Camila Rojas ante la segunda vuelta: “Creo que Guillier juega el rol del polizón que no hizo la tarea y al final va a pasar el ramo”

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Oriunda del Puerto de San Antonio, Camila Rojas, es una de las diputadas más jóvenes de la bancada frenteamplista. Parte de la camada de ex dirigentes estudiantiles, la hasta hace un año presidenta de la Fech, es la única parlamentaria representante de Izquierda Autónoma, estructura del FA heredera de la SurDa de los 90 y liderada por el sociólogo, Carlos Ruiz.

La “Cami” es reconocida por ser una de las mujeres fuertes del FA, feminista, dirigenta social y administradora pública de la Universidad de Pimiento. De origen humilde “lejos de esas élites familiares, que abundan” en el nuevo coalición, comentan sus cercanos, cimentó su campaña parlamentaria en dos pilares, una memorándum doméstico basada en la restitución de los derechos sociales, y una memorándum particular que tiene como objetivo una nueva ley de puertos y la derogación de la ley de pesca.

Asegura que los diputados del FA deben estar “con los dos pies en la calle” y recalca que el Congreso es un extensión que incomoda al frenteamplismo y  “está bien que nos incomode, ojalá que nos siga incomodando, mientras sea un espacio que siga representando los intereses de unos pocos y no la mayoría”.

Respecto al balotaje de segunda reverso, y la posición del Frente Amplio, señala que “fue un error no haber visto como una oportunidad la discusión de segunda vuelta, pateando y dando libertad de acción, en donde termina pesando la posición de cada uno, y ahí los rostros pesan más”.

-Como Izquierda Autónoma plantearon que adicionalmente de dar el debate, éste debía centrarse en aspectos programáticos, para tensionar a la Nueva mayoría, en puntos muy específicos, y estratégicos en virtud de la tolerancia de un nuevo ciclo. En ese contexto ¿han habido avances desde la NM?

-Si hay poco que tenemos en popular en el FA es que sacamos un programa, que tiene la aprieto de hacer transformaciones profundas en lozanía, educación, pensiones. Beatriz le decía los intransables en su posterior debate presidencial, por lo tanto, cuando IA desafío a que estos puntos sean el centro de la discusión, es en la búsqueda de que se le dé dispositivo al agrupación. Evidentemente Guillier y el oficialismo no lo han recogido, nosotros hemos dicho que no nos sentimos representantes del herencia de Bachelet, porque en esta disputa con la derecha, lo que termina pasando es que terminamos todos defendiendo las reformas que hizo Bachelet, y no somos de esa idea. Creemos que en este gobierno no se hizo lo que había que hacer en educación, no se avanzó lo que se tenía que avanzar en sanidad, entonces, cuando tenemos esa inspección crítica al bachetelismo, y ponemos el programa por delante y decimos que éstas son las reformas que queremos delante Guillier, y no hay luces de que vayan a ser posibles, finalmente Guillier termina llevándose los votos gratuito. El otro día una amiga ponía el ejemplo de ese pequeño en la universidad, o en el colegio, que pasa de curso sin suceder hecho ni una tarea, falta, entonces yo creo que Guillier juega el rol de ese compañero, el free rider -colado-, del polizón que no hizo la tarea y al final va a advenir el ramo. Entonces, por eso nosotros quisimos poner el contenido por delante.

-A pesar de esto, ¿ya definieron si van a elegir o no por Alejandro Guillier?

-Como Izquierda Autónoma estamos en la advertencia todavía, pero en el tablas presente se cierran las oportunidades de por quién elegir. Con Piñera, que es cada vez más nefasto, un compañero nuestro lo decía, al final el mejor superior de campaña de Guillier ha sido Piñera, porque todavía ha estado dando luces muy poco claras sobre lo que hará en su gobierno, cometiendo error tras error, y Guillier termina acumulando. Nos gustaría que fuera otro el contexto de discusión, que el FA con el 20% que sacó de votación, pudiera tener discutido de igual a igual con el oficialismo, y que la discusión no se diera por cargos, sino por programas, no fue así.

