan cuenta de una estructura política que es de tomar decisiones y llevarlas hasta el final. Lo que nosotros hicimos en el Frente Amplio fue poner un partido a disposición para la candidatura presidencial y hoy día, asumiendo que somos distintos –nosotros somos el tercer partido político más sobresaliente de Pimiento–, y reunirnos con fuerzas que son más pequeñas, entendiendo que tenemos que hacer esfuerzos para evitar tensiones y que el Frente Amplio no naufrague, y creo que hasta el momento ha funcionado.

-Pero en las primarias quedaron reveladas algunas tensiones. Desde un polo de izquierda –como ellos se denominan– los ven a ustedes demasiado cercanos a la Nueva Mayoría o más lejanos a un plan transformador.
-No sé. Creo que está perfectamente que existan diferencias, si hay un polo que se quiere autodenominar “más de izquierda”, que se organice, está muy perfectamente. Pero las primarias generan ciertas diferencias. En este caso de las candidaturas de Beatriz y Alberto, fueron complementarias, pero no llegamos a un confín de sostener que estos son distintos proyectos. Es un mismo plan, con pedantería distintos, y eso nos suma. Lo que está haciendo el comando (de Beatriz Sánchez), de incorporar a todas las fuerzas a su espacio de discusión más política y estratégica, y tener un diálogo más frecuente con el Frente Amplio y con sus mesas, va en la dirección correcta.

-¿Eso es suficiente para aunar a las distintas almas del FA?
-Yo creo que esto es importante, pero no suficiente. El comando está llamado a expresar el malestar que hay en Pimiento, la mesa política no es el Frente Amplio. El Frente Amplio es la suma de disparidad de causas que hay, por un nuevo sistema de pensiones, una vigor lucha, todos estamos de acuerdo con un sistema de seguro único de salubridad, con la recuperación de la educación como un derecho social.

-¿Estuvieron cerrados los comandos en un principio?
-Ambas candidaturas fueron poco permeables, tuvieron dificultades. Pero estoy tranquilo con las señales que ha cedido el comando en esta segunda grado.

-¿Cómo valoras la candidatura de Beatriz Sánchez, a quien se le criticó por ser muy blanda en las primarias, que le faltó enfrentarse más a Sebastián Piñera? ¿Crees que eso ha ido mejorando en esta etapa?
-Todos critican y opinan desde sus expectativas. Creo que la fortaleza de Beatriz Sánchez es que ella representaba desde el periodismo ese malestar. Los excesos sucesivos de moldearla no van a funcionar. Ella ganó las primarias por lo que es y debe acercarse a la identidad frenteamplista, pero su fortaleza está en su espontaneidad, las definiciones respecto a distintas crisis que se viven en el país, y la variedad del Frente Amplio debe complementar donde creamos que equivocación.

-A nivel programático, se vieron algunas diferencias que pueden ser sustanciales entre Mayol y Sánchez. Por ejemplo, aumentar impuestos reales contra la desposeimiento, que son formas completamente distintas de aumentar las arcas fiscales. ¿Crees que deseo la visión de Beatriz, al liderar ella la primaria?    
-Es difícil desagregar el por qué la multitud votó más por Beatriz que por Alberto. Tenemos una cojín de 300 mil ciudadanos que votaron por el Frente Amplio y esa es nuestra cojín. Entonces, hay que ver el avance del proceso programático y ver cuál de esas dos visiones prevalece. Yo creo que tiene más aparición el tema impositivo, aumentar los impuestos, así, aumentar la cobro y poder financiar los derechos sociales en Pimiento. Pero yo no veo esas diferencias como conflictos, son soluciones que están interiormente de un mismo ámbito.

