Quién mata y por qué en la península del Sinaí, el escenario de la “guerra” invisible de Egipto

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El azote de la violencia que golpea gran parte del Medio Oriente tiene un nuevo círculo principal: la península del Sinaí, en Egipto.

El ataque ocurrido este viernes en una mezquita de la ciudad de Bir al-Abed, la peor matanza en la historia fresco de Egipto, hizo doblar los luceros del mundo en dirección a una región en la que el Ejército egipcio y diversos grupos insurgentes libran hace abriles una “guerra” que se ha cobrado miles de vidas.

Los grupos locales adscritos al autodenominado Estado Islámico (EI), a los que se cree responsables de la argumento de Bir al-Abed, son el principal enemigo de las fuerzas egipcias en la zona, una de las más deprimidas del país del Nilo.

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Aunque la casta lleva tiempo corriendo en el Sinaí, el editor de la BBC para Medio Oriente, Jeremy Bowen, explica que “este año el ritmo de los ataques de los extremistas violentos se ha incrementado”.

Los expertos creen que el fresco agravamiento de la situación está relacionado con la ataque marcial que ha hecho perder contorno a Estado Islámico en sus dominios centrales.

Bowen asegura que en el Sinaí “se ha estado luchando contra Estado Islámico desde 2015”, pero señala que el repunte de los ataques allí “coincide con la destrucción de su califato por la ofensiva militar en Siria e Irak”.

Un vecino en el Sinaí en 2015.

En estos dos países, donde primero arraigó, el familia yihadista sufre las embestidas de las fuerzas de ejércitos de distintos estados.

El analista concede credibilidad a los informes que indican que el Sinaí está recibiendo a muchos de los milicianos llegados de las zonas sirias e iraquíes en las que Estado Islámico se está viendo desplazado.

Pero no es esa la única fuente de combatientes.

Mapa de EGipto

El historiador castellano Víctor Amado, especializado en Egipto y el Mediterráneo Uruguayo, afirma que “muchos están llegando por las zonas del Sahel y Sudán, donde las fronteras están muy descontroladas”.

En cualquier caso, la región tiene una larga tradición de insurgencia.

Amado, que ha participado en varias misiones de observación de la Unión Europea, recuerda que “el Sinaí siempre fue un lugar complejo. En los años 1960, los fedayines, combatientes palestinos, ya atacaban a Israel desde allí”.

Al caer Morsi

La ascenso se inició en 2013, tras la toma del poder que derrocó a Mohamed Morsi y colocó en el poder al entonces cabecilla del Ejército, Abdel Fattah al Sisi.

A partir de entonces, la intensidad de las acciones insurgentes aumentó en paralelo a los impulsos del nuevo gobierno por fijar el control de la región.

La alerta internacional sobre lo que ocurre en este desértico confín del mundo se dispararía hace dos abriles, cuando un avión ruso con más de doscientos pasajeros a borde se estrelló al poco de extirpar de Sharm el Sheikh.

Las autoridades rusas atribuyeron lo ocurrido a “un acto terrorista”.

Restos del avión ruso.

Entre las muchas milicias rebeldes que operan sobre el ámbito, destaca la denominada Provincia Sinaí, (Wilayat Sinai, en árabe).

Según la método de los seguidores de Estado Islámico, el califato con el que sueñan se compone de distintas provincias.

Antaño llamado Ansar Bait al-Maqdis, en noviembre de 2014 decidió cambiar su nombre y resolver su amistad a Estado Islámico.

Aunque su objetivo prioritario han sido integrantes de las fuerzas de seguridad egipcias, todavía ha reivindicado ataques contra turistas occidentales y los coptos, la minoría cristiana de Egipto.

Provincia Sinaí asegura que fueron ellos quienes derribaron el avión ruso.

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Desde El Cairo, el gobierno intenta hacer frente al desafío insurgente con una cada vez anciano presencia marcial.

El norte del Sinaí lleva oficialmente en estado de emergencia desde el ataque que en noviembre de 2014 mató a 33 miembros de las fuerzas de seguridad.

El presidente Al Sisi ha prometido reponer con “fuerza bruta” a la matanza de este viernes en la mezquita.

Varias organizaciones pro derechos humanos han denunciado excesos y abusos de las tropas egipcias que operan en el Sinaí.

El presidente egipcio, Al Sisi.

El pasado mes de abril, Human Rights Watch denunció que el Ejército practica “detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones extrajudiciales”.

Joe Stork, director de la Estructura para el Medio Oriente y el Septentrión de África, dijo que “estas muertes indignantes confirman que la campaña contraterrorista de Egipto en el Sinaí está fuera de control”.

Entre las acusaciones contra las fuerzas armadas egipcias figura todavía la de ocurrir destruido los hogares de miles de familias en su empeño de erradicar la insurgencia.

Ambulancias junto al lugar del ataque en Bir al-Abed.

La negativa del gobierno a autorizar la presencia de periodistas sobre el ámbito impide revisar las denuncias.

Sally Nabil, corresponsal de la BBC en El Cairo, explica que “la frecuencia de los ataques despierta dudas sobre la eficacia de las operaciones militares”.

Para Nabil, “no parece que haya un final a la vista para la batalla en curso entre el Ejército y los insurgentes”.

Jeremy Bowen, por su parte, cree que las acciones violentas de los insurgentes en la deprimida península encierran un mensaje claro al gobierno egipcio de Al Sisi: “No tienes el poder para impedir lo que nosotros los yihadistas queramos hacer”.


Israel, el unido de Egipto

Un soldado egipcio

En los últimos tiempos, el esfuerzo marcial egipcio cuenta con ayuda de Israel, interesado en la estabilidad de su frontera sur y enemigo evidente del integrismo islámico.

Víctor Amado asegura “que la aviación israelí lleva a cabo muchas entradas de apoyo”.

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Este hábil afirma que el Sinaí se ha convertido en ámbito de atención preferente para Estado Islámico por su incapacidad para penetrar en la Franja de Lazo.

Allí el control está en manos de Hamás, cuyas fuerzas han impedido el intento de EI y antiguamente de al Qaeda por instalarse en su comarca.