Pasteles con marihuana y dulces con droga: la táctica de “enganche” que usan los narcos en escuelas mexicanas

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La alerta llegó por un mensaje en una red de Whatsapp de algunos padres de comunidad.

“Muestren a sus hijos estos caramelos, son drogas de diseño que regalan afuera de algunos colegios”.

Y en seguida la foto de algunos dulces con forma de personajes de dibujos animados que se distribuyeron en escuelas de Zapopan, Jalisco, en el oeste de México.

El mensaje es una improvisada respuesta a la organización creciente de los traficantes del país para conseguir nuevos clientes: traicionar o regalar drogas mezcladas en golosinas, pastelillos, donas, pizzas y otros alimentos.

La actos se conoce como “enganche” y se ha extendido por el país, le dice a BBC Mundo Alfredo Nateras, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.

“Regularmente se hace, al menos en Ciudad de México, en las escuelas que están en sitios complicados socialmente hablando, como de clase media o en precariedad”.

“Eso ocurre también al interior de la República, tiene que ver con el narcomenudeo (tráfico de droga a pequeña escala) que está cerca de las escuelas, incluso en los lugares de divertimento de los chicos como las canchas deportivas”, explica.

Alerta

De acuerdo con organizaciones civiles, muchas víctimas son adolescentes que estudian secundaria o bachillerato.

Pero igualmente se han incompatible casos en alumnos de educación primaria. El problema amenaza a las autoridades.

El consumo de droga entre adolescentes se duplicó en los últimos abriles en México.

La más nuevo Averiguación doméstico de consumo de drogas en estudiantes (ENCODE) presentada en 2016, revela que se duplicó la cantidad de niños y jóvenes entre 10 y 18 abriles de vida que prueban una sustancia ilícita por primera vez.

La vida promedio para iniciarse en el consumo es de 12 abriles, según el documento. La droga más utilizada es la maría, aunque todavía se encontró aumento en el uso de cocaína.

El perforación midió las tendencias de los últimos 23 abriles, transcurso en el que no se hizo un estudio doméstico.

En 1991 el consumo de drogas entre estudiantes del país era de 8,2% del total. Para 2014, cuando se realizó la indagación, la guarismo fue de 17,2%.

Las razones para este incremento es que hay más proposición en las calles, dice el investigador de la UAM.

Pero igualmente por las estrategias de carteles de narcotráfico para traicionar sus productos.

Estrategias

Las autoridades conocen algunas formas de operación de los traficantes en pequeña escalera.

En ciudades como Monterrey la policía revisa las mochilas de los estudiantes de primaria y secundaria, para evitar que lleven drogas o armas.

Y la Procuraduría (fiscalía) Genérico de Honradez de Ciudad de México (PGJCM), mantiene operaciones permanentes en los alrededores de los colegios para capturar a los narcomenudistas.

El caso más nuevo ocurrió el 27 de abril, cuando una pareja fue detenida en el momento en que vendía galletas y muffins con mariguana en el arrabal Peralvillo, en el centro de la haber.

Los vendedores ofrecen dulces como brownies de chocolate rellenos de mariguana.

Un método cada vez más frecuente, reconoce Marcela García Torres Vega, fiscal para la Atención del delito de narcomenudeo en la PGJCM.

“La forma que se ha generalizado o ha tenido proliferación es acercarse (a los consumidores) a través de los alimentos”, explica.

“Fabrican o confeccionan un pastelillo o cualquier otro tipo de alimento con el contenido que generalmente es marihuana. Les es más fácil disfrazarlos a través de un muffin, panqueque o cualquier otro panecillo”.

Muchas veces los traficantes son jóvenes, algunos estudiantes, dice el investigador Nateras.

Eso les permite ganarse la confianza de las víctimas y en algunos casos, entrar a los colegios para traicionar la droga.

“Tratan de ser empáticos con las otras personas y así captar más jóvenes que generalmente son vulnerables. Son chicos solitarios o que cuando andan en grupo son los más dinámicos y activos”, añade la fiscal.

“Los identifican perfectamente bien y cuando se acercan a ellos les dan una muestra gratis, como la llaman, el dulce con una dosis que generalmente es marihuana para que se inicien en el consumo”.
Sólo negocios

Pero en otros casos los traficantes regalan pequeñas dosis de droga sin disfrazar.

Eso se ha detectado en algunos negocios de golosinas cerca de las escuelas, dice Nashieli Ramírez, directora de la estructura civil Ririki, que atiende a niños y adolescentes.

“Es más fácil que en los puestos de dulces se los vendan o regalen de manera directa, sin el procesamiento”, explica a BBC Mundo.

“No hay el engaño pero sí la venta directa de los productos. Los enganchan más abiertamente con el cigarrillo de marihuana o alguna pastilla”.

La maría es la principal droga de inicio de los adolescentes mexicanos.

Los casos de dulces con drogas sintéticas “son más de leyenda urbana” porque su fabricación es más elaborada, aunque sí existen, dice la proselitista.

“Se da en algunos casos. Lo que hemos visto en áreas urbanas es la venta de brownies o donas con marihuana y dulces con yumbina (una droga que estimula el apetito sexual)”.

“También hay congeladas con piquete (paletas de hielo con alcohol). No están muy extendidas a nivel primaria sino en secundaria y nivel medio superior”.

Pero el investigador Alfredo Nateras subraya que los traficantes no suelen hacer distinciones.

“Es un asunto de mercado simplemente, de estrategia para tener más usuarios”.

Y parece que lo han conseguido. De acuerdo con el ministerial Consejo Doméstico Contra las Adicciones, en México más de 2,3 millones de adolescentes necesitan rehabilitación por consumo de drogas.