-Muchos dicen que ha sido tibia la posición del Frente Amplio respecto a que pueda poseer un gobierno de derecha. Los votos marcados, la ambivalencia de Sebastián Piñera respecto a la gratuidad, o delante la AFP estatal, ayudan a disipar la bisectriz -más superficial- de lo que sería un gobierno de continuidad o uno de la derecha, ¿qué significa para el FA que haya un gobierno de derecha?

-Sobretodo, significa que haya un peligro en donde la Nueva Mayoría se mimetice con el Frente Amplio, pondría ese como el peligro principal de que esté Piñera a la cabecera. Claramente, Piñera es nefasto por otras cosas más, los retrocesos que podrían ocurrir en materia de beneficios sociales, no de las grandes reformas, pero si la gratuidad, bonos, porque en términos ideológicos, digamos que entreambos son administradores del maniquí -risas-, entonces no es tan diferente. Pero aceptando que Piñera no es cierto que quisiéramos tener de reverso, creo que el peligro más magnate para las fuerzas de cambio es muy posible terminar mimetizándose con las fuerzas de la Nueva Mayoría, eso ya se vivió en el gobierno antecedente de Sebastián Piñera, donde toda la Concertación se hizo parte de la movilización social y posteriormente quienes acumularon más fueron ellos. Insisto, esto poniéndolo en lo que significa para el FA, más allá de todos los otros retrocesos que puede significar (…) Encima, es súper ridículo tener un presidente así, que tira esos chistes.

-En el FA se ha planteado la disertación de que se debe tensionar a la Nueva Mayoría cerca de los principios frenteamplistas, para conquistar una nueva alianza, ¿crees que es el camino que hay que seguir?

-Es una disputa que tenemos que dar sí o sí. Es familia que de alguna forma confió en el plan de la Concertación, creyendo que iban a venir cambios, la alegría y hoy están decepcionados, claramente vamos a estar abiertos a tensionar a ese mundo, a ofrecer nuestras propias propuestas y esquema político. Pero, creo que el otro complemento de aquellos es que hoy la renuncia es muy reincorporación, y hay un mundo que no fue a elegir, al que el Frente Amplio debe convocar. Dilatar las espaldas de esta democracia que es más aceptablemente limitada. Esas bases de la Concertación, si creen en cambios deberían estar más con nosotros que con ellos, pero hay una tarea mucho más extenso, que es convencer a esta otra familia, de organizarse y participar.

Rearticular la izquierda, más allá del Frente Amplio

-Entrando al quehacer del FA, ¿cuáles son los principales desafíos y objetivos del Frente Amplio, entendiendo su variedad ideológica, cuáles son los quehaceres prácticos, la orgánica, y a nivel político?

-Hay que avanzar en la forma en que se toman decisiones, en el cómo congeniamos la posición de los partidos, con los comunales, con el mundo independiente sobretodo, porque hay quienes militan en una estructura, asimismo en su comunal, y su opinión en el comunal no es la misma que la del partido a nivel doméstico, hay todo un trabajo orgánico a resolver. Y en términos políticos, vamos a tener que tener líneas que nos permitan funcionar en el Congreso, cuando el FA se define antineoliberal, qué significa eso en vigor, educación, de guisa que podamos proceder de forma unitaria, y cuando no se pueda realizar como agrupación, al menos tengamos claridades de cuáles son los fundamentos que nos tensionan. El Congreso es un espacio que tiene de tensionarte, te pasan una ley que va amarrada a otras, entonces tener estas líneas generales del FA va a ser fundamental para nuestro trabajo ordinario.

