13 Consejos infalibles para comenzar a socializar y superar tu timidez

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Hombre, si eres de esos hombres introvertidos a quienes les cuesta mucho trabajo hacer amigos o cuchichear con mujeres, “pare de sufrir”, el día de hoy les ayudaremos con eso.

Sabemos que a veces toma un poco de tiempo aventajar un miedo, pues va más allá de simples consejos, va más enfocado a la autoestima y la psicología de cada persona, pero créanme, conociendo lo que se debe hacer y practicando tus habilidades sociales, la interacción se va a dar poco a poco hasta que logres construir un poco de confianza y todo será más sencillo.

1. Iniciemos con poco simple: tu higiene y vestimenta

La autoconciencia impulsa la timidez, y la forma más realizable de comenzar a mitigar esa autoconciencia es practicar una buena higiene y vestirse proporcionadamente. La multitud tímida suele percibir ansiedad por como cree que el mundo la ve, eso le provoca ansiedad. Para ayudar a controlar este sentimiento lo mejor que puedes hacer es comenzar a verte correctamente primero a ti mismo, siéntete cómodo como te ves y como te vistes; te sorprenderá la confianza que tendrás cuando sientas que luces acertadamente. Te comportarás de guisa diferente en tus interacciones y estarás más inclinado a entablar conversaciones con quienes conozcas.

2. Construye confianza a través del dominio de una astucia

tocar guitarra

Otra forma indirecta de disminuir la ansiedad social es aumentar tu confianza a través del dominio de algún tema o sagacidad. A menudo la timidez surge de la sensación de no tener ausencia de valencia para ofrecer a las personas. Ser un práctico en alguna radio ayuda a calmar esta inseguridad y te hace notar más seguro de ti mismo.

3. Adáptate a las situaciones adversas

confianza

Las personas tímidas no son resilientes o tan adaptables frente a una amenaza social percibida. Las interacciones sociales incómodas verdaderamente pueden sacudirlas y estropear su confianza. Reforzar tu capacidad de aclimatación ayudará a recuperarte rápidamente de los contratiempos, ya sean sociales o de otro tipo. Recuerda que socializar no debe ser poco angustioso, no siempre hay que estar a la defensiva. Te sorprenderás al darte cuenta que, en gran parte, eres tú el que más se preocupa.

4. Entiende que la timidez es corriente

tímido

Una de las cosas que hace que aventajar la timidez parezca tan difícil es que las personas tímidas a menudo asumen que es un problema que solo unos pocos experimentan. Esto los hace pensar que hay poco fundamentalmente malo en ellos. La existencia es que la mayoría de las personas experimentamos timidez de vez en cuando, es poco muy ordinario.

Incluso muchas figuras públicas son tímidas, pero han aprendido a manejarlo con éxito. Si ellas pueden hacerlo, tú incluso puedes. Al comprender que la timidez es popular y, lo que es más importante, poco que se puede aventajar, el problema comienza a parecer mucho menos intimidante.

5. No dejes que los momentos incómodos te desalienten

incómodo

La ansiedad social es esencial para la supervivencia, es una forma natural de respaldar que hagamos lo que debemos para mantenernos “en una manada” o peña social. Aunque hoy en día vivimos en un entorno sobrado seguro donde no tenemos que preocuparnos por fallecer si no somos parte de un liga (como nuestros antepasados), nuestros cerebros continúan generando enormes cantidades de estrés y ansiedad frente a el temor de ser rechazados. ¿Cómo superas este instinto primario que no está sincronizado con nuestro entorno novedoso?

Se puede encontrar una pista al observar otro de los impulsos excesivamente protectores de nuestro cerebro. Los investigadores han descubierto que cuando hacemos examen nuestro cerebro dice que estamos agotados, incluso cuando nuestros cuerpos positivamente tienen más para dar, y lo hace porque su costado primitivo está ansioso por nuestra supervivencia y se aferra a nuestro combustible fisiológico. El dolor de un entrenamiento duro no es “real” en el sentido de que indica que no puedes continuar; simplemente ha activado una válvula de cerradura que puede seguir abierta si nosotros así lo queremos.

