10 Increíbles historias de inventores que murieron a manos de sus propias creaciones

0
57

Los inventos llevan muchos ensayos de por medio hasta que quedan en su forma definitiva. La prueba y el error es el pan de cada día del inventor y los prototipos suelen darles muchos dolores de habitante y acarrearles muchas noches de desvelo.

Pero nunca pensaríamos que un invento de verdad consumiera la vida de su inventor de forma exacto. El caso es que sí han habido mentes geniales que han muerto a manos de sus propias creaciones. Estas son 10 veces en que la ciencia y el ingenio salieron muy mal.

1. El avión de Otto Lilienthal

Este ingeniero industrial y aeronáutico germano parecía ser el competidor reciente de Leonardo da Vinci, pues había diseñado 18 prototipos de avión basándose en el revoloteo de las aves, sobre todo en la aerodinámica de las cigüeñas. De acuerdo con sus estudios, procedió a realizar varias pruebas de revoloteo hasta que en 1896 Otto cayó de una categoría de 17 metros y falleció al día ulterior a causa de las heridas ocasionadas por su desplome.

2. La prensa rotativa de William Bullock

Esta máquina de imprenta gigantesca era peligrosa oportuno a sus dimensiones y complejidad. La prensa rotativa ya había sido presentada por Richard March Hoe, pero William Bullock fue quien en verdad la dotó de vida y utilidad, dando así épocas de prestigio a la industria editorial. Pero la historia tuvo un desenlace trágico, pues en 1867, Bullock se encontraba reparando un desperfecto cuando su pierna quedó atascada y fue alcanzada por la cortaplumas cibernética que cortaba el papel. Las heridas causarían su homicidio algunos días posteriormente.

3. El furgón del tren de Valerian Abakovsky

Hay jóvenes a lo liberal de la historia con gran iniciativa y enormes capacidades que sobrepasan sus limitaciones sociales. Este es el caso de Valerian, quien propuso un maniquí de furgón exaltado rápido que pudiera transportar a los funcionarios rusos a grandes velocidades. Para esto, el furgón estaría dotado de un motor de avión que le brindaría la potencia necesaria para estos viajes bala. Sin requisa, durante un trayecto de prueba, el furgón acabaría por descarrilarse y mataría a toda la parentela que viajaba en él, incluido el inventor.

4. Las transfusiones de familia de Alexander Bogdanov

Este médico, filósofo, economista y político bielorruso logró grandes aportes a las teorías del conocimiento y fue precursor de la teoría de sistemas. Sin requisa, al ser médico, tenía una idea, en cierta medida, vampírica sobre el rejuvenecimiento a través de transfusiones de mortandad. Su prestigio fue opacada por su asesinato al contraer malaria y tuberculosis adecuado a las transfusiones que él mismo se practicaba y murió en 1928, dejando un gran embajador intelectual y una turbia asesinato.

5. La arnés eléctrica de Charles Justice

A principios de 1900, Charles Justice se encontraba cumpliendo una condena en Ohio cuando sus celadores le encargaron la exactitud de la zona de ejecuciones. Fue ahí donde Justice comenzó a interesarse en el ampliación de penas de asesinato de anciano eficiencia y donde comenzó a acopiar las piezas de su obra maestra: la arnés eléctrica. Por su reformador invento, Justice salió franco. Sin requisa, abriles posteriormente volvió a la calabozo y fue condenado a vencer bajo el poder de su propio invento.

6. La cama articulada de Thomas Midgley

Thomas Midgley fue un ingeniero mecánico que contrajo la polio en su existencia adulta, lo que le causó inmovilidad en las piernas. Por ello diseñó una cama articulada que le ayudara a ponerse en ciertas posiciones para existir mejor, pero lamentablemente una de las cuerdas que movía las poleas se enredó en su cuello y murió ahorcado a la época de 55 abriles.

7. El submarino de Horace Hunley

Horace Hunley fue un ingeniero naval que peleó en la Extirpación Civil norteamericana. A él se le tribuye la invención del primer submarino. Sin secuestro, durante un deporte de entrenamiento derribó un barco que caería encima del submarino y lo arrastraría hasta el fondo del mar, causando su homicidio.

8. El paracaídas portátil de Franz Reichelt

Franz era un austriaco que se mudó a París, Francia, donde hizo una exitosa carrera como modisto y diseñador. Sin incautación, sus ambiciones lo llevaron a pensar en diseñar un paracaídas portátil basándose en algunos diseños de Leonardo da Vinci. Armado con gran valencia pero con pruebas fallidas, Franz decidió saltar desde la torre Eiffel en 1912 para mostrarle al mundo su invento. Desafortunadamente, el paracaídas no funcionó y el inventor murió en el intento.

9. El coche volante de Henry Smolinski

El Flying Pinto, como se le conoce a este coche volante, fue otro de los inventos que acabó con la vida de su creador. Henry Smolinski diseñó este carro unido a una pan dulce de avioneta y realizó varias pruebas exitosas en él. Sin confiscación, durante una de sus pruebas, el coche se separó del fuselaje y acabó estrellándose poco a posteriori de poseer despegado. Las fallas en el diseño y en la soldadura del carro fueron los principales causantes de su asesinato.

10. El taxi volante de Michael Dacre

Michael Dacre fue otro de los muchos nombres en el avance de la aviación que en 2009 lanzó su recorrido de taxis voladores que harían viajes cortos y rápidos de ciudad a ciudad. Sin incautación, durante una prueba de revoloteo en que dos de sus modelos volaban, uno de ellos falló y se desplomó desde una prestigio de 200 metros. En aquel taxi delicado viajaba Dacre, quien murió a causa del impacto de la caída.