Por qué en Suecia no hay tanta igualdad de género como se piensa

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Amanda Lundeteg, quien a los 32 abriles ya dirige su propia compañía, es en cierto sentido un ejemplo de la igualdad de índole en Suecia.

Tiene un título universitario en riqueza empresarial, empezó su carrera en finanzas y ya ha sido miembro de tres juntas directivas diferentes.

Pero la única razón por la que Allbright -la estructura sin fines de utilidad que dirige- existe, es divisar los límites profesionales que enfrentan las mujeres en Suecia.

Es verdad que el país da licencias por paternidad con sueldo desde la plazo de 1970 y ofrece uno de los paquetes más generosos del mundo: actualmente 480 días a ser compartidos entre entreambos padres.

Y las guarderías asimismo son espléndidamente subsidiadas por el Estado. Pero Lundeteg sostiene que Suecia es mucho menos progresista de lo que muchos podrían pensar.

“Somos muy buenos presumiendo sobre lo buenos que somos. Pero si uno le pregunta a las mujeres en Suecia yo definitivamente no creo que estén satisfechas”, le dice a la BBC.

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Estereotipos de variedad

La cara positiva de la moneda es que más del 80% de las madres en Suecia trabajan, y el país lidera al mundo industrializado en lo que se refiere a igualdad de condición en el sector notorio, según datos de la OCDE.

Pero investigaciones de Allbright demuestran que al sector privado le está costando abastecer el paso.

En 2016, por ejemplo, más del 80% de los gerentes de las compañías suecas que cotizan en bolsa eran hombres. Y ni uno solo de los nuevos negocios que entraron a la bolsa ese año tenía como jefa a una mujer.

La principal razón para esto es que todavía persisten los tradicionales estereotipos de mercancías, a pesar de décadas de fuero concebida para emparejar las cosas, dice Lundeteg.

“Es posible vivir una vida con equidad de género en Sueica, pero no lo hacemos por culpa de la tradición”, explica.

“Si eres hombre se espera que trabajes y lleves el pan a casa. Tiene que ver con estereotipos y privilegios que tomará mucho tiempo desmontar”.

Roles de medio de tiempo

Las estadísticas oficiales suecas confirman que las mujeres se toman más del 80% de la osadía por maternidad arreglado para la pareja mientras el primer hijo tiene menos de dos abriles.

Y igualmente es mucho más probable que las mujeres trabajen a tiempo parcial.

Mientras que en lo que se refiere a equidad salarial -el mismo sueldo por mismo tipo de trabajo- Suecia está muy cerca del promedio de la OECD y cae al puesto 35 del ranking de equidad de artículos del Foro Crematístico Mundial.

Y no es difícil encontrar a suecos dispuestos a musitar de esas discrepancias.

“Todavía hay muchos padres que no se toman la licencia por paternidad, así que las cosas todavía no son perfectas”, dice Martin Hector, de 32 abriles, mientras pasea a su pequeño hijo por el parque Ralambshovs, en el centro de Estocolmo.

“Lo más común es que lo hagan en el verano, por tres meses o algo así”, cuenta.

Él está planeando tomarse nueve meses allá del trabajo.

La brecha al contratar

Camilla Dath

Camilla Dath, una abogada que igualmente está enfrentando el inusual frío de 2 grados en mayo cercano a su bebé de siete meses, se va a tomar 11 meses y dice que su cónyuge planea tomarse un tiempo similar.

Pero todavía explica que eso puede no ser factible para otros padres, si uno de ellos apetencia significativamente más que el otro porque trabajan en empresas con visiones más anticuadas.

“Tengo amigos que trabajan en importantes bufetes de abogados y les cuesta más tomarse la licencia por paternidad”, cuenta.

En lo que se refiere al número de mujeres en puestos de dirección, la veterano discrepancia se da en las industrias tradicionalmente “masculinas”, como manufactura y tecnología.

Pero las investigaciones de Allbright sugieren que en sectores como servicios financieros y capital raíces se han acabado avances “significativos” en los últimos abriles.

La empresa de alquileres Heba, por ejemplo, recientemente subió 100 puestos en el ranking de Allbright, luego de remplazar a varios de sus directivos masculinos.

La empresa ahora tiene una mayoría de mujeres gerentes, aunque su presidente, Lennart Karlsson, confiesa que conseguir decano equidad de carácter no era su objetivo principal.

