Contra el tiempo: estrategia de nuevo ministro para afrontar coronavirus no tiene margen para el error

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El ministro de Sanidad, Enrique Paris, corre contrarreloj. Es la conclusión a la que llegan epidemiólogos, salubristas y el mundo político, al consultar cuánto tiempo tiene el nuevo patriarca del Minsal para ejecutar el cambio de organización para afrontar la pandemia de COVID-19. En el interior del mundo de la sanidad reconocieron que partió con “el pie derecho”, que el cambio en la puesta en decorado, las reuniones transversales y el tono más acogedor que el de su antecesor, Jaime Mañalich, “dejan una buena primera impresión”.

Más allá de los aplausos iniciales, el expresidente del Colegio Médico (Colmed) no tiene tiempo para ensayos ni errores, tiene todos los luceros sobre él mientras la pandemia sigue avanzando en dirección a regiones y más de la fracción de la población del país está en cuarentena total. Paris debe moverse en un “tenso equilibrio” entre cumplir con los requerimientos epidemiológicos y del mundo salubrista tanto manifiesto como privado y, al mismo tiempo, obtener percibir espacio más político al interior de La Moneda, en donde “el criterio del segundo piso ha prevalecido en la última semana”, puntualizaron desde el oficialismo.

A pesar del estrenado nuevo estilo comunicacional, la semana fue suficiente complicada para el ministro. Tras emitir un duro referencia sobre el avance del coronavirus, la Escuela de Sanidad Pública de la Universidad de Pimiento anunció que no seguiría modelando datos, conveniente a la desidia de calidad y consistencia de las cifras entregadas por el Minsal y el Tarea de Ciencia. Al mismo tiempo, Espacio Conocido lanzó un documentación en donde, tras despellejar duramente la efectividad de la cuarentena impulsada por el Gobierno, propuso la idea de implementar una “hibernación” en la Región Metropolitana (RM).

El concepto fue generando adeptos en el interior del mundo de la sanidad, hasta en el propio equipo del Minsal, según contaron fuentes del oficialismo. Pero al interior de Palacio no tuvo la misma recibimiento. Fue gastado como “un intento por marcarle la ruta al Gobierno”, que ya venía molido tras la salida de Mañalich y, por lo mismo, desde La Moneda recalcaron que “no era momento para mostrar debilidad”. Es por esta razón que se optó por aumentar la segmento de la responsabilidad individual, conveniente a la entrada circulación de personas en la RM, que puede venir hasta un 75% en algunas comunas del sector sur.

A esto se suma el suspensión tránsito de personas a pesar de las restricciones. Para Cristóbal Cuadrado es fundamental “mejorar la adherencia a las cuarentenas. Hoy hay demasiados permisos de empresas para que las personas puedan seguir trabajando, lo que ha sido uno de los principales problemas de cómo se ha llevado la implementación de las cuarentenas”. El clásico de la Universidad de Pimiento subrayó que “la gente no sale a trabajar por gusto a las 7 de la mañana en medio de la pandemia, es absurdo echarle la culpa a la gente. La evidencia muestra que la gente de un nivel socioeconómico más bajo sale a trabajar en la misma frecuencia que lo hacía hace dos meses y medio. Entiendo que quieran armar la caricatura de que la gente anda paseando en la calle, pero esta es gente que tiene que salir a trabajar”.

Una valor que no habría convencido “desde un principio” a Paris, afirmaron desde el tarea, pero que tuvo que aceptar oportuno a su equivocación de peso político –sin redes en los partidos y no es parte del círculo de hierro del piñerismo– para disputar la osadía en la interna de Palacio. De todas formas, el secretario de Estado salió públicamente –flanqueado por el ministro de Defensa, Alberto Peso, y la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorel– a señalar que la “hibernación” significaba paralizar la Región Metropolitana y prácticamente cortar la distribución de alimentos, una arista que nunca habría sido mencionada en las conversaciones de Espacio Conocido con el patrón del Minsal, quien ayer dijo –en una entrevista en Radiodifusión Cooperativa– que “se malentendió” el concepto.