Diversos estudios han demostrado que esta tendencia a la supervivencia que nos frena frente a un decano esfuerzo puede superarse hablando con nosotros mismos mientras hacemos examen, repitiendo constantemente mantras como “me siento bien”, “tú puedes, una más”, “vamos, casi lo logras”. El mismo principio se aplica para topar el problema de la reacción exagerada de tu cerebro frente a la amenaza del rechazo social. La ansiedad no es “real” en el sentido de que verdaderamente estés en peligro de que te suceda poco mortal, sino que es un sentimiento generado por un familia de neuronas. Eso es todo.

Si tienes una mala primera impresión con un asociación de personas, ¿qué es lo peor que podría acaecer? Claro, podrían pensar que eres raro, pero ¿y qué? ¿Vas a sucumbir por eso? Si una mujer rechaza tu ofrecimiento de una cita, ¿qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Estás condenado a que todas tus interacciones sean así de hoy en delante? No, hay muchas otras mujeres a las que puedes invitar y con las que puedes comenzar una relación acertado y satisfactoria.

Entonces, si te sientes estresado antiguamente, durante o a posteriori de una interacción social, recuerda continuamente que estos momentos incómodos no son amenazas de supervivencia. Cuando comiences a notar ansiedad y timidez, repítete a ti mismo: “Todo está bien. Mi cerebro piensa que es 10,000 A.C. y está exagerando. No estoy en peligro de morir”.

6. Recuerda que está aceptablemente si no le caes proporcionadamente a todos (…y que a ti siquiera te caen proporcionadamente muchas personas)

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Parte de la ansiedad y la autoconciencia que surge de la socialización es por el hecho de que queremos caerle aceptablemente a todo mundo, pero recuerda: “No eres monedita de oro para caerle bien a todos”. Tal vez te encuentres con personas que simplemente no están interesadas en ti y lo que tengas qué sostener. No te desgastes en pensar: “¡¿Por qué no piensan que soy genial?!” Nadie es mundialmente querido, ni tú mismo quieres a todas las personas con las que interactúas, y no es necesariamente porque las odies sino que no son “tu tipo de persona”, así que no te tomes personal cuando otros sientan lo mismo por ti.

7. Empieza de poco a poco

500 días con ella

Para las personas tímidas, interactuar es un gran desafío social, sobre todo si lo hacen solas. Socializar es amenazador, y quizá la única forma de perderle el miedo es haciéndolo y manejando la ansiedad que provoca. Empieza con cosas pequeñas y poco amenazantes, como hacer contacto visual con una persona y asentir como si la estuvieras saludando; el 70% de las veces el saludo es mutuo. Estas pequeñas victorias harán crecer tu confianza. Igualmente, cuando el cajero del supermercado te pregunte si encontraste todo lo que buscabas, mírale a los luceros y di que sí con una sonrisa.

A posteriori intenta cosas donde tú provoques la interacción, como preguntarle a la barista del café cómo va su día. Si necesitas ayuda para encontrar poco en la tienda, pídele ayuda a un empleado. O en clase no tengas miedo de pedirle al profesor que amplíe su explicación en el clase. A posteriori ve por poco un poco más amplio, pide opiniones respecto a poco, entabla breves conversaciones con personas en la fila del tira o en el bus.

Trata tus pequeñas interacciones sociales cotidianas como pequeños experimentos. Ve lo que sucede cuando involucras a las personas socialmente en motivo de evitarlas. Puede que te sorprendas al retener que socializar no es tan aterrador a posteriori de todo y no conducirá a la aniquilación existencial.

8. ¿No puedes despuntar con poco pequeño?

baño frío

¿Qué pasa si ni siquiera puedes hacer contacto visual con las personas? Bueno, sabes que no es una cuestión de capacidad física: puedes hacerlo, simplemente no puedes obligarte a hacerlo. Por lo tanto, el problema es más profundo que la timidez, es una cuestión de coraje. Para reforzar nuestra voluntad, recomendamos comenzar con desafíos físicos en emplazamiento de retos sociales.

El coraje físico refuerza el coraje emocional, más que al revés. Nuestras evacuación físicas siempre han sido las más fundamentales para nuestra supervivencia; como tal, representan el asiento de nuestros impulsos más fuertes y nuestros mayores temores. Si puedes domar tu tendencia a huir del dolor físico, puedes ascender en la grado de evacuación y vencer tu miedo al dolor emocional.