“Yo creo que hay una cultura generalizada de evadir el debate y la discusión profunda, es una mala costumbre y al menos yo y mi esfuerzo colectivo, nos la jugamos para que eso cambie. Tenemos una alianza en donde hay posiciones mayoritarias y minoritarias, pero eso hay que transparentar. Hoy no es tan claro si hay gente que quiere votar por Guillier, otros que no, otros que van a anular, pero no sabemos cuál es la sustancia, ni el peso de esa decisión porque no quisimos darla de forma más clara y sustantiva, y ahí lo que pesa es el que habla más fuerte”.

-¿Han discutido sobre el trabajo parlamentario? Van a constituir una bancada unitaria, o cada fuerza se dividirá, porque Revolución Democrática es por sí sola una bancada.

-Hasta ahora no se ha hablado como FA. Existen conversaciones, pero ha sido hace tan poco, que es una discusión que aún está flotando y que vamos a tener que lanzarse en un momento. En cierta medida, las agendas propias van a existir, pero debería existir un ejecutar inseparable en hartos de los temas que se discuten en el Congreso. Hoy en día RD tiene una hegemonía interiormente del FA y hay que resolver cómo obtener que no pese solamente cuántos diputados se tienen, sino que las otras organizaciones tengan un rol. Hay mucha concurrencia que no se siente identificada con RD y es del Frente Amplio, entonces, cómo logramos congeniar esos intereses.

Mientras discutían sobre el programa, se develó una tensión entre las distintas formas de resolver la política al interior del FA. Por un costado esta razonamiento más asambleísta, horizontal, chocó -en algunas ocasiones- con el apuro del tiempo, o con posturas que iban en contra de los principios del FA, como el caso del monstruo o la postura frente a la migración. ¿Cuánto poder deberían tener los partidos u orgánicas al interior del FA?

-Entre más claridad de tus objetivos y las líneas que defiendes, más manejable es ordenar a los partidos del FA, bases comunales y los independientes. En la estructura contemporáneo, donde tenemos diputados electos, no es tan atractivo ingresar a un sillar que tiene estos niveles de desorganización, porque vas a una asamblea, no sabes si lo que dices va a tomar algún cauce, entonces hay que resistir a la mixtura donde lo territorial y lo que dicen los partidos se logra congeniar. Eso pasa, por tener líneas de movimiento claras del Frente Amplio. Hay decisiones más controvertidas, que no tienen que ver con programa, como el caso de Mayol, ahí yo creo que hay dificultad a la hora de solucionar esos temas.

-Cómo van a manejar el denominado “díscolo, o discolaje” al interior del FA. Se han trillado discusiones entre los diputados Boric y Jiles, el mismo Florcita Motuda planteó que él no merecía ser electo. Mayol va a seguir siendo un actor esforzado, hasta va a sacar un texto del Frente Amplio. ¿Está preparado el FA para manejar conflictos, para dar rienda suelta a la multiplicidad?

-Va a ser difícil, hay inexperiencia y muchas personalidades, es más, le estamos aportando harta multiplicidad al Congreso, lo ideal es que no pesen las individualidades, sino que el plan colectivo, las opiniones del Frente Amplio. Esta idea de negarle a la familia que diga poco, no tiene sentido, seguramente la Pamela Jiles va a seguir diciendo lo que ella piensa, pero mientras más espacios de debate en el FA, más comprensible es que salgamos con posiciones comunes, si esos espacios están negados, cada uno va a salir diciendo lo que se le ocurre. El mejor ejemplo de esto es la segunda reverso, si mantenemos esta figura de aquí a los próximos cuatro abriles, yo creo que vamos a tener muchas aventuras personales en el camino.

-¿Por qué le tienen miedo a cascar la discusión en el FA? Si es el mismo pecado de que se cometió en el proceso de la Concertación.

-Yo creo que hay una civilización generalizada de eludir el debate y la discusión profunda, es una mala costumbre y al menos yo y mi esfuerzo colectivo, nos la jugamos para que eso cambie. Tenemos una alianza en donde hay posiciones mayoritarias y minoritarias, pero eso hay que transparentar. Hoy no es tan claro si hay parentela que quiere elegir por Guillier, otros que no, otros que van a anular, pero no sabemos cuál es la sustancia, ni el peso de esa valentía porque no quisimos darla de forma más clara y sustantiva, y ahí lo que pesa es el que palabra más musculoso.

