Piñera fuera de control: improvisación y desorden tras ola de errores del ex Presidente

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Sebastián Piñera nunca estuvo preparado para un círculo de segunda revés como el que enfrenta en estos días, no había diseño ni logística para sacudirse rápidamente la sensación de derrota que impregnó a toda la derecha la tenebrosidad del 19 de noviembre, cuando las cifras presidenciales (36%) que arrojaron las urnas estaban cuatro puntos debajo del peor de los pronósticos que había hecho el comando. Por eso es que en esta período de la campaña para el balotaje se le ha pasado tan errabundo, improvisando, sin retener –reconocieron en el seno del piñerismo- como moverse adecuadamente, en un momento donde cada paso en simulado puede salir muy caro.

“A mí no me gusta poner en duda nuestro sistema electoral, porque eso es parte del patrimonio del país, porque sería primera vez que eso ocurriría en democracia. Lo que sí ocurre en todas las elecciones es que algunos se pasan de vivos, usted vio que muchos votos en la mesa estaban marcados previamente, o lo vimos todos el día de la elección, y estaban marcados por Guillier y por Sánchez, no por nosotros  (…) las denuncias fueron planteadas por ciudadanos y fueron reproducidas por los medios de comunicación y, por lo tanto, todo el que quiera tener los antecedentes están públicos”, fue la cuña de la discordia que lanzó Piñera el lunes en la mañana durante una entrevista en Radiodifusión ADN.

En el seno del piñerismo reconocieron que es indiscutible que el candidato improvisó, una de sus principales debilidades, las expectativas de guión no son su esforzado, por lo genérico se le transforman en un búmeran y termina explicándose y complicándose. En su entorno dijeron que esto fue lo mismo que cuando a principios de junio de este año, durante una entrevista en canal 13 –el programa En Buen Chileno- insinuó que el caso de espionaje en la SOFOFA tenía que ver con un lío de faldas: “Yo tengo la impresión de que este caso va a tener un vuelco total, porque la información que yo tengo es que esto no se trata de espionaje político ni industrial, que es una cosa mucho más doméstica, que tiene que ver con relaciones de pareja”.

El error no estuvo solo en la criticada afirmación que hizo Piñera, sino –explicaron en la derecha- en la forma que se manejó todo el episodio casi durante 24 horas. En vez de dar revés la página rápidamente, en una campaña de segunda revés donde todos los días son claves, el candidato avivó el fuego con un nuevo punto de prensa a las 16 horas, donde sin ningún tipo de evidencias sobre su denuncia, reiteró sus dichos: “todo lo dicho esta mañana lo dije en forma absolutamente responsable y lo ratifico esta tarde puesto que corresponde a la pura y santa verdad”.

Para algunos en el piñerismo y la derecha fue una forma errática de tratar de oscurecer el otro lado que se le abrió al candidato y que frente a la polémica pasó a segundo plano, la crítica abierta que hizo el senador RN, Manuel José Ossandón, al papel que están jugando en la campaña José Antonio y Felipe Kast: “con ese tipo de voceros es casi imposible ganar la elección”.

El costo ya lo estaba pagando, explicaron algunos que trataron de entender la idea de apoyar viva la polémica para “tapar” el otro conflicto que le hace perder más votos, las dudas sobre su compromiso verdadero con la gratuidad en la educación. Pero acto seguido, en la perplejidad mientras esperaba a ser entrevistado en el noticiero de Mega, Piñera no se dio cuenta que era fotografiado mirando la pantalla de televisión mientras Beatriz Sánchez anunciaba que votaría por Alejandro Guillier y el con un rictus preocupado se comía las uñas. “Ese fue el broche de oro para un día totalmente perdido, esa es la imagen del balazo en el pie que se dio, le metieron un gol”, se lamentó un RN histórico.

