10 Ejercicios sencillos que debes realizar para fortalecer tu concentración y atención

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Varones, así como ejercitamos nuestro cuerpo es necesario hacer lo mismo con nuestras mentes. Hay que dominar nuestros sentidos, desarrollar nuestra atención y enfoque para poder propiciar nuestros procesos de pensamiento y reponer más rápido delante diversas situaciones.

La investigación ha demostrado que las personas que pueden amparar su atención durante largos periodos de tiempo se desempeñan mejor en todo tipo de desafíos cognitivos que aquellos que no pueden. Un hombre con una capacidad de atención dispersa solo podrá verificar un plano de existencia; puede hojear la superficie del vasto conocimiento y cautela del mundo, pero no puede sumergirse profundamente y descubrir los tesoros que estos conllevan. El hombre con un enfoque revestido de hierro puede hacer ambas cosas; es el capitán del barco y el cazador de perlas, y el mundo es verdaderamente su madreperla.

Si tu objetivo es memorizar y comprender todo lo que puedas sobre el mundo que te rodea antiguamente de expirar, robustecer tu poder de concentración no es una opción: es una aprieto.

Piensa que tu mente es como un músculo

Si de vigorizar nuestra atención se trata, primero debemos pensar que nuestra mente es como un músculo:

¿Qué pasa cuando a posteriori de un tiempo dejamos de hacer deporte físico? Nuestros músculos se atrofian y dejamos de tener fuerza en ellos; en cambio, si los fortalecemos con gimnasia vigoroso y decidido, los músculos comienzan a reintegrarse su fuerza. Así es la mente, debemos mantenerla por medio de ejercicios que den como resultado un veterano desempeño cognitivo.

Eso sí, no se trata de solo avivar la mente y el cuerpo; es necesario, como todo, descansar. Entonces vean a la mente como un músculo más de su cuerpo y mantengan activa la atención por medio de este plan de entrenamiento para tu cerebro.

1. Aumenta la fuerza de tu enfoque gradualmente

concentrado

Si decides que quieres hacer entrenamiento y estás comenzando de cero, lo peor que puedes hacer es lanzarte a hacer un programa de entrenamiento extremo; terminarás herido, desanimado y tan cansado que renunciarías antiguamente de comenzar a ejercitarte positivamente.

Del mismo modo, si tu capacidad de atención es desvaloración lo mejor es ir aumentando lentamente tu “peso”, como en el estadio. Para esto utilizaremos el “Método Pomodoro”, en el que trabajas por intervalos de tiempo, poniendo tu veterano atención en lo que estás haciendo.

Comienza con un objetivo sencillo y avanza desde ahí. Establece un temporizador para 5 minutos y concéntrate completamente en tu trabajo durante ese periodo de tiempo. Luego, toma un refrigerio de 2 minutos y vuelve a lo tuyo durante otros 5 minutos.

Cada día agrega otros 5 minutos a tu tiempo de trabajo enfocado, unido con dos minutos adicionales de refrigerio, y así cada día agrega otros 5 y 2 minutos a tu gimnasia, hasta que logres trabajar durante 45 minutos seguidos y puedas permitirte un refrigerio de 18 minutos. Una vez que te sientas cómodo con esta configuración podrás prolongar tus sesiones de enfoque y acortar tus tiempos de refrigerio, de forma que serás más efectivo.

2. Crea una letanía de tareas pendientes como distracción

concentración

Aceptémoslo, internet nos quita tiempo pues hace que cualquier información sea accesible al instante y podemos despabilarse nuestras dudas en el momento que nos surgen: ¿Qué tiempo hará mañana? ¿En qué año salió esta película? ¿Qué hay de nuevo en Facebook? En consecuencia, cambiaremos de trabajar a averiguar dichas preguntas en internet, y estas distracciones nos llevan en promedio unos 25 minutos. Esto, adicionalmente de desenfocarnos, agota nuestras fuerzas de pensamiento.

Por lo tanto, para mantenerse concentrado en las tareas importantes, cada vez que aparezcan ideas en tu persona simplemente escríbelas en una hoja de papel o bloque que tengas a la mano, y prométete buscarlas una vez que termines con tu sesión de enfoque y que hayas llegado a tu tiempo de refrigerio.

3. Ármate de fuerza de voluntad

concentrado

Prestar toda nuestra atención a una tarea requiere que pongamos toda la fuerza de voluntad que hay en nosotros para ignorar deliberadamente las distracciones mientras nos concentramos en realizar nuestro trabajo.

Para ello es necesario recordarte a ti mismo los objetivos y el beneficio de alcanzar enfocarte enteramente en lo que haces; construye ese carácter y no dejes de hacer las cosas hasta que se hayan hecho correctamente.

4. Medita

meditando

La meditación nos ayuda a mantenernos frescos, tranquilos y serenos. Distintas investigaciones han demostrado que la meditación consciente puede aumentar significativamente nuestra capacidad de atención.

Esto no quiere proponer que pases tus días como un cenobita de monasterio para servirse tu poder de atención; bastan unos 10 o 20 minutos de meditación al día para desarrollar tu poder de enfoque. Posteriormente de tan solo cuatro días notarás los resultados.

Entonces, si deseas poder concentrarte en tus estudios durante horas comienza con tu respiración, enfócate en ella durante unos minutos; esto te servirá, incluso, para conciliar el sueño más rápido por las noches.