La sombra de la Nueva Mayoría, espantajo para RD

-En las elecciones pasadas, desde RD apuntaron a disputar distintos espacios de representación, llegaron al municipio de Providencia, ganaron un cupo parlamentario con Giorgio Jackson y entraron al Mineduc de la mano de algunos asesores, que te incluyeron. ¿Fue un error entrar a espacios que estaban incluidos en el esquema de la Nueva Mayoría?
-Respecto al tarea, yo creo que es sencillo ser caudillo a posteriori de la batalla. Nosotros entramos al Mineduc por las mismas convicciones por las que hemos estado luchando en las calles, empujar la desmercantilización escolar, no nos fue perfectamente en otras áreas y por esas mismas razones nos fuimos del ocupación. En este caso, la experiencia es poco que el Frente Amplio necesita. Nosotros estamos aspirando a presidir Pimiento y para eso hay que conocer un poco de cómo funciona el Estado y cuáles son las dificultades que vamos a encontrar ahí. Por lo tanto, la décimo de Giorgio en el Parlamento, de activo empujado el gobierno de Josefa Errázuriz en Providencia, de activo asumido costos y favor empujado la memorándum educativo desde el ocupación, yo creo que son experiencias valiosas. Pero pueden causar molestias, porque no estábamos gobernando con nuestra coalición.

-¿A quiénes les molesta? 
-Al mundo del Frente Amplio que no le gusta. Y interiormente de mi partido fue una gran discusión, pero yo creo que ese tipo de experiencias son valiosas para un plan de liberal plazo.

-Ustedes tenían un respaldo a la hora de entrar al Mineduc, eran la voz de la calle, le iban a dar cuerpo a una de las principales reformas de la Nueva Mayoría y una de las principales demandas del Movimiento Estudiantil. ¿Qué pasó, que se desdibujó eso en el camino?
-El Gobierno hace un viraje completo posteriormente del “realismo sin renuncia”. Con Valdés, Burgos, con Eyzaguirre en la Segpres y, en ese sentido, nosotros, más que perder un poder, nunca lo tuvimos, porque no hay ningún asesor en la historia de Pimiento que parece que hayan sido tan poderosos como nosotros, es inaudito. Pero había un programa que se va diluyendo, al igual que el Gobierno, y por las mismas razones que llegamos nos fuimos, a defender distintas agendas, entre ellas, educación.

“Hubo un esfuerzo de delimitar ese conflicto en las distintas listas parlamentarias, aún hay movimientos donde no se saben cómo van a terminar conformadas las listas, pero es algo muy lejano a lo que está viviendo la Nueva Mayoría, por ejemplo, con la DC, que en algún momento pudo ir con Ciudadanos o el PRO. Somos listas donde compartimos el proyecto político que estamos empujando, entonces puede haber diferencias, pero creo que hay suficientes enemigos en otros lados y adversarios en Chile Vamos y la Nueva Mayoría, para que nosotros nos estemos haciendo zancadillas. Tenemos que ser responsables del momento histórico que nos tocó vivir, no podemos dejarnos seducir por la cuña o el codazo fácil, si queremos realmente disputarles la hegemonía a los dos bloques que han gobernado Chile en los últimos treinta años. Ese tipo de prácticas son las que destruyeron a quienes hoy día aspiramos a reemplazar en el poder”.

-¿La contemporáneo reforma es un fracaso para el movimiento social?
-Así lo han dicho los dirigentes de la Confech, que son los representantes del Movimiento Estudiantil (…). Si no es el Frente Amplio, no sé qué otra coalición va a poder empujar una reforma como la que el mundo social y el estudiantil han esperado durante tanto tiempo. Porque este es el intento que hizo el establishment y para la gratuidad habrá que esperar hasta el 2017. Nosotros tenemos que tomar con responsabilidad esa anhelo de querer ser Gobierno y qué implica serlo. Nosotros en el Frente Amplio no somos mayoría en Pimiento, los sentidos comunes que está impulsando el Frente Amplio no son mayoría en Pimiento.

-¿En dónde está el sentido popular del chileno hoy día?
-Pimiento es una sociedad y una civilización neoliberal. Es una sociedad que ha derivado de ciudadanos a consumidores y los consumidores se preocupan de sí mismos, de su capacidad de suscripción. Cuando se impulsa el fin del copago, que es poco del sentido popular, la educación no se paga, los mismos ciudadanos dicen “yo tengo un derecho a pagar”, ese es el sentido popular. ¡Cómo va a favor un derecho a satisfacer si los derechos sociales no se pagan, porque eso nos diferencia! Yo creo que en el sentido popular en el Pimiento de hoy, el Frente Amplio es minoría y eso debiera llamarnos la atención. Votaron 300 mil personas, que yo creo que es un buen suelo, pero no es ni cerca de lo que tendríamos que presentarse.

