5 consejos prácticos para prolongar la vida de tu teléfono inteligente

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“Reparar es mejor que reciclar. Reparar salva el planeta, ahorra dinero y enseña tecnología. La mejor manera de entender cómo funciona algo es desarmándolo; la mejor manera de ser eficiente es reutilizar lo que ya tenemos”.

Así explica Fixit -una popular web para la reparación de dispositivos- en su manifiesto a privanza de la autorreparación por qué cree que siempre es mejor reemplazar que descartar.

Si no puedes repararlo, no es tuyo“, resume Fixit.

Pero en el mundo de la tecnología, descartar suele ser más habitual que arreglar.

Si se nos estropea una pequeña dormitorio del teléfono inteligente y nos dicen en la tienda que el precio de reparación es suspensión, decidimos cambiarlo cuanto antiguamente.

Ya es “viejo”. Sale más a cuenta comprar uno nuevo.

Pero, a menudo, ignoramos que, con un poco de ingenio y creatividad, podemos prolongar la vida de nuestro arcaico teléfono inteligente sin tener que volver demasiado tiempo, esfuerzo o moneda en ello.

A continuación te proponemos unos sencillos trucos que tal vez te hagan prensártelo dos veces antiguamente de piruetear a la basura un celular que podría poblar mucho tiempo más.

Evitar que tu teléfono se arañe es importante para mantenerlo en buen estado.

Pero los objetos metálicos como las monedas o las llaves que llevamos en el bolsa suelen dañar la pantalla y la carcasa del teléfono.

Usar un protector de pantalla es importante para evitar que ésta quede rallada. Si lo prefieres, puedes fabricarlo tú mismo con cinta adhesiva transparente, aunque su precio es asaz asequible.

Todavía puedes arreglar un celular con ralladuras cepillando la carcasa con papel de zapa muy fino.

Y, por supuesto, utilizar una carcasa o una manguita (o ambas) para acortar los riesgos al imperceptible.

Cuando la pila de tu teléfono no funciona admisiblemente, lo mejor es que la cambies.

Conseguir un reemplazo es sencillo en una tienda de telefonía o por internet.

Pero si quieres que te dure más, lo mejor es que no abuses de ella.

Por ejemplo, puedes apagar las aplicaciones que no estés usando, como el wifi o el Bluetooth y ajustar el brillo de la pantalla.

Es uno de los accidentes más habituales: un simple cardenal o una caída puede dejar la pantalla de tu celular hecha trozos o dibujar una incómoda brecha en el medio que dificulta su uso.

A veces, los fabricantes pueden cobrar en exceso por ello.

Pero si quieres hacerlo tú mismo, no es tan difícil. Y te saldrá más moderado.

Los manuales digitales y los tutoriales son muy enseres para ello. Necesitarás tener poco de paciencia para desmontar las piezas pero, si lo prefieres, igualmente puedes tocar al servicio técnico de tu compañía.

Es crucial que el teléfono no se caliente en exceso para que funcione adecuadamente y para que la condensador no se deteriore.

Utilizar un gerente de aplicaciones puede ser práctico para no sobrecargar el teléfono y que no gaste más energía de la necesaria.

Otro consejo es que no utilices fundas de plástico o silicona.

Y déjalo reposar en la medida en que sea posible. Las máquinas incluso necesitan un refrigerio para no quemarse.

Es comprensible que los conectores se llenen de polvo o pelusas, pues no los solemos bañar a menudo. La consecuencia son los problemas con los audífonos.

No hace error ir a un diestro: puedes utilizar un bastón de algodón, un palillo de dientes o un pequeño trozo de papel para hacerlo.

Lo mismo puedes hacer con otros orificios del teléfono, como el puerto de carga.

Lo importante es que mantengas tu teléfono cuidado y despejado .

Tal y como dice iFixit en su manifiesto, “la reparación conecta a las personas y los aparatos, creando vínculos más allá del puro consumo”.

 


Fuente:T13.cl