10 Actividades que todo padre debe permitirle a sus hijos experimentar

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Aunque el mundo flamante no es más peligroso de lo que era hace treinta o cuarenta abriles, por alguna razón se siente de esa guisa, o más. El mundo que habitamos hoy en día se ha hecho mucho más renuente al peligro por distintas razones, y esto ha afectado en la forma en que cuidamos a nuestros hijos, los estamos sobreprotegiendo sin darnos cuenta.

Poco a poco hemos ido eliminando cosas y lugares que nos parecen peligrosos, prohibimos parques infantiles, esparcirse futbol en el recreo, salir a transcurrir en bici con los amigos. En vez de eso, preferimos que nuestros hijos jueguen con un iPad, y eso es verdaderamente triste.

Al final, intentar controlar un conjunto de riesgos solo lleva a que el peligro sea más sobresaliente, pues estamos privando a nuestros hijos de desarrollar su autonomía, confianza y capacidades, así como su oportunidad de observar, frustrarse y recuperarse. Los niños, entonces, no aprenderán a arbitrar el cierto peligro.

Si aceptablemente, tomar precauciones no tiene ausencia de malo, como padres debemos enseñarles a hacer lo mismo, a ser críticos en distintas situaciones y distinguir el seguro peligro. Nosotros debemos intervenir solo cuando sea necesario.

El día de hoy recordaremos cosas que nosotros solíamos hacer en nuestra infancia y que, tal vez, deberíamos dejar que nuestros hijos incluso experimenten. A posteriori de todo, nos quejamos de lo delicadas que son estas nuevas generaciones, a lo mejor es momento de criar una manada como la nuestra, llena de alfas.

1. Déjalos competir (por lo menos una vez) con fuegos artificiales

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La pirotecnia es peligrosa, es verdad, pero es una guisa de enseñar a nuestros hijos cómo manejar el fuego de forma responsable y tener un respeto por los objetos que explotan.

No sugerimos que los enseñes a prender grandes cohetes o poco similar, hemos escuchado un sinfín de historias trágicas de niños lastimados, más admisiblemente nos referimos a bengalas y pequeños explosivos que no ocasionen daño alguno a los involucrados, siempre señalándoles que no es correcto arrojarlos a otras personas. La supervisión es esencia en esta actividad.

2. Enseñarlos a usar un martillo

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Martillar un clavo es una astucia básica de la vida que toda persona debe dominar, pero muchos padres no dejan que sus hijos intenten esta tarea por temor a que se rompan un dedo. Sí, los niños pequeños no coordinan con la misma prontitud que nosotros, pero la única forma en que lo lograrán es si obtienen experiencia ejercicio en el uso de herramientas. Comienza a dejar que tu hijo de 3 abriles practique martillando clavos con un martillo de trola, son más ligeros que los tradicionales y, por lo tanto, más fáciles de manejar. A medida que la destreza y la fuerza de tu impulsivo mejoren, actualízalo a un martillo frecuente.

3. Que aprendan a cocinar

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Obvio, hablamos de cosas básicas y no tan peligrosas. Una vez que tus hijos comienzan a querer ayudar a preparar la cena, procura aparecer con tareas sencillas que no implique el uso de cuchillos o fuego. Tal vez ponerlos a revolver los ingredientes o contar las tazas y cucharas de una récipe. Eventualmente deberán cultivarse cosas más complejas, siempre con tu preceptor y supervisión.

Créenos, esto les enseñará a ser autosuficientes y no batallarán cuando se vean en situaciones donde tengan que preparar cosas básicas para ellos mismos.

4. Déjalos trepar árboles

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Pocas actividades son tan liberadoras como trepar árboles. Es emocionante dejar el suelo y poner a prueba nuestra destreza física, así como tu audacia, mientras decides que tan parada llegarás. Permite a tus hijos ensayar esa emoción pues es de las actividades clásicas de la infancia, todos lo hicimos, hubo raspones, sí, pero todos nos subimos a un árbol alguna vez.

5. Apostar luchitas

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Tal vez creas que es una actividad primitiva, pero los juegos rudos desarrollan la capacidad de recuperación, la inteligencia, incluso la empatía entre los niños; les enseña a negociar la dinámica de la embestida, la cooperacion y el conjunto noble. Evita que las peleas sean personales entre ellos, pero si se trata de un surtido no te opongas.

6. Permíteles conducir

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No por sí mismos o en calles públicas, eso sería ilegal. Hazlo en un estacionamiento, algún ocasión excarcelado de obstáculos. Si tu hijo es muy pequeño, colócalo en tu regazo y trabaja los pedales mientras él intenta maniobrar el volante. Desde esa posición, un crío puede observar la emoción de conducir.

7. Correr en bici por el vecindario

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Los padres prohíben a sus hijos caminar en biciclo por el evidente peligro físico que representa, pero nosotros te alentamos a que salgan al parque o a la cuadra a trastear unos minutos al día. Permite que experimenten la velocidad de vez en cuando y, cuando sean mayores, pídeles que hagan pequeños mandados que puedan realizar en la biciclo.

8. Enseñarlos a usar la resortera

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Hasta hace algunos abriles, el arquetípico nene llevaba consigo a todas partes una honda en el faltriquera, ya fuera hecha a mano o de las típicas de plástico que vendían en las tiendas. Hoy, la mayoría de los niños nunca han tocado una, lo cual es una pena, porque este bártulo puede proporcionar horas de diversión y son una excelente guisa de presentar la seguridad de las armas.

En YouTube existen tutoriales que enseñan a producir tu resortera propia, una excelente actividad padre hijo que reforzará los lazos familiares.

9. Hacer una fogata

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Hay una conexión primaria entre el hombre y el fuego, cultiva esa conexión con tus hijos mientras son jóvenes. Déjelos aventurar con fósforos y encender velas cuando estén en antigüedad preescolar (con tu supervisión, obviamente). Aprenderán que el fuego calcinación, pero de una fogata pequeña no dolerá demasiado, solo dejará la información necesaria en su cerebro para alejarse de fuego en situaciones de peligro.

Cuando lleguen a los 8 0 9 abriles, enséñalos a encender fuego, muéstrales paso a paso cómo iniciar una fogata y cómo alimentarla de guisa segura.

10. Deambular en patineta

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En nuestros tiempos todos queríamos ser tan buenos skaters como Tony Hawk o Tony Alva, y algunos lo lograron, otros escasamente y aprendimos a abastecer el cómputo sobre una tabla, pero acoplado esa astucia física les será de ayuda para desarrollar destreza.

Habrá moretones, probablemente, pero como en todas las actividades pasadas, recomendamos la supervisión en todo momento, hasta que ellos puedan ir haciendo las cosas por sí mismos.