Convención hace realidad la peor pesadilla de La Moneda: la total irrelevancia del Gobierno del Presidente Piñera

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Acostumbrado a cerrar los días de gran interés sabido con una prisión doméstico o un punto de prensa en La Moneda, el Presidente, Sebastián Piñera, esta vez tuvo que conformarse con un mensaje formal a través de las redes sociales, en el que señaló: “Felicitaciones a Elisa Loncon por su elección como Pdta. de la Convención Constitucional. Les deseo sabiduría, prudencia y fortaleza para guiar la Convención hacia una buena Constitución, respetando su mandato y recogiendo nuestras tradiciones republicanas y valores de nuestro pueblo”.

Si aceptablemente en un principio el calendario calzaba ajustado para que fuese el Mandatario quien firmara la Nueva Constitución, la pandemia, principalmente, fue corriendo las fechas hasta dejar al flagrante Gobierno sin esa posibilidad. Luego, los intentos por ser más protagonistas del proceso se fueron cayendo uno por uno, hasta arribar al techo en que La Moneda, pretendiendo optar por la disertación del minimalismo, hizo lo contrario, al tratar de alcanzar protagonismo al oponerse a los requerimientos de los pueblos originarios, lo que a la postre, encima de erigirse como un nuevo error político, terminó por desplazar a La Moneda con destino a la más completa irrelevancia.

De esta guisa, acaecer pasado a ser irrelevante en una página dorada de la historia, estando al mando del país, se transformó en una de sus peores pesadillas.

Acusando una “falta de voluntad en el cumplimiento de los compromisos”, a través de una misiva, la índice de los pueblos originarios puso al frente al secretario ejecutor de la Dispositivo Secretaría Administrativa de la Convención Constitucional, Francisco Carrasca, pidiendo su salida, bajo la amenaza de no presentarse, una situación que no podía ser tolerada por el Ejecutor, pero que obligó a repensar su papel en la instancia.

Recién ahí en Palacio se entendió, posteriormente de variados intentos, que cualquier cosa que los pusiera al frente como Gobierno, significaba una potencial piedra en el zapato para un evento que debía relucir consumado, pensando en el nuncio presidencial.

En la ocasión, se culpó al Gobierno de no estar a la cumbre de las circunstancias y de poner trabas, luego que en un principio se les diera un portazo a las solicitudes tanto de la curandero Francisca Linconao como de la representante aymara, Isabella Mamani, quienes habían pedido en su calidad de autoridades ancestrales ser acompañadas. La primera, por su Zugumachife (o Dungunmachife), intérprete de una curandero en ceremonias espirituales, y por su Yancan (o Ñanngkan), colaboradores directos de esta autoridad antiguo en cualquier ceremonia. Mientras que la segunda solicitaba la presencia de “chacha warmi”, o pareja, fundamental en la dualidad requerida para la realización de una Phawa, que es una ceremonia antiguo.

El Ejecutor, en vez de dar decisión inmediata, prefirió estirar el elástico hasta tensar al mayor las relaciones, y donde finalmente tuvo que ceder, en una maniobra que fue acusada de “torpe” desde el propio oficialismo, quienes si acertadamente no veían con buenos luceros esta formalidad, entendían que el peligro era longevo.

La pulsión por el extremo protagonismo y el continuo intento por escribir un dote retórico, han terminado transformándose en un talón de Aquiles para el Presidente Sebastián Piñera en sus dos mandatos, tanto así que, en diversas oportunidades, en esta segunda distribución, se transformó en tema de discusión interna tanto en La Moneda como en Pimiento Vamos, llegando la mayoría de las veces a la conclusión de que, al hacerse de la memorándum el Mandatario, solo entorpecía los procesos. Tras la hecatombe electoral de la derecha en las cuatro últimas elecciones, y de la que Pimiento Vamos puso el peso de la responsabilidad en los hombros del principal de Estado, fue la UDI la que explícitamente, y en su cara, le pidió dejar la primera bisectriz en pos de un mejor futuro inmediato para su sector.

Si proporcionadamente la respuesta para explicar todos los males el Gobierno la ha supeditado al contexto que le tocó proceder, como un estallido social, una pandemia y una crisis económica, tanto analistas ligados al oficialismo como ministros de su propio salita, y casi la totalidad de su sector, llegaron en un momento a la conclusión de que fue el “pésimo” manejo político del Presidente de Estado el que terminó por acrecentar las dificultades. De esta forma, habría sido el propio Mandatario quien terminó por “cavar su propia tumba” respecto del intento de resultar inscrito en las páginas doradas de la historia del país y, de esta forma, cumplir el sueño de ser el protagonista de la misma, señalaron miembros del Ejecutor.

