Organización internacional aclara que señal de explosión fue pequeña y que no hay certeza que submarino se haya destruido

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La Estructura del Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) precisó este viernes que la señal hidroacústica detectada en la zona donde desapareció el submarino argentino el pasado día 15 apunta a una ataque “muy pequeña”.

Según explicó el secretario ejecutor de la CTBTO, Lassina Zerbo, esa señal no significa que el sumergible impávido haya explotado.

“Lo que registramos es un impulso, una breve señal, pero esto no significa que el submarino haya explotado. Es un error que mucha gente está diciendo”, afirmó el responsable de la CTBTO en una entrevista concedida a Efe en Viena.

“Nosotros registramos una señal de una explosión muy pequeña. No sabemos si fue el submarino, o fue el movimiento del submarino o una pequeña (explosión) en los motores”, dijo Zerbo.

El secretario ejecutor de la CTBTO explicó que sus expertos empezaron a agenciárselas posibles señales del submarino ARA San Juan inmediatamente a posteriori de retener que había desaparecido y en cuanto tuvieron datos avisaron ayer a las autoridades argentinas.

“Teníamos la experiencia del “Kursk” (el submarino nuclear ruso desaparecido en 2000 en el que murieron sus 118 tripulantes). El Kursk en su momento fue detectado por una red sísmica”, recordó sobre ese precedente.

La CTBTO tiene una red de 300 estaciones de medición repartidas por todo el planeta para detectar en cuestión de segundos cualquier arrebato nuclear.

Estas instalaciones detectan explosiones atómicas subterráneos o atmosféricas a través de mediciones sísmicas, hidroacústicas, de infrasonidos o de partículas radiactivas.

La tecnología de la CTBTO es útil para reaccionar con celeridad delante un tsunami, aprender en qué dirección se mueven partículas radiactivas tras una fuga o detectar una potencial erupción volcánica.

Zerbo comparó la búsqueda de una señal del ARA San Juan en la inmensidad del océano con encontrar una “aguja en un pajar”.

“Si se busca una aguja en un pajar hay que hacer un trabajo preparatorio y revisar cada pequeño espacio hasta encontrarla. Si la aguja es metálica es más fácil, pero si tiene el mismo color que la paja será más difícil”, expuso el responsable de CTBTO sobre la enorme dificultad técnica para dar con la información adecuada.

“Revisamos cada ruido y señal. Separamos todo lo que podía ser un ruido de una señal. Bajo del agua hay todo tipo de ruidos. Incluso podemos detectar el sonido de las olas. Hay ruidos industriales, los producidos por mamíferos acuáticos, por la naturaleza”, expuso.

“Tuvimos que escribir un código (informático) y afinar nuestros algoritmos para filtrar de forma adecuada los sonidos”, agregó.

“Hay que filtrar cada sonido y señal para poder preguntarnos si eso podría estar relacionado con algo vinculado al submarino”, detalló Zerbo en narración al complicado proceso, que duró una semana.

Ingenieros en hidroacústica están analizando, unido con expertos en señales y en infrasonidos, los datos que llegan de dos estaciones hidroacústicas, una situada en el Océano Índico y la otra en el Atlántico entre el noreste de Brasil y África.

Los expertos de la CTBTO siguen enviando información a las autoridades argentinas y a los equipos internacionales de rescate que continúan buscando el submarino.

“Estamos pasando coordinadas y amplitudes, datos en bruto, para que aquellos que están llevando a cabo la búsqueda puedan usarlos de forma digitalizada”, explicó Zerbo.

“No estamos teniendo en cuenta los protocolos y procedimientos establecidos. Lo importante es ahora salvar vidas. Estamos es una carrera contra el reloj. Es cierto que llegamos una semana tarde pero mejor tarde que nunca”, aseguró.

“Seguiremos buscando y si encontramos algo lo vamos a hacer público. Se trata de un proceso continuo”, concluyó Zerbo.