-¿Le desatiendo tiempo al Frente Amplio?
-Sí, tiempo. Consolidar ese proceso de emergencia es el desafío y no vamos a derribar los sentidos comunes impuestos en dictadura y consolidados por la Concertación. Lo que se hizo en 40 abriles, no lo vamos a hacer en 40 semanas, nos yerro mucho más trabajo, pero tenemos que tener conciencia de ello. Nosotros no somos mayoría en Pimiento. Si queremos ser Gobierno, tenemos que ser mayoría, no solo electoralmente sino que en sentido popular de la muchedumbre, y es mucho más sentido Ossandón.

-¿Cuáles son las fuerzas más cercanas o aliadas de RD?
-No quiero cuchichear por mi partido, esta es mi visión personal. Creo que haciendo el esfuerzo de buscar virtudes que tiene Nueva Democracia en su trayectoria, que tiene Ukamau, el Movimiento Autonomista, yo creo que si nos diéramos el tiempo de musitar más, adentro del Frente Amplio, nos daríamos cuenta de que hay espacios de confluencias que superan las diferencias.

-Al interior de RD todavía tiene distintas líneas y visiones que disputan a la interna, ¿cuál es la que ha preponderado?
-Poco que se ha instalado es ventilar las tensiones internas de las fuerzas políticas en la prensa. Lo que sí te puedo afirmar es que en RD lo que ha preponderado es que, en esa diferencia, nadie puede poner en duda que hay un esquema inseparable y donde hay distintas visiones tácticas de cómo alcanzarlo. Pero en nuestra corta experiencia ha quedado claro que RD no está en tensión, que se pueda quebrantar, no tenemos esa civilización. Tenemos una civilización unitaria, de protegernos, de cerrar filas.

-¿Les han traído costos políticos las cercanías familiares con la Concertación y la Nueva Mayoría? ¿Genera ruido interno el tema de estar cerca de esa élite?
-Yo creo que no, fue una instalación más mediática, a partir de una frase de Bachelet, que se tematizó eso. El tema de ser “hijos de” no participa en la discusión. Sí puede ser que a algunos les molesten las antiguas militancias. Por ejemplo, yo fui parte del PS. Lo que sí es un tema a profundizar es cómo nos vinculamos con los sectores populares del país, los sectores de la clase media que no participa del relato del Frente Amplio. Nosotros no estamos hablando de empleo, estamos más en la memorándum ética de la política, pero la clan no come de ética, come de su trabajo, y en el Frente Amplio nos yerro hacer ese tipo de propuestas.

-¿La Presidenta lo hizo para infantilizarlos?
-No sé, me llamó mucho la atención, me descolocó un poco. Sea lo que sea que haya intentado hacer, no le funcionó.

Durar a todos los territorios y parlamentarias sin codazos

-Tú vas por el Distrito N °12, que es congruo popular, con una condición social de estratos medios y bajos, esa desafío a qué apunta, porque a ustedes se les identifica más con los sectores medios y altos, más acomodados.
-Me parece que si RD y el Frente Amplio no son capaces de representar tanto el malestar como las aspiraciones de los sectores populares en Pimiento, fracasamos en nuestra desafío. En particular, en el distrito de Puente Detención, La Florida, Pirque, San José, La Pintana, hay muchos desafíos y se expresa de forma muy violenta el maniquí neoliberal, y es muy difícil encontrar un tema. Pero el tema de la vivienda en La Pintana y Puente Suspensión, los cierres de colegios que está haciendo Carter en La Florida, la derecha popular más tradicional de Ossandón en Puente Parada, la crisis del agua implícito en San José con Detención Maipo, el transporte, la lozanía con el Hospital Sótero del Río, que tiene la inventario de retraso más larga de Pimiento, ése es el Pimiento en el que vive la mayoría de los chilenos y es un tremendo desafío aspirar a representar a esa ciudadanía que siente muy muy allá a los políticos.

