Ricardo Martínez Menanteau: el hombre de Fuente-Alba que será comandante en Jefe con el patrimonio más alto entre los generales

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Luego de 30 abriles de carrera desde que se graduó como oficial del Ejército, el año 2010 fue determinante para Ricardo Martínez Menanteau. En marzo, un día antiguamente que Sebastián Piñera se convirtiera en Presidente de la República, asumía la Comandancia en Presidente de la institución armada más antigua de Pimiento, el caudillo Juan Miguel Fuente-Alba, que actualmente es investigado por el ministro en encuentro Omar Astudillo y el fiscal José Morales, a partir de las sospechas que genera su patrimonio, en el caso que se conoce como “milicogate” por un supuesto fraude a la Ley Reservada del Cobre.

En octubre de ese año, Fuente-Alba anunciaba un profundo recambio en el detención mando para los meses siguientes y entre los coroneles que ascendieron a Caudillo de Batallones, estaba Ricardo Martínez Menanteau, que pasó a encabezar la Dirección de Proyectos e investigación del Ejército, que según el organigrama de la institución, tiene como tarea asesorar al comandante en Cabecilla  “en el proceso de desarrollo de capacidades e implementar aquellas definidas para el Ejército y la Fuerza Terrestre en la planificación de desarrollo, por medio de la formulación o supervisión de proyectos”. En otras palabras, un asesor directo de Fuente-Alba, en tiempos en que paralelamente ocurría el espeso de los pagos irregulares (septiembre de 2011 y diciembre de 2014) que ahora están siendo indagados por la imparcialidad.

Comunidad en el Estado Decano Conjunto

De cualquier forma, Martínez Menanteau siguió ascendiendo mientras Fuente-Alba ejercía el mando de la institución. En 2012 fue famoso comandante de la II División Motorizada, que incluye el mando sobre seis regimientos en la zona centro sur del país. Martínez escogió la rama de Infantería y encima es comando paracaidista, igual que el contemporáneo comandante en Principal, Humberto Oviedo, a quien sucederá el 9 de marzo del próximo año.

Mientras duró el mando de Fuente-Alba, la carrera de Martínez Menanteau siguió progresando. En 2013 fue ascendido a genérico de División y pasó a ser subjefe del Estado Viejo Conjunto. Un lado codiciado y táctico, que implica producir una relación fluida y apto con los representantes de las otras ramas de las Fuerzas Armadas, que componen este camarilla esencia en los asuntos de seguridad doméstico.

Proveniente de una clan marcial en la que cuatro de sus seis hermanos han sido oficiales de Ejército, su hermana Leticia Martínez Menanteau, fue la jefa del Sección de Finanzas del Estado Longevo Conjunto mientras él era subjefe.

Durante esta dominio, la hermana del futuro comandante en Dirigente se vio envuelta en problemas administrativos detectadas por la Contraloría. Un crónica de la entidad fiscalizadora cuestionó la firma de órdenes de importación por parte de Leticia Martínez para la empresa Repuestos Automotrices Limitada, para lo cual no estaba facultada y aunque la institución defendió la autorización como regular, la Contraloría en su auditoría, fechada en abril de 2016, mantuvo su observación. Leticia Martínez no fue sancionada pero al poco tiempo pasó a retiro.

Su otra hermana, Alicia Martínez Menanteau fue teniente Coronel y al ocurrir a retiro fue recontratada a honorarios entre 2009 y 2012 en el Estado Decano Conjunto para “modernizar los historial de los profesores del Centro Conjunto para Operaciones de Paz”. En junio de 2012 su hija fue seleccionada con una asignación del Ejército para estudiar Estudios en Química en la Universidad Católica, estímulo que entregó el propio Fuente-Alba en junio de 2012.

Parada patrimonio

En 2015, a instancias del nuevo comandante en Dirigente, el militar Martínez Menanteau fue ascendido a director del Estado Anciano del Ejército, convirtiéndose en la segunda autoridad en el mando, como el más antiguo del Cuerpo de Generales. Incluyendo a su hermano, Leonardo Martínez Menanteau, a cargo del Comando de Educación y Doctrina (CEDOC), quien con el promoción de Ricardo al puesto mayor, pasará a retiro.

Cuando fue famoso, parte de la prensa mencionó que tenía un perfil “desideologizado” con respecto a sus antecesores. Sin secuestro, fuentes de Defensa aseguran que la detención de su padre habría sido el resultado de un problema de carácter crematístico, y que en ningún caso la motivación habría sido política, ya que, de ser así, sus hijos –incluido el propio futuro comandante en Principal– difícilmente habrían podido entrar al Ejército. Uno de sus hermanos, el coronel Carlos Martínez Menanteau, fue herido en una protesta en Lo Hermida el 4 de septiembre de 1985.

