10 Hechos históricos bizarros que parecerían una mentira pero en realidad sí ocurrieron

0
42

Honestamente, para muchos de nosotros, la materia de Historia en la escuela era proporcionado aburrida. O sea, sí, sí, qué bueno que conocemos nuestro pasado para no repetirlo en el futuro, pero qué les costaba incluir en las clases algunos hechos históricos bizarros e impresionantes.

Tal vez hubiéramos pasado con puro 10 todos los exámenes de Historia si nos hubieran preguntado por estos 10 extraños y fascinantes eventos históricos que de verdad superan a la inventiva y que parecen demasiado descabellados para ser verdad, pero lo son.

1. La inundación de miel negra

Imaginen un tanque de 15 metros de cúspide y 27 de diámetro satisfecho de 8.7 millones de litros de miel, la miel de caña que es el residuo de la cristalización final del azúcar. Ahora imaginen que el tanque estalla y su contenido se vuelve un tsunami viscoso y frito que se derrama a una velocidad de 56 km/h. Eso fue lo que vivió la población de Boston un 15 de junio de 1919.

La compañía Purity Distilling, en Boston, era la empresa encargada de juntar y procesar miel para transformarla en alcohol etílico y otros componentes. Ese día, las temperaturas habían sido bajas y un cargamento de azúcar tibia fue depositado en el tanque. Habían calentado la sustancia para que fuera más posible verterla, pero según los expertos, la diferencia de temperatura que había entre la nueva miel y la que ya había en el tanque provocaron que estallara.

La inundación de azúcar en Boston arrasó con autos, carruajes con caballos y negocios. El desastre provocó 21 muertes y lastimó a otras 150 personas. Todo en Boston bajo cubierto por la sustancia y a posteriori de la desinterés, el efluvio a azúcar se conservó durante décadas.

2. El gran incendio de whiskey

Hasta ahora nadie sabe qué inició el fuego en los almacenes de la destilería de whiskey Malone’s Malthouse en el ámbito de Liberties en la ciudad de Dublín. El 18 de junio de 1875, el incendió comenzó aproximadamente de las 4:45 p.m. y las llamas explotaron más de 5000 barriles de whiskey. El nítido se derramó y provocó que este averno se esparciera rápidamente.

El whiskey se derramó por las calles y las inundó en un perímetro de hasta 400 metros. Los corrales cercanos todavía fueron consumidos por el fuego y los bomberos tuvieron que combatir las llamas con arena y excremento de animales. Fue uno de los mayores incendios de Dublín.

Las pérdidas económicas de esta catástrofe ascendieron hasta 7.4 millones de dólares y el incidente cobró la vida de 13 personas. Pero no crean que fue oportuno al incendio en sí o que se asfixiaron por el humo, sino que mientras la zona era evacuada, esta muchedumbre recogía el whiskey derramado que corría por las calles y lo bebían en ollas o incluso en botas; murieron adecuado a una intoxicación alcohólica.

3. Limpiando con orina en Roma

Para nosotros es más que dialéctico usar detergentes para duchar la ropa y pasta de dientes para lustrar nuestra boca, pero los antiguos romanos no conocían estos productos. Lo que ellos usaban era orina humana y animal para dejar sus togas y sus dientes muy blancos.

Claro que no usaban este acuosidad en cuanto era desechado del cuerpo, sino que lo dejaban reposar hasta que se descomponía en amoníaco, una sustancia que todavía hoy usamos para la aseo. A posteriori de que la orina se transformaba, la usaban como enjuague lingual para tener una sonrisa brillante.

Asimismo mojaban sus togas en orina y a posteriori usaban sus pies para enjuagarlas. Luego agregaron ceniza o tierra a la mezcla y así lograban que sus túnicas y vestimentas tuvieran un blanco impecable. Escritores romanos como Catulo dejaron registro de estas prácticas.

