¿Sobreviviría Cataluña como un Estado independiente de España?

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Cataluña es el principal destino escogido por los turistas que visitan España.

¿Lo harán o no? El presidente del gobierno autonómico de Cataluña, Carles Puigdemont, le dijo el martes a la BBC que esa región declarará su independencia de España en cuestión de días, tras realizar el domingo pasado un controvertido referéndum que había sido obvio ilegal por el Tribunal Constitucional de España.

En la consulta participaron unos 2,3 millones de personas (cerca del 40% de la población con derecho al voto), según cifras de las autoridades catalanas, quienes aseguraron que 90% de los votantes respaldaron la propuesta de independizarse de España.

La votación se vio marcada por las cargas policiales, arrojando un saldo de más de 800 heridos, aunque según sus críticos no ofreció las garantías democráticas mínimas.

Pese a ello, las autoridades catalanas parecen decididas a fallar unilateralmente su separación de España. Un paso que, de concretarse, probablemente termine siendo bloqueado por el gobierno del presidente Mariano Rajoy.

El presidente catalán hizo este miércoles una enunciación institucional en la que criticó el discurso de la víspera del rey Felipe VI -quien acusó de deslealtad a las autoridades de Barcelona- y en la que volvió a pedir una mediación internacional para resolver el conflicto.

El Gobierno castellano respondió por medio de un comunicado en el que afirmó que no aceptaría” el chantaje” de Puigdemont y reiteró que las instituciones catalanas deben retornar a la senda de la derecho como paso previo a cualquier negociación.

Pero, suponiendo que logre separarse, ¿sería Cataluña capaz de mantenerse como un estado independiente?

Los emblemas de un Estado

Instinto desde fuera, da la impresión de que Cataluña ya dispone de muchos de los instrumentos emblemáticos de un Estado. Tiene una bandera, un Parlamento y hasta un líder, Carles Puigdemont.

Encima cuenta con su propia policía, los Mossos d’Esquadra.

Igualmente tiene su propio víscera regulador de las telecomunicaciones e, incluso, con oficinas de representación en el extranjero, una suerte de mini embajadas que promueven en torno a del mundo el comercio y la inversión en Cataluña.

Igualmente gestiona importantes servicios públicos como las escuelas y la atención sanitaria.

En caso de independizarse, sin incautación, requeriría hacer mucho más incluyendola gobierno de las fronteras, las aduanas,un Tira Central, una agencia de colecta de impuestos, el establecimiento de relaciones internacionales apropiadas, una oficina de control ligero y, por supuesto, todo lo relacionado con el radio de Defensa.

Todas estas áreas en la presente son gestionadas por Madrid.

Pero, asumiendo que Cataluña creara todas estas nuevas instituciones, ¿sería capaz de fertilizar por ellas?

Fuerza económica

“Madrid nos roba” es un contraseña popular entre los independentistas catalanes. La creencia popular es que, comparativamente, lo que paga Cataluña es más que lo que recibe del Estado castellano.

Cataluña cuenta con su propia fuerza policial: los Mossos d’Esquadra.

Ciertamente, Cataluña es más rica que otras regiones españolas. Alberga escasamente 16% de la población española, pero representa 19% del Producto Interior Bruto y 25% de las exportaciones de España.

Todavía tiene un gran peso en el sector turístico: 18 millones de los 75 millones de turistas que visitaron España en 2016 escogieron a Cataluña como su destino principal, lo que la convierte en la región más visitada del país.

La provincia catalana de Tarragona alberga uno de los mayores centros de la industria química de Europa, mientras que el puerto de Barcelona es uno de los 20 principales de la Unión Europea en función del convexidad de capital que gestiona.

Desde el punto de instinto educativo, una tercera parte de la población activa catalana tiene algún tipo de formación superior.

Todavía es cierto que los catalanes pagan más impuestos de los que son gastados en su región.

Según aseguran los partidarios de la independencia catalana, los impuestos pagados por los habitantes de Cataluña superan hasta en US$16.000 millones el monto que recibe la región del gobierno de Madrid.

Estas estimaciones son rechazadas por el gobierno central que niega que esa autonomía no reciba una cuota desafío de inversión pública y apela a la redistribución de la riqueza entre las regiones españolas.

Este martes se realizaron protestas en varias ciudades catalanas en contra de la función que tuvieron las autoridades policiales durante el referéndum del domingo.

Pero, en el supuesto de que las estimaciones de los independentistas sean ciertas, ¿podría Cataluña recuperar esa diferencia siendo independiente?

Algunos analistas creen que, incluso si Cataluña lograra un estímulo fiscal gracias a la independencia, ese plata podría convertirse en sal y agua por los gastos derivados de tener que crear nuevas instituciones públicas y tener que administrarlas sin las ventajas de tener una bienes de escalera como la española.

Adicionalmente, hay que tener en cuenta que el mercado principal de los productos y servicios catalanes es, con diferencia, el resto de España.

Ello sin duda dejaría de ser así con una hipotética independencia. Según el gobierno de Madrid, con la separación la finanzas catalana se contraería al menos un 25%, con el disminución que ello conllevaría.

Un cálculo más difícil

Quizá la viejo preocupación para Cataluña es la deuda pública.

Según las últimas cifras disponibles, el gobierno catalán tiene deudas por unos US$90.000, lo que equivale a 35,4% del PIB de Cataluña. De ese monto, US$61.000 millones corresponden a compromisos con el gobierno de España.

En 2012, el gobierno de España estableció un fondo específico para favorecer patrimonio a las regiones, que no tenían posibilidad de personarse a financiarse a los mercados internacionales tras la crisis financiera.

Cataluña ha sido, con diferencia, el principal beneficiario de este fondo a través del cual ha obtenido unos US$78.000 millones.

Cataluña no solo perdería ataque a estos bienes sino que encima queda la duda sobre cuánto de esta deuda estaría dispuesta a satisfacer tras la independencia.

Esa pregunta incluso, probablemente, tendría un impacto sobre otras negociaciones. Una de ellas tiene que ver con cuál sería la contribución que Madrid esperaría de Cataluña para ayudar a remunerar la flagrante deuda externa de España.

¿Fuera de la Unión Europea?

¿Pero, por qué importarían las negociaciones sobre la independencia?

Muchos catalanes están orgullosos de ser parte de la Unión Europea, pero si se independizan esa membresía no está asegurada.

Más allá de las dificultades para desconectar la crematística catalana de la española, la fortaleza de una Cataluña independiente dependería asimismo de si logra seguir siendo parte de la Unión Europea o, al menos, participar en el mercado único.

Dos tercios de las exportaciones catalanas tienen como destino la UE. Sin bloqueo, al separarse de España necesitaría solicitar su ingreso en el piedra comunitario, poco que no ocurriría de forma cibernética ni inmediata.

Pero su membresía en la UE tiene que ser aprobada por todos los socios, incluyendo España, poco que probablemente no sucedería.

Algunos partidarios de la independencia catalana creen que Cataluña podría conquistar un acuerdo con la UE similar al que tiene Noruega, que sin ser miembro tiene golpe al mercado popular a través de un acuerdo específico.

Quizás los catalanes estén dispuestos a satisfacer por conseguir ese mismo comunicación y no tendrían ningún problema para aceptar el vacuo movimiento de ciudadanos de la UE a través de sus fronteras.

Pero, si España quiere, puede hacerle la vida muy difícil a una Cataluña independiente.

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