“Para mí lo más importante era la capacidad, capacidad y actitud, no el sexo. Pero cambié de opinión. La empresa funciona mejor con la mezcla (de género)”, dice.

“El ambiente en el momento de las discusiones es mejor, se tienen mejores conversaciones y una mejor comprensión del otro”.

Padres

Correlación positiva

Amanda Lundetag está convencida de que ese tipo de cosas incluso son buenas para los negocios.

Y, para probarlo, cita varios estudios, incluyendo uno del Instituto Peterson para la Bienes Internacional que encontró una correlación positiva entre la presencia de mujeres en cargos de liderazgo y el desempeño de una estructura.

Un vínculo que parecen tener muy claro los políticos suecos que están impulsando lo que describieron como “el primer gobierno feminista del mundo”.

La coalición de verdes e izquierdistas que gobierna en el país presentó en 2015 una nueva ley que trata de hacer que los hombres aprovechen más la osadía de paternidad: ahora 90 días están reservados exclusivamente para el padre, y si no se aprovechan se pierden.

“Lo que queremos ver en el largo plazo es igual participación por parte de ambos padres. Pero tenemos que ir despacio, para que las familias se adapten a los cambios”, explica Annika Strandhall, la ministro de la Seguridad Social.

Y el próximo año Suecia pondrá a funcionar una Oficina para la Igualdad de Variedad, lo que según la ministro Strandhall representa una admisión de que las famosas iniciativas feministas suecas no han conseguido atraer a tanta multitud como podrían.

Simone

Visiones divididas

Ahora, si acertadamente la requisito de crear iguales oportunidades para hombres y mujeres parece ser poco que ya está aguafuerte en la conciencia doméstico, Suecia está dividida en lo que se refiere al cuál debe ser el nivel de intervención estatal.

Una propuesta de ley del gobierno que habría multado a las compañías que cotizan en bolsa que no tuvieran al menos un 40% de mujeres en sus juntas directivas fue rechazada por el parlamento en enero.

Aunque el miedo a posibles penalidades parece tener sido un catalizador: en lo que va de este año, el 33% de los candidatos a esos puestos son mujeres, un 2% más que el año antedicho, dice Allright.

Y eso pone a Suecia solo por detrás de Noruega y Francia, donde hay cuotas legalmente vinculantes.

Sin confiscación, los Suecos Demócratas -el partido nacionalista que actualmente es el segundo en las encuestas- así como la Democracia Cristiana -de centro- votaron entreambos en contra de los 90 días obligatorios para los padres, pues dicen que quieren que las familias tengan decano exención de designar.

“Hay una presión social, porque todo el mundo regresa a trabajar. Yo sentí que si me quedaba en casa iba a ir en contra de la norma”, explica Simone French, una mujer de 46 abriles originaria de Australia.

Dice que le hubiera gustado quedarse en casa hasta que su hijo entrara al colegio. Pero al final terminó tomando solamente un año de atrevimiento por maternidad, en medio de presiones de sus jefes y familiares.

“Mi instinto materno era quedarme con mi hijo, cada fibra de mi ser luchaba contra la idea de regresar. Y aunque aquí no se habla de eso, he conocido a un par de mujeres suecas que sentían lo mismo”, cuenta.

“Un asunto cultural”

Andreas Lundvick

Sin incautación, aquellos que celebran la marcha de Suecia con destino a una sociedad completamente equitativa en materia de tipo argumentan que para ondular las responsabilidades familiares hay que hacer dos cosas al mismo tiempo.

Por un costado, darles a padres y madres iguales oportunidades para crear lazos con sus hijos cuando estos están pequeños, pero incluso como darles a las mujeres más oportunidades para que puedan progresar en el mundo sindical.

“Te acercas más a los niños, estableces una mejor conexión”, dice Andreas Lundvick, de 38 abriles, uno de los padres del parque Ralambshovs.

Lundvick está tomándose tiempo acullá de su trabajo en un importante cárcel sueco para cuidar a su hijo de seis meses mientras su esposa estudia a tiempo completo, y no cree que la atrevimiento vaya a tener viejo impacto en su carrera.

“Me siento afortunado. Cuando uno habla con gente de otros países y escuchas sobre su situación, casi siempre es la mamá la que se queda en casa con los hijos”, dice.

Y concluye: “Es un asunto cultural”.