Adicionalmente, Paris anunció esta semana que la guarismo de contagios totales debía ser corregida, adecuado a que había 31 mil casos de coronavirus que no habían sido ingresados al reporte común del Minsal. Un examen que reafirmó las dudas que ha habido por meses sobre la confiabilidad de los datos oficiales entregados por el Gobierno, como lo sucedido con el doble catastro de fallecidos. Asimismo revivió el cuestionado concepto de la inmunidad de piara que defendía Mañalich, pues en entrevista con Radiodifusión Bio Bio afirmó que “cuantas más personas tengamos con anticuerpos IgG, se podrá contar con decano porcentaje de inmunidad”, palabras que fueron interpretadas como una forma de explicar la laxitud de la cuarentena en Pimiento.

A pesar de estos traspiés, al interior del mundo de la epidemiología aún esperan que el titular de la cartera de Sanidad pueda dar pruebas de su cambio de libranza, aunque recalcaron que el tiempo “se le acaba”. El universitario de la Escuela de Vigor Pública de la Universidad de Pimiento, Cristóbal Cuadrado, destacó que “el ministro Paris ha dado las señales correctas, el desafío es que los anuncios se materialicen lo antes posible, porque él tiene un periodo de tiempo acotado (…). Estamos muy atrasados y la situación es crítica. Lo que a un ministro le puede costar meses, que es la instalación, en este caso no hay tiempo. Tiene esta semana para consolidar su equipo y espero que desde el lunes esté en plena implementación la nueva dirección que él está proponiendo para la pandemia”.

Puntos críticos

A todas luces la situación de la pandemia en Pimiento es preocupante y se encuentra en uno de sus puntos críticos, ya que, a posteriori del fracaso de la denominada “Batalla de Santiago”, hoy el virus se ha expandido con fuerza a otras regiones, lo que poco a poco ha hecho que el sistema hospitalario este al borde de colapsar, ya que, al expandirse a de esa forma a otras zonas del país, ya no habrá camas UCI a nivel regional para trasladar a los pacientes de la RM y O’Higgins, las más complicadas a nivel hospitalario.

Durante esta semana la condición de los centros hospitalarios no ha pasado estrecha su saturación. De acuerdo al crónica del 17 de junio de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), en la Región Metropolitana la ocupación de las camas UCI está al 96% de su capacidad, siendo las zonas Sur y Sur-Oriente las que se encuentran al mayor de su capacidad con el 100% de sus camas ocupadas. Los pacientes con ventilación mecánica invasiva fuera de las unidades críticas de adultos se han mantenido sobre los 330, pero el presidente de la Sochimi, Tomás Regueira, afirmó en Mega que durante esta semana se observó que “en las urgencias hay un poco menos de tensión”. En regiones, O´Higgins tiene su capacidad de camas UCI en 92%, mientras que Valparaíso en un 88%.

Esta semana, el ministro Paris puso atención en la posibilidad de un estancamiento de los casos nuevos, aunque recalcó que los datos deben mantenerse por al menos 10 días para platicar de un control de los contagios, punto sobre el que hay distintas visiones al interior del mundo de la epidemiología y salubrista. Regueira afirmó que “hay algunas señales que indican que se puede llegar a una meseta de contagios”, adecuado a que los positivos diarios se han mantenido entre los 6 mil y 5 mil casos y que “la letalidad de 1,7 es baja”, lo que significa que “todavía el sistema hospitalario gira y no hay pacientes que queden sin atención”.

