Acusación contra Piñera naufragó en la Cámara: el partido del orden aún no se jubila

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Punto para el partido del orden. La incriminación constitucional interpuesta contra el Presidente Sebastián Piñera naufragó ayer en su etapa original en la Sala de la Cámara de Diputados, no pasó la cuestión previa –invocada por su abogado defensor, Juan Domingo Acosta– y, con ello, esa eterna y aún robusta cofradía de personajes de centroizquierda y derecha pudo respirar tranquila. El resultado en la Cámara Desestimación era previsible, sobre todo tras el intenso despliegue comunicacional que esta elite política realizó las últimas semanas, para instalar el discurso del peligro desestabilizador que tenía achacar en estos momentos al Mandatario y que usar este mecanismo, contemplado en la institucionalidad era un símil de un intento de quiebre tolerante, lo que puso nerviosas y complicó a las huestes de la concurso.

El resultado fue más cercano de lo que se imaginó La Moneda y el propio partido del orden, pero el objetivo se  cumplió igual: que la cuestión previa fuera acogida –79 votos a auxilio y 73 en contra– y, por ende, la Sala de la Cámara de Diputados no tuviera que analizar el fondo de los argumentos de la incriminación, lo que iba a debilitar aún más la figura presidencial.  En la concurso, los que se descolgaron y se alinearon con las bancadas de derecha fueron los diputados Miguel Donaire Calisto (DC), Manuel Matta (DC), Jorge Sabag (DC), los radicales Fernando Meza y Carlos Abel Jarpa, más el independiente René Alinco.

A ellos se sumaron el DC Matías Walker y el independiente Pepe Auth, entreambos reconocidos como parte de esta cofradía del orden vinculados por una musculoso red de lazos políticos, familiares, que ha compartido colegios, vecindarios, universidades, pero sobre todo cuotas de poder e influencia.

Fue así como, hace más de un mes y en medio del estallido social, el senador PS José Miguel Insulza –un distintivo del club– señaló en una entrevista con Radiodifusión Universo que “una salida prematura del Presidente de La República significaría ciertamente una decisión muy grave en este país (…), me temo que eso pueda desencadenar situaciones mucho más complejas”.

Comentarios como aquel, fueron el popular denominador de lo que se intentó instalar, escenarios de inimaginables consecuencias con un contenido que parecía poner a la misma cima el impacto marcial de 1973, con la posibilidad de que la recriminación contra Piñera prosperara en la Sala de la Cámara Descenso.

El director de la Escuela de Publicidad de la UDP, Cristián Leporati, precisó que “el partido del orden es lo mismo, la política chilena no es una política creativa, es subdesarrollada, que mira con destino a los países del norte, buscando los modelos que no es capaz de crear en Pimiento, la política no escapa al sino poco creativo, de statu quo (…). Nos gusta la paz, en ese contexto de paz somos capaces de traicionar el alma al diablo. Como saben eso, normalmente en la política, ya sea de izquierda o derecha, el partido del orden es una utensilio comunicacional con la cual nos amenazan, desde el presidente del Lado Central con el caos y retornar a vigésimo abriles antes, si no superamos el impasse histórico, lo mismo con las acusaciones constitucionales, ‘si ustedes hacen esto, se desestabiliza la democracia’. Están totalmente equivocados”.

En el mismo tono fueron las palabras del histórico concertacionista y ex ministro José Antonio Viera-Desafinación, quien adicionalmente es cuñado de Andrés Chadwick: “Ahora, si por alguna eventualidad eso no ocurriera (desechar la acusación), habría que intentar que Chile no cayera en lo que pasó entre 1925 y 1932, en que en Chile se sucedían los gobiernos, civiles, militares, un período de anarquía, y habría que esperar que las instituciones funcionaran como corresponde, pero yo creo que no debiera estar en discusión que el Presidente termine su mandato. Esa acusación constitucional no solo carece de fundamento, sino que, además, es completamente inoportuna, en cierta medida irresponsable”.

Sobre esta reacción y despliegue del partido del orden, el sociólogo Alberto Mayol explicó que “el proceso de configuración elitaria que tuvo la transición determinó un conjunto de acuerdo que no es solo la democracia de los acuerdos, sino la estructura de los acuerdos y esa estructura tiene actores que son un cuerpo, y esos cuerpos dan lo mismo si son de un lado o de otro, porque son un mismo cuerpo”. Agregó que el hecho de que sí haya prosperado la imputación constitucional contra Andrés Chadwick el miércoles en el Senado, se debe a que “es básicamente una ofrenda, ellos entregan a uno de los propios, pero es una ofrenda, no un acto político táctico de impacto permanente, es una táctica para proteger un admisiblemente viejo, proteger a otro de ‘los nuestros’, que es el Presidente de la República”.

