Conferencia Episcopal sobre fallo del TC: “Ofende a la conciencia y al bien común de los ciudadanos”

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Para la Conferencia Obispal de Pimiento, que el Tribunal Constitucional diera luz verde al esquema de ley que despenaliza el malogro en tres causales, al rebotar los requerimientos de la derecha por estimar que contravenía la Constitución, constutuye una ofensa “a la conciencia y al bien común de los ciudadanos”.

Poniendo energía en que se trató de un decisión dividido, la entidad que representa a la Iglesia Católica señaló en un comunicado que la posición de los obispos del país es que “desde una antropología que pone al centro de la convivencia social, el derecho a la vida y el respeto de la dignidad de cada individuo de la especie humana, resulta incomprensible a la razón que se haya tomado tal decisión. Al mismo tiempo, desde la fe que profesa una parte importante de la sociedad chilena, la resolución que acaba de ser adoptada y que declara conforme con la Constitución el proyecto de ley de aborto, ofende a la conciencia y al bien común de los ciudadanos”.

En ese sentido enfatizó que “la sociedad entera es la que pierde al legalizarse el aborto en Chile, aunque sea bajo ciertas condiciones. Estamos frente a una nueva situación en la que algunos seres humanos que están por nacer quedan desprotegidos por el Estado en este básico y fundamental derecho”.

La nota obispal expresa su “mayor gratitud” a todas aquellas personas, grupos e instituciones que durante todo este tiempo han trabajado intensamente para que nuestro ordenamiento legal defienda la vida humana, “conscientes de que el aborto no es la solución para las situaciones dolorosas y difíciles a las que refieren las tres causales. En especial, agradecemos a los miembros del Congreso que han trabajado para que no se establezca el aborto en Chile, su constante defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”.

Finalmente, anunciaron que “a partir de ahora nuestra opción por la vida se traduce en redoblar nuestro esfuerzo para seguir acompañando a las mujeres que viven situaciones límite en su embarazo, a las que deciden continuar con él y a las que piensan que el aborto es una solución. La Iglesia, pueblo de Dios al servicio de todos, particularmente de los más débiles, siempre ofrece sus manos y extiende su abrazo de servicio a todas las personas que necesiten paz, amparo, apoyo y consuelo”.

La proclamación la firman el presidente de la Conferencia Obispal de Pimiento, Santiago Silva; el vicepresidente, Cristián Contreras Villarroel; el cardenal Ricardo Ezzati, el prelado Juan Ignacio González y el secretario genérico, Fernando Ramos.

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