Podría ser una chascarrillo más de campaña, un hecho para sumar a la relación de las famosas “piñericosas”, pero en la derecha y en el entorno del ex Mandatario hay desazón porque no se trata de un caso accidental, sino de una seguidilla de equivocaciones en la campaña que dejan en evidencia un problema de fondo en su comando: desliz de planificación y de una organización clara para esta segunda dorso.

En la derecha confiesan que en el comando de Piñera, tras la perplejidad del 19 de noviembre, no hay claridad de los roles, hay una tensión interna indiscutible, que la forma en que se enfrenta este balotaje está a abriles luz del trabajo como cronómetro que se hizo el 2009, donde todo estaba pre establecido, discutido, analizado y definido, día a día. “Eso no pasa ahora”, se lamentó un piñerista histórico.

A la desacertada frase sobre los votos marcados, en la derecha suman la viaje a la V Región que hizo el candidato la semana pasada, donde no solo fue “funado” en algunos lugares, sino que quedó registrado como era ignorado por la parentela. En RN confesaron que el principal error de esa turista fue el acaecer sido pensada y ejecutada al estilo político del senador RN, Francisco Chahuán, que tiene como parte de su sello un permanente e intenso trabajo en contorno, lo que –consideran- expuso gratis al ex Mandatario, acrecentando la sensación círculo de que la campaña de segunda reverso está cuesta en lo alto.

Pero igualmente se agrega la entrevista que dio a Revista Paula la hija del candidato, Desconsolada Piñera, donde acullá del objetivo de terminar como una mujer popular y corriente de clase media, quedó plasmada como algún nervioso, excéntrico y a la defensiva. “Esa entrevista no fue preparada, es otra prueba de la improvisación”, se lamentaron en RN, mientras quienes conocen a la historiadora -que ofició de jefa de salita de su padre en La Moneda entre marzo de 2010 y marzo de 2014- afirmaron que “corrió con colores propios”, no quiso cobrar ayuda previa y una vez que recibió una diluvio de críticas, pidió ayuda.

El problema con los errores de la hija de Piñera es que en la derecha afirman que a estas paraíso ella es una de las pocas personas que a la que efectivamente audición. Siempre se ha hablado de la cercanía de los dos, de la capacidad de la historiadora de controlar a su padre, pero hoy en reserva se cuestiona que estaría pecando de yerro de mesura para ser una buena orejera.

El error no estuvo solo en la criticada afirmación que hizo Piñera, sino –explicaron en la derecha- en la forma que se manejó todo el episodio casi durante 24 horas. En vez de dar revés la página rápidamente, en una campaña de segunda reverso donde todos los días son claves, el candidato avivó el fuego con un nuevo punto de prensa a las 16 horas, donde sin ningún tipo de evidencias sobre su denuncia, reiteró sus dichos: “todo lo dicho esta mañana lo dije en forma absolutamente responsable y lo ratifico esta tarde puesto que corresponde a la pura y santa verdad”.

Desde los primeros días tras la indeterminación del 19 de noviembre se tomó nota y llamó la atención en la derecha el evidente repliegue que han tenido los ex ministros Andrés Chadwick y Cecilia Pérez –contiguo a Gonzalo Blumel- figuras que desde el primer día que Piñera dejó La Moneda han estado a su costado, han sido su círculo de hierro y figuras claves de toda la campaña de primarias y primera reverso. En el piñerismo explicaron que no es cierto que están fuera y es muy difícil pensar que no están involucrados de alguna guisa, pero reconocen que efectivamente hay “una tensión”, una suerte de “desconfianza política” y “un clima de pérdida de poder de ambos”.

La logística y pronósticos de la primera dorso fue pensada por este equipo, el que le dio cabida y validez a los pronósticos que hizo la investigación CADEM, cuya cabecera es Roberto Iksakson, quien al igual que Chadwick y Pérez, trabajó en el gobierno de Piñera. Dicen que la hija de candidato responsabilizaría directamente a los ex ministros por los errores de cálculo político, no prever que Piñera quedaría distante del origen reducido del 40% y que eso es lo que alimentaria la incredulidad política que afectaría al triunvirato. “Cuando Piñera escucha poco a Chadwick es cuando se equivoca más y eso es lo que estaría pasando”, explicaron en el píñerismo histórico.