4. Preservativos para apearse la casto soviética

Durante la Querella Fría en la período de los cincuenta, los ataques psicológicos jugaron un papel muy importante. Tanto la Unión Soviética como Estados Unidos utilizaban diferentes métodos para demostrarle al banco contrario que eran superiores y que les convenía rendirse antiguamente de que estallara un conflicto armado a gran escalera.

Uno de los planes que tenía Estados Unidos era dejar caer propaganda anticomunista a través de globos de céfiro. Pero no solo querían satisfacer con panfletos a la Unión Soviética, sino que consideraron manufacturar preservativos de talla ilustre que tuvieran la formalidad de talla mediana y que supuestamente eran para los soldados americanos en las líneas enemigas.

Estos preservativos con formalidad falsa harían creer a los soviéticos que los americanos tenían “mejor equipo” y que eran anatómicamente superiores. Este plan para apearse la casto del enemigo fue discutida, pero finalmente lo descartaron. Quizá era más importante pagar medios en municiones y provisiones que en condones.

5. El ejército Pepsi

Siguiendo con el tema de la Lucha Fría, nadie hubiera pensado que las tensiones entre la Unión Soviética y Estados Unidos se relajarían oportuno al sabor de un refresco. La compañía Pepsi consiguió “desarmar” al ejército soviético de una forma totalmente inesperada.

En 1959, el presidente Dwight Eisenhower organizó una exposición de productos norteamericanos para mostrarle a los soviéticos las “ventajas” del capitalismo frente al sistema comunista, y el entonces vicepresidente Richard Nixon asimismo estuvo presente en el evento.

Aunque la exposición solo hizo más notorias las diferencias, Nixon le ofreció al líder soviético Nikita Khrushchev una botella de refresco Pepsi y este final quedó tan encantado con su sabor que en la período de los setenta quiso hacer un trato con la compañía de bebidas para que su producto llegara a la Unión Soviética.

El problema era que en ese entonces, la moneda soviética no era aceptada en otras partes del mundo, así que la alternativa fue un intercambio de bebidas por una parte de la flota naval soviética. En 1989, Pepsi envió un emboscada de refrescos con valencia de tres mil millones de dólares y les “pagaron” con 17 submarinos, un destructor, un crucero y una fragata.

Este acuerdo le dio a Pepsi el sexto ejército más excelso del mundo en esos abriles, y el trato fue tan increíble que hasta el presidente de Pepsi bromeó diciendo que ellos estaban desarmando a los soviéticos más rápido que las agencias de seguridad doméstico de Estados Unidos.

6. Un capitán sin municiones pero con mucha cortesía

Peter Tordenskjold fue un señorial y oficial del ejército de Dinamarca y Noruega que vivió en el siglo XVIII y su carrera marcial estuvo llena de grandes aventuras. Ascendió rápidamente en los rangos militares por su gran valencia y astucia. Pero antiguamente que mínimo era un fiel y su conversación con la flota inglesa lo dejó muy claro.

En 1714 consiguió ser el capitán del barco Løvendals Gallej y mientras navegaba por las aguas de Lindesnes, en Noruega, se encontró con el De Olbing Galley, un barco inglés dirigido por el capitán Bactmann. La batalla entre los navíos comenzó y se extendió durante 14 horas, con una pequeña pausa durante la sombra. Aunque entreambos barcos estaban muy dañados, nadie de los capitanes quería rendirse. Lo malo fue que el barco de Tordenskjold se quedó sin municiones para seguir el combate.

En extensión de huir, el capitán envió un legado al De Olbing Galley para agradecerle a Bactmann por el esfuerzo en batalla y pedirle municiones para que pudieran seguir con la pelea naval. Obviamente, su solicitud fue rechazada, pero este acto de caballerosidad hizo que los dos capitanes se despidieran con elegancia, brindaron juntos por su salubridad y cada uno tomó su camino.