-Incluso es un electorado sobrado apolítico. En ese contexto, ¿cuál es la aparición que tiene el FA a ese tipo de espacios?
-La arribada se desarrolla en el trabajo territorial. En términos perfectamente concretos, esta entrevista tiene más un interés político, que probablemente una expresión electoral, tiene que ver con la contribución política al Frente Amplio. Pero nuestra venida en distritos populares se va hacer con despliegue territorial, con décimo en las organizaciones, en temas de conflicto. No sé, relacionarse a que esas banderas que nosotros traemos sean puestas a prueba en la conversación cotidiana con la concurrencia, no conmover con todas las soluciones.

-¿Es enrevesado construir estructura en esos espacios?
-Sí, pero, por ejemplo, en Puente Parada hay una situación súper compleja en la Villa Los Robles, donde -así como hablan de Til Til- aquí tienen dos pozos áridos gigantescos y que afectan la calidad de vida de esas personas, que están respirando los gases tóxicos. Esos vecinos están solos, no está el municipio, no están los partidos tradicionales, entonces uno dice para qué mierda están los partidos y sus dirigentes. Entonces, hay zonas de conflicto en donde si el Frente Amplio se presenta, más que en un rol de conducción, en un rol de construcción colectiva uno puede estar presente. Igualmente en los sectores más cotidianos, las juntas de vecinos, los centros de mujeres, el frente Amplio puede estar, incluso entre los adultos mayores, que cuando hablamos de repartir un 5% de las pensiones en un fondo solidario (…) pero con un sentido de sinceridad, no vamos a cambiar los sentidos comunes en una campaña.

-¿Es una buena opción competir por un espacio con Camila Vallejo, una candidata que en cierto aspecto comparte un discurso y un electorado muy similar al del Frente Amplio?
-Más allá de Camila Vallejo, el Partido Comunista tomó la audacia de estar en la Nueva Mayoría y nosotros le estamos disputando un espacio político relevante a la Nueva Mayoría. Entonces, vamos a competir fraternalmente, respeto la trayectoria de Camila Vallejo, me parece un aporte a la política en Pimiento, pero la Nueva Mayoría, así como Pimiento Vamos, es nuestro adversario y vamos a disputar voto a voto, no creo que haya otro camino posible, eso significa que se acaba el mundo, no, es el funcionamiento tradicional de la democracia.

-Pero una de tus compañeras de serie parlamentaria, Andrea Salazar, dio a entender que tu frase “todos juntos contra la derecha” incluía a la Nueva Mayoría, ¿ves en dicha coalición un posible amigo?
-No, pero yo creo que si adentro del Frente Amplio nos hacemos zancadillas es muy difícil que logremos nuestros objetivos, por eso es importante construir una civilización, donde la diferencia  no genere conflictos que nos lleven a que nuestro esquema sea inviable.

-Pero, entonces, ¿han habido tensiones por el tema parlamentario, la definición de listas y candidatos al interior del Frente Amplio?
-Hubo un esfuerzo de delimitar ese conflicto en las distintas listas parlamentarias, aún hay movimientos donde no se saben cómo van a terminar conformadas las listas, pero es poco muy remoto a lo que está viviendo la Nueva Mayoría, por ejemplo con la DC, que en algún momento pudo ir con Ciudadano o el PRO. Somos listas donde compartimos el plan político que estamos empujando, entonces puede favor diferencias, pero creo que hay suficientes enemigos en otros lados y adversarios en Pimiento Vamos y la Nueva Mayoría, para que nosotros nos estemos haciendo zancadillas. Tenemos que ser responsables del momento histórico que nos tocó conducirse, no podemos dejarnos seducir por la cuña o el codazo practicable, si queremos efectivamente disputarles la hegemonía a los dos bloques que han gobernado Pimiento en los últimos treinta abriles. Ese tipo de prácticas son los que destruyeron a quienes hoy día aspiramos a reemplazar en el poder.