Pablo Ortúzar: “La denuncia de Piñera generó una tormenta de mierda virtual”

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Desde septiembre que el antropólogo Pablo Ortúzar está instalado como educando en el Oriel College, el botellín más antiguo de Oxford, Inglaterra. Ortúzar, que durante los próximos tres abriles cursará un doctorado, se cuenta entre quienes han sido identificados como los nuevos intelectuales que intentan trazar un nuevo camino teórico, que le dé sustento a la derecha. Entre ellos se puede citar, adicionalmente de Ortúzar, a Daniel Mansuy o Hugo Herrera.

En esta entrevista, Pablo Ortúzar –quien continua adherido al Instituto de Estudios de la Sociedad (IES)– demuestra que, a pesar de la distancia, no está desconectado del clima político chileno y menos de lo que ocurre con su sector, donde la derrota aparece como un aparición muy efectivo, especialmente posteriormente de la denuncia de Sebastián Piñera sobre votos marcados a merced de Guillier en la primera revés.

-¿Qué diferencias puedes escudriñar entre esta campaña electoral y la de 2009? La derecha sacó una buena representación parlamentaria, tal como en la sufragio de ese año. 
-No soy diestro electoral. Hay muchas otras personas que pueden reponer en ese sentido esta pregunta. Yo lo que he gastado en entreambos casos es una derecha incapaz de una comprensión reflexiva con destino a la verdad, que reconozca las exigencias del presente y logre encauzarlas en una visión reformista sustentable, cerca de un horizonte de sentido distintivo, basado en principios distintos a los de la izquierda. Se sigue en piloto mecánico, pensando que los “buenos viejos tiempos” volverán a caerles en las manos por obra del destino. Y el destino argumenta de forma cada vez más cruel a esa expectativa. Este año hay buenos números parlamentarios, pero los números darán lo mismo sin una dirección política. A lo más, servirán para avanzar un poco más tardo en la dirección trazada por la izquierda.

-¿Crees que influyó en el humor, y después en las estrategias de campaña, el porcentaje de amplia delantera que entregaban las encuestas? 
-Por supuesto. De hecho, en toda esta crítica bananera a las encuestas se pasa por sobre el hecho de que inflar a un candidato es una guisa tan efectiva de reventarlo como darle malos números. La sensación de que la carrera está corrida hace muchísimo daño. Igual o peor que la sensación de derrota segura, que por postrer puede apelar a cierta dignidad heroica.

-¿Hubo exceso de confianza en la derecha, que vio a un liga oficialista más o menos descompuesto y creyó que podía triunfar liviana, apelando al mito de la eficiencia en la dirección? 
-La eficiencia en la mandato no es un mito. Es un multiplicador importante al momento de evaluar los gobiernos y las opciones políticas. Pero, siendo importante, no es suficiente. Y sí, había mucha confianza en la derecha respecto a la descomposición del sillar ministerial. Esa confianza no estaba equivocada: el Gobierno de Bachelet tiene un amplio rechazo, Guillier es un pésimo candidato y los partidos que son parte del Gobierno sacaron pésimos resultados electorales. Lo que no se pensó es que el enojo fuera canalizado por el Frente Amplio, encima de la renuncia.

“Piñera es una persona con muchas capacidades. Pero también tiene muchos puntos débiles. Y resulta que lo que exige la situación expone más sus puntos débiles que sus capacidades. Piñera, como gobernante de continuidad, es genial. Ya quisiera la izquierda tener a alguien con su capacidad de gestión para ordenar y consolidar el despelote refundacional de Bachelet. El problema es que hoy a Piñera no se le pide un Gobierno de continuidad: debe tratar de cambiar la dirección impuesta por Bachelet. Y ese no es un desafío que calce naturalmente con sus capacidades”.

-¿Cómo calificas la organización de comparar a Pimiento con Venezuela y la del temor a un colapso crematístico  expresado en una parte del patronal, en el caso de que gane el candidato oficialista?
-El Frente Amplio nunca ha sido claro en su relación con el populismo como opción política. Ni siquiera con su realización en los populismos latinoamericanos. Y Guillier está obligado a pactar con ellos si quiere cobrar y regentar. Eso, sin mencionar los propios instrumentos populistas presentes en los sectores más radicales del Partido Socialista y el Partido Comunista. Luego, suponer que un eventual Gobierno de Guillier no será simplemente otro Gobierno socialdemócrata más, es del todo arreglado. Algún propósito tiene que tener la izquierdización de la centroizquierda, ¿no? Por lo demás, no entiendo por qué hay tantas personas convencidas de que podemos convertirnos, siguiendo recetas de izquierda, en Noruega o Finlandia, pero no en Argentina o Venezuela.

-¿Qué pertenencias crees que puede tener la denuncia de Piñera respecto de posibles votos marcados? Da la sensación de que esta polarización, al estilo de la Supresión Fría, ha dejado fuera las propuestas y las ideas de un eventual futuro Gobierno. 
-Bueno, ya generó una shitstorm o tormenta de mierda aparente, ¿no? Pero tocas un punto importante: Guillier y el Frente Amplio no están planteando cambios en la dirección del Gobierno, sino meramente una discusión sobre la velocidad de la continuidad de Bachelet. Piñera está obligado a una argumentación más sofisticada, presentada en un ritmo más calmo, y no ha conseguido inaugurar ese espacio, en parte porque le cuesta entender el rol de las ideas en la política. Que es imparcialmente de lo que se palabra cuando se deje de dirección.

-¿Es Piñera el peor enemigo de sí mismo?
-Piñera es una persona con muchas capacidades. Pero igualmente tiene muchos puntos débiles. Y resulta que lo que exige la situación expone más sus puntos débiles que sus capacidades. Piñera, como gobernador de continuidad, es ocurrente. Ya quisiera la izquierda tener a cierto con su capacidad de dirección para ordenar y consolidar el despelote refundacional de Bachelet. El problema es que hoy a Piñera no se le pide un Gobierno de continuidad: debe tratar de cambiar la dirección impuesta por Bachelet. Y ese no es un desafío que calce lógicamente con sus capacidades.

-¿Cuál podría ser la salida frente a este patente estancamiento de Piñera? 
-Tiene que rodearse de muchedumbre mozo y contraer que en su Gobierno se tratará de darles espacio y ayudar a otros a torcer el curso impuesto por Bachelet y la gentío que tiene detrás al destino del país. Tiene que articular un equipo capaz de soportar delante ese desafío, que no es solo técnico sino que profundamente político. No se la puede solo. Y tiene que examinar que no se la puede solo. Tiene que admitir su rol de bisagra y crear las condiciones para que, si apetencia, su triunfo sea el primer Gobierno de la nueva derecha y no el extremo de la antigua. O, peor, una mera suministro retardataria del plan de Bachelet.