Andrés Zaldívar, de honorable maestro de “cocina” a anfitrión de la última cuenta pública de Bachelet

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Andrés Zaldívar tiene 81 abriles y está en política desde 1952, cuando ingresó al Partido Conservador Social Cristiano, del que su madre, Josefina Larraín, era vicepresidenta. A los 21 abriles se inscribió entre los primeros militantes de la Democracia Cristiana.

Mañana será su sexta cuenta pública como presidente del Senado. Fue nuevamente predilecto por acuerdo parlamentario en marzo de este año. Su extensa vida como protagonista de la elite política sirve para graficar las tensiones en el gimnasia del poder en los últimos 60 abriles. Protagonismo que desea seguir conservando. Incluso, según ha dicho, evalúa presentarse a la reelección.

Con la dorso de la democracia, Zaldívar fue el ejemplo de lo más controvertido del sistema binominal. En las elecciones de 1989 ganó su cupo al Senado por Santiago Poniente por menos de un punto a Ricardo Lagos. Se impuso por 31,27% de los votos, contra 30,62 de Lagos. Como juntos no pudieron doblar a la relación de la derecha, el otro senador por dicha circunscripción fue Jaime Guzmán, con poco más del 17% de los sufragios.

Diez abriles posteriormente, Zaldívar sería parte de la vanguardia, nuevamente, al protagonizar la primera alternativa primaria presidencial como precandidato de su partido, la Democracia Cristiana. Pero esta vez Ricardo Lagos no desperdició su oportunidad y arrasó con él y sus partidarios.

El histórico militante DC siguió en el Senado. Durante este período aparece por primera vez un serio conflicto de interés. En 2002, el Parlamento discutía una modernización de la Ley de Pesca. Zaldívar presentó una moción para establecer límites de cuna en las regiones Primera y Segunda. La propuesta fue impugnada por la Fiscalía Doméstico Económica (FNE), porque significaba una posición monopólica en privanza del familia Angelini. Paralelamente, se publicó que el senador y su hermano Adolfo tenían acciones en Eperva, donde Felipe Zaldívar otro de sus hermanos era director comercial. La empresa era una subsidiaria de Corpesca, del señalado liga Angelini.  

Andrés Zaldívar negó que ese porcentaje accionario, de poco más del 1%, “una forma de ahorro”, según dijo, fuera determinante en sus decisiones como parlamentario. Pero aunque la presión lo obligó a traicionar sus papeles, no se inhabilitó al momento de elegir la ley, dando su voto a valenza de la empresa del clan Angelini.  

Y no pasó nulo. Postuló a la reelección en 2005, ocasión en que fue derrotado en Santiago Poniente por Guido Girardi. Esa vez el binominal lo dejó fuera en beneficio de Jovino Novoa, que con menos votos obtuvo su escaño.

Las boletas con Aguas Andinas

Pero “quedar fuera” es en sinceridad una forma de proponer. Esto porque, mientras Michelle Bachelet fue candidata en 2005, su figura fue una de las que calmó la incertidumbre de la vieja fronda política, delante la inminencia de una mujer arribando a La Moneda. Fue el dirigente de campaña en la segunda revés y luego el primer ministro del Interior de Bachelet.

Pero poco nuevo estaba naciendo y Zaldívar no pareció darse cuenta a tiempo. Duró solo cuatro meses en la cartera. No pudo controlar los artículos de las movilizaciones estudiantiles de 2006, caracterizadas por un duro acelerar desde Carabineros y, en julio de ese año, estaba fuera del cargo. Bachelet le avisó solo dos horas antaño de hacer pública la atrevimiento.

Se dedicó entonces, por los siguientes tres abriles, al prueba soberano de su profesión de abogado. Entre octubre de 2006 y el 6 de marzo de 2009 trabajó para Aguas Andinas. Vínculo que fue descubierto por la PDI mientras investigaba la unión de esta empresa con el financiamiento ilegal de la política. En ese período recibió un total de $150 millones.

En mayo de 2015, el contemporáneo senador explicó que no se trató de boletas falsas y que su trabajo en la multinacional fue “hacer un seguimiento a toda la tramitación, en el Senado y la Cámara, en comisiones y en Sala, de iniciativas del Gobierno en general, de todos los proyectos de ley que pudieran interesarle a la empresa. Entregué un informe mensual, con un resumen ejecutivo más anexos. Resúmenes de la discusión en Sala, de los acuerdos que se tomaban, y así hasta que los proyectos se promulgaban. Eso lo cumplí durante todo el periodo que estuve fuera del Senado”, detalló.

En mayo de 2015, el flagrante senador explicó que no se trató de boletas falsas y que su trabajo para la multinacional fue “hacer un seguimiento a toda la tramitación, en el Senado y la Cámara, en comisiones y en Sala, de iniciativas del Gobierno en general, de todos los proyectos de ley que pudieran interesarle a la empresa. Entregué un informe mensual, con un resumen ejecutivo más anexos. Resúmenes de la discusión en Sala, de los acuerdos que se tomaban, y así hasta que los proyectos se promulgaban. Eso lo cumplí durante todo el periodo que estuve fuera del Senado”, detalló.

De reverso al senado y la “cocina” y el corro Said

En el mismo período, una empresa ligada a él emitió una entrada a Inversiones Caburgua, del peña Said, por $5 millones. Esta compañía está entre las beneficiarias del “perdonazo” del SII a firmas ligadas con el financiamiento irregular de la política a través de boletas y facturas ideológicamente falsas. Según Zaldívar, sus servicios verdaderamente se prestaron y se trató igualmente de asesorías legislativas.

Como sea, desde su puesto esta vez como senador por la Región del Maule, por donde fue predilecto para el período 2010 a 2018–, ha sido un interlocutor importante entre los empresarios y el Gobierno en proyectos significativos, como las reformas tributaria y sindical.

En el primero, se hizo famosa su igualdad de 2014: “Algunos se sienten más o menos informados, pero en estas cosas no todo el mundo puede estar en la cocina, ahí muchas veces está el cocinero con algunos ayudantes, pero no pueden estar todos, es inalcanzable”, sostuvo en la ocasión.

A posteriori de eso, no son pocos quienes lo apuntan como el “master chef” de negociaciones clave con el mundo empresarial. Así al menos se expresó en la discusión de la Reforma Laboral, donde Zaldívar reconoció los “problemas” con que llegó el plan al Senado y que se encargó de corregir, con la examen de los gremios de trabajadores.

Mañana, Zaldívar será el huésped de la última cuenta pública de Bachelet y, aunque la distancia entre entreambos desde su salida del gobierno en 2006 sea insalvable, el octogenario senador sigue defendiendo, a su modo, a la contemporáneo distribución.

En tal sentido, ayer, horas antiguamente del discurso, aseguró que “este no es un país que se esté cayendo a pedazos o destrozándose, como algunos dicen. Es un país que ha seguido avanzando. A lo mejor no está adentro de lo que quiere la concurso, pero nosotros estamos en el Gobierno”, afirmó.

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