Clases a distancia: debilidades e inequidades del sistema aplicado a básica y media para sortear la pandemia

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Ha pasado un mes desde que tras una tensa reunión en La Moneda, el ministro de Educación, Raúl Figueroa, anunció la suspensión de las clases presenciales y el paso a la modalidad a distancia, en todos los niveles, como una medida de prevención para evitar el contagio por Coronavirus de niños, niñas y adolescentes en todo el país. A pesar que no todos en el Gobierno estaban de acuerdo, la presión social y la que ejercieron en su momento los alcaldes de todos los partidos, llevó a ejecutar la medida, que ya se había prohijado con el 80% de los escolares a nivel mundial delante el avance de la pandemia.

Así, en estas cuatro semanas las aulas se han trasladado, en muchos casos, a pequeños espacios en el hogar, con niños, niñas y adolescentes intentando conectarse a Internet o consiguiendo algún dispositivo móvil para alcanzar a las clases y guías enviadas por los profesores. Un 12% de los hogares en Pimiento no tiene conexión a Internet.

En este tiempo ha quedado en evidencia una seguidilla de problemas generados con la educación a distancia. Una de ellas es la brecha digital que afecta a los hogares y menores más pobres del país, quienes no pueden entrar a los sitios web que ha autorizado el Mineduc y los “classroom” de las escuelas, por lo que deben ir hasta al colegio a agenciárselas el material. Hasta el momento, los problemas de conectividad aún están en proceso de ser resueltos por el Tarea de Transporte y Telecomunicaciones

Otro, ha sido la entrega de las canastas de alimento que implementó el Mineduc -a través de la Junaeb- para amparar las raciones de alimento. Varios apoderados denunciaron que no se entregaban las raciones completas o que simplemente no se entregaban, errores y ajustes que han sido asumidos por el ministro Figueroa, pero que apun así se siguen repitiendo. .

Hay error de claridad en las fechas de un posible retorno al modo presencial y una preocupación generalizada por la posibilidad que se prolongue la crisis sanitaria y eso implique la pérdida del año escolar, una posibilidad que según la máxima autoridad del Mineduc, no está interiormente de las opciones. La afirmación hace días que las clases presenciales podrían retomarse el 27 de abril, no contribuyó a calmar las aguas, ya que dicha estimación coincide con la proyección del Tarea de Vigor sobre el momento peak de contagios en el país, por lo que Figueroa debió salir a precisar que esa es una osadía de Gobierno, que depende de la proyección del Minsal, que lidera Jaime Mañalich.

La investigadora del COES y doble en procesos de enseñanza e infancia, Paula Largo, explicó que “los principios de educación a distancia nos dicen que los aprendizajes pueden darse, pero no siguen la misma dinámica y son un sustituto provisorio de aquello que ocurre en la interacción cara a cara. En una situación como la actual, se desdibuja la cotidianeidad y para muchos niños, niñas y adolescentes, sobretodo de sectores más vulnerados, el contexto escolar representa una protección y posibilidad de desarrollo que no encuentran en sus hogares. Para ellos garantizar la continuidad es fundamental, pero en las formas y métodos que sean posibles y se considere la igualdad en el acceso a los recursos, considerando que sus padres no necesariamente pueden hacer la cuarentena en condiciones normales”.

A todo eso, se sumó la audacia de preceder las ocio de invierno para la segunda quincena de abril, una resolución que causó molestia entre el profesorado, padres y apoderados, ya que con ellos se suspendería el semestre puntual “cuando los niños están agarrando el ritmo en las casas”, advirtió un agente de dos estudiantes de colegios públicos y subvencionados en Puente Suspensión.

Se estima que las clases presenciales podrían retomarse recién en agosto, según ha superior el Mineduc a algunos Servicios Locales de Educación y municipios sostenedores. Aunque la término no está zanjada, en los documentos oficiales del empleo aún se establece que el año escolar terminaría el 31 de diciembre, aunque el propio ministro Figueroa no ha descartado que se extienda hasta enero de 2021 y que el próximo año colegial,  parta un poco más tarde.

Según reconocieron en el  Mineduc, todos estos son conflictos y errores propios de un contexto de crisis, más aún cuando – agregaron en el ministerio- “ningún sistema estaba preparado para esto”. Aunque en el Gobierno afirmaron que el ministro Figueroa ha pecado de equivocación de “carisma y carácter” en el contexto de esta pandemia para resaltar el trabajo que hacen al interior del Servicio de Educación, en la cartera coincidieron en que “pudo ser mucho peor” en manos de algunas de las autoridades anteriores, como el caso de la ex ministra, Marcela Cubillos, papeleo que se caracterizó por “las tensiones internas”.

