Armageddon

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Allí, en el circunstancia del monte de Megiddo, se reunieron los siete ángeles para librar la batalla final, el disputa que puso término a la lucha del correctamente contra el mal.  El distinguido pasaje del catástrofe simboliza un acontecimiento clásico en la vida del ser humano: la confrontación en que se dirime al campeón del premio decano, el que triunfa en la disputa por el poder, por el coito, por el honor.

En cualquier incremento dramático la secuencia es tan natural como necesario, los líderes antagónicos proclaman sus títulos, ordenan sus fuerzas y avanzan cerca de la fortuna de su destino. Konrád y Henrik en El final disputa, cuarenta y un abriles posteriormente de separarse, disputan la batalla final, aquella por la elusiva verdad; Jaime Guzmán, reconoció su armageddon y no lo dudó, él tenía que enredar a Ricardo Lagos; en Los miserables Valjean intenta escapar toda su vida, pero el momento de confrontar a Javert es obligatorio.

Los que seguimos la política esperábamos, más intuitiva que racionalmente, el momento en que Sebastián Piñera y Carlos Gajardo se encontraran. Porque, digamos la verdad, este es el campo de batalla en que se resolverá si Sebastián Piñera será el próximo Presidente de Pimiento y, probablemente, si Carlos Gajardo alguna vez asimismo gobernará nuestro país. El que no ve esto y cree que se trata de una investigación “judicial”, sencillamente cruzó por el ropero en dirección a Narnia.

Piñera, Guerra, Gajardo y los dilemas del caso Bancard

¿Por qué estamos frente a una confrontación político electoral y no sumarial? Por varias razones más que evidentes. La querella del Diputado Gutiérrez debió favor sido declarada inadmisible, pues se manguita en hechos sin relación con los delitos imputados, ni con ningún otro. Es un artificio formado por contradicciones lógicas, si fuera un descripción pertenecería al productos de la humanidades “fantástica”. Pero, por desgracia, Gutiérrez está a abriles luz de la gran tradición literaria del comunismo chileno, pertenece más aceptablemente a su vergonzante tradición estalinista.

La razón por la que se acoge a tramitación –indudablemente política- es una cuestión que debería ser motivo de atención por parte de la Corte Suprema, por cuanto abre impúdicamente la puerta a la instrumentalización de los procedimientos judiciales para perseguir adversarios políticos.  Algún demagogo valeverguista podría presentar mañana una querella por el financiamiento de las Fundaciones de ex Presidentes de la República de la Concertación. ¿Basada en qué? No importa, el Diputado Gutiérrez y el Tribunal de Señal que acogió a tramitación su “querella” pusieron el en serie: no hay unificado.

La prensa ha informado, y no ha sido desmentido, que el Empleo Conocido solicitó “voluntariamente” todos los correos electrónicos entre el Jefe de Bancard y el hijo del ex Presidente Piñera en un gazapo de ¡cinco abriles! Adicionalmente de todas las operaciones de su family office ¡en el mismo período!  ¿Esta es la guisa que se ejerce la potestad punitiva del Estado de una forma racional y desafío? ¿Dónde están los paladines de las garantías procesales?

Soy y siempre he sido, para sorpresa de varios de mis amigos, un defensor del sistema procesal penal acusatorio, así como de un régimen de garantías potente que evite el exceso de los funcionarios estatales. Pero no tiene sentido que hayamos cambiado el sistema inquisitivo para reemplazarlo por otro integrado por inquisidores que pretenden hurgar “al voleo” en la vida de las personas para ver si encuentran un delito. Así no es el sistema de conciencia propio de un Estado Tolerante de Derecho.

Pero creo que se equivocan los que piensan que Piñera está dudando, que se puede retirar. En el idioma del pugilato Piñera es un “fajador” que no rehúye el combate, “derrota” no es una palabra de su vocabulario, es un “winner” –característica suya que tantas veces me disgusta como tantas otras la aprecio- y no veo razón para que se deje aguantar ahora por el cínico dicho aquel de que “soldado que arranca sirve para otra batalla”.  El ex Presidente sabe que para él no habrá otra batalla.

Eso de que su clan no está completamente con él lo entiendo más como un mensaje implícito a la derecha. Una forma de opinar que en su grupo no están dispuestos a ser los únicos que estarán en la batalla. Sería una frivolidad sin límites de la concurso que cada uno siguiera ahora pensando en su memorándum personal: los que quieren proyectarse “para la otra”, los que quieren perfilar su partido, los que quieren ingresar una buena posición negociadora.

No nos contemos cuentos, política y electoralmente la Nueva Mayoría es un desastre: Lagos e Insulza no hacen más que resolver sus conflictos edípicos, pero no pasan de ahí; Guillier tiene caudal electoral, pero en política es lo mismo que fue en la televisión: sólo un rostro, y ese maniquí, adicionalmente de muy frágil, viene a la descenso. 

Sin secuestro, Carlos Gajardo es otra cosa, es audaz, un comunicador sobresaliente y con sentido del poder. O sea, un político en toda la partidura y de los buenos, por eso se percibe que sobre él no hay ninguna autoridad actual. Es, al proponer propio de la política mejicana, “el hombre fuerte” del Servicio Manifiesto. A Piñera lo paran aquí o no lo paran; lo sabe el Fiscal Gajardo, lo sabe la izquierda, lo sabe él, y los que se ilusionan pensando que aquí “lo tienen” debieran considerar que el ex Presidente es un duro entre los duros.

Los que están mirando a un año más, pensando en las primarias y en la alternativa presidencial están equivocados. El Armageddon de nuestra política es aquí y ahora. El resto es humanidades.

 

 

 

 

Fuente:T13.cl

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