Entonces, si tienes timidez severa y ni siquiera puedes comenzar a mirar a las personas a los luceros, te aconsejamos que primero hagas hazañas físicas extenuantes como parte regular de tu vida. Entrena en el recinto un par de veces a la semana, toma duchas frías algunas veces a la semana, realiza carreras de larga distancia. Estas pequeñas actividades te sacarán de tu zona de confort y aumentarán tu confianza en ti mismo, pues crearán una cojín para que veas que eres capaz de dominar tus temores y limitantes.

A veces es necesario respirar hondo y lanzarte por las cosas. El miedo nos detiene, pero si por un minuto apagamos esa sensación y simplemente vamos por nuestro objetivo, será más comprensible tener coraje para hacer las cosas.

9. Participa en actividades que ofrezcan un rol social predeterminado

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Una de las razones por las que la multitud se inquieta al tener encuentros sociales verbales es porque no está segura de lo que se supone que debe opinar o cómo debe ejecutar en determinadas situaciones. Es el sentimiento de incertidumbre lo que los hace más ansiosos.

Investigadores en el tema han descubierto que las personas se olvidan de sí mismas y de su ansiedad fácilmente si participan en actividades que son bártulos para otros y les dan un rol o trabajo predeterminado. Por ejemplo, muchas personas que se describen a sí mismas como tímidas no tienen ningún problema para platicar con extraños si es parte de su trabajo.

Si estás buscando exceder tu timidez social para poder hacer nuevos amigos, considera ofrecer tus servicios como voluntario para organizaciones de tu interés. Por ejemplo, si eres religioso considera unirte a grupos sociales en la iglesia, ya sea para ayudar a percibir fondos o ayudar como apóstol. Todavía puedes solicitar trabajo como mesero o cajero en un restaurante o tienda, etcétera.

10. Deja de juzgarte (nadie te juzga tanto como tú mismo, ¿sabes?)

SCOTT Y RAMONA

Como hemos mencionado, la autoconciencia es el combustible que mantiene la timidez y es el obstáculo que se interpone en el camino para socializar con éxito. Si estás buscando un consejo que te ayude a sentirte menos achicopalado, es este: deja de juzgarte a ti mismo, las demás personas están ocupadas en sus propias vidas como para ponerse a juzgarte a ti todavía, así que no le des muchas vueltas al asunto.

Convierte esa ansiedad en poco positivo; por ejemplo, encuentra formas de servir a las personas con las que estés en ese momento, como en una fiesta; si comienzas a sentirte ansioso y cohibido, ofrece tu ayuda para poco, como servir bebidas o extirpar. Enfocarte en otras cosas reducirá tu nivel de autoconciencia y la de la otra persona, así que es un ganar-ganar.

Te sorprenderá la cantidad de oportunidades que tendrás durante el día para realizar esas gracias sociales. Cuanto más intentes ayudar a los demás menos te enfocarás en ti mismo y en tus preocupaciones, y menos achicopalado te sentirás.

11. Sé tú mismo

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Suena trillado, lo sabemos. Mejor, en ocasión de “ser tú mismo” decide quién quieres ser. Toma lo que creas que es inherente a tu personalidad y dirígelo alrededor de la excelencia. La advertencia de esto es que, cuando trabajas por primera vez para aventajar tu timidez, lo mejor es ser tú mismo y hacer lo que sea natural. No te hagas notar incómodo a ti mismo; sintiéndote seguro de ti lograrás trasmitir carisma a los demás.

12. Evita los pensamientos negativos a posteriori de una interacción

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Caballeros, lo que pasó, pasó. Es asegurar, si posteriormente de padecer a lengua una plática sientes que fue incómoda, no le des vueltas a la misma ni pienses qué hubieras hecho diferente. Verás que en la vida te toparás con clan con la que simplemente haces conexión y tienes tema de conversación, y hay personas con las que simplemente no fluye la simpatía, y así será siempre. Evita preguntarte qué hiciste mal y no pienses demasiado las cosas.

13. Sé paciente y tómatelo con calma

con calma

Es posible cambiar. No tienes que dejar que la timidez se interponga en el camino de la vida. Eso sí, el cambio lleva tiempo, es muy probable que te lleve meses, incluso abriles controlar tu timidez con éxito. Pero poco a poco te sentirás menos ansioso y cómodo socializando. Trata a cada interacción social como una experiencia de enseñanza; cuando las cosas no salgan como querías no te rindas, practica tus habilidades e irás mejorando. Esperamos que estos consejos te sean bártulos, hombre, y logres vencer el miedo social de entablar relaciones con nuevas personas.