Agnieszka Bozanic, psicóloga y fundadora de GeroActivismo: “Chile es un país profundamente viejista”

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Pelar habas. Esa actividad une a la psicóloga chilena de origen croata Agnieszka Bozanic (34) con Aceptación, la Peli, su abuela paterna, quien hoy a los 83 abriles tiene sordera y está “cursando una demencia”. Ese vínculo determina en parte importante que se haya especializado en psicogerontología y que haya creado una fundación que se pasión GeroActivismo para combatir el “viejismo” que se vive en Pimiento. Otro cantidad casi “profético” de su semblanza es que nació un primero de octubre, aniversario en que se conmemora a las personas mayores en el mundo. 

Este compromiso anti edadismo, centrado sobre todo en las personas mayores, surgió en Barcelona, donde ha hecho sus estudios de postgrado y donde permanece hasta hoy terminando un doctorado en medicina e investigación translacional y donde nacerá su primera hija, Recuerdo, ya que ahora mismo tiene 7 meses de contrariedad. El año pasado, en revista Paula, dijo que en esa ciudad española, tomó conciencia de cuán viejista es la sociedad chilena. Habló de cómo las mujeres de más de 70 abriles lucen sus cuerpos en la playa sin complejos, cosa que en Pimiento no se ve, y de discotecas para personas mayores. 

Ella, dice, no está para discotecas regalado su dificultad, así es que en entrevista para Piensa en Grandes, dice que se limita a escuchar “Don´t Stop Me Now”, de Queen, para revivir sus tiempos de carrete. “Me amparo en esos recuerdos para el futuro”, dice. Un futuro que será proporcionadamente dilatado, porque Agnieszka sueña con comportarse 100 abriles y trabaja en consecuencia.

“Me imagino un Pimiento inclusivo para todas las edades, sobre todo para las y los más grandes. Y como la discriminación ha sido el motor de mi vida en los últimos abriles, espero que la nueva constitución de alguna forma pueda traducirse en eso: un Pimiento en donde no las discrimine por entrar al camarilla de los 60 o 65 abriles, a que vivamos en un país que permita el crecimiento de todos y todas, independientemente de la perduración que se tenga, con una mejor calidad de vida para las personas mayores. Durante abriles, la sociedad chilena ha pensado que está mal envejecer, lo que es una paradoja, porque todas las políticas públicas en vigor apuntan siempre a la viejo persistencia de los y las ciudadanas”.

-¿Tienen conciencia las personas mayores de la discriminación de que son víctimas, de que Pimiento es un país viejista?

-Para mí fue evidente al morar en Barcelona que en Pimiento las personas mayores sufren en una constante discriminación y violación de sus derechos humanos. Por eso fundé GeroActivismo, para que los mayores puedan identificar esa constante limitación que padecen y que tiene muchas consecuencias físicas, sociales, psicológicas y económicas. Los grandes en Pimiento desconocen cuáles son sus derechos, los que están ratificados por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos de las Personas Mayores, que Pimiento ratificó en 2017.

-Una cuestión llamativa es que las autoridades en Pimiento, el presidente Piñera, por ejemplo, que ya tiene 71 abriles, cuando palabra de los adultos mayores no se incluya en el corro. No sea empático y se sienta orgulloso miembro de la tercera años. Y no es el único que actúa así. ¿A qué atribuyes este doble estereotipado? 

-Esa es una conducta muy extendida en todas las autoridades, lo vemos en muchos parlamentarios y parlamentarias. Nadie quiere incluirse ni ser catalogado como persona longevo. Esto conveniente a que ser longevo en el imaginario social de Pimiento es una condición que está rodeada de estereotipos negativos. Ser añejo es poco malo, se asocia a pobreza, a daño, a enfermedad; por eso, los otros son los viejos, yo no. A eso me refiero cuando digo que Pimiento es viejista desde lo estructural, desde los cimientos, cuestión que quedó en evidencia ahora en pandemia. Las medidas restrictivas más extremas las padecieron los mayores de 75 abriles. Para obtener permisos de circulación tenías que bajarlos de internet, cuando las estadísticas indican que sólo el 54% de los mayores en Pimiento tienen internet o usan teléfonos inteligentes, porcentaje que es mucho más bajo entre las personas mayores con escasos fortuna. Pimiento no es un país amable para envejecer y se perpetúan estereotipos, pese a que el 84% de los mayores de 65 son autovalentes, capaces, no están enfermos ni presentan dependencia, sino que todo lo contrario. 

Agnieszka no se anda con chicas para responsabilizar en importante medida a los medios de comunicación por el trato discriminatorio que padecen los grandes en Pimiento. Señala: “Los periodistas y comunicadores tienen gran responsabilidad en perpetuar estereotipos y actitudes y conductas discriminaciones en dirección a las y los mayores”.