7.  Un discurso desprendido y mortal

En 1841, William Henry Harrison tenía 68 abriles cuando se volvió el noveno presidente de Estados Unidos. El 4 de marzo tuvo que dar su primer discurso de inauguración y, desgraciadamente, ese día el clima no estaba de su costado, pues hacía mucho singladura y la temperatura era de cuatro grados centígrados.

Un día feo combinado con que el nuevo presidente no usaba un buen gabán ni guantes y que su discurso de 8445 palabras fue el más liberal de la historia dieron como resultado que Harrison se enfermara gravemente. Tan solo 31 días a posteriori de su inauguración presidencial, murió en su oficina el 4 de abril de 1841.

Tres semanas a posteriori de su desprendido discurso tuvo síntomas de fiebre entérica por la exposición al mal clima y tifoidea por absorber agua contaminada. Los doctores no pudieron hacer nulo por salvarlo y se volvió el mandatario con el gobierno más corto en la historia de Estados Unidos.

8. El longevo espionaje corporativo de la historia

Cuando pensamos en el estilo de vida de la concurrencia en Gran Bretaña es irrealizable no incluir el té como su bebida favorita. Pero lo que no sabíamos era que su gran industria del té floreció adecuado a que el botanista escocés Robert Fortune robó los secretos de la infusión directamente de China.

En el siglo XIX, China controlaba todo el mercado del té en el mundo, y Reino Unido solo podía obtener este producto intercambiándolo por opio. Sin confiscación, el emperador chino terminó con este acuerdo porque su país se estaba llenando de adictos. Así que los britanos tuvieron que cambiar de organización.

Un clase de industriales de Gran Bretaña se establecieron en la India para fundar ahí la empresa de té East India Company y enviaron a Robert Fortune a China con la comisión de robar los secretos de la popular bebida.

Fortune consiguió contrabandear semillas de té, las llevó a la India y mientras vivió, la industria del té controlada por Gran Bretaña en India se volvió la más espacioso de todo el mundo.

9. El primer intento de asesinar al presidente de EE. UU.

El séptimo presidente de Estados Unidos, Andrew Jackson, fue el primero en examinar y sobrevivir a un intento de homicidio. A diferencia de William Harrison, a este presidente, el clima le favoreció, pues la humedad afectó las armas con las que quisieron matarlo.

En 1835, el presidente Jackson asistió al funeral de Warren R. Davis, un representante de Carolina del Finalidad. Al salir del oportunidad, lo estaba esperando Richard Lawrence, un pintor desempleado, quien se le acercó y sacó de entre sus ropas una pistola para asesinarlo.

El tiro del arsenal falló y Lawrence tuvo que sacar otra pistola para disparar, pero esta incluso se atascó conveniente a la gran humedad del clima. Al ver que habían tratado de matarlo, el presidente enfureció y atacó con su cayado al pintor. Una multitud llegó al división del atentado y tuvieron que detener al enojado Jackson para que no matara a su atacante a bastonazos.

10. Cobren por el César lo que vale el César

En el primer siglo antaño de nuestra era, la región montañosa de Cilicia Tráquea, en Roma, estaba infestada de piratas y un colección de ellos consiguió secuestrar al mismísimo Julio César. Pero esta captura se volvió una pesadilla para ellos.

El emperador nunca perdió su altivez y no se rebajó a portarse como una víctima. Solía regañar a sus captores cuando no lo dejaban amodorrarse y con frecuencia los amenazaba diciendo que iba a crucificarlos.

Los piratas habían pedido un rescate de 20 talentos por el emperador, pero a él ese precio le pareció una ofensa y les exigió que pidieran 50 talentos por su desenvolvimiento. A posteriori de 38 días, los secuestradores recibieron el cuota y Julio César volvió a su palacio. Envió una flota naval a la isla donde lo habían tenido cautivo, atraparon a los criminales y los crucificaron, tal como él había dicho que sucedería.