Como patriarca del Estado Longevo, Ricardo Martínez debió ordenar un sumario por el cuota irregular de US$4,1 millones de dólares en repuestos a la empresa C&M Corporation, del conocido comerciante de armas Virgilio Cartoni (proveedor del 25% del material licitado por el Ejército, al menos hasta 2016) firmado por uno de los subalternos de Martínez, el caudillo Guillermo Núñez, a cargo de la Cuadrilla de Aviación del Ejército (BAVE). Este cuota fue competente en diciembre del año pasado.

El próximo comandante en Cabecilla del Ejército asumirá siendo el universal con más detención patrimonio entre sus pares. Una investigación de Radiodifusión Bío Bío, publicada en junio, demostró que Martínez Menanteau tiene un patrimonio superior a los $555 millones de pesos, basados fundamentalmente en inversiones en Fondos Mutuos y acciones, pero especialmente en los $403 millones que mantiene en una cuenta en la Superioridad de Economía Para la Vivienda del Ejército (JAVE) inversión que según aclaran fuentes del Ejército, declaró en forma voluntaria. Martínez Menanteau recibe un sueldo de 3,8 millones de pesos, pero adicionalmente un monto no publicado como director de la Mutualidad del Ejército y Aviación de Pimiento, una corporación de derecho privado, en la que representa al Comandante en Superior del Ejército. Martínez tiene competencias académicas para manejar pasta, estudió un magister en Dependencia de Empresas en la Universidad Adolfo Ibáñez.

Su nominación, el 15 de noviembre pasado, representa el puesto más parada que ha atrapado cualquiera de su grupo con tradición marcial, de la que es parte su padre, Carlos Martínez Aguirre, comandante del Regimiento Aconcagua, en Quillota en 1973. El marcial, por esos días, fue detenido, según algunos cercanos al próximo Comandante en Patriarca, por oponerse a Pinochet.

Cuando Martínez Menanteau fue afamado, parte de la prensa mencionó que tenía un perfil “desideologizado” con respecto a sus antecesores, y se difundió el rumor acerca de las dificultades de su padre.  Sin secuestro, fuentes de Defensa, aseguran que la detención de este habría sido el resultado de un problema de filial económica, y que en ningún caso la motivación habría sido política, ni menos de crítica al régimen. De activo sido así,  difícilmente sus hijos –incluido el propio futuro comandante en Patriarca- podrían poseer ingresado al Ejército, o mantenido en el servicio. Uno de sus hermanos, el coronel Carlos Martínez Menanteau, fue herido en una protesta en Lo Hermida el 4 de septiembre de 1985.

¿Anti-Pinochet?

Su nominación ha puesto en alerta a abogados de Derechos Humanos quienes se encuentran solicitando referencias que permitan esclarecer sus vínculos y algunas actuaciones que lo rozan o conciernen, especialmente de su hermana Leticia Martínez Menanteau. Paralelamente, cuando fue Director del Estado Anciano, Martínez se apegó a la ley para no entregar los nombres de los agentes de la CNI que fueron recontratados por el Ejército. Adicionalmente, tan pronto como fue anunciado su designación, se reveló que Martínez firmó un noticia en el que se confirmaba la ignición de cientos de microfilmes con información de la CNI entre 1980 y 1987.

Sobre este aspecto, es necesario rememorar que a raíz de una presentación de diciembre de 1989 hecha por los abogados Hernan Bosselin y Ramón Briones a la Contraloría Genérico de la República sobre la abrasamiento de documentos por parte de organismos de seguridad, generó un parecer del Contralor de la época indicando que, dada la dependencia de estos organismos del Poder Ejecutor de la época, no tenían el carácter formal de militares y debían resguardar de forma íntegra toda su documentación. Es afirmar un aspecto que un oficial de su rango y competencia no podía desconocer.

Fuentes del Servicio de Defensa aseguran que su pensamiento está en la trayecto del contemporáneo Comandante en Patriarca, Humberto Oviedo, quien en julio de este año pidió “considerar el contexto” en el que ocurrieron las violaciones de Derechos Humanos y que los involucrados, tuvieron que “obedecer órdenes de sus superiores”.

El Ejército, consultado para esta nota, rehusó a entregar una traducción, en el entendido de que el nuevo comandante en Patrón aún no asume.