Para especialistas en Educación, profesores, apoderados y alumnos, el problema por estos días pasa por la desliz de claridad del Mineduc y la audacia de cumplir con el currículum y evaluaciones pre establecidas, lo que traslado el llamado “agobio” escolar desde las aulas hasta el living de las casas. El director de Fundación Nodo XXI, Víctor Orellana, señaló que “el sentido de utilidad de la educación está en crisis, no es trasladar el currículum y la agenda Simce a las casas para ahora tener chicos agobiados en las casas, el sentido es cómo hacemos para que la educación brinde certezas y de seguridad en un contexto de crisis. El Simce de la educación en la pandemia, debería ser bajar la curva de contagios y elevar la tranquilidad y felicidad de la gente”.

Error de verdad

El Mostrador habló con apoderados y profesores de liceos públicos y subvencionados de las comunas de Puente Suspensión, Santiago Centro y Maipú. Catalina, es profesora de un instituto no distintivo de Santiago Centro, sus estudiantes son de cuarto medio, provienen de sectores vulnerables de la comuna. Precisó que en algunos cursos hay hasta siete estudiantes sin golpe a internet en sus casas hogares y que conveniente a la cuarentena total aplicada en la comuna, ya no se están entregando las guías de apoyo impresas en el establecimiento. Agregó que en un principio fue difícil adecuarse a trabajar con la aplicación “classroom” de Google y que debió darle su número personal a varios a estudiantes que sólo tienen llegada a redes sociales libres, transmitido su plan de prepago.

Señaló que sus alumnos aún no han sido beneficiados por el anuncio del Presidente, Sebastián Piñera, de planes gratuitos para redes sociales y paso a sitios del Gobierno, que incluye el portal “Aprendo en Línea” del Mineduc, en donde hay material para clases de matemáticas y verbo de pre-kinder a 4°Medio, una de las bases del programa que instruyó el servicio a través del documento “Orientación al sistema escolar en contexto de COVID-19”, enviado a fines de marzo por la División de Educación Caudillo (DEG) a las escuelas. En dicho documento se recalcó que “es importante asegurar que todos los estudiantes, sin excepción, dispongan de los recursos necesarios para implementar un sistema de educación virtual” y que en caso de no tener entrada a las aulas virtuales, se deben entregar guías impresas y libros especiales diseñados por el Mineduc para cada materia, los que están siendo enviados a través de la Fach a zonas extremas.

Rosario, es profesora de un sociedad manifiesto en Maipú, que tiene un 92% de índice de vulnerabilidad escolar.  A pesar de los inconvenientes iniciales, contó que han conseguido establecer dinámicas y horarios de formación con sus estudiantes a través de classroom de Google y conectándose a través de redes sociales como Instagram. El problema es que el 40% de sus estudiantes no pueden ingresar a internet de forma continua: “La forma que hemos tratado de solucionar esto, es enviar fotos de guías al whatsapp del apoderado y que trabajen con los textos del estudiante”.

La profesora explicó que “si bien se está priorizando contenidos del currículum y modificando por la factibilidad de que se pueda entregar de buena manera, hay muy poca colaboración gubernamental en facilitar el aprendizaje. He escuchado mucho que dicen que trabajen desde los libros si no tienen internet, pero como ejemplo, la mitad de mi curso recibió libros, la otra mitad quedó pendiente por parte del ministerio y los libros de física nunca llegaron. Entonces, no están las facilidades mínimas. Creo que están generalizando e idealizando el aprendizaje en este contexto y no se han puesto a revisar realmente la pega que se hizo con la entrega de material”.

En Puente Parada, el panorama es similar. Jorge es agente en dos escuelas, un Instituto Bicentenario y una escuela particular subvencionada, donde sus hijos han tenido experiencias distintas. Aseguró que en la escuela subvencionada han tenido “poco y nada” de conexión con los apoderados, que no se les han explicado los procedimientos y que los profesores no han estado tan presentes para flanquear a sus hijos. En el ateneo, en tanto, contó que ha habido un poco más de estructura y comunicación con los padres, en la medida de lo posible.

En el documento de la DEG del Mineduc se estableció que es primordial resguardar las comunidades educativas y establecer espacios virtuales de educación, que los profesores deben centrarse “en los objetivos y no en las actividades mediante las cuales se pretende promover el aprendizaje”. Se agregó que “dada la alteración de la vida cotidiana, las tareas y actividades escolares no pueden implicar una sobrecarga en las funciones de los padres, madres y apoderados, cuyo rol principal en estos momentos es proteger la salud física y mental de sus hijos e hijas”.

Se precisó en el documento un ejemplo de “Horario Familiar Semanal”, en el que se distribuyen los tiempos de los estudiantes entre ayudar en las tareas de la casa, control físico, trabajo normativo, espacio para refrigerio, grupo y compartir con la comunidad. Una distribución que, en un hogar en cuarentena voluntaria o obligatoria, es difícil de obtener.

