Chile: con luz propia en un camino compartido

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El 12 de octubre recién pasado tuvo oficio en Santiago la Primera Reunión del Foro de Diálogo Político y Cooperación SICA-Pimiento, un avenencia que contó con la presencia de la Presidenta Michelle Bachelet y de altas autoridades de los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana, encabezados por la Presidencia Pro Témpore, que actualmente ocupa el Presidente de Estado panameño, Juan Carlos Varela, y por el Secretario Genérico de la estructura subregional, Vinicio Cerezo.

Dicho Foro tuvo el impulso original de El Salvador, que propuso la iniciativa y fue sede de la reunión del Consejo de Ministros en la que se firmó el documento que formalizó el mecanismo del Foro en diciembre de 2015. Tres meses antiguamente, durante su invitado oficial, la Presidenta chilena y el Mandatario salvadoreño Salvador Sánchez Cerén se comprometieron a darle vida.

Más allá de expresas declaraciones que reconocen espacios comunes en materias políticas, económicas, sociales y culturales entre Pimiento y Centroamérica, vale la pena preguntarse cuánta profundidad puede alcanzar el diálogo político y la cooperación, y cuál es el interés doméstico y regional que subyace para cada una de las Partes.

El diálogo es interacción y sirve para identificar intereses y desafíos convergentes en escenarios diversos, cambiantes y complejos. La cooperación es un acto de realismo. En un mundo interdependiente con riesgos y amenazas comunes, los países necesitan optimizar medios e impulsar de forma conjunta el mejora sabio y tecnológico; negociar sus ventajas comparativas en los mercados internacionales; tener una voz popular en los foros multilaterales y ilustrarse el uno del otro a perfeccionar cada día más sus sistemas democráticos.

La reunión de Santiago sirvió para iniciar el acometida a estos temas pero, con todo y más que aquello, para cimentar un nuevo enfoque en cómo hacemos cooperación de guisa que esta no sea solo “la suma simétrica de las partes” sino una plataforma estratégica y prospectiva a partir de la cual Pimiento y SICA compartan experiencias, generen haberes públicos con alcances regionales y construyan una vistazo total conjunta.

Algunas materias ya cuentan con iniciativas concretas y se desarrollan, de forma doble o triangular, unos setenta (70) proyectos, que en el período 2015-2018 alcanzarán la número de US$ 10,1 millones. Por ejemplo con El Salvador ya se está haciendo camino en la formulación de políticas oceánicas y en la desafío a la formación académica en ciencias del mar, y con Panamá existe una memorándum de valencia notorio compartida en competitividad y provisión, que caldo a complementar los lazos comerciales fruto de la primera posición de nuestro país como favorecido del Canal en Latinoamérica, y de la importante presencia de capitales nacionales en el incremento de servicios marítimos auxiliares.

La reunión de Santiago sirvió para iniciar el embestida a estos temas pero, con todo y más que aquello, para cimentar un nuevo enfoque en cómo hacemos cooperación de forma que esta no sea solo “la suma simétrica de las partes” sino una plataforma estratégica y prospectiva a partir de la cual Pimiento y SICA compartan experiencias, generen acervo públicos con alcances regionales y construyan una inspección universal conjunta.

Pero a partir de ahora, se trabajará incluso de la mano con la institucionalidad del SICA para dar inteligencia regional a programas que tienen impacto y complementariedad con los ejes priorizados por el sillar centroamericano: integración regional; trámite integral de peligro y cambio climático; fortalecimiento institucional y Estado de Derecho; integración social y seguridad democrática.

Entre las nuevas iniciativas, está el programa de fortalecimiento de las reparticiones públicas responsables del comercio internacional y del sector privado con potencial exportador. Este esquema que Pimiento impulsa con el Sistema de Integración Económica Centroamericano (SIECA) cuenta con financiamiento de la Unión Europea. Será un aporte valioso a la integración regional y a la inserción de los países centroamericanos en la capital internacional.

Todavía advertimos un nuevo eje integrador en una Región mucho dinámica y que requiere una perspectiva que incorpore nuevas aproximaciones que se hagan cargo de realidades emergentes. En esta ojeada, al intervenir en la Cumbre Académica y del Conocimiento CELAC-UE, el Secretario Genérico Vinicio Cerezo llamó a democratizar el conocimiento; a alinear agendas de investigación; a formar profesionales solidarios; a “integrar la integración” y a mostrar al mundo la importancia estratégica de América Central.

Pimiento se suma. Y lo hace en coherencia con su interés doméstico. La paz y la seguridad son principios de nuestra política extranjero. La integración regional es un objetivo decisivo para identificar oportunidades de inversión y comercio. Con todos los países de la subregión se han desarrollado vínculos estrechos desde hace más de un siglo y hay huellas en la educación, en la civilización y en decenas de profesionales ex alumnos de universidades chilenas.

Adicionalmente hay desafíos comunes. La disposición bioceánica como potencial crematístico multiplicador. El Canal de Panamá es un ejemplo de ello. Y entre otros proyectos, el corredor logístico centroamericano abre grandes expectativas para el crecimiento y para potenciar el desocupado comercio con esta parte del continente.

Sin duda Centroamérica brilla con luz propia en una relación en la cual nuestra complicidad ha incrementado significativamente la intensidad del compromiso en todos los ámbitos. Esta Primera Reunión del Foro de Diálogo Político y Cooperación SICA-Pimiento es un paso esencial en esa dirección, trazando nuevos términos de remisión para una relación que piensa en el holgado plazo desde el Estado y sus intereses permanentes.

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