Así las cosas, ni en la fotografía oficial del 4 de julio del 2021 aparece el patrón de Estado, un hecho que La Moneda, semanas antes, tuvo que aceptar para evitar cualquier complicación en el proceso de instalación de la Convención Constitucional. En Palacio estaban al tanto de que cualquier grosería viejo complejizaría aún más el texto donde se buscará relevar la gobierno de la presente suministro en este histórico proceso.

En septiembre del año pasado, a un mes del plebiscito del 25 de octubre, el Presidente Piñera entregó un decálogo de cómo creía que debería escribirse la nueva Carta Magna, advirtiendo sobre los puntos “esenciales para construir una Constitución democrática para todos los chilenos y chilenas”. Entre las definiciones habló del rol del Estado, de la grupo y de derechos civiles y políticos, entre otros. En ese entonces, el oficialismo aún apuntaba a obtener el tercio de la Convención, en cuyo situación suponía que sus representantes se harían parte de este documento.

Con el suceder del tiempo, y al ver que el Gobierno estaba siendo apartado de la discusión, se buscó superponer la idea de que la primera piedra para el proceso que terminó con el inicio de la Convención, el 4 de julio, había sido obra del Principal de Estado. De esta forma, varios de sus ministros repitieron que parte del enviado iba a ser que el Presidente optó “por una salida constitucional” a la crisis, recordando la perplejidad del 13 de noviembre, cuando, en medio del estallido, el Presidente Piñera llamó a tres grandes acuerdos, “por la paz, por una agenda social y por una nueva Constitución”, aunque nones se logró instalar como tal en la memorándum.

Ya sumidos en una verdad que nunca dejó conforme al Primer Mandatario, los esfuerzos pasaron por intentar influir en la discusión respecto a si la Convención era un víscera delegado u originario. En tal sentido, y aprovechando la firma del decreto para confirmar la vencimiento de inicio de la instancia, el Presidente señaló que la Convención no podía “atribuirse el ejercicio de la soberanía ni asumir otras atribuciones que no le hayan sido expresamente conferidas”.

El día D, y la fantasmagórica presencia estatal

Asumida la imposibilidad de dar rienda suelta a la pulsión presidencial, en La Moneda se intentó tener algún calidad de presencialidad en un día que será recordado por todos los chilenos, pero donde no tenía cabida política. Uno de los intentos fue intencional, sin resultados, y el otro sin querer serlo.

A primera hora de la mañana el ministro y el subsecretario de la Segpres, Juan José Ossa y Mayor Pavez, respectivamente, participaron de una actividad denominada “Oración por Chile” , organizada por la Oficina Doméstico de Asuntos Religiosos – dependiente del misterio- a través de vía telemática. En la ocasión, los representantes de la comunidad haba, católica, anglicana y evangélica de La Moneda entregaron sus oraciones, previo a la instalación de la convención constitucional, finalizando esta con un punto de prensa en palacio, que pasó sin pena ni edén.

Luego caldo el turno, en horas de la tarde, del patriarca de cartera, quien no tenía considerado replicar preguntas, pero que tuvo que ceder en el momento. En la instancia, Ossa reiteró que “al gobierno le ha tocado contribuir” -repasando los hitos del acuerdo del 15 de noviembre- la reforma constitucional, el plebiscito, la dilema de los miembros de la convención y el mandato constitucional para el aporte técnico, oficinista y monetario de la primera sesión de la misma, en un nuevo intento por hacer aparecer al ejecutor en el “día D”.

El otro protagonista, sin querer serlo, terminó siendo el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, quien tuvo que salir a entregar explicaciones luego de los enfrentamientos entre los manifestantes que se encontraban en el anillo de seguridad , y las Fuerzas Especiales de Carabineros, a dos cuadras del Congreso con sede en Santiago, y que puso en suspenso la realización del inédito evento.

El sólo hecho que hayan producido enfrentamiento fue cuestionado en diferentes esferas, considerando que siempre fue una posibilidad positivo.

Al respecto, el director ejecutor de la Fundación Pimiento 21, y ex cabecilla de seguridad del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, Eduardo Vergara , acusó un “fracaso del diseño de seguridad”, al señalar que “nuevamente terminó en un modelo de escalada de conflictos en vez de desescalada y perímetros mínimos”, advirtiendo que tanto el ministro responsable de la seguridad pública, como el Intendente Metropolitano, Felipe Guevara debían dar explicaciones.

De esta forma, el ex corregidor de Época Central apareció señalando que “grupos violentos tuvieron su primera aproximación lamentablemente a la actividad violenta, delictual, en Alameda con Ahumada. Ese fue el primer punto donde pudimos ver escaramuzas”. Agregando que “sí habían hechos delictuales íbamos a actuar. A eso jamás vamos a renunciar”.