5. Practica la atención plena durante el día

Encima de obligarse el tiempo a la meditación, encuentra oportunidades para practicar la atención durante el día. La atención plena es simplemente enfocarte completamente en lo que estás haciendo, disminuir la velocidad y observar todas las sensaciones físicas y emocionales que estás experimentando en ese momento.

Puedes practicar la atención plena cuando comes, ya que te tomas el tiempo para masticar tu comida; concéntrate en sus sabores y textura. Puedes practicar la atención plena cuando te afeitas; mientras hueles la crema de afeitar siente el placer de aplicarte la espuma en la cara y arrastra lentamente la cortaplumas sobre tu cara.

La incorporación de sesiones cortas de atención plena durante todo el día fortalecerá y ampliará tu capacidad de atención, de forma que podrás controlarla en los momentos que verdaderamente lo necesites.

La atención plena asimismo puede ayudarte a rebotar las distracciones a medida que surgen. Si estás trabajando en una tarea y sientes esa inquietud de ir a hacer otra cosa, piensa en “estar aquí ahora”. Concéntrate en tu cuerpo y tu respiración; posteriormente de unos segundos notarás que la distracción ya no está presente y que estás diligente para retornar al trabajo.

6. Ejercita tu cuerpo

ejercicio

Recuerda que la mente y el cuerpo están conectados, y ejercitar tu cuerpo beneficia a tu mente. Hay expertos que, incluso, recomiendan hacer prueba moderado antaño de presentar un examen, pues ayuda a la capacidad de nuestro cerebro para ignorar distracciones y seguir enfocados.

7. Memoriza cosas

memoria

Memorizar cosas es poco que, en sinceridad, hacemos sin querer. Cuando nos interesa mucho algún tema o evento memorizamos fechas, nombres y datos curiosos sobre ello. Memorizar es una excelente forma de ejercitar los músculos de tu mente, así que proponte memorizar un poema o un verso de alguna escritura cada semana. Empieza por cosas pequeñas, como una cita de algún escritor, incluso una canción sin música; el punto es que refuerces esa astucia.

8. Lee textos largos

textos largos

Caballeros, no se vayan por lo dócil, eviten los resúmenes. Aunque recientes estudios indican que, con la arribada de artefactos electrónicos inteligentes, la leída de contenido electrónico ha aumentado un 40%, en verdad solo un 5% de esos mismos lectores termina de interpretar los artículos que comienzan. Encima, el 38% de los lectores nunca se desplazan más allá de los primeros párrafos. Por lo tanto, asegurar que la repaso en militar ha aumentado sería engañoso.

Al mismo tiempo estamos leyendo menos libros, esto es verdaderamente una pena. Claro que siempre buscamos ahorrarnos tiempo, y algunas publicaciones incluyen ideas complejas que no pueden ser resumidas. Suprimir información es perderse de conocimiento, así que evita analizar entre líneas y mejor invierte tu tiempo en el desafío mental que representa descubrir un buen obra o un artículo de asaz interés.

9. Sé extravagante

curioso

Cuanto más rara seas sobre el mundo anciano será la resistor de tu concentración cuando la requieras en un trabajo. Un sencillo indagación para probar cómo hacerlo es lo posterior:

Trata de fijar tu panorama en un punto sobre un trozo de papel o en la albarrada. Al poco tiempo te darás cuenta de dos cosas: ya sea que tu campo de visión se ha vuelto poco turbio, por lo que no notarás falta diferente, o que has dejado de mirar de forma involuntaria el punto en cuestión y estás mirando a otro costado. Pero si te haces preguntas sucesivas sobre el punto: ¿Qué tan excelso es? ¿Qué tan acullá está? ¿Qué forma tiene? ¿Qué color? Etcétera… En otras palabras, si piensas en varias cosas asociadas a ese punto podrás concentrarte en ello un tiempo relativamente amplio. Esto es lo que hace un talento, indagar para ilustrarse más y más.

Charles Darwin era un adiestrado de este concepto. Sus contemporáneos se maravillaron de su sagacidad para advenir un día firme mirando animales y plantas. El secreto de Darwin era su curiosidad incansable: podía descubrir cada vez más acerca de un solo objeto al enfocarse en varios detalles, examinarlo de diferentes maneras y hacer nuevas preguntas.

10. Practica el escuchar cortésmente

hablar

El enfoque no solo es útil para los esfuerzos intelectuales, igualmente es una astucia interpersonal esencial. La capacidad de estar completamente presente con un ser querido o amigo construye tu relación, intimidad y confianza con ellos. Al mismo tiempo, hacer un esfuerzo por afrontar toda tu energía en otra persona fortalece tus músculos de concentración en caudillo.

Entonces, la próxima vez que hables con una persona importante para ti apaga tu celular o ponlo en silencio, y audición con la viejo atención posible lo que tenga que afirmar.

Conclusión

Caballeros, hoy en día tenemos un sinfín de comodidades que restan nuestra atención a otras cosas; por ejemplo, cuando vemos una película y a la par estamos revisando redes sociales con el teléfono…

Para morar plenamente en medio de tantas distracciones, dominar nuestra atención es esencia. Al final de tu vida, en quien te has convertido, en lo que has aprendido y conseguido, y quien está allí al final contigo será la suma total de lo que elegiste para prestarle atención cada año, día y hora.

Al final olvidarás todas esas pequeñas distracciones que te quitaron tiempo de calidad con tu comunidad, amigos, contigo mismo, y te arrepentirás de lo cerrado de mente que llegaste a ser por no poner todo de tu parte.

Esperamos que estos consejos te sirvan para mejorar tu vida un poco.