Creyentes piden al gobierno australiano reconocer la “Iglesia del Monstruo del Espagueti Volador”

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Si hace algunos siglos algún dijera que Jehová es una masa de espaguetis y bolas de carne, seguramente hubiera sido condenado a la hoguera o cualquier otro tipo de tortura. Sin bloqueo, en nuestro tiempo incluso puede convertirse en una religión oficial porque se debe respetar la voluntad de culto, aunque todavía hay límites y al menos en Australia no han permitido que se reconozca oficialmente la Iglesia del Monstruo del Espagueti Volante.

En el 2005, el físico estadounidense Bobby Henderson envió una carta a la Acoplamiento de Educación de Kansas, llena de sarcasmo, para protestar por la audacia de enseñar en las escuelas el “diseño inteligente” como una alternativa a la teoría de la desarrollo. Acordado ahí surgió el Monstruo del Espagueti Volante, ya que el físico aseguraba que si una inteligencia superior es lo que dio origen al universo, como plantea el diseño inteligente, entonces asimismo era posible que un monstruo de pasta y carne fuera considerado dios.

Se considera que esta idea de una fuerza superior no se puede considerar como científica, sino simplemente como una creencia de las personas y puntual es lo que Henderson intentó destacar en su carta. Sin confiscación, hubo algunos que creyeron verdaderamente en la existencia del monstruo y empezaron a congregarse hasta crear la religión Pastafari, una mezcla entre “pasta” y “rastafari”.

Desde hace 15 abriles, los seguidores han tratado de que se les reconozca en varios países. Sin bloqueo, han sido rechazados. Por ejemplo, en Australia, las autoridades consideraron que se trata de una parodia, una broma que fue creciendo y por eso no es posible que se funde su iglesia. Lo mismo sucedió en España, Países Bajos, Colombia, entre otros, aunque “los fieles” continúan haciendo ceremonias, incluso bodas.

De acuerdo a las “escrituras” de los pastafaris, el Monstruo del Espagueti Volante, conocido como Monesvol, se le presentó al pirata Mosey en la cima del Monte Salsa y ahí le reveló sus Ocho Condimentos, que son las máximas conocimiento de esta “deidad”, como no ser un “santurrón que se cree mejor que los demás”, no utilizarse caudal en “construir multimillonarias iglesias, templos, mezquitas o santuarios, cuando ese dinero se puede usar para acabar con la pobreza, curar enfermedades, vivir en paz o bajar el costo de la televisión por cable”.

En su momento, con su carta y su monstruo de espaguetis, Henderson logró que se suspendiera la enseñanza del diseño inteligente, que era su objetivo. Pero nunca se imaginó que ahora es el creador del monstruo de espagueti y que 15 abriles posteriormente ya cuenta con sus “sagradas escrituras”, la forma en la que se deben resistir a agarradera algunos “sacramentos” y que encima siguen luchando por ser reconocidos.

Por supuesto que todo esto les ha parecido a las autoridades una broma, por lo que les han inútil el agradecimiento en todas partes, pues más que una religión, es un movimiento social suficiente ingenioso que ha tomado referencias, sobre todo de la iglesia católica, para hacer parodia y a través de eso, pelar las decisiones políticas y sociales que se basan en argumentos religiosos.

Será muy complicado que algún gobierno los reconozca. Sin secuestro, no podemos desmentir que se trata de un movimiento muy creativo aunque poco contradictorio, ya que si surgió para poner a la ciencia antiguamente que a la religión, no resulta muy claro por qué quieren convertirse en una religión oficial, pero bueno, ya veremos qué sucede, tal vez en algún momento por fin lo logren. ¿Te convertirías a esta religión?