El Mineduc estableció que deben suceder espacios de contención para las familias, que las unidades escolares deben hacer un paneo de la situación de sus estudiantes, contactarse con los apoderados y mantenerlos informados.

Se han comenzado a realizar charlas online sobre cómo alcanzar una “relación enriquecedora con los estudiantes a distancia”. El problema es que dicha información no estaría llegando a docentes y directivos, yuxtapuesto con que la error de tiempo por la indigencia de cumplir con los contenidos no estaría dando espacio para dichas formaciones.

Desde el Mineduc explicaron que lo importante es no aumentar la brecha que ya hay entre los estudiantes, oportuno a los paros y  el estallido social de octubre, factores por los que se perdieron muchas clases el año pasado, lo que afectó a los escolares “más pobres del país”.

Educación en pandemia

Uno de los debates que se está dando en el mundo educativo es constreñir el objetivo de perseverar el vínculo escolar durante la cuarentena. Si este tiene que ver con el cumplimiento del currículum y el año escolar o, si se da en saco a las estructuras y espacios de protección que generan las escuelas.

Jorge, agente de dos establecimientos en Puente Parada, señaló que “los chiquillos no son números”, que están experimentando sensaciones y sentimientos propios de estar en “este período sin clases y en aislamiento los tiene en estado de atención”. Agregó que sus hijos “no se quieren meter presión con la idea de volver al colegio, pero tienen claro lo duro que se viene el segundo semestre (…) me queda la sensación que en la medida que pasan los días les van saltando preocupaciones, la salud de su abuela, que tiene 67 años y es diabética o cómo haremos cuando estemos en cuarentena y no podamos vernos. La chica, que tiene 9 años, pasó su cumpleaños en este momento, no fue lo ideal pero no le dio mucha bola en realidad”.

Cambios y emociones que son observadas por las profesoras Rosario y Catalina. Ambas destacaron que en sus liceos de Santiago y Maipú no hay un enfoque centrado en la experiencia que están viviendo niños, niñas y adolescentes, que las escuelas no están siendo ése espacio de contención emocional frente a el trauma que significa la pandemia por el COVID-19, porque las horas de orientación y consejo de curso son reducidas. Poco que siquiera corre para los propios docentes, que se ven agobiados por cumplir con el radio académica, pero dejan el rol de contención que significa estar frente a un categoría de niños y niñas en formación.

Otro tema que se ha pasado por detención es la prevención y atención que hay en las escuelas delante los casos de Violencia Intrafamiliar. Catalina relató que a veces sus alumnos demoran en entregar un trabajo, con la explicación que hubo “problemas en el hogar” y que cuando eso pasa,  “presencialmente uno tiene espacio para preguntar e identificar lo que ocurre y ahora a distancia es mucho más difícil identificar eso”.

La profesora y parte de la Red Docente Feminista, Rosario Olivares, destacó que “hoy no solo se necesita una rutina de estudios, sino que se les permita mantener un vínculo, hay que pensar otra forma que los chicos no sientan que están solos y abandonados en el confinamiento. El rol de los profesos respecto a abuso sexual, la violencia tiene protocolos de la Superintendencia, pero hoy día esos espacio no están, no hay plan para proveer qué hacer”.

La investigadora del COES y doble en procesos de enseñanza e infancia, Paula Largo, explicó que “los principios de educación a distancia nos dicen que los aprendizajes pueden darse, pero no siguen la misma dinámica y son un sustituto provisorio de aquello que ocurre en la interacción cara a cara. En una situación como la actual, se desdibuja la cotidianeidad y para muchos niños, niñas y adolescentes, sobretodo de sectores más vulnerados, el contexto escolar representa una protección y posibilidad de desarrollo que no encuentran en sus hogares. Para ellos garantizar la continuidad es fundamental, pero en las formas y métodos que sean posibles y se considere la igualdad en el acceso a los recursos, considerando que sus padres no necesariamente pueden hacer la cuarentena en condiciones normales”.

Orellana, de Nodo XXI, resaltó que “el problema de fondo es que en una situación de pandemia la educación tiene que ponerse al servicio de la vida, su función no tiene tanto sentido que ese estudiante aprenda fracciones, sino que esa persona siga viva. Hay hogares que no hay teletrabajo y sus papás están arriesgándose al salir, también tienes conflictos al interior de las familias y la educación debe poner al servicio de eso (..) El Mineduc plantea que hay que darles más horas de contenido y matemáticas a los sectores más pobres, pero hoy, hay que poner a la educación y todas las instituciones al servicio de la vida”.