The New York Times advierte “eclipse de las mujeres en la política” en A. Latina tras fin de “era Bachelet”

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“Cuando termine su mandato el próximo año, no se espera que haya una presidenta en ninguno de los países del norte, centro o sur del continente ni del Caribe, lo que constituye un notable revés en una parte del mundo donde, hasta hace poco, se habían elegido mujeres para liderar a las democracias más influyentes”, advierte hoy un artículo de The New York Times.

“Sus presidencias —en Brasil, Argentina y Chile— convirtieron a la región en un ejemplo de la búsqueda global por lograr un lugar más equitativo para las mujeres en la política. Sin embargo, con la destitución de una de ellas —la brasileña Dilma Rousseff— y la batalla para defenderse de los cargos de corrupción que ha entablado la otra —Cristina Fernández de Kirchner de Argentina—, Bachelet se encuentra en una posición inquietante: es la única mujer que lidera un país en toda América…Y en unos meses dejará de serlo”, prosigue la publicación.

Agregando que “el fin de la era Bachelet está despertando cuestionamientos incómodos entre los defensores de los derechos de las mujeres que tenían la esperanza de que los antecedentes recientes de mujeres elegidas para cargos en la región representarían un paso duradero hacia la equidad de género”.

“Decenas de países en todo el mundo, incluido Chile, han adoptado sistemas de cuotas de género como parte de un esfuerzo por aumentar la representación femenina en el gobierno. Aun así, el progreso en la votación de más mujeres para los órganos legislativos en la región y más allá ha sido obcecadamente lento. Todavía no se cumple la meta establecida por las Naciones Unidas en la década de los años noventa, de que al menos un 30 por ciento de los legisladores del mundo fueran mujeres; hoy en día, la cifra global es solo del 23 por ciento”, acota.

Lakshmi Puri, directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, señala al respecto: “En todos esos países en que se han producido importantes avances hacia la equidad de género, la tendencia puede revertirse fácilmente. Se dan tres pasos adelante y tres atrás”.

The New York Times precisa que “Bachelet, Rousseff y Fernández de Kirchner llegaron al poder con el respaldo de funcionarios populares del sexo masculino en un momento en que a los votantes les atraían los partidos de izquierda que prometían construir sociedades más igualitarias. Sin embargo, la imagen pública de las tres mandatarias y de las fuerzas políticas a las que pertenecen resultó afectada cuando las economías regionales se contrajeron al caer los precios de las materias primas y luego de una serie de escándalos de corrupción que han desatado dudas sobre sus liderazgos e integridad”.

“Lo que no se les exige muchas veces a los hombres en la política sí se les exige a las mujeres. Y yo a lo que aspiraría es que el patrón, el corte, sea con la misma tijera. Creo que esto tiene que ver con sociedades machistas en las que a la mujer le ha costado irse ganando su espacio. Creo que se ha avanzado tanto en Chile como en el mundo y en América Latina, pero queda mucho por avanzar”, indicó Bachelet.

“La chilena dijo que saldrá de la presidencia con muchos asuntos inconclusos. Las mujeres solo suman el 16 por ciento del cuerpo legislativo. Además ganan aproximadamente un 32 por ciento menos que los hombres, son más susceptibles de caer en el desempleo y tienen menos probabilidades de obtener créditos. “La cultura es lo que más cuesta cambiar”, recordó la publicación.

En esa diámetro, hizo mención de las declaraciones del ex Presidente Sebastián Piñera. “Fue blanco de ataques a posteriori de que se divulgó un video en el que bromea sobre la violación para tratar de animar a una muchedumbre en un evento de campaña. Bachelet estuvo entre las personas enfurecidas. “La violación es la expresión del peor tipo de violencia contra las mujeres”, escribió en Twitter. “Bromear al respecto es denigrarnos a todas, y eso es inaceptable”.

El artículo reproduce al final una opinión que se repite constantemente entre los votantes latinoamericanos. “Tengo una teoría sobre por qué eligieron a Donald Trump. Los estadounidenses vieron los resultados de las presidentas en otras partes del mundo y la verdad es que, con excepción de Angela Merkel, ninguna ha tenido lo que se necesita para manejar”, dice Iván Aleite, un hombre chileno que trabaja como chofer en Santiago.