En lo auténtico –y así coincidieron fuentes paramentarias consultadas–, cuando se deje de acusaciones constitucionales se está hablando de una útil institucional que existe interiormente de la Constitución, con un reglamento claro y, en caso de acaecer prosperado el panfleto contra Piñera, había una salida establecida donde no cabían dobles lecturas. El deporte de exponer constitucionalmente es, finalmente, la útil de resguardo del trabajo y taco o promesa que ejercen las autoridades electas o designadas y que existe para contemplar que no se violen los mismos, acotaron en el Congreso.

El director de la Escuela de Publicidad de la UDP, Cristián Leporati, precisó que “el partido del orden es lo mismo, la política chilena no es una política creativa, es subdesarrollada, que mira con destino a los países del norte, buscando los modelos que no es capaz de crear en Pimiento, la política no escapa al sino poco creativo, de statu quo (…). Nos gusta la paz, en ese contexto de paz somos capaces de traicionar el alma al diablo. Como saben eso, normalmente en la política, ya sea de izquierda o derecha, el partido del orden es una utensilio comunicacional con la cual nos amenazan, desde el presidente del Cárcel Central con el caos y retornar a vigésimo abriles antes, si no superamos el impasse histórico, lo mismo con las acusaciones constitucionales, ‘si ustedes hacen esto, se desestabiliza la democracia’. Están totalmente equivocados”.

En La Moneda no se quedaron antes y por medio del hashtag #Cuidemoslademocracia se trató de difundir. a través de las redes sociales, el mensaje de advertencia para originar algún tipo de presión, previo a la votación en Sala de la cuestión previa.

Otra de las piezas claves que empleó el partido del orden estas semanas fue el papel que jugó el exministro y exdiputado DC Jorge Burgos. El abogado fue uno de los asesores del equipo procesal que asesoró ad honorem al Primer Mandatario para preparar su defensa a la incriminación constitucional. Una décimo que fue destacada y relevada en medios de comunicación y que sacó ronchas en la examen, donde sin micrófonos reconocían que poco y ausencia se podía hacer cuando estas figuras políticas se ponen el traje del partido transversal.

La tira suma y sigue. La figura más emblemática quizás de esta trenza de influencias y redes políticas es el expresidente de la DC Gutenberg Martínez,quien incluso puso sobre la mesa pública estos días sus críticas a las acusaciones constitucionales contra algunos inquilinos de La Moneda: “No están en el contexto que estamos viviendo. La presidencial diría que es difícil que esté en cualquier contexto, para ser honesto. Pero me parece que esas acusaciones son más bien para tiempos democráticos que para los de convulsión social. El político tiene que tener una moral de la responsabilidad, como dice Weber. No favorece a lo que el país necesita el buscar polarización política por la vía de las acusaciones”, señaló en La Tercera.

El cuadro completo del despliegue se cierra con la columna de Eugenio Tironi –ex-Mapu– publicada en su tribuna habitual de El Mercurio el martes 10 de diciembre, donde aseguró que “el Presidente Piñera asumió esos errores y enmendó el rumbo, privilegiando el admisiblemente del país sobre el acto sexual propio”.

La incriminación a Chadwick tuvo dos casos emblemáticos de la razonamiento de la cofradía del orden. Las dudas que hubo hasta final minuto con lo que haría el senador Insulza, dada su profunda e histórica amistad con María Teresa Chadwick, la hermana del exministro del interior, y con su consorte, Viera-Desafinación. De hecho, el parlamentario socialista fue un lado que La Moneda tuvo en la mira para tratar de revertir la sentencia del Senado contra el primo del Presidente.

El otro fue el senador PS Juan Pablo Letelier, con quien Chadwick compartió distrito y circunscripción desde los abriles noventa, los dos caciques de la Sexta Región. Si perfectamente Letelier lo vociferó menos, de igual forma su nombre estuvo en la inventario de Palacio sobre los posibles votos a “pirquinear”, lo que finalmente no les resultó. Más allá de sus votaciones, ambas favorables a la incriminación, el solo hecho de tener puesto la incertidumbre al nivel que la instalaron, dejó demostrado el poder válido que aún tiene esta elite.