Una visión que no es del todo compartida adentro del mundo estudiado, ya que pese a que la letalidad se ha mantenido controlada, la sigla de los “nuevos positivos”se mantiene similar a la de hace una semana. Según los informes del Minsal, el 11 de junio los casos nuevos registraron una positividad doméstico de un 28%, mientras que en la RM llegó al 35,8%; una semana a posteriori, la positividad doméstico estaba en un 26,3%, mientras que en la RM llegó al 34,6%. El 16 de junio se informó de una positividad para la RM de un 46%.

En el final referencia de Espacio Conocido se detuvieron en este tema. Explican que, aunque las cifras de contagios informada el 17 de junio fue la más desvaloración en ocho días, “el número de test PCR reportados fue el más bajo desde el 20 de mayo (12.636)”. Agregan que la positividad reportada para el miércoles llegó a un 37.7 %, “mientras que en la RM toma el altísimo valor de 57.6 %. Posiblemente esto explique el llamado que hizo el ministro Paris hoy, a que las personas con síntomas no tengan temor de ir a hacerse el examen, para determinar lo antes posible si están contagiadas y evitar que contagien a otros”.

El retraso de al menos 9 días en la entrega de los resultados del test PCR es un problema que aún no ha sido resuelto. Este jueves el Minsal incluyó en su noticia diario 32 resultados positivos que no habían sido notificados a los pacientes, número que se suma a la cantidad de PCR que están a la retraso de ser procesados por los laboratorios. La presidenta de la Sociedad de Microbiología, Claudia Saavedra, señaló a Cooperativa que la papeleo de las muestras de test PCR “no ha sido la correcta, porque los laboratorios universitarios han reconocido que han recibido muestras de hace 4 a 5 días”.

La doctora agregó que el Minsal necesita crear una cojín de datos de todas las muestras que se encuentran en la red de laboratorios, para poder ir reasignando los test PCR que están a la dilación. Son intentos que buscan producir una foto mucho más existente sobre los casos activos, que llegaron a los 34.821 este jueves, número que tiene un subreporte de al menos un 33%, según el final documentación de entrada MOVID-19 de la Universidad de Pimiento y el Colmed. Desde Espacio Notorio, estiman que la circulación del virus en la RM es tan reincorporación, al igual que el retraso en la entrega de resultados, que “ni siquiera con el triple de los test podríamos bajar la tasa de positividad de 15%”. Hay que destacar que para dar por controlada la pandemia, la positividad debe ser beocio al 5% diario.

Otro problema que debe resolver el ministro de Sanidad es el de la trazabilidad. Desde que Mañalich anunció que sería la Atención Primaria de la Sanidad la instancia encargada de hacer la trazabilidad y seguimiento de los casos, han surgido críticas oportuno a que el anuncio no caldo acompañado de una flexibilización y longevo inyección de medios, para crear un sistema apto. Esta semana la subsecretaría Daza inauguró el call center de trazadores, una medida que generó incomodidad, según fuentes de la Salubridad Primaria, ya que fue la Seremi de Sanidad de la RM, Paula Labra, la responsable del fracaso de sistema de seguimiento de los casos positivos.

El salubrista Matías Goyenechea realizó un estudio al presupuesto ejecutado por el Minsal para la pandemia y, para la Atención Primaria de Vigor, se observa una ejecución del 32,5% del total de los medios disponibles per cápita que entrega el tarea, encima del aumento de un 2,17% de los medios, lo que implica $43.169 millones. Durante esta semana, el ministro Paris anunció la entrega de $55 mil millones para la APS, monto que según Goyenechea debería ser utilizado para ampliar la capacidad trazadora de la atención primaria. Cerca de destacar que hasta el momento la dotación de trazadores que ha informado el Minsal es de 800 personas, cinco veces menos de lo que los epidemiólogos han estimado que se necesita.

“Hay que hacer un seguimiento para toda la población, no solo los inscritos en la APS, también para los pacientes de Isapre, eso es mucha gente. Por lo tanto, se necesita mayor flexibilización de los recursos ya transferidos a la Atención Primaria y generar un programa de reforzamiento similar a esos $55 mil millones, que implique fortalecer la capacidad directa de las APS. Pero, además, debería avanzarse en el financiamiento per cápita basal, en al menos $2 mil, para generar de aquí a final de año unos $200 mil millones y hacerse cargo de la deuda sanitaria que está generando la pandemia”, sostuvo Goyenechea.

