Cómo Anjem Choudary se convirtió en uno de los más peligrosos del Reino Unido sin empuñar un arma

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Nunca fue perceptible de colocar una granada, o de cometer un homicidio.

Sin confiscación, durante abriles la policía británica consideró a Anjem Choudaryuno de los hombres más peligrosos en el Reino Unido.

El clérigo musulmán britano de 49 abriles predicó su mensaje de odio e islamismo extremo durante 20 abriles, usando su amplificador en esquinas, frente a mezquitas, embajadas, e incluso centros comerciales.

Choudary había sido cuidadoso de no rebasar el coto de la vigencia o tener vínculos directos con atacantes. Pero una de sus acciones le mereció finalmente una condena y la prisión.

El predicador, unido a Mohammaed Mizanur Rahman, los dos residentes en el este de la hacienda británica, fueron hallados culpables de incitar a colaborar con el autoproclamado Estado Islámico, una bono que viola la ley antiterrorista británica aprobada en el año 2000.

Los dos fueron condenados en julio, aunque el veredicto se dio a conocer por motivos legales este martes.

El armamento más poderosa de Choudary y su viejo amenaza ha sido la manipulación de la mente.

Y para tener idea de la seriedad de esa amenaza baste memorar que entre los seguidores del clérigo están Michael Adebolajo y Michael Adebowale, los hombres que asesinaron a machetazos al soldado inglés Lee Rigby en Londres en 2013.

¿Quién es Anjem Choudary y cómo logró transmitir de guisa tan potente su mensaje?

“No pensar por si mismos”

Choudary es padre de cinco hijos. Se graduó en leyes y llegó a ser presidente de la Sociedad Británica de Abogados Musulmanes.

Inicialmente entró a la universidad a estudiar medicina, pero optó luego por jurisprudencia.

Esas oportunidades sugieren que “probablemente pudo haber logrado lo que quisiera en la vida”, según Dominic Casciani, corresponsal de la BBC de asuntos británicos que investigó durante abriles al predicador.

En cambio, Choudary se transformó en “un ideólogo, un pensador que alienta a otros a no pensar por si mismos”.

Una de sus mayores influencias según Casciani fue Omar Bakri Mohammed, un clérigo nacido en Siria y actualmente preso en Libia, a quien conoció en Londres.

Cuando Bakri huyó del Reino Unido luego de los atentados de 2005, aunque no estuvo directamente involucrado, su estudiante se transformó en experto.

“Londonistán”

“A Choudary le fascinó pasar a ser el centro de atención y estar en los titulares de la prensa”, señaló Casciani.

Uno de los mensajes favoritos del clérigo era “la bandera del Islam se izará en Downing Street“, sede del gobierno britano.

Incluso afirmó que “los musulmanes se están levantando para establecer la ley sharia, en Pakistán, Afganistán, y tal vez, queridos musulmanes, en Londonistán”.

Choudary celebró el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de setiembre en Estados Unidos y calificó a sus perpetradores como “magníficos mártires”.

Y en otra ocasión señaló que “no aceptar el Islam es un crimen contra Dios”, agregando que “lo que los judíos israelíes y sus amigos cristianos de los EE.UU. y el Reino Unido debería saber es que Alá está con los musulmanes”.

Dos mundos

“El esquema mental de Choudary es simple”, señaló Casciani.

“Para él hay dos mundos, el mundo de los creyentes, lo que significa musulmanes, y el de todos los demás, los infieles. Y estos mundos son incompatibles porque la forma de vida de uno amenaza la existencia del otro”.

Cierto que tomó ese mensaje muy en serio fue Michael Adebolajo, quien llegó a aparecer próximo a Choudary en algunas manifestaciones.

Cuando Adebolajo y Michael Adebowale asesinaron brutalmente al soldado Lee Rigby, y grabaron el crimen, “su retórica parecía copiada de mensajes de Choudary en redes sociales”, aseguró Casciani.

Choudary dijo que no estaba de acuerdo con el crimen, pero no lo condenó. Y siquiera condenó los atentados en Londres en 2005 que dejaron 52 muertos.

El britano Siddhartha Dhar, otro hombre vinculado a Choudary, es sospechoso de ser el homicida de un rehén en uno de los videos de Estado Islámico.

Para Casciani, “Choudary manipulaba mentes de jóvenes, pero dejaba que ellos tomaran la decisión final”.

Jóvenes como Omar Sharif, el atacante suicida inglés responsible de un ataque en Tel Aviv en 2002, o Brusthom Ziamani, condenado a 12 abriles de calabozo por planear ataques en Londres.

El comandante de la policía antiterrorista Dean Haydon dijo que Choudary y Rahman “hicieron cosas que estaban apenas dentro de la ley, pero no hay duda, para los que trabajamos en el mundo del contraterrorismo, de la influencia que han tenido, el odio que han destilado y la gente a quienes han animado a unirse a organizaciones terroristas”.

“Una y otra vez hemos visto a gente enjuiciada por transgresiones graves que habían asistido a los eventos de estos hombres”, agregó.

“Simplicidad”

No quedan dudas de las palabras radicalizadoras de Choudary, la gran pregunta a qué se debe el impacto de su mensaje.

Adam Deen era uno de los seguidores de Choudary, pero trabaja hoy en la Fundación Quilliam, que combate el integrismo.

“Lo que me atrajo de su mensaje era la simplicidad. Yo era musulmán, debía proceder en un estado islámico y todo lo demás era la carnación del mal”, dijo Deen a la BBC.

“Una visión tan clara era tranquilizadora para un hombre joven como yo, inmerso en un mundo tan complejo, sin saber cuál era la diferencia entre el bien y el mal”.

“Es una visión que divide al mundo en una batalla cósmica entre el correctamente el mal y esa polarización crea una predisposición contra los no musulmanes, de forma que uno comienza sin saberlo a racionalizar actos de violencia.”

“Aprobación tácita”

Deen dice que nunca escuchó a Choudary incitar a actos de vilencia o terrorismo, pero había “una actitud y una atmósfera de aprobación tácita de esos actos”.

Cuando Choudary expresó su apoyo a Estado Islámico, pensó que no corría peligro porque expresaba su respaldo a una principios política, un califato regulado por la ley sharia.

Sin bloqueo, la rectitud británica determinó que sus mensajes muestran apoyo no a un “estado islámico” genérico, sino al liga islamista radical EI prohibido por la ley antiterrorista de 2.000. E incitar a otros a apoyar ese camarilla es una violación de la ley británica.

Amenaza en prisión

Sólo el mes entrante se conocerá a cuántos abriles de calabozo será condenado Choudary.

El gran desafío será como evitar que el clérigo siga difundiendo su mensaje, aún en la calabozo.

Un documentación comisionado por el gobierno estableció el mes pasado que el fanatismo islamista es un problema creciente en las cárceles británicas. El documento recomienda el establecimiento de unidades especiales para aislar prisioneros influyentes.

En el caso de Choudary, “las autoridades carcelarias deberán pensaren la situación muy cuidadosamente”, dijo a la BBC Raffaello Pantucci, director de estudios en seguridad internacional del Royal United Services Institute, en Londres.o .

 


Fuente:T13.cl

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