Antropólogos asesoran a familiares ante crisis de desaparecidos en México

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Delante la moribundo crisis de violencia en México, expertos en diversas disciplinas asesoran a las familias de personas que han sido víctimas de violaciones graves a los derechos humanos, dijo Roxana Enríquez Farías, presidenta del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF).

“Estamos ejerciendo la antropología forense no solo como antropología física aplicada a las investigaciones de desaparición forzada y crímenes de lesa humanidad, sino una antropología mucho más integral, que comprende la arqueología, la antropología social”, señaló Enríquez a Efe en el situación del XIX Coloquio Internacional de Antropología Física Juan Comas.

Como asociación civil, el EMAF incorpora “a otros profesionales, a otras ciencias forenses como la criminología, la criminalística, la psicología, que nos van a ayudar a encaminar la investigación”, añadió.

Se trata, dijo, de “hacer un acompañamiento responsable de los familiares que tienen personas desaparecidas, e incluso de las instituciones que carecen de profesionales en la materia”.

Explicó que, a través de peritajes independientes, la agrupación representa las deyección de personas que han recibido de las autoridades la identificación potencial de algunos restos, o cuando están en búsqueda de sus seres queridos.

“Somos peritos, tenemos una acreditación jurídica. Acudimos a las mismas diligencias a las que acuden las fiscalías, pero nosotros estamos representando a la sociedad civil, a los familiares”, abundó.

En cuanto a la búsqueda de desaparecidos, indicó que esta ocupación la realizan generalmente porque lo solicitan las familias “para sentirse acompañadas, ya que hay una pérdida muy marcada de confianza en las instituciones”.

“Queremos que la sociedad recupere esa confianza en las instituciones y en los profesionales. Hay mucho trabajo hecho en antropología forense, pero la sociedad no confía porque ha venido siendo azotada por décadas de vejaciones”, expuso.

Según datos oficiales, hasta julio pasado había 33.482 personas “no localizadas” en el país, de las cuales 74 % son hombres y 26 % mujeres. El peña con veterano número de desaparecidos es el de 10 a 14 abriles, con 4.934.

De acuerdo con expertos, muchas víctimas son reclutadas por grupos criminales para sus actividades ilícitas, mientras otras son asesinadas y sus restos depositados en fosas clandestinas.

No obstante, organizaciones de derechos humanos sostienen que la guarismo efectivo de desaparecidos es veterano, ya que una elevada proporción de víctimas son secuestradas por militares y policías, y las autoridades hacen poco o nulo por investigar.

Por otro flanco, Enríquez refirió que a veces las instituciones de razón no cuentan con suficiente personal avezado en disciplinas forenses. “Nosotros buscamos también apoyarlos con asesoría de casos o a veces con alguna capacitación”, agregó la titular del EMAF, establecido legalmente escasamente en 2013.

Hay otros grupos, como el de Investigación de Antropología Social y Forense, conformado el año pasado. “Son académicos que están involucrados en esta problemática, aunque no realizan tanto peritajes, sino un acompañamiento más social de los familiares”.

Asimismo, destacó que existen asociaciones como los equipos argentino, peruano y guatemalteco de antropología forense, algunos de los cuales han intervenido en México.

Con todo, la experta opinó que en México “hay un gremio académico bastante grande, muy fortalecido, con muy buenas capacidades profesionales y de investigación, que poco a poco se ha ido abriendo paso en materia forense”.

“Se empiezan a tender más puentes, a usarse nuevas metodologías más enfocadas en esta problemática. Poco a poco como gremio nos vamos sumando”, consideró.

De acuerdo con Enríquez, un detonante de este creciente involucramiento de los antropólogos en temas de derechos humanos lo constituye la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela para maestros de Ayotzinapa en septiembre de 2014 en Iguala, estado de Enredador.

Dicho caso “visibilizó la problemática no solo en Guerrero, no solo de los estudiantes, sino de todas las desapariciones que están ocurriendo en el país”.

Ello puso “en alerta a las asociaciones civiles, pero sobre todo a los profesionales, y les hizo pensar ‘¿Qué estamos haciendo en cuanto a aportación, en cuanto a devolverle lo que le debemos a la sociedad?’”, puntualizó.

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