5 inusuales arcoíris que quizás no hayas visto

0
670
loading...

¡Mira, un arcoíris!

Aunque los descubrimos y nos maravillaron de niños, no pierden su hechicería: cuando aparecen son irresistibles.

Usualmente los vemos de día, ya sea allá allá, en el bóveda celeste, o bailando entre aguas que corren o caen, siempre inalcanzables.

Sin bloqueo, a veces, salen de tenebrosidad, como muestra la ilustración que nos dejó el siglo antepasado el prolífico autor y astrónomo francés Flammarion.

O esta fotografía de este siglo.

Los arcoíris lunares se forman de la misma forma que los que estamos más acostumbrados a ver, sólo que los ilumina la luz de la Vidriera en vez de la del Sol.

Como la luz de la Vidriera es más tenue, el arcoíris parece más pálido y es más difícil discernir los colores (aunque esta fotografía parece contradecir lo dicho).

Y conversar de arcos pálidos, nos permite introducir al arcoíris de niebla.

A diferencia de los arcoíris comunes, los de niebla son resultado de la difracción de la luz en vez de la refracción y advertencia.

A diferencia de las gotas de tempestad, las de la neblina son tan diminutas que no pueden reflectar colores, que se difuminan y la luz emerge incolora, creando un arcoíris albino.

Pero el que no tenga colores no lo hace menos interesante…

Ese arcoíris blanco que ves en la imagen no fue creado por la luz del Sol ni la de la Escaparate, sino por las luces de un automóvil que viaja en medio de la niebla que flota sobre un campo en Iowa.

Lo raro es que si estás adentro del coche, no lo ves: tienes que pararte fuera, a unos 15 a 30 metros frente a los faros.

Encima, en el centro, parece como si hubiera otro coche al frente con sus faros delanteros prendidos.

Lo que sucede positivamente es que la neblina está reflejando las luces de tu propio coche.

A menudo, en el centro, hay una triunfo o anthelion, un aberración óptico producido por la luz retrodispersada que tiene múltiples anillos coloreados, aunque mucha parentela sólo ve uno.

Y, a pesar de la neblina, se ve el brillo de las estrellas pues este tipo de niebla es poco profunda, aunque puede ser densa al mismo tiempo.

Pero, si la Espejo y la neblina tienen los suyos, hay un arcoíris que parece ser propiedad privada del Sol.

Ese anillo iridiscente que rodea el Sol es llamado fulgor, antelia o aro iris.

En este caso, son partículas de hielo flotando en la tropósfera las que generan el sorpresa óptico, al refringir la luz y presentarla en colores que van del rojo al verde y garzo, de adentro para fuera.

A menudo aparecen gracias a las nubes tipo cirrus, que están compuestas de cristales de hielo, y nos regalan espectáculos como éste:

Este finalidad óptico atmosférico es un dominio luminosa y a veces colorida, que tiene la misma elevación que el Sol en el Gloria, producida por la refracción de la luz en cristales de hielo hexagonales.

Las partículas de hielo en gran cantidad asimismo pueden producir un parhelio.

Son de la grupo de los halos y se pueden ver en cualquier zona del mundo, aunque no siempre son tan brillantes.

El mejor momento para verlos es al atardecer, cuando el Sol está cerca del horizonte.

Los soles espíritu están aproximadamente a 22° de distancia y a la misma cima sobre el horizonte que el Sol.

El físico y meteorólogo germano Ludwig Friedrich Kaemtz (1801-1867) pintó los mercancía ópticos asociados con el Sol y causados por cristales de hielo en la entorno.

Aparece un fulgor de 22º, con soles trasgo -científicamente parhelia- brillando a cada costado.

Adicionalmente, hay tres arcos.

El pálido que parece descansar sobre el luminosidad -un curvatura tangente superior- y dos arcoíris, uno al derecho y otro al revés, que se fuego curva circuncenital o curvatura de Bravais.

Estos fenómenos fueron observados en Suecia en octubre de 1839, y si dudas que tanto pueda hallarse a la vez…

Brillantes, delicados, pálidos, coloridos, incoloros, al derecho, al revés, lunares, solares…. magníficos.

Pero te dejamos con uno espeluznante.

Si se te aparece algún día, no te asustes, así estés sólo y perdido en la montaña. No es un espectro.

Aunque se claridad el espectro de Brocken o de la montaña, lo que estarás viendo es tu sombra, enorme y magnificada y proyectada sobre las nubes al otro costado del Sol.

El espectro aparece cuando la luz del Sol brilla detrás de ti y miras en dirección a debajo cerca de la neblina.

Quizás te quede difícil reconocerte, pues la perspectiva deforma la sombra; encima, es probable que se mueva repentinamente sin que tú lo hagas, pues la estrato sobre la que está proyectada está en movimiento y su densidad no es homogénea.

No sorprende que en las montañas Harz de Alemania esta ilusión óptica haya generado una epígrafe, de la que el aberración tomó su nombre.

Su pico más detención, Brocken, tiene las condiciones ideales para que el espectro aparezca.

Pero recuerda: no debes asustarte de tu propia sombra.

 


Fuente:T13.cl

loading...