Cómo la victoria del "No" en el plebiscito pone a Uribe al frente de la política colombiana

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El rechazo a los acuerdos de paz con la banda de las FARC en el plebiscito del domingo dejó a Colombia envuelta en la incertidumbre.

Pero todavía dejó dos grandes certezas.

La primera, que Colombia es un país dividido y cada vez más polarizado: un 49,78% votó a honra y un 50,21% en contra de los acuerdos negociados por el gobierno de Juan Manuel Santos.

La segunda, que a más de seis abriles de favor sucio la Casa de Nariño el expresidente Álvaro Uribe sigue siendo la principal fuerza de la política colombiana.

Fue él, a posteriori de todo, quien lideró desde el inicio la campaña en contra de los acuerdos.

Y su inmensa popularidad ciertamente fue esencia para el triunfo del “no”, una vencimiento tan estrecha como inesperada.

Efectivamente, todas las encuestas previas al voto del domingo auguraban una cómoda trofeo del “sí”, y a valenza de esa opción se volcaron tanto gobierno como comunidad internacional, incluso el Papa.

Pero la consulta se decidió en sentido contrario, con una diferencia de escasamente el 0,43%de los sufragios: menos de 60.000 votos en un país con casi 35 millones de electores.

Y si se considera que a las urnas no acudió ni la porción de los colombianos convocados –la décimo fue de tan pronto como el 37%-, la capacidad movilizadora de Uribe se confirma como determinante.

“El Gran Colombiano”

El hombre que en 2013 fue identificado por sus compatriotas como “el colombiano del siglo” -por delante incluso de Gabriel García Márquez- es un personaje sin dudas polémico.

Pero en Colombia pocos políticos generan adhesiones tan fuertes como el exmandatario.

En menos de un año creo en torno suyo a la que ya es la segunda fuerza política en el senado colombiano, el partido Centro Tolerante, y en 2014 todavía se convirtió enel senador más votado en la historia colombiana.

Y su influencia solamente aumentará con la vencimiento del “no”, que él mismo salió a celebrar una vez que se confirmó el resultado.

“Uribe sigue siendo el rey” fue, de hecho, el titular del disección de La Arnés Vacía, un distinguido portal que es, sin duda, uno de los mejores medios para tratar de entender el a menudo surreal mundo de la política colombiana.

Y la prestigiosa revista Semana incluso ubica al exmandatario en el primer circunstancia de su tira de ganadores del plebiscito.

“El expresidente Uribe le asesta el más duro adversidad al gobierno de Santos, redefine el futuro del país obligando a un viraje cerca de un plan B (…). Ganó Uribe“, resume Semana.

Aprovechando el momento

El expresidente le habló a Colombia luego de que su sucesor, Juan Manuel Santos, le prometiera a los colombianos seguir buscando un acuerdo con las FARC y que el peña francotirador asegurara que “la palabra seguiría siendo su única arma”.

Y, según La Arnés, en su breve discurso Uribe mostró varias cosas.

“La primera es que se puso como el líder del país“, explica el portal, al que no se puede exponer de indulgencia con el exmandatario.

“Planteó una agenda de gobierno que va mucho más allá de la negociación con las FARC, arrancando por aportar a lo que llamó un pacto o un acuerdo nacional”, explicó el portal.

Y su directora, Juanita Héroe, igualmente destacó como se cuidó de atentar a las FARC y, antaño correctamente, se apropió del discurso de la paz.

“El sentimiento de los colombianos que votaron por el ‘sí’, de quienes se abstuvieron, y los sentimientos y razones de quienes votamos por el ‘no’, tienen un hábitat popular:todos queremos la paz, nadie quiere la violencia”, fue, de hecho, lo primero que dijo el mandatario.

Y para el senador del Partido Verde Antonio Navarro-Wolf, el resultado del plebiscito demuestra que a Uribe hay que tenerlo muy en cuenta para lo que se viene.

Uribe demostró ser indispensable en la toma de este tipo de decisiones que tienen que ver con el conflicto, y su candidato es hoy predilecto para (las elecciones de) 2018″, le dijo Navarro a BBC Mundo.

Aunque el excomandante de la maquis M-19 -que se desmovilizó en 1990, como parte del proceso de paz más exitoso de la historia colombiana- todavía apuntó a que “más que por Uribe, la multitud votó contra las FARC“.

¿Cerca de una Asamblea Constituyente?

Por lo pronto, Uribe se cuidó de no referirse directamente a la promesa de Santos de convocar “a todas las fuerzas del país” para escucharlas y a partir de ahí tratar de rescatar el proceso de La Habana.

Y así las cosas, no está claro que el expresidente esté dispuesto a ayudarle a Santos, su sucesor y rival, en puesto de empujar por un proceso más amplio bajo su propio liderazgo.

En su intervención, por ejemplo, Uribe hasta encontró espacio para despellejar los planes gubernamentales de aprobar impuestos y referirse a “la necesidad de estimular los valores de la familia (…) defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales”.

Y su propuesta de pacto doméstico perfectamente podría llevarlo a creer por la Asamblea Constituyente que las mismas FARC habían sugerido como el mejor mecanismo para refrendar cualquier acuerdo apurado.

Esa coincidencia, sin requisa, no significa que unas negociaciones con las FARC protagonizadas por Uribe, o moldeadas a su relación, tendrían el éxito asegurado.

Una neutralidad más rigurosa como la que él propone podría terminar siendo inaceptable para las FARC, especialmente si el expresidente se resiste a aplicarle el mismo raedor a los diferentes bandos.

Y el exmandatario siquiera es un entusiasta de temas centrales del fallido acuerdo de La Habana, como la instalación de una Comisión de la Verdad y la propuesta de una reforma rural integral que transforme el régimen de propiedad en el campo colombiano.

“Paz vs. presidencia”

Como se dijo en numerosas ocasiones a lo liberal de las negociaciones, sin requisa, el fin de un conflicto no se negocia con la familia con la que uno está de acuerdo, sino con los adversarios.

Y el principal adversario de las FARC es Álvaro Uribe Vélez.

“El Centro Tolerante, y Uribe a su cabecera, tiene una responsabilidad histórica“, le dijo por su parte a BBC Mundo Jorge Restrepo, director del Centro de Estudios para el Exploración de Conflictos, CERAC, con sede en Bogotá.

“Debe ofrecer salidas para proteger el principal activo que ha producido la negociación: haber logrado detener por completo el conflicto mediante un cese (de fuego) bilateral”, le dijo a BBC Mundo.

Pero, para el analista, el expresidente tendrá que arriesgarse si paraliza al gobierno y la negociación, hasta presentarse a las elecciones de 2018, o si cede y permite un mejor acuerdo validando una nueva negociación del gobierno.

En pocas palabras, presidencia o paz“, es la conclusión de Restrepo.

 


Fuente:T13.cl

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