A esto se suma el detención tránsito de personas a pesar de las restricciones. Para Cristóbal Cuadrado es fundamental “mejorar la adherencia a las cuarentenas. Hoy hay demasiados permisos de empresas para que las personas puedan seguir trabajando, lo que ha sido uno de los principales problemas de cómo se ha llevado la implementación de las cuarentenas”. El normativo de la Universidad de Pimiento subrayó que “la gente no sale a trabajar por gusto a las 7 de la mañana en medio de la pandemia, es absurdo echarle la culpa a la gente. La evidencia muestra que la gente de un nivel socioeconómico más bajo sale a trabajar en la misma frecuencia que lo hacía hace dos meses y medio. Entiendo que quieran armar la caricatura de que la gente anda paseando en la calle, pero esta es gente que tiene que salir a trabajar”.

La querella interna en el Minsal

Por debajo de la crisis epidemiológica hay otra que debe intentar controlar el ministro Enrique Paris: el fuego cruzado al interior del Servicio de Sanidad. Durante la compañía de Mañalich este fue un punto crítico que se mantuvo en silencio, adecuado a la verticalidad del liderazgo que ejercía el entonces ministro, pero que sigue actual, los roces y “camas internas” entre los funcionarios de la Subsecretaría de Salubridad, dirigida por Paula Daza, y la de Redes Asistenciales, coordinada por Raúl Zúñiga.

Al interior del Minsal reconocieron que Daza tuvo un rol “secundario y marginado” durante la primera etapa de la pandemia y que no fue sino hasta el regreso a Palacio de Rodrigo Ubilla, con su ingreso en el núcleo de toma de decisiones en la Moneda, que la Subsecretaría de Vigor comenzó a tener un rol más activo, principalmente a través de la implementación de las Residencias Sanitarias, las que paradójicamente dependen de la autorización del subsecretario Zúñiga para funcionar, ya que son los Servicios de Lozanía los encargados de nutrir su funcionamiento, mientras que la Seremi de Sanidad es la encargada de coordinar las destinaciones de las personas infectadas por coronavirus.

Es en medio de este cruce de roles que surgió el conflicto por los arriendos de dos residencias sanitarias, una en Santiago y otra en la Chale Región. El medio Interferencia reveló que la Subsecretaría de Redes Asistenciales contrató el servicio por $205 millones de Hotel Clínico Spa, perteneciente a Orlando Durán (UDI), dirigente de la División de Atención Primaria y encargado de coordinar las residencias sanitarias. Luego, en otra publicación, señaló que Andrea Hidalgo Pérez, jefa de finanzas de la subsecretaría, trató de aligerar los pagos de la residencia, luego que el subsecretario Zúñiga abriera un sumario por el arreglo.

Fuentes desde el Minsal indicaron que, si correctamente todos los luceros están sobre Zúñiga, un nombre que se escapa de la ecuación es el de Patricio Herrera, principal de Despacho y Finanzas de la Subsecretaría de Vigor Pública, quien es el que debe refrendar los contratos salidos desde el Minsal. Desde el servicio aseguraron que desde la subsecretaría que lidera Daza debieron deber “prendido las alarmas” con antelación y deber experto del problema a Zúñiga.

Pese a este cruce de responsabilidades y de las tensiones que se han libre al interior del Minsal, la venida de Paris habría sido “un bálsamo” para conseguir calmar los ánimos. Y que hasta el equipo intersubsecretarías “estaría de menor semblante día a día”, aunque se hallan a la calma de las investigaciones que lleva a extremo la Contraloría, lo que podría desatar nuevamente la guerrilla interna.