Yo no soy tu abuelita

-¿Cuáles serían los principales errores que cometemos los periodistas y los medios? 

-Uf, ¿por dónde partimos? –dice, sin ironía, pero con harta franqueza. Añade: -Hace unos meses, nosotros como Fundación GeroActivismo hicimos una práctico de comunicación responsable alrededor de las personas mayores, precisamente porque con ocasión de la pandemia vimos tratamientos en televisión de una tremenda violencia simbólica alrededor de ellas. El mal uso de conceptos, como “el abuelito”, cuando no todos las personas mayores abuelas, ni todas los abuelos son adultos mayores. Está, adicionalmente, ese trato que apela a una falsa empatía, a un cariño compasivo, como partiendo de la saco de que las personas mayores son objetos de caridad y sobreprotección. Nunca o casi nunca se ven historias o noticiario que tengan que ver con los grandes empoderados, vitales, correctamente. Eso es muy terrible, porque supone adicionalmente que lo positivo no es comunicado. El fin de semana de las elecciones me tocó escuchar a una reportera opinar poco así respecto de un votante: “Vamos a hablar con este señor de 80 años, que está completamente lúcido”. Positivamente los comunicadores en Pimiento no son agentes de cambio: son perpetuadores del preocupación y la discriminación, sin pensar que todos, por más jóvenes que seamos, vamos a presentarse esa etapa y nadie merece ese trato.

Aprovechamos de comentarle a Anieszka que premeditadamente de lo trillado con ocasión de la partida de proceso de inoculación en marzo pasado, Hogar de Cristo decidió editar sus principios para avanzar en una comunicación que no discrime no sólo a las personas mayores, sino a las que viven en calle, son pobres, deben dejar la educación, tienen problemas de consumo o padecen discapacidad mental, entre otros grupos con los que trabaja la Fundación. Se vehemencia, eso sí, “Yo no soy tu abuelita: Glosario para comunicar sin discriminar”, y está arreglado en hogardecristo.cl para todo el que quiera entender que el lengua no es trivial y que –tal como dice Anieszka, perpetúa estigmas y discriminaciones. 

-Los resultados de las recientes elecciones han demonizado a los viejos en política. Que se vayan para la casa, parece ser la orden. ¿Qué te parecen en términos etarios y de conciencia del edadismo los resultados de la asamblea constituyente? 

-Los números indican que los 155 miembros electos tienen un promedio de 45 abriles de perduración, hay pocos representantes de las personas mayores y siquiera sabemos si esos pocos llevan la bandera de lucha de las demandas específicas de las personas grandes, porque una cosa es ser longevo y otra, estar sensibilizado con las demandas particulares  de ese segmento. En GeroActivismo, hicimos el descomposición de 100 candidatos en tres distritos de la región metropolitana. Y sólo una de ellos tenía conocimiento del contenido de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos de las Personas Mayores. Desgraciadamente, aunque fue electa, perdió su cupo por la ley de paridad. Me refiero a la abogada María Soledad Cisterna, mujer con discapacidad visual, que es premio Doméstico de Derechos Humanos. De guisa, que, aunque haya constituyentes de más existencia, no me queda tan claro que hoy esté presente en la mesa constituyente. 

-¿Qué significa enarbolar la bandera de las personas mayores?

-Hacer mucho más que alusiones tangenciales a las pensiones. Muchos piensan que tocando ese tema se abordan todos los problemas de las personas mayores. No es así. Claro que es importante, en todas las encuestas los temas de preocupación de las personas, al beneficio de la permanencia, aparecen en primer emplazamiento la vigor y las pensiones. Pero temas como vivienda, transporte notorio, educación, son muy relevantes incluso. El Transantiago, por ejemplo, es un sistema completamente viejista. Caldo a desmembrar relaciones de amigos, a imponer prácticas complejas sin preparación, como la carga de la polímero BIP. Este no es solo un problema de este gobierno, sino de todos los anteriores todavía: No ver a la persona viejo como un sujeto de derecho.  

Agnieszka está partiendo su vida adulta. Está a punto de ser mamá. Sufre por su abuela Peli, pero se la juega por ella y por los mayores de Pimiento. Antiguamente de despedirnos, dice: “La edad biológica es mucho más relevante que la cronológica, es decir, cómo estamos cognitiva, física y nutricionalmente, además de otros determinantes sociales. Cómo vivimos es cómo envejecemos. Hay que tener claro que no es lo mismo ser mujer mayor que hombre mayor, o vivir en La Pintana o en Vitacura. Sabemos que Chile es un país desigual y eso se ve reflejado en los cuerpos de las personas mayores, en su salud. En Chile nadie siente la vejez propia, no se nos permite vivirla en libertad y dignidad, y esto se debe a que desde que tenemos uso de razón empezamos a interiorizar estereotipos negativos profundamente arraigados sobre el ser mayor”.