Rajoy exige a Puigdemont abandonar la independencia de Cataluña para evitar “males mayores”

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El patriarca del Gobierno castellano, Mariano Rajoy, exigió este jueves al presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, que renuncie a la revelación autónomo de independencia para evitar “males mayores”, y aseguró que “sabe perfectamente lo que va a hacer” delante cualquier tablado y lo hará en el momento oportuno.

Rajoy lanzó esta exigencia a Puigdemont en una entrevista con el presidente de la Agencia Efe, José Antonio Orilla, en la que se mostró “absolutamente” convencido de que España puede retornar a la normalidad y en la que pidió a los ciudadanos que confíen en el Gobierno.

El pasado 1 de octubre tuvo empleo en Cataluña una consulta independentista que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional y a la que las autoridades regionales insisten en dar validez, con la hipótesis de formular una enunciación personal de independencia en breve.

Para Mariano Rajoy, la mejor opción a la situación en Cataluña es la revés a la rectitud de todos los que se han situado fuera de ella.

“Eso pasa por suprimir el proyecto de hacer una declaración unilateral de independencia y por cumplir, como hacen todos los ciudadanos, los preceptos legales. Eso es lo que puede evitar que se produzcan males mayores en el futuro y eso es lo que está pidiendo toda la sociedad”, recalcó Rajoy.

Garantizó que no va a permitir “de ninguna de las maneras” la independencia de Cataluña, pero no desvela las medidas previstas delante una testimonio fragmentario y sobre las que señala que “hay opiniones para todos los gustos”.

“El Gobierno sabe perfectamente lo que va a hacer en cualquiera de los escenarios, cómo lo va a hacer y cuándo lo va a hacer, porque es nuestra obligación. El Gobierno sabe cómo manejar esta situación”, aseguró Rajoy antiguamente de pedir por ello tranquilidad y confianza en el Ejecutor.

Alude a la nuevo crisis económica en España para rememorar que muchos le instaban a pedir el rescate.

“En aquel momento hice lo que creía que debía de hacer, y ahora, porque es mi obligación y porque para eso soy el presidente del Gobierno de España, haré lo que crea que deba de hacer, lo que crea que sea mejor para España y en el momento que me parezca más oportuno”, subrayó.

“Escucharé a todos, pero la decisión me corresponde a mí. Sé que no es fácil, pero también me correspondió en su día tomar otra que tampoco lo era”, dijo.

Rajoy insistió en que mejor decisión que acogerse a aplicar al artículo 155 de la Constitución – que permite proceder al Ejecutor central cuando dirigentes regionales actúen de modo contrario a esa norma – es que el Gobierno catalán vuelva a la rectitud y no haya una afirmación autónomo de independencia.

Y frente a las voces que advierten de que aplicar ese artículo una vez declarada la independencia puede ser tarde, afirma: “Tarde no vamos a llegar a ninguna parte porque no se va a producir la independencia de Cataluña”.

“Yo espero que en el Gobierno acertemos. Creo que lo vamos a hacer y espero tener el apoyo del partido del señor Rivera (Ciudadanos, liberal), del PSOE (izquierda), de otras fuerzas políticas y del conjunto de la sociedad española”, añade.

Frente a las peticiones de que alguno pueda mediar para arreglar la situación, Rajoy apuntó que “la unidad de España no es objeto de ninguna mediación ni de ninguna negociación” y recalca que no se trata de un problema de mediación, sino de cumplir la ley.

“A partir de ahí ya viviríamos en una situación de normalidad. Podríamos hablar, podríamos dialogar, podríamos acordar, en el Parlamento o fuera del Parlamento”, afirmó el presidente.

Cree que eso generaría una situación diferente, pero al plantearle si estaría dispuesto entonces a dialogar con Puigdemont, señala que el primer diálogo que debería acometer el presidente catalán es con los diputados del Parlamento regional y con los catalanes a lo que ha “dividido”.

Rajoy defendió la “magnífica” intervención del rey Felipe VI en su discurso del martes pasado, subrayó que hizo “lo que se espera de un jefe del Estado” y dijo “cosas muy sensatas” con las que la mayoría de españoles se sintieron reconfortados.

El presidente del Gobierno califica de “ejemplar” la gala de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1 de octubre y cree que se realizó “con rigor y profesionalidad” frente a los “acosos y provocaciones” que han tenido que sufrir.

Orgulloso de todos ellos, recuerda que ha cedido orden de que ningún miembro de estas fuerzas abandone ningún hotel en los que se aloje en Cataluña porque es “bochornoso e intolerable” que eso ocurra por la presión existente.

Por el contrario, lamentó el daño a la imagen de los Mossos d’Esquadra (Policía regional catalana) que han provocado “quienes han puesto en marcha toda esta operación y los que luego han pretendido utilizarlos”.

Rajoy explicó que es la autoridad contencioso la que tendrá que dirimir si está o no conforme con la concierto de los Mossos.

Asume incluso el presidente las diferentes opiniones en torno a una reforma de la Constitución, y delante ellas, dejó claro: “De lo que no soy partidario es de cambiar cromos, de decir vamos a nombrar un mediador y a cambio de que yo tome una decisión, usted toma otra. La unidad de España y el cumplimiento de la ley no se pueden negociar”.

Pero dicho eso, recuerda que nones se ha torpe a charlar de la reforma constitucional y, en definitiva, de todo lo que permita la ley.

Rajoy reconoce que una situación de inestabilidad como la provocada por Cataluña es muy mala para la finanzas y señala que ya se están viendo algunas consecuencias.

Por eso avisó de que cuanto más tiempo se tarde en arruinar con esa situación, peor será para todos.

El presidente llamó la atención sobre el hecho de que Puigdemont, en su explicación de anoche, advirtiera de que lo que ocurre con Cataluña puede suceder igualmente en otros países.

“Es como decirle al mundo que vamos a tirar todo por la ventana, vamos a romper Europa y vamos a ver lo que hacemos en el futuro”, avisa el jerarca del Ejecutor, quien destacó el apoyo que ha recibido de todos los líderes europeos con los que ha hablado y, entre ellos, la primera ministra británica, Theresa May; la canciller alemana, Angela Merkel; y el presidente francés, Emmanuel Macron.