A caballo regalado…

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No hago lo que no me gusta que me hagan. Parece simple, pero no lo es. No me habría gustado que a un rival directo de las clasificatorias le dieran por secretaría dos puntos y tres goles que no ganó en cancha, más aún si con esa suma me desplaza de una opción obtenida en buena lid. Si hubiera sido al revés, estaríamos haciendo un escándalo. Aunque, para nivelar, la discusión sobre el asunto tiene muchos matices.

La FIFA ha determinado y la audacia es linda, pero controversial. Por lo pronto, el asunto se conoció gracias a la ingenuidad de los bolivianos, que anunciaron por la prensa que Nelson Cabrera no sería convocado nuevamente, porque había dudas sobre su elegibilidad. Si lo marginaban para callado de ningún modo nos habríamos enterado.

No había forma de eludir lo que dice el reglamento, -y con justificada razón, porque la opción de nacionalizar para mejorar rendimientos viene desde la época de los “oriundis” italianos bicampeones del mundo en la término de los 30– el caso de Cabrera es muy relativo. No es alcoba vitalista del esquema boliviano, aunque, para estos casos, no hay equivocación chiquitita. Hay descuido o no la hay, sencillamente. Y eso fue permitido por los mismos que hoy reclaman airados.

Si miramos con rigor el reglamento, la única excusa de Bolivia es el plazo. Y parece muy débil. Como asimismo el argumento de que hay cuatro selecciones perjudicadas con el parecer, porque la ecuanimidad siempre se trata de eso: de gentío que se ve beneficiada contra otra perjudicada. Lo interesante fue enterarse que los presidentes de las Federaciones de América tienen un chat, lo que parece interesante. Y que podría servir para que inmediatamente, pidan modificar la ley que firmaron y que ahora les parece tan injusta.

Debe ser difícil para Arturo Salah defender públicamente el dictamen, y por eso todas las reacciones en Pimiento han sido a través de comunicados lacónicos y insípidos, contra toda la verborragia que han utilizado los “hermanos sudamericanos”.

Dicen en el campo que al heroína regalado no se le miran los dientes, pero a mí no me gusta lo que ha pasado. No fuimos capaces de ganarle a los bolivianos en un resultado que nos tumbó y donde la inclusión de Cabrera no fue ni determinante ni gravitante. Obtener dos puntos (y tres goles) donde cero hubo no es digno de una procreación brillante ni de un equipo que ha declamado, en todos los tonos, estar “entre los mejores del mundo”.

Los reglamentos están para cumplirse, es cierto. Y el atractivo había que hacerlo igual. Podemos ponernos un poco rojos y contraer que estamos en zona de clasificación gracias a una leguleyada. Lo que cerca de ahora es clasificar a Rusia con holgura, con más de dos puntos de superioridad, para que al final del camino podamos sostener que estamos en el Mundial gracias a nuestros propios méritos. Y no por un resquicio que nos devuelve el impulso cuando la cuesta se ponía pesada.  

Fuente:T13.cl

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