-Siguiendo la partidura del que palabra más cachas, ¿cómo quedaron los equilibrios de fuerza en el Frente Amplio y qué pasa con los que no obtuvieron representación parlamentaria?

-Nosotros no nos sentimos representantes de esa izquierda más clásica, pero estamos en esa ala, y es una tarea importante, porque en esta alternativa RD comprueba su hegemonía, se instala como la fuerza con más candidatos electos, la candidata presidencial fue suya. Ahora, cómo nos organizamos los demás, ya sea con o sin escaño, va a ser una cuestión que, al menos durante este primer año, va a estar aceptablemente presente. Porque incluso tenemos que juguetear un rol, más allá de que IA tenga un diputado y podríamos estar tranquilos con eso, es necesario que asumamos un rol con otras organizaciones del FA todavía, con las que no obtuvieron ningún escaño, y con las que sí lo obtuvieron, pero no son Revolución Democrática, esa reorganización está en construcción. El gran desafío es el rearme de la izquierda, no sólo al interior del Frente Amplio, sino en Pimiento, porque el FA no se reconoce como una estructura de izquierda, no lo hizo en sus inicios y por sus características es difícil que lo vaya a ser, por eso es importante que la izquierda al interior del FA se proponga como objetivo rearmarse para Pimiento, una izquierda de este siglo, con disposición de mayorías, que quiera triunfar, y esa izquierda está en disputa.

Diputación con los dos pies en la calle

-¿Cuáles son los principios programáticos de tu memorándum como parlamentaria?

Una segmento tiene que ver con derechos sociales, sanidad, previsión, educación, vivienda, eso es esencia, va a ser nuestra memorándum permanente, con los dos pies en la calle, con ese vínculo. Y en el caso particular, en el distrito, vimos una memorándum que tiene una prisma doméstico, peor una inspección específico todavía, son tres ejes: ley de puertos, anulación de la ley de pesca y protección del borde costero.

-¿Cómo lo van hacer con varios de estos temas, que son de potestad más del Ejecutor, y no tanto de los parlamentario? Hasta el mismo corregidor Sharp dijo que Alejandro Guillier no dio ninguna cojín para avanzar en una ley de puerto.

-En campaña nos cuestionamos preciso lo de la ley de puerto, porque había un consenso generalizado, desde Chahuán, Lagos Weber, todos estaban de acuerdo con la ley de puerto, pero no ha pasado mínimo en vigésimo abriles. Desde que se concesionaron han habido reformas, pero no una ley importante que beneficie a las ciudades, al menos, entonces hay harto a quien convencer en ese sentido. Nosotros apostamos a que mientras más presión generas, más posible es que los temas se tomen, por eso es tan importante estar con los dos pies en la calle.

-Tú te has calificado como una feminista, y el Congreso es un superficie sobrado arraigado en el Pimiento republicano, asaz machista y patriarcal, ¿crees que es posible impulsar una memorándum legislativa profundamente feminista, coincidente a las demandas que hoy se articulan en la calle, en el mundo social y en el mismo cambio de las subjetividades?

-Creo que es posible, pero muy difícil, no sólo por el contexto en el que estamos, bajo una civilización en extremo machista, misógina, donde generalmente las vocerías son ocupadas por hombres, donde la película se la llevan los hombres, pero e sposible. Hay temas acertadamente concretos, no creo que el feminismo se resuelva mediante las instituciones, peor hay cosas en concreto que se pueden aportar, como la tipificación del feminicidio, el acoso callejero, la violencia en el pololeo, que son materia legislativa, y por lo tanto esperamos poder aportar en una ojeada y un enfoque transversal y feminista; pero la lucha feminista va mucho más allá y mi rol en esto va a ir mucho más allá de lo institucional.

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