Actitud política en Chile ¿Una ciudadanía intermitente?

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La creciente distancia con la política y los políticos parece estar expresándose en desafección alrededor de la democracia y sus instituciones claves. Se ha ido instalado con fuerza la idea del desinterés con la política. Esta afirmación se ha sostenido empíricamente a partir de la mengua en la décimo electoral en los últimos comicios electorales. Pero, asimismo, este razón se ha gastado reforzado por diversos estudios de opinión que confirmarían la contemporáneo posición política dominante en la ciudadanía.

Según el Barómetro de la Política (Mori-Cerc), un 40% o más de los encuestados en su postrero dicen que la política “les produce aburrimiento, desconfianza o irritación”. La Investigación del Centro de Estudios Públicos (CEP) difundida recientemente, señala que un 59% nunca conversa con amigos de política. En tanto un 56% de los encuestados nunca lee parte sobre política ni mira (53%) programas políticos por televisión.

Este panorama un tanto pesimista, sin bloqueo, requiere de matices. Más que desinterés, lo que observamos es desengaño con la política. Para los ciudadanos, lo que importa son los resultados. Los resultados que la muchedumbre ilusiona, a pesar de su frustración reiterada con la política y los políticos. Es opinar, al no tener resultados y en vez de exigir, la muchedumbre se está comenzando a distanciar de la política.

Sin secuestro, diversos estudios muestran que el retroceso de la décimo electoral no viene, necesariamente, acompañado por una error de interés alrededor de el espacio sabido. Lo que más aceptablemente parece estar ocurriendo es que los ciudadanos no se interesan de la misma guisa, ni participan de la misma forma como a como estábamos acostumbrados. Tal parece que los ciudadanos están alejándose de las formas clásicas de estructura y décimo. Están cambiando las formas de acción directa político. Este aberración ―que se asocia al concepto de “contrademocracia― se ha manido favorecido por la autoconciencia ciudadana y, ciertamente, por los avances tecnológicos.

Para amplios sectores de la ciudadanía, la efectividad representada por los partidos ya no resulta atractiva como espacio de décimo, al tiempo que se cuestiona su rol de intermediación de intereses. Han surgido otros medios para incidir. Por ejemplo, la civilización posible de la red les permite articular ahora sus posiciones políticas de forma mucho más fluidas pero de forma episódica.  

La próximo gráfica muestra cómo los cibernautas participan en la conversación en un mismo dia, pero ciertamente no todos los temas les interesan o convocan de igual forma.

Claramente hay más interés en conversar sobre engendro que sobre cambio constitucional. Esto no quiere afirmar que el tema constitucional le valor menos a la concurrencia sino que el nuevo acción directa se orienta más en dirección a otro tipo de cuestiones. ¿Cómo repasar lo que está ocurriendo? De entrada hay que dejar de costado la dicotomía que contrapone acción directa clásico a desafección apolítica. Pareciera ser que los que aparecen como desafectos en la método tradicional de décimo política aparecen ahora comprometidos o interesados en ámbitos distintos, no tradicionales o alternativos como lo muestran estos histogramas de frecuencia.

Diversos estudios de carácter empírico han llevado a proponer como maniquí explicativo de este tipo de actitudes el de un nuevo tipo de ciudadanía “intermitente” o todavía “latente”. Según esta categorización estaríamos en presencia de un nuevo tipo de ciudadano, que si admisiblemente se puede informar parcialmente y no se interesa por estar preocupado de guisa cotidiana de lo que acontece en el país si se activaría, políticamente hablando, cuando emerge algún acontecimiento o estima oportuno tomar posición en torno a “buenas causas”—como la discusión sobre feto, migraciones, medio circunstancia, maltrato animales etc. — que ya no se relaciona con las discusiones ideológicas abstractas pero que le resulta especialmente importante o interesante.

Pareciera que los ciudadanos quieren incidir y estar implicado en el proceso político pero no como antaño, sino que en las modalidades de décimo que ellos mismos quieren, y que se caracterizan por su formato intermitente, parcial y esporádico.

Tal vez no solo estamos frente a los artículos en el cambio de las reglas del surtido político —votante probable y creciente volatilidad del voto, nuevo sistema electoral y de financiamiento— sino que igualmente, de un cambio de dechado de ciudadanía que nos obliga a concebir la propia actividad política de otra forma. 

Fuente:T13.cl

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