“La franja de esta segunda vuelta apunta a más terreno, más alcaldes, que los temas sean educación, salud, crecimiento y trabajo, lo sucedido el lunes eclipsa todo eso”, cuestionó un RN.

Soledad

Fueron aceptablemente pocos los que en la derecha defendieron la salida de argumento de su candidato presidencial al difundir un mantón de sospecha sobre el proceso electoral del 19 de noviembre.  Que es evidente que “improvisó”, que es un paso en traidor que parece “ridículo” para algún con la experiencia política de Piñera y que este error “lo perjudica en el electorado de centro donde estos temas sí importan”, que el “nerviosismo lo lleva a cometer errores”, que había sido “una jugada comunicacional muy torpe” y que había llevado a un nivel sobrado “rasca” el debate de la campaña, fueron solo algunos de los comentarios que en reserva manifestaron parlamentarios y dirigentes de ChileVamos.

Varios parlamentarios hicieron asistir a las directivas de la UDI y RN su preocupación por los dichos del candidato presidencial y consideraron que si Piñera quería azuzar a los apoderados de mesa e hincar el diente al tema de las denuncias, no era él el llamado a hacerlo, sino que debió dejar al staff de diputados que se usan de escuderos.

En RN varios se lamentaron ahorrar silencio delante una error del calibre que cometió Piñera, porque se sienten amarrados al compromiso que se hizo en el seno del partido de “no golpearlo públicamente” por ninguna razón hasta la segunda dorso, porque la campaña es la prioridad, aunque uno de sus diputados cuestionó que la discusión respecto a la segunda revés gire en torno “a la deslegitimación de las elecciones, eso es muy bananero, ¡no estamos en Venezuela!”.

El tono de los senadores de RN Alberto Peso y Andrés Allamand hizo evidente que siquiera comulgaron mucho con los dichos de Piñera, pero no se salieron de la tendencia y se limitaron a sentenciar que “lo dicho, dicho está y cada uno sacada sus propias conclusiones”.

Pero la UDI no tiene ese compromiso y fue su presidenta, Jacqueline Van Rysselbergue, la que públicamente en Radiodifusión T13 dijo con todas sus humanidades que lo dicho por Piñera había sido “innecesario”, que no iba a defender “caballos cojos”, que si admisiblemente algunos casos son ciertos “no son masivos” y que la intención del ex Presidente había sido tratar de movilizar a las huestes de apoderados de mesa para el 17 de diciembre.

Con sus palabras expuso públicamente el malestar interno en ChileVamos “por la falta de control de Sebastián Piñera” y lo que consideran es “una mala estrategia” de segunda dorso.  Es que claramente a luceros de la derecha, su candidato se pasó de desprendido y quedó como si recurriera – dijo un diputado UDI-  a “una salida desesperada, justo cuando se estaban conversando temas programáticos relevantes”.

En la derecha explicaron que no era casual que la timonel gremialista reconociera públicamente el error de Piñera, considerando que una de las figuras emblemáticas de la UDI, Cristián Leay, fue uno de los que pagó los platos rotos en el comando tras los magros resultados del día 19. El ex diputado e histórico gremialista tenía a cargo el trabajo con los apoderados de mesa y fue reemplazado por el ex subsecretario Cristóbal Lira y Gonzalo de la Carrera, el mismo que estuvo vinculado al episodio de denuncia contra el senador Manuel José Ossandón en la campaña de primarias.

Es sintomático que Piñera ayer en la mañana mientras era entrevistado en Radiodifusión Bio Bío diera a entender que se había errado en este episodio: “yo me arrepiento de muchas cosas”. Eso avala no solo a la desliz de respaldo interno que hubo sobre sus dichos, sino a la constatación universal que lo mejor era tratar de dar por cerrado este capítulo lo antaño posible.